El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Tour-Día 20: la banda sonora del tic tac

Los relojes de hoy en día ya no suenan al ritmo del tic tac. Son digitales, silenciosos. El tic tac es la imitación del sonido acompasado que se escapa de esos relojes de pulso  que ya son piezas de colección. La onomatopeya, insisto, hace referencia a los relojes de antes, a los que había que darles cuerda para que funcionaran de manera perfecta. Lo curioso es que el Tour se sigue moviendo al vaivén de ese crujir. Tic tac tic tac tic tac. Hoy Bardet conservó un cajón en el podio porque a esa banda sonora le faltó un compás. Hoy Froome, silencioso y con la cabeza fija en su potenciómetro digital, demostró que está en su era; que es el mejor del mundo del decenio en curso. No hay discusión. Hoy Urán danzó en la crono al ritmo del tic tac para mostrarle al mundo que tiene cuerda para rato y con su actuación aseguró un subtítulo valioso para su colección de honores.

El polaco Maciej Bodnar hizo la etapa de su vida. Le ganó al reloj de los demás. Fue el vencedor de la crono antes del paseo en París. Había sido campeón nacional cuatro veces en Polonia; sin embargo hoy pocos fijaban la mirada en él. Registró un 28’15” contundente. Su compatriota Michał Kwiatkowski registró un segundo más. Ni siquiera Froome, campeón virtual, lo alcanzó a inquietar. Fue el ciclista número 52 en tomar la partida y 115 turnos después se consagró como el rey en la etapa del tictac. Un rey poco mencionado, porque más que la lucha por etapa el mundo estaba atento a los tres cajones del podio final. Bodnar será un ganador de etapa sin muchas fotos; muchas portadas mañana no lo tendrán. Eso sí, el honor de hoy no lo quita nadie.

Seamos sinceros, en Urán tampoco había muchas miradas antes de comenzar el Tour. Algunos optimistas, pero inseguros, lo propusimos para el top 10 final. Muchos creían que su reloj ciclístico ya había detenido su andar. Decían que debía dedicarse a las clásicas, que no estaba para carreras de tres semanas. Para razones el tiempo, dicen las señoras. Llegó silencioso, como los relojes digitales, y luego de una discreta crono inicial, comenzó a arañar segundos para convertirse en el flamante subcampeón. Está a 54 segundos de un fenómeno como Froome.  Le respira en el margen de un minuto, cerca, como nunca antes ningún rival lo estuvo en el podio final.

Los relojes son objetos indiferentes. Marcan el tiempo sin compasión. No agregan ni quitan. Los colombianos no podemos tener una maquinaria mental igual de fría y calculadora. Nuestro tic tac no es tan regulado, tiene otros ritmos para actuar. Tiene emociones y sensaciones, muchas veces comprimidas por la situación del país. La indiferencia no nos puede gobernar. Hoy aplaudimos, gritamos, brincamos, bailamos y brindamos gracias a Urán. Le debemos la gran alegría de hoy; del mes. Le debemos agradecer por persistir e insistir después de vivir temporadas en las que  no brilló. Ejemplo para todos. Hoy el corazón de muchos colombianos se aceleró al ritmo de un tictac que no suena pero que siente por dentro. Hoy fue la contrarreloj. Mañana será el paseo de la victoria de Froome en la bucólica París. ¿Podrá conseguir el quinto?, ¿llegó la hora de que asuma un nuevo rey?, ¿serán suficientes tres subtítulos para que un colombiano sea sucesor? No nos afanemos, afortunadamente el tictac del reloj que mide el tiempo es infinito… ya habrá tiempo para volver a vivir la emoción indescriptible del Tour.

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