Corazón de Pantaleón

Publicado el ricardobada

Un poema de Benedetti

Hace un par de años escribí para alguno de los nichos del Centro Virtual Cervantes acerca de un tema que desde siempre me ha apasionado, el de la traducción endogámica, es decir, dentro del propio idioma, y ya entonces me ocupé en él de los deficientes conocimientos anatómicos de un gran poeta de la lengua castellana. Para que se me entienda, les contaré la historia como la conté allí :

Hay un poema justamente famoso de Mario Benedetti, que se titula “Táctica y estrategia”, y que dice así:

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo, ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos

Mi estrategia es
en cambio
más profunda
y más simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo, ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Este poema de Benedetti hubo una vez una call girl en Madrid anunciándose con uno de sus versos. No les invento, conservo el ejemplar de la Guía del Ocio donde puede leerse “Mi táctica es quedarme en tu recuerdo”, y a continuación el nombre de la profesional del amor, Sandra, y su número de teléfono. Y no sean malpensados, no la llamé, aunque me hubiese gustado conocer su trasfondo cultural: no todas las call girls del mundo pregonan su mercancía con endecasílabos de una perfección quevedesca.

Lo cierto es que un buen día encontré ese poema en una postal que compré en el puerto de San Sebastián, en un quiosco (un vasco escribiría kiosko) donde el tarjetero la ofrecía entre otras más geográficas y paisajísticas. Sólo que el texto se había modificado. Allí decía lo siguiente:

Mi táctica es mirarte
aprender como eres
quererte como eres
mi técnica es hablarte
y escucharte construir
con palabras
un puente indestructible
mi táctica es quedarme
en tu recuerdo
no sé cómo, ni sé
con qué pretexto
pero quedarme con él
mi táctica es ser franco
y saber que eres franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos
Mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple
mi estrategia es que
un día cualquiera
no sé cómo, ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Creo que se nota la diferencia : Además de que por razones de espacio se han suprimido los renglones vacíos donde el poema respiraba, y de que hay una vez donde “táctica” se convierte en “técnica”, que tiene el mismo número de letras pero significa algo muy diferente… además, digo, se ha cambiado el voseo por el tuteo: ya no es “aprender como sos / quererte como sos” sino “aprender como eres / quererte como eres”, ya no es “saber que sos franca” sino “saber que eres franca”. En una palabra, españolizaron a Benedetti. ¡Por Dios!,  como diría el maestro Mutis.

Desde luego entiendo el argumento inevitablemente crematístico del fabricante español de postales que se prendó también él del poema de Benedetti y decidió sacarle partido comercial, eso sí, sin pagarle ni un centavo de derechos de autor al poeta uruguayo. Por supuesto que entiendo su argumento: los españoles no vosean, aunque bien que saben vocear, con “c” de cencerros. Así es que “vos no sos” sino “tú no eres”. De acuerdo.

Pero ahora acerquémos a la poesía del inalcanzable Gustavo Adolfo Bécquer, a sus Rimas inmortales, recordemos la número XXI:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul:
¡Qué es poesía!  ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

E imaginemos qué pensaríamos y cuántos rayos y truenos soltaríamos si un fabricante de postales paisa, rioplatense o centroamericano, la imprimiese con este texto:

¿Qué es poesía?, decís mientras clavás
en mis pupilas las tuyas, los dos:
¿Qué es poesía?  ¿Y vos lo preguntás?
Poesía… sos vos.

¡Por Dios!, como diría el maestro Mutis, y yo me adhiero, pese a mi agnosticismo y pese al supino desbarre de Bécquer en oftalmología, llamándole pupila a lo que a todas luces es el iris.

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