El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Tour-Día 21: Urán probó y le quedó gustando

El ciclismo es de las pocas cosas que sorprende a París. Lo hace cada año, y aún así la ciudad luz no deja de asombrarse. Hoy esa París bucólica y de pausada belleza que se lee en las novelas de Balzac se llenó de colorido con la caravana del Tour. Esa París de los rostros alargados en las pinturas de Amedeo Modigliani vio dibujarse esta tarde las sonrisas de quienes sobrevivieron hasta el último sprint.  La París que fue seducida por la mítica voz de Edith Piaf en el siglo XX se convirtió hoy un podio gigante para rendirle honores a Cristopher Froome, el mejor ciclista de lo corrido del siglo XXI. La ciudad que definió Hemingway como “una fiesta que nos sigue” persiguió hoy a Rigoberto Urán, la gran revelación del Tour, para sentir la esencia de lo que es un típico carnaval colombiano tras la hazaña de uno de sus más típicos ciclistas.

Hoy el Tour se fue de paseo por el adoquín de París. Hubo tiempo para fotos y brindis, para conversaciones y llamadas, para saludos y razones, para aplausos y selfies, y para filar a los ciclistas por países y tomar una postal. Los 103 kilómetros de hoy rindieron homenaje en la salida a la población de Montgeron, el lugar donde se lanzó el Tour en 1903. Llegaron al corazón de la ciudad, en los Campos Elíseos, donde solo había interés por una llegada masiva para comprobar quien era el esprínter más rápido de los que sobrevivieron a las 20 etapas disputadas. Dylan Groenewegen se llevó los honores tras vencer en la raya al alemán André Greipel, que no pudo sumar su tercera victoria de etapa en el último día del Tour. Lo había hecho en 2015 y 2016. Nadie atacó para sorprender, no se estila y queda feo, y al final, ninguna clasificación cambió.

Los más expertos viajeros dicen que París es una ciudad para repetir varias veces. Froome lo sabe y ya lleva cuatro pasadas. Nairo también lo sabe, con tres podios y la excepción de este año hoy advirtió que volverá a sembrar en busca de una buena cosecha. Quiere flores en París. Urán lo supo cuando miró los Campos Elíseos desde lo alto del podio. Hace tres semanas nadie lo visualizó allí. Hoy sintió cómo París le reconoció su esfuerzo, su viveza y su gracia ciclística. Fue su primera vez en la ciudad luz y ya no se quiere apagar. Volverá por más. También lo harán  Aru, Landa, Barguil y una generación ciclística, 5 años menor que Froome, que sabe que llegó su momento. Quien pisa el adoquinado parisino sabe que volverá.

Victor Hugo dijo alguna vez que la capital francesa era el patrón de las capitales bien hechas. El Tour es su par en carreras de ciclismo. No hay como París y no hay como el Tour. Las demás metrópolis y las demás carreras hacen  fila atrás. Si al autor de “Los Miserables” y “Los cantos del crepúsculo” le encantaba pasear pensativo y tranquilo por París, a los ciclistas que suben al podio de la carrera les fascina esperar un año para llegar con determinación y volver a aparecer. Lo sabe Froome, que lleva 4 victorias. Lo sabe Nairo que suma tres podios. Lo sabe Rigo, que hoy probó el podio parisino y como dicen sus paisanos, le quedó gustando.

P.D. Yo también probé con la escritura de cada etapa. Me quedó gustando. Gracias por leer. Ojalá a ustedes también…

@jhojaimeosorio

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