En contra

Publicado el Daniel Ferreira

Leerlo antes de que sea archivado: Avianca 203

https://cerosetenta.uniandes.edu.co/los-fantasmas-del-hk-1803/
Hay historias que no quieren que cuentes, y que no queremos que nos cuenten. El oficio del periodismo es encontrar la ruta para decir: esto es lo que se sabe de la verdad en un momento dado de la vida. Esto es lo que no querían que contaras y esto es lo que no querían contarte.

Avianca 203 es un reportaje excepcional publicado por el Diario El Espectador. La presentación por entregas tan cuestionada por los familiares de víctimas, es solo una fórmula del periodismo investigativo norteamericano. El hecho de que el espacio de la prensa escrita para las investigaciones sea tan limitado, permite explicar que la serie se ajuste a esos límites, aunque las mentes más susceptibles vean en ello una estrategia de márketing. Leí las ocho entregas sobre el AV Avianca 203, una por día, como fue la propuesta. Al final, el reportaje, logró cancelar las ideas sedimentadas que tenía sobre el hecho.

Las nuevas ideas que me quedan tienen que ver con el ejercicio de la memoria, sobre la estructura de hechos que soportan la idea del “enemigo” y sobre los cambios de mirada que pueden suscitar las reinterpretaciones sobre los hechos determinantes de la vida social y política.

La guerra contra el narcotráfico liderada por Estados Unidos infló la figura de Escobar para esconder la incongruencia de la cadena que va de la producción al consumo. Todo en esa guerra se centró en perseguir la producción mientras el consumo aumentaba. Y los lazos que expandió el narcotráfico al sublimarse la riqueza lo convirtieron en una economía paralela capaz de sostener el declive de la economía nacional y capaz de mantener las redes más insólitas de corrupción. Parecería que un avión de Avianca destruido por el narcoterrorismo es más útil que uno accidentado. ¿A quién le sirve más esa seudo verdad? ¿A los sicarios indultados? ¿A los Estados Unidos y su cortina de humo sobre la guerra declarada desde la administración Reagan? ¿A los cuerpo de seguridad del Estado que recibían dineros de los carteles de Cali y Medellín y fabricaban pruebas y escenas del crimen al mejor postor?

El efecto descorazonador que puede provocar un reportaje minucioso sobre las familias de víctimas parecería ofender y revictimizarlas, desde la óptica de las versiones hechas y asumidas y de los beneficios por ley de víctimas, pero a la larga para alguien que tenga un hueco en la vida y en la memoria y en el alma y para quien la “verdad oficial” haya condicionado los sentimientos, la axiología y la existencia, saber la verdad puede liberar de una interiorización destructiva.

Todas las cadenas de poder y de violencias crean ideas de nación erráticas. Al no ser posible ver los hilos que conectan los sucesos de la barbarie, creemos que el mundo se explica en términos del cómic maniqueo norteamericano: hay villanos y hay héroes, y lo que debemos hacer es elegir quién es quién. En ese sentido hay gente que puede llegar a creer que los actos de paramilitarismo estatal fueron actos buenos que desencadenaron pacificaciones necesarias, y que los actos de terrorismo son solo las acciones bélicas y no las falsas verdades que llevan al miedo a ser el principal elemento de control social.

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