El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Giro – Día 12: El Giro en la casa de la velocidad

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En el Autódromo Dino y Enzo Ferrari, en la ciudad de Imola, hace 24 años el piloto brasilero  Ayrton Senna se encontró con la muerte, luego de haberse consagrado tres veces como ganador de este rápido circuito.  En ese mismo escenario, el irlandés Sam Bennet encontró hoy la gloria, acelerando su bicicleta para ganar la etapa número 12 del Giro en esta población cerca al Adriático, luego de haber ganado la séptima hace ocho días a orillas del tirreno. Imola es sinónimo de velocidad, y guardó desde el 2006 la gran carpa del automovilismo para recibir 12 años después, en medio de la lluvia, al gran lote del pedal.

En el automovilismo, Imola es la casa de las escuderías italianas Ferrari, Lamborghini y Maserati, pero curiosamente en las 27 versiones del Gran Premio de San Marino disputadas allí solamente en 1985 ganó un piloto italiano. Hoy en el ciclismo, el más veloz en línea de meta fue un irlandés.  El ciclista local que tenía el favoritismo, Elivia Viviani, llegó 9 minutos después del ganador. En cuatro ocasiones el Giro ha terminado en Imola, en el 68 y el 92 ganaron los locales Marino Basso y Roberto Pagnin; pero en las últimas versiones las victorias han sido para extranjeros: el ruso Zakarin hace 3 años y Bennet hoy.

Bennet aprovechó la última curva, a 300 metros de meta, para sobrepasar al eslovaco Matej Mohoric y al colombiano Carlos Betancur, que atacaron bajando del único premio de montaña de cuarta categoría que tenía la etapa. Al final, el irldandés, con una carrocería de 1,77 metros y 70 kilos de peso, los superó a alta velocidad y llegó a la meta escoltado por el holandés Danny Van Popel.

El Giro pasó hoy su meridiano, van 12 de 21 etapas. Alguno de los favoritos como Froome han perdido los alerones en algún choque contra el piso; a otros como a Chaves les hizo daño la entrada a pits el día de descanso; hay motores que no andan bien afinados como el de Fabio Aru y otros como el del canadiense Woods que a esta altura empiezan a pasar aceite. También hay motores fundidos, como el de Mareczko, el esprinter del Willier, que abandonó la carrera desde el fin de semana y no pudo  llegar hoy al autódromo.  Hasta ahora, el motor de Yates es el que más ha sonado y luce muy bien, pero el de Doumolin se ve bien calibrado, esperando la contrarreloj.

La clasificación general no tuvo cambios. Algunos de los favoritos sufrieron mucho con la lluvia, pero sortearon la jornada. Mañana es otra etapa plana para cuidar motores de cara a la alta montaña del fin de semana donde  ojalá alguno obture el turbo, porque muchos se quedarán sin combustible.

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