En el país del D10S

Publicado el dsilva

El fenómeno “Burrito”

Es increíble ver a Ariel “el burrito” Ortega, de 34 años y 18 desde que debutó en primera división, jugando en las canchas como líder de un equipo que hace tres torneos perdió su jerarquía. Pero… ¿Será este un verdadero motivo para no retirarse de una manera sana y sensata?

No niego las capacidades futbolísticas que siempre ha demostrado Ariel Ortega desde sus inicios, que comenzó un 14 de diciembre de 1991 debutando con River Plate, el “equipo de sus amores” y en que actualmente juega. Tampoco puedo negar que su presencia inspira a los jugadores de esta época por su historia futbolística. Imagino que jugar al lado de él, debe ser un gran privilegio para aprender de su nato talento. ¿Será eso suficiente como para perdonarle tantos errores?

Un ídolo no sólo es jugar bien, haber dejado todo por los clubes en los que jugó, sudar la camiseta de la Selección Argentina y suplir a Maradona cuando éste fue sancionado en el recordado Mundial USA 94, ni haber levantado once copas nacionales e internacionales en su carrera, aunque sé que no cualquiera lo logra, pero un verdadero ídolo es un ser completo que deja el ejemplo dentro de la cancha y también fuera de ella.

Hace rato Ortega no es un ejemplo a seguir, ya ni siquiera como deportista. Sus fuertes crisis de alcohol y depresión lo desconectan de la realidad. Siempre pide ayuda y ruega que lo dejen jugar, en pocas palabras, opta por ignorar sus problemas personales con el fútbol. Y aunque eso suene sano porque es un deporte, la verdad es que ni eso hace el “burrito” con constancia. Se ausenta de algunos entrenamientos, la última vez hace dos semanas le dijo a su técnico Leonardo Astrada que no lo tuviera en cuenta para el partido frente a Lanús porque estaba deprimido y se fue del sitio de entrenamiento. Luego de una semana de castigo, ya lo tiene de nuevo jugando como si nada hubiera pasado. Lo peor o mejor de todo, es que sigue saliendo figura de los partidos, aunque si esto lo hiciera  un jugador juvenil de River, apuesto que hubiera perdido hasta el contrato.

Al final esto no es sano para el club, el equipo y el mismo jugador. Primero porque de este modo Ortega sabe que haga lo que haga, siempre lo necesitan y termina jugando en la titular. Y segundo, para sus compañeros de equipo, pues mientras otros jugadores como Marcelo Gallardo y Matias Almeyda tratan de enseñarles día a día a los jugadores a respetar los colores de su club, al lado está Ortega haciendo todo lo contrario. ¿Qué pueden pensar jugadores como Mauro Rosales o Diego Buonanotte teniendo este espejo como ídolo del equipo?

Los hinchas de River Plate le perdonan todo a su ídolo, más aún por el amor que demuestra permanentemente hacia el club, pero creo que el problema del burrito es que no sabe qué hacer de su vida sino es “jugar a la pelota”. Con tantos problemas ya debió dar un paso al costado y no jugar más sino no puede con la responsabilidad de entrenar a diario, de respetar las decisiones del técnico y de dejar sus problemas fuera de la cancha.

Sus fallidos intentos por retirarse, las amenazas a los clubes por hacerlo definitivamente y no lo hace, las innumerables “plantadas” en los entrenamientos, incumplimientos de los contratos, traicionar la confianza que depositan en él técnicos como Simeone, Astrada, Passarela y al final sale con el mismo problema, sino es la depresión, es el alcohol.

En el fondo, creo que no hay un trabajo de sicología deportiva, que enseñe a los jugadores, a perder el miedo escénico, a no temer al éxito, la fama y los millonarios sueldos, sino también a aceptar y darse cuenta cuándo es el momento de culminar su carrera deportiva. Si te das cuenta que ya no toleras las concentraciones, los entrenamientos, las charlas deportivas y el respeto por tus técnicos, lo mejor es decir adiós con la cabeza en alto. 

La gente no va a dejar de querer a “burrito” si se retira, porque sus jugadas y su talento jamás se olvidan. Ojalá siguiera los pasos de Enzo Francescoli, quien se retiró cuando se dio cuenta que su vida futbolística ya no lo divertía como antes, prefirió decir no más y se quitó los botines.

Ahora, no sólo ha colaborado en clubes de Uruguay y Argentina, enseñando y aconsejando a nuevos talentos, sino que también juega el fútbol ocho o torneo de veteranos que se disputa en Argentina, como ahora el que se juega en Mar de Plata. Y la gente puede deleitarse viendo a tanta estrella junta del pasado, claro que ahora juegan a otro ritmo, pero eso no es lo que importa porque podrán pasar mil años, pero el que “sabe con la pelota”, jamás se olvida de cómo hacerlo. 

Última entrevista realizada por el diario Olé de Argentina a Ortega esta semana.  Leer

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