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Publicado el jmaldonado

En defensa del pop

Esteban durante la grabación de Facebook, foto de Catalina Acosta
Esteban durante la grabación de Facebook, foto de Catalina Acosta

Con una chaqueta de cuero de cuello alto y unas gafas Ray-Ban aparece Estaban Mateus en el café. Es de carácter tranquilo, delgado, muy delgado y, tras la oscuridad de sus lentes,  mira al mundo con sosiego. Su escasa hiperactividad sorprende a primera vista. Entre otras cosas, porque es difícil creer que se pueda estar tan tranquilo cuando en los últimos quince días, uno se convierte “en la nueva sensación de You Tube” -según un diario del metro de Barcelona-, la cantante mexicana Julieta Venegas le asegura a sus 17 mil y pico amigos de twitter que uno “está simpático y canta bonito” y en Colombia todos, absolutamente todos, ámenlo u ódienlo, han visto el  video de su canción: “No te metas a mi Facebook“.

Esteban -Esteman, es el nombre de su alterego y proyecto musical, que le ha dado estos quince días de fama- habla con algo de solemnidad sobre lo que hay de acá en adelante. Sabe que la canción de Facebook dio con una veta dorada: “quería escribir una tema para llegarle a las masas, que se le metiera a la gente en la cabeza”, me dice. Lo ha logrado. Primero, porque el tema es pegajoso -toma elementos rítmicos de Ray Charles y Elvis, los combina con algunas pistas visuales de Michael Jackson y una puesta en escena retro inspirada en ejercicios realizados por gente como Lily Allen y Miranda. A eso le suma un tema absolutamente pop:  Facebook, del que nadie hasta ahora se había burlado de manera tan contagiosa.

Desde niño fue en performer, como él mismo se describe. Pasó de organizar a sus primos para hacer shows a escribir musicales a los 12 años (el primero, inspirado en una visita a Mardi Grass, moralista, reconoce, inspirado e impactado por la locura y el desborde del festival neworleaner). Como nunca tocó un instrumento, y en cambio sí vivió obsesionado por la puesta en escena, salió del colegio a la facultad de artes de la Universidad de los Andes, y allá terminó encontrando a Esteman (fragmento hoy de sus tesis de grado):  “la creación de un objeto”, me dice, una suma de fragmentos que son más que él, y que están hechos para ser lanzados al mundo del consumo.

Es curioso que un joven estudiante de una facultad de artes, con la sospecha que a veces se percibe en la academia hacia lo comercial, se lanzara precisamente a reivindicar el pop, “el pop puro”, insiste Esteban: “porque es lo que soy, así escribo, así me salen las cosas”. Y así le salen. Esteban -Esteman- cree en el pop: en Shakira, en Madonna, en Mika, en Michael Jackson, y de paso, pareciera creer en que con un poco de auto observación e ironía, de oídos en la cultura y de intuición en los ritmos adecuados, se puede acceder a un rincón particular de las masas que habitan la red y el mundo (cosas tan distintas, ¿no?).

¿Perdurará? ¿Será una pasajera one hit band (versión you tube)? Esteban tiene un disco (que lanzará en marzo) para demostrar lo contrario y, hasta ahora,  sus otras dos canciones (El dance floor y La cosita tropical) son de altísima calidad. También lo esperan una jornada de conciertos en diciembre, que serán oportunamente anunciados en este blog.

Meticuloso y perfeccionista, como parece haberlo sido hasta ahora, solo se puede esperar que su disco y su espectáculo sean tan buenos como para encantar o incomodar.

Para estar un rato en la cabeza de Esteban, le pido algunas recomendaciones.

Aquí van tres:

Blaim in on the girls, de Mika

Love letter to Japan, de The bird and the Bee

Mermaid Sashimi, de Juan Son

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