El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

La Vuelta-Día 20: Entre el Olimpo y el infierno

Al Alto de L’Angliru le dicen el Olimpo del ciclismo porque hasta allá solo suben los Dioses; pero también lo llaman el infierno, porque desde el primero hasta el último en la etapa alcanza a ver al diablo. Hoy el mítico puerto fue hoguera para los intereses de muchos. También fue el escenario en el que Alberto Contador reclamó su trono en el panteón de las bielas. A un día de su jubilación como ciclista activo, el de Pinto hizo una etapa épica, llegó solitario a la cima y le ganó la batalla a los titanes que no pudieron alcanzarlo.

Contador llegó a la cima del Olimpo para sembrar la bandera española y reclamar la primera, y tal vez la única, victoria de los locales en la edición 72 de su ronda, para despedirse con honores y para recibir todos los aplausos. Escogió la mejor manera de irse y hacer que su recuerdo perdure mucho tiempo. Es el único que ha ganado dos veces en la mítica cima. Es el último romántico del lote internacional del pedal. Ganó para irse. Se fue ganador.

El decorado de la etapa no pudo ser más mitológico. Rayos, neblina, lluvia, frío, truenos, descensos tramposos y un ascenso duro, interminable  y casi imposible de pedalear. Fueron solo 117 kilómetros. Etapa corta, pero muy dura, en la que muchos pagaron un tributo demasiado alto en su intento por buscar la gloria. De La Cruz le dijo adiós a la carrera luego de una caída, Kelderman se despidió del podio tras desfallecer en los últimos kilómetros y Superman López encontró kriptonita en el descenso del primer premio de montaña del día.

17 segundos después de Contador llegó el virtual campeón de la Vuelta, Cristopher Froome, con una sonrisa endiosada que refrendó anticipadamente el primer título británico en la historia de la carrera ibérica.  En el camino hacia el alto tanto Contador como Froome, que llegó acompañado de su trompetero  Wout Poels, purgaron todos sus pecados. Llegaron limpios, purificados, luego de pasar por ese estado de sufrimiento que es el infierno para los católicos y el L’Angliru para los ciclistas.

Contador ganó la etapa, pero no pudo alcanzar un cajón en el podio final de la carrera. Kelderman y su equipo lo dieron todo para perseguir a Contador, pero se quedó sin podio. Nibali conservó su segundo lugar en la carrera, pero sufrió demasiado y hoy no brilló.  Zakarín subió al tercer lugar de la carrera, pero nunca significó peligro para el líder. Pequeños infiernos en medio de la llegada al Olimpo.

Quedan 117 kilómetros de paseo por la Castellana en las calles de Madrid. Un paseo por la capital para recibir al nuevo Rey y para despedir a una verdadera leyenda.

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