Pelota literaria

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NEGRO FUTURO

“Con esos negros no hay nada que hacer. Sin jugadores blancos, ese equipo no tiene nadie que piense. Partida de brutos !!!”

Lapidario, abominable, doloroso, y claramente racista, fue  el comentario de un aficionado al fútbol frente a la televisión en una sala de espera del aeropuerto Alfonso Bonilla de Cali hace unos días, cuando la Selección Colombia Sub-20 jugaba contra Ecuador el hexagonal final por un cupo al Mundial de Polonia 2019.

Pero no estaba sólo. Junto a él, se reunieron un puñado de aficionados para blasfemar contra el equipo juvenil. El aeropuerto parecía un circo romano con esta horda primitiva que no paró en los improperios contra los jugadores.

Para mayor desgracia, en el minuto 94, Ecuador marcó el gol único gol del partido, y todos aplaudieron. Hubo recocijo por la tragedia de Colombia que jugó bien pero sin anotar, cayó 0-1 y veía casi esfumadas sus opciones de llegar al Mundial Juvenil.

Pero el fútbol da revanchas y ayuda a callar bocas. El equipo malquerido, y ultrajado en su honra, cinco días después clasificó al Mundial de Polonia junto con Ecuador –campeón del Sudamericano-, Argentina, y Uruguay.

A partir del 23 de mayo, este equipo de “brutos” liderado por Iván Angulo, -recién contratado por el Palmeiras-, el portero Kevin Mier declarado el mejor del sudamericano, la solidez de Carlos Cuesta en defensa, y tal vez las incorporaciones de Juan Camilo ‘Cucho’ Hernández del Huesca, y Luis Sinisterra del Feyenord, podrá soñar con la gloria en la Copa del Mundo, para desdicha de los racistas que se esconden en todos los rincones de la patria disfrazados de afición y ciudadanía.

Una lástima que un siglo después de llegar el fútbol a Sudamérica con ese sentido de exclusión, nacido del club privado y de la piel británica, el deporte qué más abraza al planeta, siga teñido de racismo.

Ya en la primera Copa América de 1916, Chile presentó una queja oficial porque Uruguay había jugado con dos jugadores “africanos”, pero eran Juan Delgado e Isabelino Gradín, ambos afro-uruguayos y quienes fueron los primeros jugadores de raza negra que participaron en el fútbol internacional, y que al final fueron Campeones de América en aquel primer torneo de selecciones del mundo.

Argentina solo alinéo -hasta hoy-, a un jugador negro en la albiceleste en toda su historia: Alejandro de los Santos –hace 90 años-, y Brasil, con la mayor población afro del continente, no iba a aceptar el color de la raza y la piel en el fútbol hasta la década de 1950. El escritor, Mário Filho le atribuyó a Pelé y a los ganadores de la Copa del Mundo de 1958, el hecho de haber completado el trabajo de “abolición” de la esclavitud en el fútbol.

Así  Obdulio “El Negro Jefe” Varela, Pelé, Garrincha, Cubillas  y miles de jugadores sudamericanos con el uniforme de su piel, encumbraron la raza para protagonizar y besar las más altas glorias del mundo de la pelota.

Colombia que ahora exporta jugadores como nunca antes, tiene en las tierras del Caribe y del Pacífico a inmensos talentos vestidos de negro, hoy regados por todo el mundo-: Davinson Sánchez, Yerry Mina, Wilmer Barrios, Juan Cuadrado, Duván Zapata, abren camino a los más jóvenes, y la Sub-20 a pesar del racismo galopante, intentará en Polonia que todos, además de abrazar una sóla bandera, también nos sintamos con la misma piel.

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