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Carta a Mark Zuckerberg

Pertenezco, como muchos, al único territorio donde al parecer se puede hablar hoy en día de palabras como “interactuar”, “opinar” o “disentir”: la Internet. La primera de ellas –de las otras hablaré más adelante–, pertenece al amplio universo de aquellos sofismas tan usados por la ingenuidad colectiva para sentirse acompañada en su soledad ancestral; solo que ahora se trata de convivir en una suerte de formato etéreo, como si creer en fantasmas tuviera más sentido que creer en los muertos que por aquí, extrañamente, sobreviven a los vivos que aún siguen a la espera de otro sofisma, la justicia. Los otros sofismas, bien se ha de saber, son cosas como la igualdad, la tolerancia, la libertad o la democracia.
Hago parte, así mismo, de la red social de más impacto hasta el momento en lo que a comunidades virtuales se trata. La debe, desde luego, conocer, Facebook. Es algo así como una Caja de Skinner, o más bien como una Caja de Zuckerberg. Condicionado a visitar aquel Matrix cuadrado, a diario visito con obsesión mi perfil y sucumbo al queso como quien camina sereno y convencido hacia el patíbulo, en los ojos llevo la venda azul con letrillas blancas y, claro, el copyright.
Como puede ver, soy de aquellos cuya vida personal pertenece más a la esfera del cristal líquido que a ese otro raro concepto que, en su lugar en Internet, no es otra cosa que una estadística, la humanidad. Respondo pues a la carta que ha alojado recientemente en Facebook, informando a todos nosotros, roedores de cables, sobre las novedades en cuanto a ese otro sofisma, la privacidad. Por un lado, siento algo de extraña claustrofobia al saberme parte de esas 350 millones de persona que, cada uno en lo suyo, a prudente distancia unos de otros y creyéndonos partícipes de una proverbial orgia, seguimos jugando a la comunicación como si se tratase esta de una red de botellas lanzadas al mar.
En dicha carta, se habla así mismo de la posibilidad de decidir con quién y de qué forma se podrá compartir cierta información, eliminado también las llamadas redes regionales para dar paso a una apocalíptica y monstruosa nueva red global.
Luego, ocurre que aquello a lo que llamamos aquí privacidad no es otra cosa que un “pajazo”. El usuario podrá limitar el acceso a sus links e información, podrá ser selectivo entre sus amigos y conocidos, ratones inofensivos armados con garrotes y resorteras. Detrás de ellos, están los verdaderos espías del Facebook. El ojo vigilante denunciado por George Orwell cuida de las páginas, de la información borrada, de todo un historial en el que el significado de privado no es más que el derecho que tenemos como supuestos “delincuentes informáticos” a morir en el silencio de la impunidad.
Ahora bien, en Colombia nada tenemos que envidiar a su comunidad. Tenemos nuestras propias cajas de Skinner. Si por un lado Latinoamérica ha demostrado ser una de esas regiones más adeptas a Facebook, bien es cierto que aquí ya es una costumbre soberana el hacer de nuestra privacidad una especie de sacrificio patriótico en pos de la llamada “seguridad democrática”. Aquellos que ingresan a Facebook entienden a qué riesgos se exponen, ellos mismos son (o somos, diría la cartilla) quienes nos encargamos de poner la cabeza en la guillotina. Otra cosa ocurre cuando unos deciden por los otros y, sin haberlo querido, terminamos renunciando a nuestra privacidad en nombre de un montón de preceptos instituidos desde fuera de esa caja, llámese Caja de Zuckerberg, Caja de Estado, llámese Caja de Uribe Vélez.
Algo peor ocurre cuando las cajas se juntan. Así pasa con esa supuesta privacidad de Facebook cuando alguien, en medio de un acto simbólico de protesta, en medio de unos canales comunicativos de por sí rotos y echados a perder desde hace rato, decide usar mal los términos, prestarse a la confusión y hacer uso de su cauchera para “interactuar” con otros ratones. Si por un lado la política de seguridad democrática habla de respetar la opinión –“los que disientan de las ideas del Gobierno o de su partido, serán protegidos con el mismo cuidado que los amigos o partidarios del Gobierno”– por el otro lado, alguien detrás de un ordenador o de un escritorio empieza a hacer uso de esa privacidad condicionada y la caja empieza a dar resultados. Asegura esta política que en caso de significar determinada conducta peligrosa y criminal, dicho derecho empieza a significar menos que nada. “Para que disentir no signifique exponer la seguridad personal” hay que trazar “una línea entre el derecho a disentir y una conducta criminal”. ¿Qué se entiende pues por conducta criminal? Se sabe que desde el 11/S es casi una locura mencionar ciertas palabras que puedan socavar en la paranoia estatal, acaso servir de excusa para cruzar esa línea de la que habla el documento y por la cual la distancia entre el “terrorismo” y la crítica aireada, es más que paradojal.
Usar Facebook para conformar un grupo que echa mano de palabras como “matar” y aparte de todo usarlas para “agredir” una institución o persona en particular no es desde ningún punto algo apropiado, lo que me recuerda aquella máxima de Oscar Wilde que viene a cuento, a propósito de la desmedida detención del joven Nicolás Castro –otro ratón con cauchera que tuvo la brillante idea de disentir en términos no tan apropiados–. Aunque, como afirma, “no haya peor pecado que la estupidez”, no veo porqué fuerzas como la CIA o el FBI se toman el trabajo –que no les corresponde– de apoyar y dar información a la Fiscalía colombiana para dar “captura” a un pobre estudiante universitario, mediante todo un operativo digno del más escurridizo de los criminales .
“Sólo cuando el Estado castiga implacablemente el crimen y combate la impunidad –reza la carta introductoria de Álvaro Uribe a su “Política de Defensa y Seguridad Democrática”– hay plenas garantías para ejercer la oposición y la crítica”. Desde luego que no veo por ningún lado el crimen de Nicolás Castro, menos eso de “combatir la impunidad” por razones que el sentido común debe a cada quien explicar al vivir en un país como Colombia. La oposición y la crítica, como sofismas al redil de la seguridad democrática, no son más que el derecho alienable a quedarse callado.
Gracias a la privacidad del Facebook y gracias, de paso, a la paranoia infantil de un hijo notable del Estado –el presunto agredido–, la justicia conveniente del primer mandatario se toma el trabajo de prestar más atención a un sainete escolar que a los miles de casos sin resolver que demandan su atención –o su arrepentimiento–. Detrás de esos pobres ratones que amenazan con palos y resorteras el buen funcionamiento del Facebook y de la seguridad democrática, están esos otros, armados ya se sabrá como, esperando, siempre al asecho, frente a la caja desde la que ahora escribo.
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direccionunica
17 Enero 2010 a las 10:14
Con algo de retraso contesto pues andaba en otros asuntos, a Honesto le respondo, dada su acertada apreciación, contandole o más bien reiterandole su idea. Fijese en los hijitos de Uribe, aprovechandose de los recicladores de Bogotá e igual quitandole el trabajo a los artesanos. Se han inventado una empresa a costa del trabajo de los pobres, a precios inverosimiles. Ahí tiene usted.
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direccionunica
15 Enero 2010 a las 12:08
para cualquier efecto, escriban a lecturascriticas@gmail.com
muchas gracias
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natilu-holguin
15 Enero 2010 a las 9:53
Gracias por su artículo.
Trabajo en el Fondo de Cultura económica Filial Colombia y quisiera saber si por favor usted me podría enviar algún correo donde le podamos enviar información sobre nuestra programación cultural. Puede llegar a ser útil para su blog.
Le agradecería cualquier tipo de respuesta. Gracias
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isidro-parodi
9 Diciembre 2009 a las 11:42
VISITANDO REVISTAS CULTURALES UNIVERSITARIAS…
CARLOS:
y que tal una serie de artículos sobre ese tema?
por ejemplo: +
http://www.fukl.edu.co/index.php/institucion/publicaciones/impresas/suma-cultural/683
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sophia-vazquez-ramon
8 Diciembre 2009 a las 14:13
Bien por el diálogo, cosa que en la red es más que un sofisma. En esto de la comunicación no puede uno más que sentirse a salvo cuando de pronto, entre los desiertos virtuales que ahora colman el planeta, se halla uno frente a un interlocutor de verdad. La heteronimia puede ser una forma de desenmarcarar ese proceso lingüístico por el cual a menudo no nos entendemos en lo absoluto, solo que también serviría como una forma para hablar con nosotros mismos para luego comunicarnos con el exterior. Algo como aquello de Foucault sobre el gobierno de sí, necesario antes de parar a otra esfera, el gobierno de los otros. Quiera dios que la Internet no termine de aislarnos a una Babel unipersonal y siniestra.
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isidro-parodi
8 Diciembre 2009 a las 13:20
Salud desde Buenos Aires con un porto en la mano por las palabras de Carlos y el inicio de diálogo…
claro, la idea no es “hacer ruido”…pero ya que citas a Sabina, tampoco quedarnos como “la rubia platino”, sólo mirando lo que otros dicen…
Habrás adivinado que la idea es funcionar como cajas de resonancias, abrir debates y polemizar un poco… entre heterónimos tenemos mucho más en común de lo que parece a primera vista…para la muestra otro blog:
parisnoseacabacasinunca.blogspot.com
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direccionunica
8 Diciembre 2009 a las 11:49
Pero fíjese Isidro que este medio “institucional”, como usted lo llama, tiene realmente la salvedad que ningún otro tiene en el país, digo, por lo menos en lo que a medios de alta circulación se refiere. Luego de haber sido golpeado por la intolerancia y cercenado por la censura, y de limitarse por un largo tiempo a una dignísima edición dominical, tiene la propiedad de ser a la vez tan “outsider” como lo otro. Gracias por sus comentarios y, claro, el diálogo entre blogs es necesario dada la enorme democratización que ha venido experimentando la red y por la cual grandes cantidades de información vienen inundando la Internet. Habría que cuidar desde luego el concepto de “diálogo” para no convertirlo en ruido, “tanto tanto ruido” –como la canción de sabina–.
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honesto-bogota
8 Diciembre 2009 a las 11:48
Yo con lo que no estoy de acuerdo es con la idea de la justicia selectiva que se ha implantado en Colombia. La justicia parece servirle a unos y no a otros. Todos los que estamos amenazados y no somos hijos de presidente estamos a la merced de los delincuentes. Otra pregunta: ¿ustedes saben si los hijos de Uribe han perdido plata en algún negocio? Si la respuesta es NO entonces también hay fortuna selectiva, es decir a unos si les salen los negocios bien y a otro no, hummmmmmmmm comienzo a ver un patrón aquí. ¿Qué creen?
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isidro-parodi
8 Diciembre 2009 a las 11:02
..¿…no deberíamos llamar a facebook más bien, fetiche-facho-book…?
hace unos días una “free-lancer” escribía en arcadia que los blogs son “hedonismo y narcisismo”…yo creo que es mejor un blog que la exhibición superficial de las “redes sociales”… lo único es que debería haber más diálogo entre los blogs…tantos los “institucionales” como este (ojo, no estoy criticando) y los outsiders…
en otra época creía que carlos era un outsider, a lo nick drake en la candelaria…pero parece que “la página de libros” que dirigió en el espectador lo “matriculó”…no está mal…es sólo otra época, no?
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dr-antonio-altuzarra-del-campo
6 Diciembre 2009 a las 21:10
Indudablemente que su opinión resume todo el pensamiento de la mayoría del pueblo Colombiano. Eso somos los internautas, somos disidentes o seguidores de opiniones y acciones que son realmente conductas virtuales, son ejercicio de la libertad. Hace no mucho tiempo, un señor colocó una denuncia contra una señora, acusándola de ser la autora o responsable de un tumor diagnosticado al denunciante, y la demanadaba porque la señora le habia amenzado hacia tres meses con contratar una bruja y colocarle un maleficioso cáncer de garganta. Como prueba llevó el resultado de las biopsias donde conel díagnóstico de Cáncer de células indifrenciadas de Faringe y la grabación de video sonoro de la amenaza. La demanda fue aceptada y la demandada encarcelada, la bruja libre y hoy el demandante muerto.
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spiderhack
6 Diciembre 2009 a las 19:14
cito: ” solo cuando el Estado castiga implacablemente el crimen y combate la impunidad” como podemos hablar de castigo y de impunidad si en el caso del hijo del Presidente la reaccion fue inmediata y para otros tantos no es asi, caso puntual un amigo q fue amenazado por mesenger, por facebook, y luego que quien lo amenazo cumplio sus palabras, la policia se limito a recibir las pruebas de las conversaciones, tomar declaracion, y nada van casi 15 dias sin respuesta de la autoridad, hay esta la seguridad democratica, el problema de disentir nos es sobre q sino sobre quien o quienes, no todos valemos lo mismo para este Gobierno eso parece….
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silencioc
6 Diciembre 2009 a las 18:26
Carlos, lo felicito por su blog, supongo que ya lleva rato por aqui. Un abrazo de su gran amigo Camilo Bernal C.
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manueldelsocorro
6 Diciembre 2009 a las 17:11
Más sobre este tema!! pues si, toca insistir en algo tan absurdo. En el privilegio de justicia, en la politica asfixiante del gran hermano, pero también hay que recordar que ya se les habia avisado que facebook tenía esta tendencia medio facha. Es facil conseguir los textos que sustentan las relaciones de esta red con los organimos neoconservadores norteamericanos, su entrega ilimitada a los organismos de seguridad, etc. Lo que preocupa además es que esta no va a ser la unica irregularidad que vamos a encontrar en el mundo virtual, ya este gobierno conoce la importancia del control sobre este medio, o sino recuerden el debate del DAS donde se evidenció la presencia de agentes en este tipo de foros.
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