El Hilo de Ariadna

Publicado el Berta Lucia Estrada Estrada

HA MUERTO SIMONE VEIL, LA MUJER QUE DESPENALIZÓ EL ABORTO EN FRANCIA

simone

Simone Veil (Francia-1927-2017)

El uso de la píldora y la legislación en pro del aborto en Francia se hizo de la mano de una gran defensora de los Derechos de la Mujer y gran defensora de los Derechos Humanos. Me refiero a Simone Veil.

De origen judío, Veil fue deportada a Auschwitz en marzo de 1944 y liberada en 1945; lo que tuvo que haberla marcado indeleblemente, tanto como ser humano en general, como mujer en particular. Por lo que no es raro que el tema de los Derechos Humanos, específicamente los de la mujer, hayan sido el baluarte de la lucha política que emprendió al terminar sus estudios de derecho y ciencias políticas.

Bajo el gobierno de Giscard d’Estaing (1974-1981), ejerció el Ministerio de Salud, de la Seguridad Social y de la Familia, y en calidad de Ministra aprobó la distribución de la píldora anticonceptiva. Un año más tarde legisló a favor del aborto, lo que se conocería como la Ley Veil; lo cual generó una fuerte polémica entre la sociedad laica y la Iglesia católica. En 1979, fue nombrada Presidenta del Parlamento Europeo, siendo la primera mujer en acceder a dicho cargo; máxime que su elección se hizo por medio del sufragio universal.

En 1993 regresó nuevamente al Ministerio de Salud y firmó un documento elaborado por médicos forenses y observadores de la Comunidad Europea, en el cual se denunciaba la violación de mujeres y niñas bosnias durante el conflicto de Bosnia-Herzegovina. En 1998 fue nombrada Miembro del Consejo Constitucional de Francia, título que ostentó hasta el 2007. En el 2005 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional, por el combate en pro de los derechos y de la dignidad del hombre y de la lucha de la mujer; presea que venía a sumarse a muchas otras que ya había ganado con anterioridad. Además, catorce universidades le han otorgado el Doctorado Honoris Causa. En el 2008 recibió el Premio Yuste, otorgado por la Fundación Academia Europea, por su defensa de los derechos de la mujer. Actualmente, es la presidenta honoraria de la Fundación para el Recuerdo del Holocausto, o de la Shoah, y desde el 2003 colabora con el Tribunal Penal Internacional. El 20 de noviembre de 2008 obtuvo el más grande galardón al que un ciudadano francés, o francófono, puede aspirar: fue elegida miembro de la Academia Francesa. Su último libro lleva un título bastante sugestivo: “Los hombres también se acuerdan”.

Sin embargo, para que la Ley Veil fuese una realidad, primero tuvo que darse una lucha sin cuartel por parte de las mujeres, para que se les reconociese su derecho inalienable a decidir sobre su propio cuerpo. Por lo que es importante nombrar a Giselle Halimi (1927), de origen tunecino, hija de madre judía y de padre bereber. Autora de “La Kahina, Reina de los Bereberes”, gran conocedora del mundo, de la cultura y de la historia de este grupo étnico. Feminista, jurista, escritora. Amiga personal de François Mitterand (1916-1996). Representante de Francia ante la Unesco y fundadora de “Choisir la cause des femmes” (Escoger la causa de las mujeres), movimiento feminista que trabajó arduamente en pro de la legislación que hizo posible el reconocimiento del derecho al aborto en Francia. Desde sus inicios ha denunciado, igualmente, la violación de los Derechos Humanos en el Norte de África. El Movimiento buscaba básicamente lo siguiente:

– “abrogación de la ley represiva de 1920 que condena el aborto.

– defensa gratuita de las mujeres acusadas de aborto.

– contracepción libre y gratuita.

A partir de 1974, los objetivos del movimiento Choisir se amplían y abarcan el estatuto general de la mujer en la sociedad:

-lucha contra la violación, las violencias físicas y morales y los esquemas culturales sexistas.

-lucha por la igualdad profesional.

-lucha por una mejor representación de la mujer en la vida pública (entre otras peticiones)”. [1]

Simone de Beauvoir (1908-1986) era una de sus colaboradoras. Por lo que no es de extrañar que hubiera sido una de las trescientas cuarenta y tres mujeres que firmaron el manifiesto publicado en la prensa y que llevaba el nombre de “343 salopes”; lo que en español puede traducirse como puta, pero también como desalmada o sinvergüenza. Adjetivo que venía siendo utilizado por la sociedad francesa para designar a las mujeres sospechosas de haber abortado.

“El 15 abril de 1971, en Francia, el Movimiento de Liberación Femenino (MLF) inauguraba una manera de hacer campaña por la conquista del derecho del aborto mediante una modalidad sumamente novedosa y superadora de las prácticas tradicionales, recreando lógicas de acción. Apareció entonces a doble página, en el periódico Le Monde, un manifiesto firmado por 343 mujeres que reconocían públicamente haber abortado. El mismo fue conocido bajo el nombre de las 343 Sinvergüenzas; en el cual periodistas, artistas, obreras, intelectuales, amas de casa, activistas, escritoras, entre otras tantas, salían de la esfera privada a partir de su pública reivindicación política. Hubo firmas de talla por su trayectoria que provocaron un fuerte impacto a esta estrategia de visibilidad: Simone de Beauvoir, Catherine Deneuve, Giselle Halimi, Jeanne Moreau, Marguerite Duras”.

El texto era breve, pero contundente:

“Un millón de mujeres abortan cada año en Francia. Ellas lo hacen en condiciones peligrosas a causa de la clandestinidad a la cual están condenadas, cuando esta operación, practicada bajo el control médico, es de las más simples. Se hace el silencio sobre este millón de mujeres.

-Yo declaro ser una de ellas.

-Yo declaro haber abortado.

-De la misma manera que nosotras reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre”.[2]

La lucha por la legalización del aborto tuvo como abanderada a otra gran feminista: Betty Friedan (1921-2006). Nacida en Estados Unidos, en el seno de una familia judía, bastante convencional. Asistió a la universidad y obtuvo el título de psicóloga. Trabajó luego como reportera en diferentes diarios y revistas; y en 1952, embarazada de su segundo hijo, es despedida del trabajo. Este acto, que debió sentir como un gran atropello, fue el detonante de la labor que emprendería por el resto de su vida: la lucha por las reivindicaciones de la mujer. En 1963 publicó su primer libro: La mística de la feminidad (Premio Pulitzer 1964), habiendo vendido tres millones de ejemplares; lo que lo convirtió en uno de los bestsellers más exitosos de todos los tiempos. Este libro representaba para la mujer de clase media de los Estados Unidos lo que El Segundo Sexo (1949) de Simone de Beauvoir había representado años antes en la sociedad francesa. Betty Friedan, abogó por los derechos laborales de las mujeres, entre ellos el obligar a las aerolíneas a aceptar como azafatas a mujeres mayores de 32 años, sin importar su condición civil. El 26 de agosto de 1970 presidió una marcha, que no sólo conmemoraba los cincuenta años del sufragio femenino, sino que tenía como objetivo principal la exigencia del “aborto gratis e inmediato”, la cual congregó a cerca de 50.000 mujeres.

[1] “Choisir la cause des femmes”.

[2] Las 343 sinverguenzas. Bellucci, Mabel.

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Acerca de este artículo: La reseña “El aborto y el manifiesto de 343 salopes francesas” hace parte del libro “¡Cuidado! Escritoras a la vista…“ (Be Ediciones, Manizales, 2009) de la escritora Berta Lucía Estrada. Este libro ha sido recientemente incluido por la Universidad Nacional de Colombia en su Biblioteca virtual; pueden leer en el siguiente vínculo:

http://www.bdigital.unal.edu.co/41949/

 

 

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