El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Tour 2019 – Día 3: ¡Salud… por Alaphilippe!

El Tour cruzó la frontera. Pasó de Bélgica a Francia. Entró por la tierra del vino espumoso más caro y prestigioso del mundo, el champagne en francés, o champán según la Academia Española. De los 215 kilómetros de hoy, 205 fueron por los viñedos que crecen a orillas del río Marne. Fue un día nervioso, por carreteras estrechas y curvas complejas. Etapa tipo clásica, repleta de pequeñas trampas en la vía y con un final quebrado, que incluía una secuencia de seis rampas cortas en los 45 kilómetros finales. No hubo sorpresas, lo que hubo fue una exhibición del mejor clasicómano francés. Julian Alaphilippe levantó los brazos y de paso, se visitó de amarillo.

Es la primera semana y los ciclistas tienen afán. El promedio de velocidad hoy fue de 46 kilómetros por hora. Para atravesar la región de La Champagne y llegar a Éparnay, el grupo le dio licencia a una fuga de cinco hombres, cuatro franceses y un belga: Rossetto del Cofidis, Ourselin del Direct Energie, Offredo del Wanty-Gobert, Délaplace del Arkéa-Samsic y Wellens del Lotto-Soudal. Ourselin ganó el esprint intermedio y Wellens se consagró como el más combativo del día. Al paso por Reims, frente a la catedral de Notre Dame en la que se ungieron todos los reyes de Francia desde Enrique I hasta Napoleón, el ciclista belga se lanzó en solitario para ganar los cuatro premios de montaña del día.

Las uvas que crecen en las orillas del Marne son tan particulares como los ciclistas que nacen en esta región. Nacen en un clima oceánico de transición, en un subsuelo calizo y con poca altura sobre el nivel del mar. En ambos casos, la fermentación es diferente. Tras 178 kilómetros en la punta, los 4 mosqueteros franceses fueron alcanzados por el grupo principal y adelante solo aguantó Wellens. Cuenta la historia que en el 500 a.c. el apóstol Remigio de Reims, precursor del cristianismo en Francia, bautizó como “el vino de río” a la artesanal bebida burbujeante que producían los viñedos del sector. Después, en el 1700, un joven monje benedictino al que le encargaron la custodia del sótano de la Abadía de Éparnay mezcló distintos caldos y logró por casualidad mejorar el sabor del vino de la región. El monje se llamaba Don Pierre Perignon y la bebida empezó a llamarse “champán”.

También cuenta la historia que el ciclista francés de mayor maduración en los últimos años es Julian Alaphilippe. En los últimos dos eneros ha cambiado de aire para fermentarse en la altura del oriente antioqueño en Colombia, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar. Este año lleva 10 victorias. Gana etapas en carreras de una semana y es un clasicómano eximio. En 2019 levantó los brazos en la Strade Bianche, la Milán – San Remo y la Fleche Wallonne. Hoy volvió a brindar. No esperó el repecho final para sacar su punta de velocidad, sino que sorprendió con un ataque a 20 kilómetros de meta. Alcanzó a Wellens en el último ascenso y se fue en solitario en el último descenso. Suma tres victorias de etapa en el Tour, dos en 2018 y una hoy, y se vistió por primera vez con la amarilla de líder de la clasificación general.

Para referirse a la champagne, Voltaire decía que “en su espuma hay fulgores de dicha”. Para referenciar a Alaphillipe los especialistas del ciclismo dicen que es “un portento de corredor”. Verlo ganar de largo es motivo suficiente para dejar salir el corcho y brindar. En la general hubo ajustes pequeños entre los candidatos al título. Mañana la cuarta jornada tendrá una etapa plana de 213,5 kilómetros de Reims a Nancy.  El libreto marca un día con llegada masiva. Es el Tour. Salud por todo lo que pueda pasar.

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