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Un viaje que se hizo música – Emergentes XL

Por: Nataly Jaramillo

“Holidays it’s best time to travel” y así fue. El 9 de agosto del año 2014, Darly y Juan, una pareja de músicos del oriente de Antioquia, tomaron un rumbo incierto partiendo desde el pueblo de Cocorná, que hasta el momento era el único lugar planificado para tocar después de salir de casa. Empacaron sus cosas en una Kombi T3 del 82 que llevaban reconstruyendo un año atrás y a la que decidieron llamar Melodía Naranja, ya que es de un vistoso mitad naranja, mitad blanco, de cortinas floreadas, con un arcoíris pintado a cada lado, y montados en ella se fueron alejando de su lugar común, Rionegro, cargados con el equipaje más insólito: guitarras, cables, dos grandes bafles y sus letras compuestas en canción, hacia cualquier lugar de Suramérica. No había mapa, tampoco dinero. El tiempo aquí no era importante, lo importante era que las canciones se libraran de los atajos y los muros que se imponen los países entre ellos.

Darly y Juan se conocen hace nueve años. Darly es comunicadora social y periodista de la Universidad de Antioquia y Juan es arquitecto de la Universidad Pontificia Bolivariana. Ambos terminaron sus estudios en el 2012 y antes de emprender su primer viaje piensan en Musicombiando como el nombre con el que bautizarían su utopía, nombre compuesto por las abreviaciones de: música, combi y andar, aparte de traer consigo una propuesta musical llamada mestopop, en la que venían trabajando desde el 2008 después de unir sus talentos, y que significa “Pop con raíces mestizas”, una mezcla de ritmos autóctonos colombianos como el del güiro, que simboliza la música antioqueña; el cajón, en el que tocan el formato de percusión con los dos golpes básicos de la cumbia como representación grosso modo de Colombia y la clave 2/3 de son, como la representación latinoamericana.

Viajar por el sur de Colombia, por la frontera hasta el Ecuador y llegar a países como Perú y Bolivia con el propósito de promocionar su CD, ese era su sueño, una quimera que se gastó 392 días de caminar playas, bosques, montañas, desiertos, cordilleras, y donde reafirmaron lo que es Musicombiando, música que sabe a camino, a tierra, a raíces, a mestizaje. Canciones de recuerdos, vivencias, visiones y sociedad, porque en este viaje también entendieron las brechas que hay entre los hombres, sus riquezas, tanto como sus infelicidades, esas fronteras desiguales que van afilándose con los años; pero sin ser demasiado pesimistas, en este viaje desearon al mismo tiempo volver a ser niños, ya que en cualquier parque o lugar donde se plantaban a tocar con Melodía Naranja, los niños los perseguían con la curiosidad naciente del nuevo mundo por ver, “con sus pupilas agrandadas”, narraban ellos. “Los niños siempre nos recibían y preguntaban; y esto, y aquello, unos más tímidos que otros, pero al final nos hacían corrillo”. Ni las fotografías que amablemente compartieron conmigo, sentada en medio de los dos y frente a la pantalla del computador, saciaron sus bitácoras mentales, dos hippies, “los hippies más organizados que hayas conocido (risas)”, con una convicción más profunda que recorrer grandes planicies o conquistar la nieve, o ir más allá de su idioma, y era su música, Musicombiando, sonidos que son esa búsqueda, esa mezcla llamada “El mestizaje de los sonidos”.

Fue un viaje de encuentro con su naturaleza, con la conciencia elemental del hombre, de que el día a día es eso, un día a día, que el dinero estaría y estaba, ya que el mayor reto era ese, que el viaje se financiara solo, a punta de canciones, porque ya habían gastado sus ahorros en la reconstrucción de su compañera de cuatro ruedas, igualmente, de que las oportunidades para cantar llegaran, y llegaron. “En cada momento de camino sucedían una infinidad de cosas. Hay tantos momentos que fueron maravillosos y de los cuales no tenemos registro, cada pueblo nos dejó una historia”. “Hay tanta maravilla contenida en cada país, que ya no bastaban las fotografías, y uno se dedica a la contemplación y a cantar”. Su música les gritó en este viaje: se puede hacer, se puede conquistar, se puede cambiar una porción del mundo de alguien, se puede ser.

“De aquí pa’allá y de allá pa’acá”, así comienza la primera canción en la que Juan acompaña a Darly, arriesgándose, ya que cuando él salió a viajar su labor era como instrumentista, pero el viaje en sí mismo fue pidiendo por muchas razones que Juan cantara, comenzando como una experimentación un poco vaga, pero al tiempo fueron descubriendo que pasa algo bonito cuando cantan los dos, dice Juan, y con esto, nace una canción que tenían dentro del tintero, logrando al final ser lo que es Musicombiando por su instrumentación y también por ser la primera canción que traen del viaje y en la que cantan los dos. Sin la técnica, pero con las ganas de “pintar futuro”, junto con las ganas de buscar una respuesta a “cómo escribimos otra historia pa esta vida, sin fantasmas, sin delirios, llena de lucecitas, ya que mi futuro lo pinto yo”. Eso logra Musicombiando, brillar, pintar con las palabras eso que nos falta, eso en lo que ya poco o nada creemos, como dice un viejo amigo por ahí, lo importante no son las metas, sino el camino y sus pisadas. Darly y Juan lo caminan, no sabrán hasta cuándo, pero sí para qué, y ahí está el secreto de sus canciones, canciones que abren puertas, desvelan a los sueños, canciones que viven para revivirse.

 

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