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	<title>catalinapordios</title>
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	<description>Más sexy que una biblioteca, más inteligente que un vestido de baño.</description>
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		<title>Rectificación Columna El jardín del Edén</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jun 2011 19:41:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta mañana he recibido la llamada de Joaquín José Vives Pérez y juan Carlos Vives Menotti pidiendo una rectificación en mi columna de hoy El Jardín del Edén en la que yo digo lo siguiente:
“Como si fuera poco, tres parientes de Cotes, Juan Carlos Vives Menotti, José Joaquín Vives Pérez y José Francisco Zúñiga Vives, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta mañana he recibido la llamada de Joaquín José Vives Pérez y juan Carlos Vives Menotti pidiendo una rectificación en mi columna de hoy El Jardín del Edén en la que yo digo lo siguiente:</p>
<p style="padding-left: 60px">“Como si fuera poco, tres parientes de Cotes, Juan Carlos Vives Menotti, José Joaquín Vives Pérez y José Francisco Zúñiga Vives, están condenados por parapolítica.”</p>
<p style="padding-left: 60px"><span id="more-228"></span></p>
<p>Mi fuente para esta afirmación es el artículo de Omar Montes “¿Candidaturas en el Magdalena: ¿qué pasó con la renovación política?” publicado el domingo 19 de junio de 2011, en El Heraldo, que dice:</p>
<p style="padding-left: 60px">“Pero, además, la investigadora, quien hace parte del Movimiento de Observación Electoral (MOE) y de la Corporación Nuevo Arco Iris, señaló que al joven aspirante liberal lo acompañan también sus parientes consanguíneos Juan Carlos Vives Menotti, José Joaquín Vives Pérez y José Francisco Zúñiga Vives, condenado por parapolítica.”</p>
<p>Como bien señalan Vives y Vives aunque sus nombres aparecen en la misma frase que José Francisco Zúñiga Vives, el verbo <em>condenado</em> está en singular y solo atañe a este último.</p>
<p>Por eso quiero hacer una rectificación de mi columna (ya ha sido hecha en la web, sin embargo adjunto a este post un jpg con el texto original) y pido disculpas a los señores Vives y Vives por el error. Reproduzco a continuación la carta de Joaquín José Vives:</p>
<p style="padding-left: 60px">“Mi nombre Correcto es JOAQUIN JOSE VIVES PEREZ. No he sido condenado ni procesado por parapolítica. Igual circunstancia ocurre con JUAN CARLOS VIVES MENOTTI, mi primo hermano, ex-vice Ministro del Interior y ex Director de Estupefaciente durante el primer Gobierno del Presidente Uribe.</p>
<p style="padding-left: 60px">
<p style="padding-left: 60px">Hoy me desempeño como Magistrado del Consejo Nacional Electoral, cargo que ocupo desde septiembre de 2006.</p>
<p style="padding-left: 60px">
<p style="padding-left: 60px">Fui Congresista desde 1994 hasta 2006.</p>
<p style="padding-left: 60px">
<p style="padding-left: 60px">La condición que ostento me impide apoyar candidato alguno con algo distinto a mi voto. NO tengo hoy grupo político en mi Departamento. No estoy apoyando NINGUNA candidatura en el país.</p>
<p style="padding-left: 60px">
<p style="padding-left: 60px">Tanto Juan Carlos, también ex congresista y exgobernador del Magdalena (1998-2000), y yo somos primos hermanos de Álvaro Cotes Vives, padre de Luis Miguel Cotes Habeych, aspirante a la Gobernación.</p>
<p style="padding-left: 60px">
<p style="padding-left: 60px">JOSE FRANCISCO ZUÑIGA RIASCOS, conocido en Santa Marta como Chico Zuñiga, ex alcalde de la ciudad, caso con Rosa Cotes Vives, sí fue condenado por asuntos relacionados con la parapolítica.”</p>
<p style="padding-left: 60px"><img class="recurso_post alignleft size-full wp-image-233" src="http://blogs.elespectador.com/cruiz/files/2011/06/Screen-shot-2011-06-24-at-1.57.56-PM.png" alt="Screen shot 2011-06-24 at 1.57.56 PM" width="480" height="485" /></p>
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		<title>No hay juventud sin Estado Laico</title>
		<link>http://blogs.elespectador.com/cruiz/2011/06/16/no-hay-juventud-sin-estado-laico/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Jun 2011 11:37:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Ponencia leída el 15 de junio de 2011 en el auditorio Virginia Gutiérrez de Pineda, edificio de Postgrados y Ciencias Humanas, 4:00pm, en el marco del Ciclo de debates contemporáneos sobre el Estado laico.
Solo se puede ser joven en un Estado laico. La juventud, y la laicidad aparecen como nuevos conceptos en la Constitución de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Ponencia leída el 15 de junio de 2011 en el auditorio Virginia Gutiérrez de Pineda, edificio de Postgrados y Ciencias Humanas, 4:00pm, en el marco del Ciclo de debates contemporáneos sobre el Estado laico.</em></p>
<p>Solo se puede ser joven en un Estado laico. La juventud, y la laicidad aparecen como nuevos conceptos en la Constitución de 1991 y no es una simple casualidad: su coincidencia se debe a que ambos términos están interrelacionados, y es sintomática de los tiempos en que vivimos. Los conceptos de juventud y laicidad se necesitan el uno al otro y se corresponden casi umbilicalmente. La juventud, como la entendemos en Occidente, solo puede darse en un Estado secular, por eso no es azaroso que estos dos conceptos se estrenen en la Constitución de 1991.</p>
<p><span id="more-214"></span><br />
Por un lado, a partir de 1991 el fenómeno de lo religioso adquirió un matiz diferente en el país pues el pueblo colombiano, acorde con línea de pensamiento de la laicidad que heredamos de la Revolución Francesa, proclamó en su Constitución la a-confesionalidad del Estado. Hoy en día en Colombia, al menos en el papel, se reconoce la libertad de cultos como derecho fundamental y se impone al Estado el deber de protegerla y tutelarla.</p>
<p>Por su parte, la noción de juventud ha sido definida desde aproximaciones demográficas, sociales, psicológicas y culturales. La Asamblea General de las Naciones Unidas define a los jóvenes como las personas entre los 15 y 24 años de edad. Esta definición se hizo para el Año Internacional de la Juventud, celebrado alrededor del mundo en 1985, sin embargo, la clasificación o definición siguiendo criterios meramente temporales o cronológicos se ha mostrado arbitraria e insuficiente ya que la juventud es un proceso engloba aspectos como la madurez física, social y psicológica de la persona, la educación, la incorporación al trabajo, autonomía e independencia que pueden incluir la formación de un nuevo núcleo familiar, así como la construcción de una identidad propia, que son difícilmente encajonables en apartados cronológicos.</p>
<p>Según consta en la Gaceta Constitucional No 85 de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, donde se presentó el Informe-Ponencia Derechos de la Familia, el Niño, el joven, la Mujer, la Tercera Edad y Minusválidos una de las características importantes que el Estado debe reconocerle a la juventud es que es un periodo en el que el individuo se encuentra en proceso de desarrollo. La juventud es así, un gerundio, un momento de cambio y formación.</p>
<blockquote><p>“Por tanto, el adolescente requiere un tratamiento especial y un lugar en la Constitución como máximo ordenamiento jurídico del país para que de ahí se desprendan políticas de desarrollo que lleven al joven paulatinamente a la madurez. Por esta razón, dentro del articulado se propone que el Estado y la sociedad le garanticen al joven un desarrollo integral que contemple los aspectos relativos a la formación física, social, intelectual y sexual; para que así él tenga la oportunidad de acceder a la participación activa en la vida cultural, deportiva, social, política, laboral y económica de la nación. Se trata de adecuar los medios para que el adolescente pueda incidir en la organización de su entorno mediante la intervención en la gestión de los organismos públicos y privados que se ocupan de la juventud.&#8221;</p></blockquote>
<p>Es curioso como la categoría de juventud vino a caer en el mismo saco con categorías tan diversas, e incluso antónimas, como la tercera edad, pero todas estas condiciones humanas tienen en común ser las grandes olvidadas de las leyes colombianas previas al 91. La ponencia, presentada por los Constituyentes Jaime Benítez Tobón, Iván Marulanda Gómez, Angelino Garzón, Tulio Cuevas Romero, Guillermo Perry y Guillermo Guerrero Figueroa llama la atención sobre la demografía particular que son los jóvenes y enfatiza el hecho de que se encuentran en un proceso de desarrollo que idealmente termina con una ciudadanía participativa.</p>
<p>Somos pocos los colombianos que hemos crecido siendo legalmente jóvenes, los mismos que hemos tenido la oportunidad de crecer en un Estado Laico. En la Constitución de 1886 se invocaba el nombre de Dios como fuente de Suprema Autoridad y se reconocía la religión Católica como Nacional y su consiguiente protección. Que la carta constitucional estuviera dedicada a una religión en específico tenía todo tipo de consecuencias, entre ellas una política educativa mediada por las creencias católicas.</p>
<p>En un Estado confesional, y particularmente en un estado confesional Católico, los mandatos de los jerarcas de la Iglesia pesan más que cualquier otro, aun cuando van en contra de la razón, el sentido común, la salud pública e incluso algunos sectores del catolicismo. Previo a 1991 el catecismo católico se impartía obligatoriamente en los colegios, más cuando la iglesia católica se ha destacado por la calidad y efectividad de su misión educativa. Sin embargo, debido a que este era un Estado confesional se enseñaban anacronismos, algunos hasta divertidos, como el creacionismo, otros peligrosísimos, como el rechazo a los anticonceptivos, el rechazo a la homosexualidad y la concepción del aborto como un crimen. En un Estado confesional estas creencias llamadas ‘pecados’ podían equipararse con el crimen, pasando de lo teológico a lo legal sin sorpresa alguna, y esto era lo que se le enseñaba a los colombianos en formación.</p>
<p>Hoy en día el área de educación religiosa forma parte las áreas fundamentales y obligatorias, del currículo común. Sin embargo se señala que la “educación religiosa se ofrecerá en todos los establecimientos educativos, observando la garantía constitucional según la cual en los establecimientos educativos del Estado ninguna persona podrá ser obligada a recibirla”. La misma Ley subraya, “que la educación religiosa se impartirá de acuerdo con lo establecido en la ley estatutaria que desarrolla el derecho de libertad religiosa y de cultos”, remitiéndonos así a la ley 133 de 1994. Esto quiere decir, en teoría, que los jóvenes de hoy tienen derecho a escoger si aprender que el mundo fue creado en 7 días, o no. Más importante todavía, pueden escoger si creerlo o no creerlo lo que abre un amplísimo abanico de intereses y de formas de aproximarse al conocimiento.</p>
<p>Desafortunadamente, en el 2006 el ministerio de Educación ordenó que todos los establecimientos educativos de Colombia ofrezcan en sus currículos “el área de educación religiosa como obligatoria y fundamental”. Al ser una clase de carácter fundamental, su reprobación podrá hacerles perder el año escolar a los alumnos. El gobierno del presidente Álvaro Uribe dijo en su momento que esa enseñanza no debe estar circunscrita “a ningún credo ni confesión religiosa” y que ninguna persona estará “obligada a recibirla”. Sin embargo, los estudiantes que no quieran tomar clases de educación religiosa tendrán que realizar actividades relacionadas con esa área, según la reglamentación adoptada por el ministerio de Educación. Esto para mostrar lo lejos que estamos todavía de el ideal de diversidad y tolerancia que plantea nuestra Constitución y como las creencias religiosas sí siguen afectando de forma tangible nuestras leyes.</p>
<p>Los colombianos en proceso de formación son un importante capital humano para el país y por eso hay que exigir que su educación sea libre y multidisciplinar. La educación debe ser una herramienta para destapar las infinitas posibilidades del mundo. Poco se puede explorar si los caminos se ven truncados por los dogmas de unos jerarcas religiosos. Un Estado laico es un Estado con espacio para la curiosidad, y la curiosidad es el más contundente motor para la educación.</p>
<p>La reforma educativa que implicó la laicidad fue una de las ventajas tangibles de la Constitución de 1991 (al menos durante un rato), sin embargo la importancia de la laicidad para la juventud va más allá de posibilidades educativas, la relación, como afirmé antes, es de sustrato: el concepto de juventud no es operativo sin el concepto de laicidad.</p>
<p>La separación entre la iglesia y el Estado también hace posible uno derechos que más ha afectado y beneficiado a la juventud colombiana: el derecho al libre desarrollo de la personalidad. La pregunta por la existencia es probablemente común a todos los seres humanos y cada religión propone una respuesta. El quiénes somos y el por qué estamos aquí son preguntas ineludibles durante un periodo de búsqueda y forja de la identidad, como es la juventud, dure lo que dure. En un Estado confesional, estas preguntas tienen una única respuesta preconcebida. En la religión católica, al menos, las respuestas son: somos hijos de Dios, y estamos aquí porque Dios lo quiso. Las respuestas dan poca gabela argumentativa, y sin embargo, la deliberación alrededor de estas cuestiones es un ejercicio clave para el desarrollo de una identidad. Dentro de un sistema confesional no hay espacio para la duda (se prefiere la fe) y ¿cómo puede desarrollarse la personalidad sin tener ocasión para preguntarse sobre uno mismo? ¿Que espacio nos quedaría a las nuevas generaciones si no podemos poner en entredicho el mundo que se nos ha entregado? ¿No se trata justamente de eso la juventud?</p>
<p>Pasar de un Estado confesional a un Estado laico implica pasar de un mundo lleno de respuestas a un mundo lleno de preguntas. En un Estado confesional por definición las verdades constitucionales están dadas, son inmanentes a la divinidad, una Constitución dictada en nombre de Dios, o peor aún de un dios en específico, no da lugar al debate porque la fuente de sus afirmaciones es, por definición, inalcanzable. ¿Qué lugar para la participación democrática de los jóvenes quedaría si este fuera un Estado confesional? Gracias a la separación entre Iglesia y Estado que se dio en el 91, las nuevas generaciones pueden formar su identidad libremente y después participar como ciudadanos críticos en democracia.</p>
<p>Un Estado laico es un espacio donde los jóvenes pueden desarrollar libremente su personalidad y donde tienen acceso a todo tipo de creencias y planteamientos, de manera que cada uno puede escoger el tipo de individuo en el que quiere convertirse. Si no hay un espacio para esta búsqueda no hay un periodo de desarrollo, hay un paso abrupto de la pregunta (la niñez) a la respuesta (que es limitante hasta para el adulto); sin espacio para el ensayo y el error, para la hipótesis, la juventud como proceso de desarrollo de los individuos, no existe.</p>
<p>La Constitución de 1991 le da vida jurídica a los jóvenes no solo porque por fin los menciona y los reconoce, también porque les da el espacio para serlo. Solo hay juventud cuando hay un proceso de desarrollo, que no puede ocurrir si no se garantiza el derecho al libre desarrollo de la personalidad. A su vez este derecho, bandera de la juventud, solo puede garantizarse en un Estado cuya Constitución garantice la libertad de culto, pues, ¿cómo puede desarrollarse libremente una personalidad cuando se le dicta una senda con pretensiones indiscutibles? ¿Cómo puede uno elegir quién es cuando la mitad de las posibilidades identitarias devienen pecado, y por ende, crimen? Si ser joven es el proceso de elegir un camino, no hay juventud donde no hay caminos entre los cuales elegir.</p>
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		<title>El Premio Nobel de la Paz</title>
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		<pubDate>Fri, 06 May 2011 19:10:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Texto de Pedro Pablo Alcanfor a propósito de Barack obama y la muerte de Osama Bin Laden.
________________________________

El Premio Nobel de la Paz tuvo un sueño como el de Martin Luther King, dijo.
Lo explicó al aceptar su candidaturapresidencial ante 85.000 hombres,
mujeres y niños de piel negra en Denver, Colorado, el 29 de agosto de 2008.
Al terminar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Texto de Pedro Pablo Alcanfor a propósito de Barack obama y la muerte de Osama Bin Laden.</em></p>
<p><em>________________________________</em></p>
<p><span id="more-211"></span></p>
<p>El Premio Nobel de la Paz tuvo un sueño como el de Martin Luther King, dijo.</p>
<p>Lo explicó al aceptar su candidaturapresidencial ante 85.000 hombres,</p>
<p>mujeres y niños de piel negra en Denver, Colorado, el 29 de agosto de 2008.</p>
<p>Al terminar su intervención cantó en voz baja <em>GimmeShelter</em> entre dos columnas griegas,</p>
<p>y declaró amar a Bob Dylan, Charlie Parker, Miles Davies, John Coltrane y al rap.</p>
<p>Los Estados Unidos de América entraron juntos en éxtasis.</p>
<p>No había pertenecido a las Panteras Negras ni a la hermandad musulmana.</p>
<p>Luego fue elegido presidente, un abogado cristiano de piel negra,</p>
<p>que hizo una carrera vertiginosa en derechos civiles.El Premio Nobel de la Paz.</p>
<p>Dijo entonces que el mundo tenía un enemigo número uno. Un peor terrorista.</p>
<p>El Premio Nobel de la Paz dio la orden de matarlo y descartó aprobar una orden de captura..</p>
<p>Según las agencias de noticias, el presidente siguió el operativo en directo, <em>con rostro de piedra</em>,</p>
<p>como jugando una partida de ajedrez con su gabinete demócrata de blancos y negros.</p>
<p>El Premio Nobel de la Paz. Un abogado cristiano de piel negra.</p>
<p>Cuando detuvieron al enemigo número uno del mundo,</p>
<p>el terrorista más perseguido estaba inexplicablemente desarmado.</p>
<p>Demolió dos grandes edificios mellizos. ¿Y no dormía con una bomba bajo la almohada?</p>
<p>Estaba pálido, de pie, ante sus pequeños hijos. El más monstruoso terrorista.</p>
<p>Entonces lo mataron con un tiro sobre el ojo izquierdo por orden del presidente.</p>
<p>El presidente dio la noticia al mundo y subió 11 puntos en popularidad,</p>
<p>en un decisivo año de elecciones presidenciales. El Premio Nobel de la Paz.</p>
<p>“<em>El mundo ama que maten a alguno</em>”, informó una cadena privada de televisión.</p>
<p>El presidente no autorizó la publicación de la fotografía del muerto en los medios.</p>
<p>“<em>Su rostro está muy desfigurado</em>”, dijo el admirador de Bob Dylan y de los RollingStones.</p>
<p>Y se volvió a dormir. El Premio Nobel de la Paz.</p>
<p>Mañana invadirá a otro país.</p>
<p>Amanecerá y los estadounidenses tendrán petróleo para el mechero.</p>
<p>Gracias al Premio Nobel de la Paz, galardonado porel creador de la dinamita.</p>
<p>Si un dedo suyo se mueve, mueren miles, aquí o allá.</p>
<p>Arrojará una bomba termonuclear si el mundo no obedece a los monos.</p>
<p>Toda vez que posee un arsenal de ellas. Y son bien caras como para desperdiciarlas.</p>
<p>El dedo pulgar del Premio Nobel de la Paz mira ahora siempre hacia abajo.</p>
<p>Sin comentarios. La prensa objetiva por suertenos tiene siempre al tanto.</p>
<p>Démonos por bien servidos, hoy que todavía respiramos el sagrado smog.</p>
<p>El mundo sigue su marcha displicente, aunque ya tiene otro enemigo número uno.</p>
<p>El peor terrorista. Peor incluso que Obama Bin Laden.</p>
<p>Lo dijo con voz grave y plena autoridad el Premio Nobel de la Paz.</p>
<p><strong>Pedro Pablo Alcanfor </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Mayo 4, 2011.</strong></p>
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		<title>Brindar en El Banco</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Apr 2011 14:40:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[En algunos pueblos de Colombia se creía que uno no podía peinarse en Semana Santa, porque le estaba halando el pelo a Jesucristo y no podía bañarse pues eso equivalía a escupir al hijo de Dios. Para mí son historias pintorescas, curiosidades del pasado colombiano, un capítulo cerrado de folklore medieval.
El alcalde de El Banco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En algunos pueblos de Colombia se creía que uno no podía peinarse en Semana Santa, porque le estaba halando el pelo a Jesucristo y no podía bañarse pues eso equivalía a escupir al hijo de Dios. Para mí son historias pintorescas, curiosidades del pasado colombiano, un capítulo cerrado de folklore medieval.</p>
<p>El alcalde de El Banco Magdalena, Alberto José Puerta Rosado, en cambio, parece vivir inmerso en unos mitos creacionistas que lo han llevado a pasar un decreto que prohíbe el trago en Semana Santa. El alcalde dijo sin pena, en RCN Radio, que este decreto fue articulado con la Iglesia Católica, y que los ateos tienen un resentimiento con Dios y la sociedad.</p>
<p><span id="more-208"></span></p>
<p>El asunto es absurdo en muchos niveles, primero, claro, está la ignorancia caricaturesca con la que Puerta habla de otras posiciones religiosas.  Segundo, Colombia es un país con un gobierno laico, al menos en el papel, y esta separación entre Iglesia y Estado garantiza libertad de culto, libertad de consumo y libre desarrollo de la personalidad. El decreto atenta contra los tres últimos y es una falta de respeto para todos, católicos o no. Con los católicos el alcalde se está tomando unas atribuciones que no le corresponden; a los demás, les impone una penitencia inmerecida, y viola sus derechos en nombre de un Dios que bien puede ser un amigo imaginario del alcalde.</p>
<p>Tal vez la próxima movida de Puerta será la prohibición de la entrada al monte para proteger al Mohán, y el toque de queda para evitar encuentros con La Llorona. Porque sí, ante la ley, ante el Estado, Dios es tan real como el dragón invisible, inoloro, callado e inmaterial que vive en la sala de mi casa, y de cuya existencia no tienen más prueba que mi testimonio, imposible de verificar empíricamente.</p>
<p>Podríamos reírnos de las ocurrencias de este alcalde macondiano pero sus ideas violan de forma efectiva derechos fundamentales. Lo que Puerta hace es solo una señal de cómo en nuestro país la Iglesia y el Estado no se separan en la práctica, hay oficinas públicas con imaginería beata, funcionarios que imponen sus creencias religiosas y hasta llegan a hacer proselitismo en escenarios laborales.</p>
<p>Una cosa es que este país sea en su mayoría católico y otra que el Estado deba tomar sus decisiones basándose en una doctrina que para muchos de nosotros es injusta, obsoleta y llena de discriminación. El ejercicio de la religión debe ser un asunto privado, y no tiene nada que ver con las decisiones oficiales. De hecho, si Jesucristo existe y es un tipo coherente probablemente le repetirá al alcalde uno de sus sloganes refritos: “al César lo que es del Cesar”, y con eso el decreto perdería hasta su legitimidad religiosa.</p>
<p>Este viernes santo espero que los habitantes de El Banco se bañen y se peinen, se sienten a comer un jugoso corte de carne de vaca, lo acompañen con una cerveza, y terminen su tarde meditando sobre sus vidas ayudados por algunos tragos. Tal vez el licor le aclare la mente a los banqueños y se rebelen contra su alcalde que es la prueba viva de que sobriedad no es lo mismo que lucidez.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¡Aquí están los filósofos!</title>
		<link>http://blogs.elespectador.com/cruiz/2011/03/30/aqui-estan-los-filosofos-2/</link>
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		<pubDate>Wed, 30 Mar 2011 15:06:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[7 respuestas al artículo de la revista Arcadia, ¿Dónde están los filósofos?
“¿Sabes quiénes son los verdaderos filósofos?” Me dijo una vez un tipo en un bar. “Leonardo Da Vinci y Carl Sagan”. “…” contesté yo.
Con la misma arrogancia babosa un artículo de la última edición de la revista Arcadia se pregunta dónde están los filósofos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>7 respuestas al artículo de la revista Arcadia, ¿Dónde están los filósofos?</p>
<p>“¿Sabes quiénes son los verdaderos filósofos?” Me dijo una vez un tipo en un bar. “Leonardo Da Vinci y Carl Sagan”. “…” contesté yo.</p>
<p>Con la misma arrogancia babosa un artículo de la última edición de la revista Arcadia se pregunta dónde están los filósofos en la discusión pública nacional. Por filósofo el periodista autor del artículo entiende una caricatura, un autista barbudo con mochila bufanda y tinto. El periodista (que parece que también es filósofo) excluye además a muchos, que trabajan como periodistas (como él) y que se formaron en la misma carrera (su carrera). Entre esos, ni más ni menos que Fidel Cano, director de este diario, y Jorge Cardona, editor general de El Espectador.</p>
<p>Ese es solo uno de los desaciertos del artículo, lleno de preconcepciones ingenuas desde la primera línea, que bastarían para descartarlo, para dejarlo pasar agachado, si no fuera porque justamente lo último que hace un filósofo es amilanarse ante una pregunta. A continuación reproduzco las respuestas de Juan Fernando Mejía @juanfermejia, Cesar Gómez @alacontra, Adriana Roque @ariadna502, Sergio Roncallo @jocantaro, Richard Tamayo @melismatik, Ángela Perversa @angelaperversa, y Juan Carlos Arias @elnuevojuan.</p>
<p><span id="more-199"></span></p>
<p><img class="recurso_post alignleft size-full wp-image-203" src="http://blogs.elespectador.com/cruiz/files/2011/03/tumblr_litw2qPdrQ1qzdpsgo1_1280.jpg" alt="tumblr_litw2qPdrQ1qzdpsgo1_1280" width="595" height="842" /></p>
<h1><a href="http://juanfermejia.wordpress.com/2011/03/30/la-generacion-sin-paraguas-respuesta-a-la-pregunta-%c2%bfdonde-estan-los-filosofos/"><strong>La generación sin paraguas. Respuesta a la pregunta ¿dónde están los filósofos?</strong></a><strong></strong></h1>
<p>Por Juan Fernando Mejía Mosquera</p>
<p>Escribo tarde, cuando la indignación por el artículo de Revista Arcadia ya se ha disipado, en un anochecer que me llena de orgullo por haber pasado el día leyendo las respuestas de mis colegas a la misma pregunta y al mismo artículo. Orgullo de que un conjunto de personas se haya manifestado con tal altura y con tal despliegue de argumentos e inteligencia.</p>
<p>Pertenezco a la generación que estudió filosofía al final de los años 80 del siglo pasado, es decir, a la generación que construyó una imagen de su profesión y de su quehacer bajo la guía de los profesores del paraguas y de otros como ellos: educados en Alemania, diestros lectores de Kant, de Husserl y de Heidegger, de la Escuela de Frankfurt los más entusiastas, los más comprometidos. En efecto los días del marxismo habían pasado y uno veía ahora a los troskistas dedicarse con todo éxito al idealismo alemán. El compromiso de esos días, el que aprendíamos, era el compromiso con la academia.</p>
<p>¿Qué academia hacían estos doctores cuando fueron mis maestros? Para decirlo sin ambages se trataba en muchos casos de un ejercicio de rechazo sobre sí mismos que para consumarse tenía que concretarse en el ejercicio de rechazo por sus alumnos. ¿Cómo funcionaba este mecanismo perverso?</p>
<p>1. Las lenguas. El castellano no era una lengua confiable y la desconfianza que inspiraba no comenzaba en las frases que pudieran proferir los filósofos usando esta lengua. La desconfianza por el castellano comenzaba en el sonido de los nombres propios de los que firmaban los textos. La academia de estos maestros no leía firmantes hispanos (quisiera tener a la mano las bibliografías para los cursos de esos días, no recuerdo haber leído por sugerencia de mis profesores a ninguna mujer, por ejemplo, y solamente en una ocasión tuve un curso cuya bibliografía había sido escrita originalmente en castellano, dicho curso incluiría algún latinoamericano, pero a ningún colombiano).</p>
<p>En esos días la enseñanza media no incluía el latín y pocos estudiantes dominaban una segunda lengua al entrar a la universidad, por aquellos días los clientes de las facultades de filosofía nos mezclábamos en los cursos del Instituto Goethe, de la Alianza Francesa o del Consejo Británico. Según la tradición en la que quisieras comenzar a militar, debías escoger una segunda lengua para apropiártela. Nada de malo en ello: salvo por un detalle, la apropiación de la lengua materna quedaba extrañamente pospuesta. La escritura en español se cultivaba al servicio de ciertos géneros literarios académicos básicos como los protocolos de seminario o los trabajos con los que respondíamos una pregunta sobre relación de conceptos. Aprendíamos y aprendimos a escribir en español con nostalgia de no poder escribir en una lengua que sí mereciera ser considerada filosófica. Aprendimos a leer sabiendo que no leíamos obras sino traducciones. Porque no había obras filosóficas escritas en español (los trabajos de apropiación de la filosofía en nuestra lengua datan del final de los años 90)</p>
<p>2. Pensar en nombre propio. En esos días la primera instrucción a la hora de elaborar un escrito rezaba “omita su opinión personal”, por supuesto, nada que uno pudiera decir por sí mismo podría compararse con lo que los comentadores autorizados ya nos explicaban sobre el venerado texto principal. Aprendimos a escribir con “se” impersonal, jamás un “yo pienso”, ni siquiera en los trabajos sobre la ilustración. No nos engañemos, no sufríamos por ello, todos jurábamos estar conquistando la cima del rigor y que la renuncia al “yo pienso” estaba extrañamente justificada. El nosotros mayestático que se imponía a veces no nombraba un presente compartido, era, casi siempre una impostura, la simulación de hablar con el otros al cual nada parecía unirnos.</p>
<p>3. No hay, no ha habido y no habrá filosofía en Colombia. Los días del palacio de justicia, Armero, la desmovilización del M-19, la asamblea constituyente fueron días en los que todos salimos a la calle pensando en el país pero pensando que ese pensar no era el pensar admisible en la facultad. Zuleta, Cruz Velez y Gómez Dávila optaron por no aparecer en la Universidad para que no les dijeran qué ni cuando podían pensar, resolvieron el asunto y pagaron el precio de que la academia filosófica los mirara, en palabras de los profesores del paraguas, como provincianos que no merecían consideración. De los filósofos colombianos aprendieron primero los autodidactas, los que se estaban formando en literatura y ciencias sociales, aquellos para quienes prensar el país con insumos hechos en el país era una parte legítima del ejercicio profesional. Los profesores de la universidad pública pensaban que la filosofía en Colombia arrancaba en la República Liberal, los profesores de la universidad privada con filiación religiosa no se decidían todavía a trazar las líneas que los conectaban a la tradición intelectual de la colonia.</p>
<p>4. Si pensar la realidad es pensar la coyuntura entonces pensar la realidad no es asunto de la filosofía. Unido a los mecanismos de exclusión cultural está un mecanismo de exclusión de los saberes, que operaba en la práctica en la misma época que se pregonaba la interdisciplinariedad. Es la misma época en pensar la realidad colombiana se identificaba con el ejercicio de un saber con un nombre extraño: violentología.</p>
<p>El mundo académico construido o delimitado por esas prácticas ha cedido ante presiones de todo tipo que han modificado los límites y que han puesto nuevas condiciones a las prácticas de todas las disciplinas que viven o sobreviven al interior de la institución universitaria. Eso implica que el funcionamiento empresarial de las universidades impone un conjunto homogéneo de prácticas común a todas las disciplinas, un conjunto de criterios de evaluación y una sujeción generalizada a las políticas estatales de evaluación de la calidad y promoción de la investigación. Las consecuencias de esta situación son paradójicas: la productividad aumenta, se incluyen disciplinas que antes se despreciaban pero otras sufren por dificultad para adaptarse al sistema.</p>
<p>Esto obliga varios, múltiples replanteamientos, caminos individuales y colectivos de producción asociación e interlocución, generación de espacios y formas de escritura y comunicación que antes no conocíamos. Ejercer la filosofía implica para mi generación la reinvención de la vida académica y la búsqueda de espacios de interlocución y de pensamiento con los que no habíamos soñado.</p>
<p>Para quienes han llegado a la cátedra tras semejante formación tener la oportunidad de tomar la palabra en frente de un grupo de estudiantes significa una oportunidad, de hablar en nombre propio, de explorar las posibilidades de valorar el propio discurso y de ver un interlocutor en cada estudiante.</p>
<p>La obligación de perseguir títulos, publicar en nombre propio, entrar en la carrera de acumular puntos por producción intelectual y el conjunto de condiciones a las que la carrera universitaria nos somete actualmente es un arma de doble filo que ejerce una presión nada despreciable sobre quienes fueron entrenados para dudar sobre cada frase que escriban y obrar con la más severa autocrítica. Para bien o para mal obedecer un mandato casi industrial ha forzado uno o varios pasos adelante en dirección a la generación de firmas, interlocuciones y lecturas mutuas.</p>
<p>La filosofía ha mostrado ser una disciplina útil para personas con otra formación, la interlocución con el filósofo puede darse sin que este tenga que integrar al interlocutor en una tradición disciplinar, un léxico o un hábito mental, no hay que volver filósofo al otro para que fluya la cooperación, las conexiones, la diversidad. En lugar de generar una masa de lectores, las conexiones por cooperación, sugerencia o contaminación de ideas y textos, han dado lugar a todo tipo de productos híbridos, resonancias, cooperación.</p>
<p>Estudio de filosofía Colombiana. Hoy es posible publicar sobre filosofía colombiana, hacer de ella el tema de un curso dentro de un departamento oficial. Esto implica asumir la lengua en que leemos y la lengua en la que escribimos como algo propio y posible. No se trata de celebrar un monolingüsmo inviable en un mundo interconectado, ni de militar en un aislamiento cultural. La propia lengua opera como una opción válida para el pensamiento, para la producción de conceptos y de formas de vida.</p>
<p>Las manadas, no pensamos solos, trabajamos en grupo. Apostar por esta posibilidad solamente es posible rompiendo el modelo de estudio tradicional, pasando del narcisismo de los seminarios donde el director ilumina desde un lugar privilegiado a la experiencia de un desafío mutuo y constante. Pero esto no se cumple solamente en las aulas universitarias, los encuentros y las asociaciones tienen lugar en otros espacios dan lugar o formas hospitalarias del discurso. Todo esto puede ocurrir con independencia de la presencia, en la mera circulación de las escrituras, en la proliferación de la producción que se asume patrimonio común. En una circulación casi anónima del logos y la grafía.</p>
<p>Hay una asignatura pendiente, la discusión y la reacción sobre los temas de la vida nacional, la cuestión de los medios, para hacerlo sin faltarse a sí misma la filosofía ha de operar una deconstrucción de las condiciones en que tome la palabra, para que la resistencia no se convierta tan solo en opinión, cultura o entretenimiento.</p>
<p>Firmo con la certeza de no haber hecho más que una enumeración, pero esta puede verse como una agenda para posteriores interacciones.</p>
<h1><a href="http://elgeniodelamultitud.wordpress.com/2011/03/29/no-hay-filosofos-pues-cada-uno-es-ya-muchos/"><strong>No hay filósofos, pues cada uno es ya muchos.</strong></a><strong></strong></h1>
<p>Una respuesta a revista Arcadia por César Gómez / @Alacontra.</p>
<p>Le dedico esta entrada a todos aquellos que saben que son aquellos.</p>
<p>Escribir sobre el asunto después de plumas (o dedos sobre el teclado) como las que se han expuesto hoy en este espacio, no deja de ser intimidante. A mí, personalmente, no deja de parecerme melodramática la pregunta por <a href="http://www.revistaarcadia.com/impresa/filosofia/articulo/donde-estan-filosofos/24577">¿Dónde están los filósofos?</a> A mí, la verdad, esa respuesta me tiene sin cuidado. Sobre todo porque el tono a lo largo del artículo se va haciendo más acusativo que inquisitivo, de tal forma que la personificación de tales “filósofos” mal buscados suena a personalización de culpas o parche de cuitas bajo el paraguas de la añoranza de tormentas de mejor talante. En fin, digo que la pregunta por los filósofos me tiene sin cuidado, porque la desplazaría primero a la pregunta por el lugar mismo de la filosofía, que no es más que la sustantivación del verbo “filosofar”. Prefiero llevar la discusión y esta réplica a una inquietud por esa necesidad necia, heredada de una gramática de la estirpe de redactores de constituciones, de buscar sujetos -ya sea tácitos o explícitos- para todo verbo. El dónde debería inquerir por el lugar de la actividad del filosofar. Esto le hubiera permitido al periodista cultural visibilizar que las comunidades que tan mal paradas salen, al considerarlas meras aglomeraciones de individuos que desaparecen tras un colectivo. Porque si hay un lugar para la filosofía, y que además ella reclama una y otra vez, no es el de los manuscritos anhelados, o el de las monografías conducentes a títulos o a cualquier otra modalidad de “acumulación de tarjetas de puntos del supermercado llamado academia”, es el lugar de lo que sucede entre aquellos que no necesariamente se adjudican una acción que por principio demanda su circulación.</p>
<p>Por eso se confunde la ausencia de nombre propios “massmediáticos” (sic) con una ausencia de aquella actividad que ante todo se realiza en nombre de lo común. El carácter público de la filosofía no se reclama en vociferaciones lenguaraces que esperen tomar presencia en los medios. Empecemos por decir que el carácter común de la filosofía consiste en que, tal vez, no existe nimiedad más potente que la de introducir la pregunta allí donde la obviedad cunde como metástasis en un mundo que da por hecho los hechos. Y eso, a pesar del título a manera de interrogante, es lo que menos hace el artículo en cuestión. Si vas a buscar un pisco encerrado, lo encontrarás bajo un paraguas, no propiamente de marfil sino con un pretencioso mango de madera. Si vas a buscar filosofía debes acudir a grandes sombrillas que alberguen a más de uno, o dos o tres. Tendrás que ver más blogs, leer más comentarios que hacen en 140 caracteres lo que no hace más de uno con 100 páginas a su disposición. Y es que la filosofía acontece entre las personas, a pesar del mercantilismo al que Colciencias haya querido someter toda producción. La filosofía nunca ha sido otra cosa que colectiva, pero no por arrume de cerebros, sino por conexiones entre ellos y los mundos que interrogan.</p>
<p>El hecho de que los “massmedia” (sic), por “culturales” o “culturalistas” que se autodenominen, no interroguen sino que vociferen afirmaciones a diestra y siniestra, es evidencia de la ausencia y el retiro de cualquier filosofía en su terreno. Pero confundir los masmelos mediáticos con el registro de lo público, y confundir este con lo común, son dos de los muchos errores y lugares comunes en lo que incurre el periodista cultural autor del artículo. Porque si es cierto, como se rumorea, que estudió filosofía, fijo que ahí es el primer lugar donde No encontrará a la filosofía. Por andar buscando filósofos encontró estrellitas del establecimiento que no constituyen una representación de una actividad polifacética y que transcurre en muchos lugares, que precisamente para el autor no son “propiamente filosóficos”. Representan eso sí, como se ha dicho en otros textos de respuesta, su propia ausencia.</p>
<p>Si quieres repuestas, busca que te lean el Tarot. Ni utilidad, ni verdad. La filosofía es una tarea en sí misma. Pero la filosofía transcurre entre manadas nómadas, entre territorios de caza inexplorados. Buscas filósofos y no puedes ver las hordas. Buscas filosofía y no puedes si quiera preguntar, porque claro, las preguntas nunca nos son propias, nos han sido confiadas por la memoria o la curiosidad.</p>
<p>Que ¿quién escribe esto entonces? preguntará usted ¿No responde usted como filósofo? Acaso será su falso cuestionamiento que afirma lo que dice ignorar. A la primera pregunta le responde una multitud de textos. A la segunda le responde alguien que ha trascurrido por un lugar llamado filosofía. He pastado, bebido, orinado y cagado en ese territorio de una manada sin número, de un cardumen que baila al aroma de un tinto. Por eso ni hay filósofos, uno a uno, que no sean ya muchos. Por eso no hay lugar para la filosofía por que ella es lugar, el lugar para filosofar. y ¿quién filosofa entonces? será su última pataleta. ¿Por qué supone que tal acción debe ser de un sujeto? Le respondería ella.</p>
<h1><a href="http://elgeniodelamultitud.wordpress.com/2011/03/29/la-respuesta-de-adriana-roque-a-arcadia/"><strong>La respuesta de Adriana Roque a Arcadia…</strong></a><strong></strong></h1>
<p>Respuesta a la Revista Arcadia por su artículo <a href="http://www.revistaarcadia.com/impresa/filosofia/articulo/donde-estan-filosofos/24577">¿Dónde están los filósofos?</a></p>
<p>Es difícil decidir por dónde comenzar a responder a este artículo. Digo por dónde, porque un escrito plagado de prejuicios basados en una serie de lugares comunes, de poca investigación y de parcialidad institucional como este, realmente dificultan la tarea. Richard Tamayo preguntó: ¿quién o qué es Arcadia para plantear tal pregunta?, que podemos leer como quién o qué le otorga a Arcadia una investidura portadora de una soberanía tal para violentamente imponer sobre los agentes filosóficos esquemas generalizantes y definitorios de aquello que <strong>deben</strong> ser. Quién o qué exige qué o cómo; en últimas, también, <strong>a</strong> quién o <strong>a</strong> qué responden. Esto también se entiende como: quién o qué pregunta qué y cómo estableciendo cuáles condiciones para determinar qué tipo de respuesta.</p>
<p>Porque hay que aceptar algo: partir del cliché de la torre de marfil para definir el hábitat de quien filosófa es meter al objeto de discusión en un círculo vicioso, es obligarlo a ser el perro que se persigue la cola, es convertirlo en la pelota de tennis en un partido entre Federer y Nadal. Digo esto porque es una pregunta que supone, que pre-determina su respuesta. No preguntan dónde están los filósofos como quien pregunta dónde queda una dirección; es decir, no preguntan para encontrarse con las múltiples caras del hacer filosófico, sino que formulan una pregunta según una respuesta ya articulada.</p>
<p>Asumimos, como punto de partida, que la filosofía -cosa extrañísima que no nos hemos tomado la tarea de acoger porque es algo muy complicado y en un mundo en el que llueve tanto, en realidad, para qué entenderlo, para qué pensar; razón por la cual asumimos que libros como “Cómo cambiar tu vida con Proust” son el ejercicio filosófico consumado por excelencia- [asumimos que la filosofía] no “se muestra” en el “espacio público”, <strong>porque</strong> no tiene nada que decir, dado que se trata de unos personajes rarísimos que decidieron dedicarse a escribir diatriba tras diatriba, quién sabe por qué razón, y qué mejor lugar para hacer eso que una torre de marfil. Entonces, dado que ya les hemos dicho que, para comenzar, no tienen nada que decir porque lo que tienen que decir en verdad nada dice ni hace -esa es la esencia de sus diatribas-, iremos a tocar en la puerta de las torres de marfil, o quizás mejor cabañas de madera, que les hemos construido a preguntarles por qué diablos es que no dicen nada, por qué es que no salen de su confinamiento. Dado que ya tenemos clarísimo cómo vamos a responder la pregunta, también tenemos clarísimo a quién acudir. Pero olvidan que los han cercado antes de cercar sus propios pre-juicios, su horizonte interpretativo.</p>
<p>Pero disculpen, les voy a aterrizar la metáfora: el problema de la filosofía siempre ha sido el de la visibilidad. De la filosofía en cuanto es algo que se pregunta, de la filosofía en cuanto que se le reclama invisibilidad. Mi uso de la torre de marfil -que prefiero pensar como cabaña de madera para darle más melancolía al lugar común- se refiere a las restricciones de visibilidad que se le imponen a la filosofía: ella y por lo tanto sus agentes están condicionados previamente a no aparecer, dado un pre-establecimiento de 1) aquello que sea filosofar, 2) su representación institucional (esos nombres grandotes, muy bien seleccionados que ponen en la portada), 3) lo que sea el “espacio público” en el cual no se muestran (compartido por igualmente grandes personajes como Enrique Santos Claderón y Mavé), y además 4) lo que sea su espacio propio en el cual, de cualquier manera, también parecen ser incompetentes.</p>
<p>Vamos entonces por puntos:</p>
<p>1) no pretendo definir la filosofía, actividad como muchas inasible, pero sí puedo decir que su ejercicio visible y tangible se muestra como un acercamiento crítico a lo real, sea esto una situación, una persona, un discurso, una idea. Cosas todas muy reales, cosas todas muy performativas. Sócrates nunca deja de preguntar.</p>
<p>2) Los señores de Zubiría, Parra y Sierra merecen mucho respeto como académicos consumados, pero dudo en este momento de si se respetan a sí mismos anulando su propia existencia y demeritando su propio trabajo como docentes. Por otro lado, el artículo denota una falla en la investigación fuerte: ¿dónde está el grupo de investigación de filosofía de la guerra de los Andes, con personas como Maria del Rosario Acosta, Carlos Manrique y Juan Ricardo Aparicio que, créanme, piensan mucho en Colombia? ¿Dónde están los Jueves de la Filosofía de la Biblioteca Nacional, espacio que en vez verse anulado debería poder quejarse por la falta de asistencia de “la gente”? ¿Dónde están las interminables listas de publicaciones de las universidades del país? ¿Dónde está también el nombradísimo filósofo colombiano Guillermo Hoyos quien detenta en su haber el haber sido chuzado por el DAS, certificado en este país incuestionable de participación en la vida política pública? Y esto pensando únicamente en Bogotá. Dónde están en su artículo, señores de Arcadia, preguntamos nosotros. Si, además, quizás el autor se hubiera tomado el tiempo que se tomó revisando los infinitos blogs y CV de personas en otros países, si se lo hubiera tomado buscando blogs de este tipo en Colombia, se los aseguro, hubiera encontrado muchos.</p>
<p>3) a qué espacio específicamente convocan a los agentes del pensamiento crítico, no queda claro. Primero parece ser que se quejan del filósofo al que ni le interesa publicar artículos, lanzarse al ruedo en congresos, alimentar la filosofía en colombia. El último si acaso fue Estanislao Zuleta. Irrespeto, por demás, con el maestro Zuleta. Pero después el punto no es ese; después el punto es que no están discutiendo en los noticieros, que no tienen blogs, que no se autopublican. Las razones para disentir respecto de esto, ya las nombré en el punto anterior. Entonces nos dan ejemplos de filósofos ‘de formación’ que optaron por la vida pública, desdeñando ‘la verdadera actividad filosófica’ (qué sea eso, tampoco lo aclaran): Enrique Santos Calderón, Mavé. Y después ejemplos internacionales de personajes que detentan títulos de libros tales como “Dexter and Philosophy”, “Ipod and Philosophy”, “¿Por qué toman alcohol los jóvenes?”, “Qué es ser buena persona” y “Ganas de vivir”, entre otras. Entre la propaganda pro establishment y el tarot, y la superación personal de medio pelo y la filosofía del caucho para agarrarme el pelo como opciones de espacio público que <strong>otorgan</strong> visibilidad y voz, creo que se sobreentendería si dijera, parafraseando a Heidegger, que los filósofos han huido del espacio público. Un mínimo esfuerzo de investigación mostraría la importancia de la opinión en sus respectivos países de figuras como Jacques Rancière, Alain Badiou, Rüdiger Safranski, o Peter Sloterdijk. También, ellos están en unos espacios que <strong>piden</strong> su opinión, porque la respetan y ella ayuda a comprender los sucesos que afectan sus vidas. Que El Tiempo compre artículos de Umberto Eco no es responsabilidad de quienes aquí filosofan; es sólo una muestra de lo que al establishment le interesa que se muestre. Es una muestra de a quién y sobre qué preguntan. Si quisieran, los medios podrían quitarle el ‘mute’ al televisor en el que ven, cual si fuera un circo, a los filósofos gesticulando.</p>
<p>4) Ciertamente intentan preguntar con cierta nostalgia, dónde están cuando tanto los necesitamos. ¿Sí? ¿Por qué los extrañan? Por su capacidad de pensamiento crítico, claro está. Y esto necesita, como todo, un espacio. El espacio de la academia (aunque ciertamente el ejercicio filosófico no se limita a ser académico, cosa que también olvidan distinguir). Pero se quejan de que estén en la academia: en realidad, nos vale madres lo que hagan en la academia, los necesitamos aquí y ahora para que hagan algo que valga la pena, algo con efectos, algo por su patria. La producción es poca y ni la vemos. Pero ya nos habíamos quejado de que se la pasan divagando sin razón; sin embargo también nos quejamos de que no divulgan sus divagaciones (así sea sobre un iPod, pero por Dios santísimo, escriban algo). Nada más entre 2000-2010 hay por lo menos 50 libros publicados a nombre propio (no son compilaciones ni memorias de inútiles congresos sobre Kant) solo en Bogotá. Supongo que ponerse a buscar eso es mucho trabajo.</p>
<p>Nos damos cuenta ahora de que, en realidad, son los argumentos esgrimidos para ponernos en problemas los perros intentando morderse la cola.</p>
<p>Si yo fuera a escribir un artículo preguntando por la filosofía en Colombia, ciertamente no preguntaría “¿Dónde están los filósofos?”, preguntaría: “¿cómo estamos viendo, que no aparecen ante nuestra vista los filósofos?”</p>
<h1><a href="http://elgeniodelamultitud.wordpress.com/2011/03/29/la-verdadera-torre-de-marfil/"><strong>La verdadera torre de marfil</strong></a><strong></strong></h1>
<p>[Colaboración de Sergio Roncallo Dow a propósito de la pregunta ¿Dónde están los filósofos? de la Revista Arcadia.]</p>
<p>No puedo menos que sonrojarme al ver la idea de filosofía que comparten dos de mis antiguos profesores de filosofía en la Universidad de Los Andes. Digo sonrojarme porque, por momentos, me parece que la inflexión verbal ‘avergonzarme’ podría resultar un poco fuerte y calar, para mal, en el ya hinchado ego de ciertos profesores de filosofía.</p>
<p>Como ya lo dijo Ángela Perversa, resulta poco menos que peculiar que, bajo el amparo de un elegante paraguas chapineruno, tres profesores de filosofía que llevan un buen tiempo hablando de lo mismo, pongan en tela de juicio el trabajo de una generación de filósofos que ellos mismos se han encargado de desconocer etiquetándolos, usualmente, bajo la paternal etiqueta de ex alumnos. Quizá ese paraguas chapineruno y la mirada hacia el horizonte lejano que tiene el profesor de Zubiría en la foto de la portada de la edición 66 de la Revista Arcadia, sea la mejor manera de dilucidar lo que pasa con el panorama filosófico en nuestro país y entender que la verdadera torre de marfil no es la academia sino la concepción decimonónica que se tiene, entre nosotros, de ejercicio mismo del filosofar. Y digo una torre de marfil porque, en efecto, son los mismos profesores que a mí me dieron clase en los viejos salones de la universidad los que se ufanaron de haber sido alumnos de Heidegger y Gadamer, los que se declararon únicos detentores e intérpretes del pensamiento de ciertos autores y los que nos recordaron una y otra vez que la filosofía no se podía hacer en castellano y que poco podíamos hacer los que tratábamos de entenderla; quizás, nuestro único destino, indigno para muchos de ellos, era ser profesores de colegio porque, sin pasar por Heidelberg o Berlín, era my poco a lo que podíamos esperar. No deja de resultar inquietante que, como alguna vez lo dijo el profesor Jorge Aurelio Díaz -en su texto “Una Crítica “Romántica” al Romanticismo”- la filosofía sólo sea “rentable” para quienes están ubicados en departamento de filosofía que les permita investigar; no deja de ser inquietante que las críticas provengan de allí, no deja de ser inquietante que sean ellos y no otros los que critiquen la ausencia de los filósofos en lo que suele llamarse, vulgarmente, la realidad.</p>
<p>La torre de marfil es, entonces, esa que construyeron los maestros que hoy le piden cuentas a una generación a la que ellos no supieron mostrarle en qué consiste el ejercicio del filosofar y la pertinencia de la filosofía en una sociedad que, hace rato, reclama ser pensada y, en efecto, está siendo pensada. No se trata de indagar acerca de qué diría Kant sobre las Farc, ni mucho menos de tener una presencia mediática continua para que la filosofía produzca realidad; hoy el país se piensa desde un tablero, un café, discusiones grupales y un billón de lugares desparramados por la red: blogs (hay algunos más, no sólo el de Jorge Giraldo), trinos, grupos de discusión. La torre de marfil está en la cabeza de quienes hoy hacen de la filosofía un ejercicio de élite y una actividad excluyente, aquellos que reivindican una y otra vez su carácter disciplinar y que consideran que todo lo demás son saberes menores. Es esa torre de marfil la que ha hecho de la filosofía un saber iniciático, la que ha hecho que aún hoy muchas personas se pregunten con estupor ¿para qué sirve la filosofía? Del mismo modo en el que se preguntan por la utilidad de un software o de un encendedor.</p>
<p>¿Dónde están los filósofos? En 17 departamentos de filosofía, para empezar, no sólo en el de la Universidad Nacional. Sí, pero también en otros lugares: en periódicos, en agencias de publicidad, en ONG, en facultades de Comunicación –como en mi caso-, haciendo arte, pensado el cine, haciendo cine, pensando la anorexia, el punk…… Por supuesto, allí viene la objeción del periodista de Arcadia que, de entrada, traza el límite –moderno, burgués y decimonónico- de lo que es la actividad filosófica, de lo que significa ejercer “como filósofo” y nos dice: “Existe, dicho sea de paso, el fenómeno del filósofo de formación que pertenece a la vida pública, pero que no ejerce verdaderamente como filósofo. Entre otros, se destacan Enrique Santos Calderón, Mauricio Pombo y Mavé —sí, la del tarot de Mavé”. Sin duda el ejemplo es muy cómodo: ningún profesor de filosofía aceptaría que la labor de Mavé pudiera asemejarse a algo parecido a la filosofía. El tono de mofa del periodista es obvio pues, de nuevo, se vuelve a la recurrencia de una labor filosófica encapsulada en la que, verdaderamente, es la torre de marfil.</p>
<p>Aquí estamos los ¿filósofos?, o al menos, los que hemos tratado de jugarnos nuestra vida y nuestro trabajo por un oficio que debe reinventarse cada vez; aquí está una generación que quizás no fue a Heidelberg o Berlín, pero que tuvo y tiene que pensar y vivir un país que a los maestros hace rato dejó de caberles en la cabeza. Esa es la torre de marfil.</p>
<h1><a href="http://elgeniodelamultitud.wordpress.com/2011/03/29/%c2%bfque-se-busca-en-los-filosofos/"><strong>¿Qué se busca en los filósofos?</strong></a><strong></strong></h1>
<p>Respuesta a la pregunta “¿dónde están los filósofos?” de la Revista Arcadia</p>
<p>Por Richard Tamayo</p>
<p>Qué placer encontrar en la carátula de una de las pocas publicaciones culturales de Colombia una pregunta, al menos sugerente, <a href="http://www.revistaarcadia.com/impresa/filosofia/articulo/donde-estan-filosofos/24577">¿dónde están los filósofos?</a> Antes de referirme al contenido del artículo, debo felicitar la posibilidad de articular una pregunta como esta en el panorama mediático actual. Sin embargo, antes de siquiera pretender “responder” a tal cuestionamiento, prefiero tomar un poco de distancia del titular. ¿Quién pregunta dónde están?, ¿acaso Arcadia?, ¿quién o qué es Arcadia como para formular tal pregunta? Podríamos decir que es una “revista cultural” y que, como la filosofía es cercana —si no parte— de lo que mediáticamente se denomina “cultura”, entonces la revista está en deber de preguntarlo. La filosofía, si ha de tener un lugar, es precisamente en revistas especializadas o secciones “de cultura”, al lado de la literatura, el cine, el entretenimiento, etc. Ya esto es lo suficientemente problemático como para merecer una discusión amplia, pero no lo haré aquí. Volvamos al punto, ¿quién pregunta?, ¿acaso el periodista? Pues jovencito, si según dicen en Twitter, tú estudiaste filosofía, esa pregunta es, al menos, sospechosa. O nunca tuviste un encuentro con filósofos en la universidad o ellos fueron incapaces de mostrarte qué es la filosofía. Si, aún así crees que la pregunta tiene un valor crítico, pues no lo estás resolviendoen tanto filósofo, sino como cualquiera de los tantos representantes de las ideológicas y humillantes representaciones que circulan actualmente de la filosofía, lo que habla mal de tu formación o de tu criterio de elección profesional. ¿Quién pregunta dónde están los filósofos? No sé, podríamos hilar fino y pensar que pregunta cierto establishment político e “intelectual”, pero no quiero meterme en esa discusión. Por el momento dejemos la pregunta suspendida.¿Quién está interesado en saber dónde están los filósofos?</p>
<p>Ahora bien, ¿para qué los buscan?, ¿con qué fin?, ¿con el ánimo de demandarles qué respuesta? El artículo es claro: los buscan para preguntarle por su lugar en la agenda de la “realidad del país”, del “debate público”. Esta demanda es más que legítima. Hay que preguntarles qué lugar ocupan pero, esa fórmula retórica utilizada en el titular, ¿no indica precisamente que no es evidente que hagan parte de la realidad? O peor, ¿no indica esa pregunta que precisamente NO hay filósofos haciendo parte de la realidad? O vamos más despacio, ¿no será que los filósofos hacen parte de Colombia precisamente como “ausencia”? En fin, tras esa pregunta es evidente el supuesto de una “falta de filosofía” y, ante esto, respetado periodista, sí que estás equivocado. Porque filósofos hay muchos en Colombia, incluso hay sobreoferta profesional, aunque, desde luego, no faltará quien diga que una cosa es que haya filósofos profesionales y otra que haya “Filósofos”, pero tal discusión no nos importa aquí. La cuestión es, ¿por qué si tu pregunta (o la de Arcadia, o la de Semana, o la de los Andes, no sé.) apunta a que no hay filósofos, la resuelves acudiendo a tres de ellos? Eso es, cuando menos, paradójico, por no decir cómico o, si nos ponemos en una actitud más crítica, cínico. Pero la filosofía opera así, de modo que no insistiré demasiado en porqué le preguntamos a ciertos filósofos por la falta que ellos son en la realidad, aunque si yo fuera cualquiera de los entrevistados me sentiría insultado. “Dónde están los filósofos, señor filósofo, le pregunta un filósofo que, de repente, estuvo en clases de filosofía con alguno de ustedes” ¡Qué vértigo de situación!</p>
<p>Pero bueno, más allá de todos los deliciosos —¿acaso inútiles?— ejercicios filosóficos a los que nos podemos dedicar con esta situación, sigamos leyendo el artículo. ¿Por qué le preguntan justo a estos 3 filósofos dónde están los filósofos? Bueno, no sé, tal vez porque el periodista no los reconoce como tales o, mejor, precisamente porque son filósofos pero no hacen parte de la realidad. Es interesante, los entrevistan para justificar la inexistencia de las voces filosóficas. A través de sus voces se busca dar cuenta de porqué no hay voz filosófica en Colombia. Esos 3 respetados filósofos tendrán sus razones para participar de ese juego periodístico que los vela y los suprime, pero me queda una rara sensación de semejante situación tan beckettiana de hablar para suprimirse como existente.</p>
<p>Alguien podría decir que la culpa no es de las 3 vedettes de la filosofía que han sido entrevistadas, sino del periodista, pero no seré yo quién le pida al señor Restrepo pedir disculpas a los profesores. Dicho sea de paso, los maestros Sierra, Parra y De Zubiría dan unos argumentos muy pobres acerca de el porqué ellos son “una falta” en la realidad colombiana, pero tampoco discutiremos esto aquí.</p>
<p>Sigo adelante, ¿de qué realidad es aquella de la que no participan los filósofos? Aquí sí, afortunadamente, el artículo se torna explícito en todas sus referencias: de los medios de comunicación. Porque, cree el señor periodista, que LA REALIDAD ES LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, cosa que es narcisista, estúpida, falaz y, seamos honestos, un reduccionismo evidente para cualquier persona. Joven, ni siquiera hay que ser un intelectual para saber que los medios no son la realidad. Podrían ser “tu realidad” —y eso obliga a una visita al psiquiatra— pero no son la realidad ni estamos en condiciones de producirlos como tal. Son apenas una parte, valiosa desde luego, de la realidad, pero tendríamos que preguntarnos por qué la insistencia de muchos periodistas en erigirlos como la realidad legítima. Es divertido, ningún zapatero afirmaría que la zapatería es la realidad, pero los profesionales de medios tienden de manera muy sospechosa a equivocar su oficio con la realidad. Podríamos discutir mucho sobre esto, pero sigamos adelante.</p>
<p>El periodista parece añorar una época en la que los filósofos sí eran parte de la realidad del país puesto que tenían más participación en los medios. Y es evidente a qué Edad de Oro se refiere. Pero el contubernio que históricamente ha sostenido cierto grupo de intelectuales con los medios de comunicación hegemónicos dista mucho de ser un orgullo patrio o un fenómeno digno de mantener vivo. Esos intelectuales hacían parte de un vergonzoso modelo social fundado sobre exclusiones políticas, raciales y de género que constituían “lo culto” a costa de la precarización de una población cuya falta de “ilustración” no era más que un estrategia para neutralizar su potencial político y deseante. ¿En referencia a qué o quién existían los intelectuales?, ¿qué efectos medianamente emancipadores se siguieron de su participación en el gobierno o en el debate público?, ¿con miras a qué efecto crítico hicieron filosofía? Antes de preguntarse dónde están los filósofos hoy, bien valdría preguntar dónde estuvieron antes, dentro de qué circuitos, como parte de qué juegos de poder, alrededor de qué problemas se constituía su ejercicio crítico, qué papel jugaron en la construcción de violencia, qué modelos de comportamiento social fueron capaces o no de instituir. ¿Alguna vez hubo filósofos en Colombia? Esta pregunta ha sido elaborada por algunos grupos de investigadores cuyo trabajo, desafortunadamente, no ha tenido ningún efecto mediático potente, lo que se sigue de un conflicto editorial y de administración académica cuya complejidad elide por completo el periodista de Arcadia. ¿Quiénes son esos filósofos que adquieren preponderancia mediática?, ¿a costa de qué tienen lugar en los medios?, ¿es deseable siquiera, para “nosotros los filósofos” ocupar tal lugar? Mientras el periodista se queja de los pecados por “omisión” de los filósofos colombianos, bien valdría recordarle la existencia de el ex-Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, ese abyecto personaje investigado por mentirle al país con desmovilizaciones falsas y arreglos nonc santos con grupos narcoparamilitares, ¿es él el referente deseable de la participación de la filosofía en la realidad actual? Créame, señor Rodrigo Restrepo, que prefiero seguir en el anonimato antes de gozar de tan despreciable lugar en la historia del país.</p>
<p>En fin, podríamos escribir largo sobre todos los prejuicios que permitieron concebir este artículo, pero tendremos más oportunidades de hacerlo. Solo un último comentario: ¿por qué sólo le preguntamos a los filósofos dónde están?, ¿qué tienen ellos que los haga proclives al debate mientras otras profesiones son “naturalmente no polémicas”?</p>
<p>Un amigo ingeniero decía algo bien interesante en Twitter: “menos mal que Arcadia no pregunta dónde están los ingenieros de sistemas en el debate público…”. Claro, porque según cierta tradición ilustrada los ingenieros “no debaten”, sino solo crean algoritmos o “arreglan” computadores. Todo esto indica que la Revista Arcadia solo reproduce los efectos ideológicos de cierta parte de la historia del país que reconoce que sólo algunos “ilustrados profesionales especializados” pueden debatir, es decir, aquellos que entraron en los círculos de la educación superior precisamente para ello: los abogados, los científicos humanos y sociales y… los filósofos. Curiosa situación: profesionalizarse para opinar o mejor, profesionalizarse para hacer parte de la realidad nacional. ¿No son todos sus prejuicios académicos, profesionales y de clase, señor periodista, una excelente oportunidad de obligarnos a hacer filosofía?, ¿qué se busca en los filósofos si no someterlos a una opinión de la que ellos no cesan de sustraerse?</p>
<h1><a href="http://elgeniodelamultitud.wordpress.com/2011/03/29/%c2%bfdonde/"><strong>¿Dónde?</strong></a><strong></strong></h1>
<p>[Entrada tomada del <a href="http://angelitaperversita.blogspot.com/2011/03/donde.html">blog de @AngelaPerversa</a>, camarada ilustre de la Oficina de Mejoramiento Académico, con su permiso e incluso sin él, en medio de las reacciones al artículo <a href="http://www.revistaarcadia.com/impresa/filosofia/articulo/donde-estan-filosofos/24577">¿Dónde están los filósofos?</a> publicado en Revista Arcadia]</p>
<p>En la última edición de la Revista Arcadia se expone, a través de un artículo titulado<a href="http://www.revistaarcadia.com/impresa/filosofia/articulo/donde-estan-filosofos/24577">“¿Dónde están los filósofos?”</a>, el supuesto encierro de los filósofos en la torre de cristal de sus fortines académicos. Quien elabora la nota periodística, se basa en lo consultado a tres filósofos profesionales, Sergio de Zubiría, Rubén Sierra y Lisímaco Parra quienes posan con su muy elegante paraguas chapineruno en la imagen que acompaña al texto. Tres filósofos. Tres. En una ciudad con diecisiete departamentos de Filosofía.</p>
<p>A partir de un colorido y anécdotico recorrido por la experiencia de las tres eminencias consultadas, el articulista saca en claro que los filósofos colombianos tienen miedo a “massmediatizarse” (sic) y que se consideran una suerte de iluminados que temen perder su altura intelectual al divulgar los productos de sus largas y profundas cavilaciones, cosa grave, ya que este miedo va en dirección contraria de las tendencias mundiales actuales. Los filósofos no usan Internet, no se interesan por los nuevos medios, no tienen cuentas de Twitter… ¿Y cómo no considerar esto como una verdad absoluta cuando se consultó a TODA UNA DECENA de estudiantes de filosofía, alumnos del profesor de Zubiría?</p>
<p>Yo no soy filósofa.</p>
<p>Espero que esta declaración sea suficiente para que no se me juzgue precisamente por querer defender a esa “aristocracia del espíritu” que son los filósofos “encerrados en su torre de cristal”. Esos egoístas del pensamiento que sólo develan la verdad, cual Moisés contemporáneos, a los elegidos a través del filtro académico de la admisión a sus facultades universitarias. No, no pertenezco al gremio. Debe ser por eso, precisamente que no puedo entender las conclusiones del artículo de la Revista Arcadia. Algo habrá de malo en mí cuando me encuentro con blogs de filosofía colombianos, con filósofos en Twitter, con seminarios de divulgación, espacios como los Jueves de Filosofía, cursos, conversatorios y seminarios en los que filósofos profesionales comparten, debaten, discuten, con profesionales de otras áreas, como yo. Filósofos profesionales que no por leer a Deleuze o a Sócrates son incapaces de saber quiénes son los Nule, Lady Gaga, el calendario de la Copa Postobón o el precio de una libra de arroz.</p>
<p>Por lo menos yo, les puedo ayudar a encontrar a varios filósofos. Hasta sé dónde viven.</p>
<p>Lo que no sé es dónde están metidos los periodistas culturales, dónde se encontrará el factor “periodismo” en el periodismo cultural colombiano.</p>
<p>El caso de los filósofos es sólo una de las múltiples generalizaciones que presenciamos en las diferentes publicaciones dedicadas al periodismo cultural en Colombia que en su mayoría pecan por acudir a los lugares comunes, a la consulta de las mismas eminencias y luminarias de siempre, a la perpetuación de los estereotipos acerca del “campo intelectual y artístico colombiano”, y a la desinformación en general. Es en ese sentido que el objetivo, que debería ser el principal, de su labor periodística falla. Falla porque al exponer de manera tan abierta sus sesgos, su pertenencia a unas determinadas agrupaciones, su confianza en sólo cierto tipo de espacios, no difunde los hechos importantes de la cultura sino su propia visión de lo que es o debería ser considerado como cultural en el país.</p>
<p>¿Dónde está entonces el periodismo cultural colombiano cuando sólo son visibles los mismos autores que se ganan los mismos premios?, ¿los mismos artistas que exponen en las mismas galerías?, ¿los mismos filósofos con las mismas respuestas a los mismos problemas igual de alejados de la realidad que siempre? ¿Dónde?</p>
<p>Porque al parecer las cuentas de Twitter de las publicaciones culturales del país sólo trabajan en horario de oficina. Y esto puede ser una lástima porque entonces, el pensamiento de fin de semana debe estar eternamente condenado a la invisibilidad.</p>
<h1><a href="http://elgeniodelamultitud.wordpress.com/2011/03/29/rapidas-muy-rapidas-reflexiones-sobre-el-problema-de-la-%e2%80%9cutilidad%e2%80%9d-de-la-filosofia/"><strong>Rápidas (muy rápidas) reflexiones sobre el problema de la “utilidad” de la filosofía.</strong></a><strong></strong></h1>
<p>[Este texto es una <strong>colaboración de Juan Carlos Arias</strong> que se produce -y re-produce- como otras que irán apareciendo, a propósito de la reacción suscitada ante el artículo de Revista Arcadia <a href="http://www.revistaarcadia.com/impresa/filosofia/articulo/donde-estan-filosofos/24577">¿Dónde están los filósofos?</a> escrito por Rodrigo Restrepo. Queda pues a su deleite]</p>
<p>Para empezar debo aclarar que hace tiempo que no me identifico con la etiqueta de “filósofo”. Y no por creer que ese nombre se ha desprestigiado y que “los que pensamos de verdad” merecemos otros nombres. Todo lo contrario. He conocido muy pocas personas quienes considere que se dedican seriamente al oficio de la filosofía, y yo no soy uno de ellos. Tampoco quiero repetir el cliché de “la filosofía me ha servido como herramienta para pensar otros problemas” pues no creo que la filosofía se pueda objetualizar como un kit de trabajo para aplicarlo a problemas “realmente relevantes”. Si he tenido algún contacto con la filosofía es comprendiéndola como práctica de pensamiento crítico. Y esa práctica de pensamiento no se realiza solamente de manera escrita ni dentro de las aulas de clase. Siempre me ha interesado pensar las imágenes y pensar a través de las imágenes. Salirme de la filosofía como disciplina e introducirme cada vez más en la filosofía como práctica del pensar dispersa en diferentes “medios”.</p>
<p>¿De qué sirve esa práctica de pensamiento? Muchas veces me formulé la misma pregunta hasta que comprendí que era imposible responderla. No porque me interese defender la inutilidad de la filosofía como muchos lo hacen –“la filosofía no sirve para nada y así debe ser”– sino porque considero un error poner el problema del pensamiento en términos de utilidad. El hecho de preguntarnos por la utilidad de la filosofía revela la industrialización del saber que cubre nuestra época en la que todo conocimiento especializado debe orientarse a un fin productivo. Esto es más grave aún cuando la pregunta por la figura pública del filósofo y su compromiso con la realidad se plantea en términos de utilidad. No me interesa discutir sobre “el filósofo”, sino sobre la práctica que está detrás de esta figura que aún no comprendo.</p>
<p>¿Debe la filosofía dar un debate público sobre los temas que le interesan? Sin lugar a dudas. No concibo a la filosofía sino como un ejercicio de pensamiento público. El problema es cuáles son los espacios que se están percibiendo como legítimos, como “útiles” para ese debate. Al parecer se le pide a la filosofía engendrar grandes personajes mediáticos para demostrar, como si se tratara de un experimento científico, su presencia en “el país” –otra categoría que me cuesta entender– y, por lo tanto, mostrar su “utilidad”. Al parecer se exige que la filosofía se parezca cada vez más a los objetos que siempre ha intentado criticar: al mainstream de los medios masivos, a la industrialización del saber. ¿Cómo popularizar a la filosofía cuando ella parece siempre estar en el borde del lenguaje masivo? ¿Se trata de popularizar entonces los “resultados” del pensamiento? ¿Esos resultados que podrán “aportarle” algo al “país”?</p>
<p>“El filósofo”, ese mismo que se trató de defender desesperadamente de los estereotipos publicados en la Revista Arcadia, podría aprender mucho de “el artista”: crearse a sí mismo como figura irónica de la esfera pública y ser “útil” para la realidad nacional. No hay que confundir la pregunta “¿Dónde están los filósofos?” por ¿Dónde está la filosofía?” Los “filósofos” están ahí, visibles en los medios. La filosofía se diluye como práctica entre los medios y las “disciplinas”. Si quieren localizarla empiecen buscando en el arte</p>
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		<title>Posición del Movimiento Indígena del Ecuador, Sobre la situación Política del País</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Sep 2010 22:15:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Reproduzco a continuación el comunicado que me llegó vía Bacilio Pomaina.

Posición del Movimiento Indígena del Ecuador, Sobre la situación Política del País
Un proceso de cambio, por más débil que sea, corre el riesgo de ser derrotado o juntarse a la derecha, nueva o vieja, sino establece alianzas con los sectores sociales populares organizados y se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Reproduzco a continuación el comunicado que me llegó vía Bacilio Pomaina.<br />
<span id="more-153"></span></p>
<p style="text-align: center"><strong>Posición del Movimiento Indígena del Ecuador, Sobre la situación Política del País</strong></p>
<p>Un proceso de cambio, por más débil que sea, corre el riesgo de ser derrotado o juntarse a la derecha, nueva o vieja, sino establece alianzas con los sectores sociales populares organizados y se profundiza progresivamente.</p>
<p>La insubordinación de la Policía, más allá de sus demandas inmediatas, desnuda por lo menos cuatro cosas sustanciales:</p>
<p>1.    Mientras el gobierno se ha dedicado exclusivamente a atacar y  deslegitimar a los sectores organizados como el movimiento indígena, los sindicatos de trabajadores, etc., no ha debilitado en lo más mínimo las estructuras de poder de la derecha, ni siquiera dentro de los aparatos del Estado, lo que se ha hecho evidente por la rapidez con que reaccionó la fuerza pública.</p>
<p>2.    La crisis social desatada hoy día también es provocada por el carácter autoritario y la no apertura al dialogo en la elaboración de las leyes. Hemos visto como las leyes consensuadas fueron vetadas por el Presidente de la República, cerrando cualquier posibilidad de acuerdos.<br />
3.    Frente a la crítica y movilización de las comunidades en contra de las transnacionales mineras, petroleras y agro-comerciales, el gobierno, en lugar de propiciar el dialogo responde con violenta represión, como lo ocurrido en Zamora Chinchipe.<br />
4.    Este escenario alimenta a los sectores conservadores. Ya varios sectores y personajes de la vieja derecha pedirán el derrocamiento del gobierno y la instauración de una dictadura civil o militar; pero la nueva derecha, dentro y fuera del gobierno, utilizará esta coyuntura para justificar su total alianza con los sectores más reaccionarios y a los empresariales emergentes.</p>
<p>El movimiento indígena ecuatoriano, la CONAIE, con sus Confederaciones regionales y sus organizaciones de base manifiesta ante la sociedad ecuatoriana y la comunidad internacional su rechazo a la política económica y social del gobierno, y con la misma energía rechazamos también las acciones de la derecha que encubierta forma parte de un intento de golpe de estado, y por el contrario seguiremos luchando por la construcción del Estado Plurinacional con una verdadera democracia.</p>
<p>Consecuentes con el Mandato de las comunas, pueblos y nacionalidades y fiel a nuestra historia de lucha y resistencia contra el colonialismo, la discriminación y la explotación de los de abajo, de los empobrecidos, defenderemos la democracia y los derechos de los pueblos: ninguna concesión a la derecha.</p>
<p>En estos momentos críticos nuestra posición es:</p>
<p>1.    Convocamos a nuestras bases a mantenerse en alerta de movilización en defensa de la verdadera democracia Plurinacional frente a las acciones de la derecha.<br />
2.    Profundizamos nuestra movilización contra el modelo extractivista y la implantación de la minería a gran escala; la privatización y concentración del agua, la expiación de la frontera petrolera.<br />
3.    Convocamos y nos sumamos a los diversos sectores organizados a defender de los derechos de los trabajadores, afectados por la arbitrariedad con que se ha conducido el proceso legislativo, conociendo que son reclamos legítimos.<br />
4.    Demandamos del gobierno nacional a deponer toda actitud de concesiones a la derecha. Exigimos que abandone su actitud autoritaria contra los sectores populares, a no criminalizar la protesta social y la persecución a los dirigentes; ese tipo de políticas lo único que provoca es abrir espacios a la Derecha y crea escenarios de desestabilización.</p>
<p>La mejor forma de defender la democracia es impulsar una verdadera revolución que resuelva las cuestiones más urgentes y estructurales en beneficio de las mayorías. En este camino la construcción efectiva de la Plurinacionalidad y el inmediato inicio de un proceso de revolución agraria y desprivatización del agua.</p>
<p>Esta es nuestra posición en esta coyuntura y en este periodo histórico.</p>
<p><strong>Marlon Santi</strong><br />
PRESIDENTE CONAIE</p>
<p><strong>Delfín Tenesaca </strong><br />
PRESIDENTE ECUARUNAIR</p>
<p><strong>Tito Puanchir </strong><br />
PRESIDENTE CONFENIAE</p>
<p><strong>Olindo Nastacuaz</strong><br />
PRESIDENTE CONAICE</p>
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		<title>Patear la lonchera</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Aug 2010 17:05:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy muy sorpendida por la reacción de Ernesto McCausland a mi columna del viernes pasado, Vístete de amarillo. Primero, porque yo nunca lo menciono en mi columna, que habla sobre lineamientos editoriales, y él responde con argumentos ad hominem, al mejor estilo de la lenguaraz madre de El Flecha, reconocido personaje de ficción de David [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy muy sorpendida por la <a href="http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/articulo-219758-nota-del-editor-de-el-heraldo-catalina-ruiz-navarro">reacción de Ernesto McCausland</a> a mi columna del viernes pasado, <a href="http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/catalina-ruiz-navarro/columna-219025-vistete-de-amarillo">Vístete de amarillo</a>. Primero, porque yo nunca lo menciono en mi columna, que habla sobre lineamientos editoriales, y él responde con argumentos <em>ad hominem</em>, al mejor estilo de la lenguaraz madre de El Flecha, reconocido personaje de ficción de David Sánchez Juliao. Tal vez la verdadera megalomanía está en pensar que una crítica al periódico es una crítica a él, como si la publicación y el hombre fueran lo mismo.</p>
<p>Quiero reafirmar que yo no tengo ninguna intención de remangarme la camisa frente al respetado periodista, menos cuando mi preocupación no es por él si no por la suerte del periódico que crecí leyendo, una publicación a la que le tengo gran afecto y cuyas páginas hoy paso con desagrado. Más que enfocarse en mis problemas de digitación, el señor McCausland podría leer la columna y comentarla con otros barranquilleros, que de seguro le dirán que opinan algo parecido, pues no soy la primera que comenta sobre el nuevo rumbo del periódico: lo que digo en mi columna se decía ya en las calles, y otros periodistas, como Nicolás Morales de <em>Arcadia</em> le han dedicado párrafos críticos al nuevo editor, ahí sí, con nombre propio.</p>
<p>Dice Morales en su columna “<a href="http://www.revistaarcadia.com/opinion/articulo/el-efecto-mccausland/22514">El efecto McCausland</a>”:</p>
<p style="padding-left: 30px">“Es posible que la mejor explicación de esta mutación se desprenda de la llegada de una nueva generación de directores de periódicos, menos sensibles a los formatos tradicionales, pero también más distantes de ese universo cultural, intelectual y literario. En el caso de <em>El Heraldo</em>, Gustavo Bell, su antiguo director, preservó <em>Dominical</em> como un baluarte de la casa editorial barranquillera y aseguró, de la mano de Alberto Coronado, su editor, una calidad que lo hacía envidiable. Bien diagramado –lo que no era fácil de hallar en la prensa regional– era generoso en plumas, buena escritura y temas relevantes. El ensayo era el rey, pero convivía con otros formatos periodísticos muy flexibles. Cierto, era pequeño, lo cual no era un defecto pues tenía una frecuencia semanal, como los suplementos culturales de los grandes diarios del mundo. Pero ahora, con la reciente llegada del señor Ernesto McCausland a la dirección del diario caribeño, se tiró a la basura el histórico suplemento para replantear el negocio a punta de entretenimiento y de algunas variaciones “culturales” más livianas. Como resultado, la escritura decayó estrepitosamente. Convertir cuatro entregas de cultura en una mensual despertó la ira de algunos lectores, pero la mayoría se mantuvo indiferente. Lástima, pues perder un espacio cultural de esa frecuencia y carácter en una ciudad como Barranquilla es perder todo un continente.”</p>
<p>Adicionalmente, McCausland nunca contesta mi crítica de fondo: el creciente amarillismo del periódico, solo habla de las grandes plumas con las que cuenta, que dicho sea de paso no merecen ser publicadas al lado de noticias que semejan una película Serie B de los años ochenta. Para sustentar esta afirmación está el mismo Heraldo, cuyas noticias referencio en los siguientes links:</p>
<p>-<a href="http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/C/casovinas/casovinas.asp?CodSeccion=48">Recuento del caso Viñas por meses.</a></p>
<p>-<a href="http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/X/x4la_mate_pero_que_mis_hijos/x4la_mate_pero_que_mis_hijos.asp?CodSeccion=48">Fotos de la audiencia pública</a> en los que aparecen fotos de la escena del crimen y de Clarena en vida hora antes de su muerte (las fotos de ella son sacadas de Facebook, algo que el periódico viene haciendo con los muertos de los últimos meses).</p>
<p>-<a href="http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/V/videosamueldavid/videosamueldavid.asp?CodSeccion=48">Video</a> del hijo del imputado en el crimen con detallitos macabros.</p>
<p>-<a href="http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/F/facebookclarenaacosta/facebookclarenaacosta.asp">Grupos de Facebook condenando el crimen.</a></p>
<p><a href="http://twitter.com/elheraldocomco">-El Heraldo en Twitter.</a></p>
<p>-Ñapa y cambio de frente: <a href="http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/4/4se_mato_al_lanzarse_de_decimo_piso_de_edificio_de_el_laguito/4se_mato_al_lanzarse_de_decimo_piso_de_edificio_de_el_laguito.asp?CodSeccion=48">foto de una mujer muerta en Cartagena, publicada en El Heraldo.</a></p>
<p>Creo que estás noticias son suficientes para sustentar mis argumentos, y si no, los invito a comprar <em>El Heraldo </em>y verificar con sus propios ojos el barato sensacionalismo que hoy indigna a muchos barranquilleros. Finalmente me gustaría decir que el asunto aquí no son las rencillas personales si no la responsabilidad de un medio frente a sus lectores, pues del respeto a estos depende la credibilidad de un periódico, algo mucho más importante que las ventas masivas.</p>
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		<title>Un terruño en Internet y un proyecto de jardinería</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Jul 2010 14:53:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[colombia]]></category>
		<category><![CDATA[hoja blanca]]></category>
		<category><![CDATA[medios independendientes]]></category>
		<category><![CDATA[publique sin palanca]]></category>
		<category><![CDATA[www.hojablanca.net]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes que nada debo pedir disculpas a los lectores por mi abandono. Durante este tiempo he estado trabajando en reactivar un proyecto que pronto cumplirá 3 años, Hoja Blanca (www.hojablanca.net).De eso justamente quiero hablarles, presentarles este proyecto sin pena por la cuña descarada, pues creo que la manera de mejorarlo es escuchando las opiniones del mayor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes que nada debo pedir disculpas a los lectores por mi abandono. Durante este tiempo he estado trabajando en reactivar un proyecto que pronto cumplirá 3 años, <strong>Hoja Blanca </strong>(<a href="http://www.hojablanca.net/">www.hojablanca.net</a>).De eso justamente quiero hablarles, presentarles este proyecto sin pena por la cuña descarada, pues creo que la manera de mejorarlo es escuchando las opiniones del mayor número de personas.</p>
<p><strong>Hoja Blanca</strong> es un medio independiente en desarrollo, un medio experimental que busca entender las nuevas dinámicas de la información hoy en día y que se está haciendo sobre la marcha. Comenzó como un impreso y acaba de estrenar plataforma web, y es un espacio para la libertad de expresión y la discusión de ideas un rizoma de blogs hecho con una dedicada curaduría, como si fuera un jardín, y que espera ser renovable y movil, como los mismos jardines.</p>
<p><span id="more-142"></span></p>
<p>A continuación voy a contar la historia de <strong>Hoja Blanca</strong> (puede saltársela si quiere) y voy a dar los creditos pertinentes a todos los involucrados, lo que al lector le parecerá como un capítulo de genealogías de la <em>Biblia</em>, pero siento que debo tomarme mi tiempo para contarles sobre este proyecto –con el que aparezco casada en Facebook (¡!). Pondré subtítulos para que el lector pueda saltarse la lora a su gusto. Si solo hasta aquí he atrapado su atención lo invito a visitar la página que habla major por sí misma y a esperar mi próxima entrada que vendrá juiciosamente en 15 días y que promete ser corta y entretenida.</p>
<p>Arranquemos entonces con la session de diapositivas de viaje.</p>
<p><img class="recurso_post aligncenter size-full wp-image-140" src="http://blogs.elespectador.com/cruiz/files/2010/07/HOJABLANCANET2.jpg" alt="HOJABLANCANET" width="480" height="974" /></p>
<p><strong>Hoja Blanca, publique sin palanca, primera etapa </strong></p>
<p><strong>Hoja Blanca</strong> es una revista que fundamos con Daniel Pacheco en el 2007, al ser unos de los ganadores de la convocatoria <em>Bogotá un libro abierto,</em> en el marco de <em>Bogotá Capital Mundial del Libro</em>. Con ese premio sacamos 4 impresos, con un tiraje de 10,000 revistas por ejemplar y 32 páginas. La idea vino del cansancio que nos empezaban a producir los impresos en Colombia: siempre los mismos, publicando a las mismas personas. En particular sentíamos que los textos dirigidos a los jóvenes eran escritos por gente que ya superaba los 30 o 35 y que por ende hablaban de una “juventud” que ya no tenía vigencia. El problema claro, es que a la gente menor no suelen publicarla, porque no la conocen, y no la conocen porque no la publican.</p>
<p>Con eso en mente se hizo <strong>Hoja Blanca, publique sin palanca,</strong> una revista monográfica que recoge textos, los somete a la deliberación de un consejo editorial itinerante de personas menores de 35 y de variadas credenciales, y los divulga. Lo mismo con las imágenes. Uno de los propósitos de nuestro impreso es publicar piezas que si bien son interesantes y originales, tal vez no serían publicadas en otros medios. Lo que buscamos son voces fuertes y puntos de vista originales. Para  mejorar aspectos de forma, hacemos con el autor un taller editorial para que mejore su texto, uno de los servicios que queremos ofrecer.</p>
<p><strong>Segunda etapa</strong></p>
<p>Después de la cuarta edición Daniel Pacheco se bajó del bus y se subieron María José Montoya, literata y maestra en literatura de los Andes, hoy, asistente de Andrés Hoyos en <em>El Malpensante</em>, y Nathan Jaccard, periodista que hoy trabaja en <em>Semana</em> en<a href="http://www.verdadabierta.com/"> www.verdadabierta.com</a>. Con este equipo sacamos una quinta edición, la plata salió de nuestro bolsillo, de una fiesta que organizamos y de algo de pauta. Después vinieron las tesis de maestría, el trabajo de 8 a 6, y esas cosas que dificultan que uno se entregue el día entero a conseguir plata para una revista. Así que el proyecto quedó en espera hasta que se sumó Carolina Barrera, jefe de prensa de Norma, y decidimos moverlo de nuevo.</p>
<p>Un gran imperativo era renovar la página web que para entonces era anticuada y prácticamente inoperativa. El rediseño se empezó a trabajar con María Luisa Vela, arquitecta de día, diseñadora de noche. Decidimos hacer una fiesta para volver a imprimir y recaudar fondos, dado que la revista número 6 la tenemos editada y diagramada (diagramada por María Paula Bolaños, artista visual de la Javeriana y autora e ilustradora de libros para niños –<em>Rana</em> y <em>Camila</em>, <em>Rana</em> ya fue traducido al portugués y circula en Brasil) pero la fiesta fue un fracaso en parte porque llevábamos tanto tiempo por fuera de circulación que ya no estábamos en el imaginario cotidiano de la gente: no teníamos público. Una razón más para enfatizar en el desarrollo de nuestra página web.</p>
<p><strong>www.hojablanca.net</strong></p>
<p>La pregunta fue entonces cómo hacer una versión de <strong>Hoja Blanca</strong> que fuera fiel a su estilo y sus premisas, pero que no fuera el fantasma calcado de la versión impresa sino un producto hecho en y para Internet. Una publicación propia de Internet son los blogs, por eso pensamos que era en ese formato en el que se debía <em>publicar sin palanca</em>. Pero oh, claro, de eso mismo se tratan los blogs, de que cualquiera pueda publicar, ya que lo haga con calidad o que alguien lo lea es otra vaina, pero lo que se dice publicar, en Internet puede cualquiera.</p>
<p>Los blogs también tienen desventajas, no tienen un editor, su regularidad depende de la gana y el tiempo del autor y por eso a veces es dificil seguirlos. Un buen blog, además, se alimenta de una comunidad, que puede darle retroalimentación y regular su calidad, pues de qué sirve Internet, el gran rizoma, si no es para hacer pensamiento colectivo, olvidar al autor solipsista de la bufanda y la boina, y entender que cada voz es la voz de muchos.</p>
<p>Lo que <strong>Hoja Blanca</strong> ofrece a nuestros bloggers es unirse a una comunidad en la que se arma un tejido de ideas, solo por la contigüidad, y también un editor, que está pendiente del proceso de cada blog y anima su regularidad. Nosotros recibimos unas voces inesperadas, que vienen de Colombia, de Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Guatemala, España que nos anuncian qué es lo que están pensando sin eufemismos y mojigaterías.Todo esto conforma un tejido de voces donde el lector puede saltar de las reseñas de comida, al pensamiento político, a la ilustración y hasta al porno.</p>
<p>Por supuesto mucho de lo que hacemos es experimentar con formatos, y se trata de un constante ensayo y error para ver qué funciona en este tipo de publicaciones. Hemos tenido unos intentos de hacer streaming que han servido para escalar en la curva de aprendizaje y pensar cómo sofisticar el recurso. También estamos viendo a ver cómo es hacer periodismo desde la forma del blog, cuyo autor siempre habla mediado por un punto de vista, donde la objetividad de la noticia es reemplazada por la honestidad de la voz.</p>
<p>Además de estos experimentos hay muchos proyectos que implican la comercialización de productos de diseñadores independientes, y cierto activismo a favor de la libertad de expresión. Tampoco hemos desistido del impreso, que queremos que sea trimestral y que conservará su formato original y a este se sumará una selección de los mejores posts de los últimos meses. Así, cada 3 meses se reunirán dos consejos editoriales, uno para la edición web que evaluaré si todos los blogs están funcionando bien (por si vale la pena cerrar alguno) y que propuestas nuevas han llegado y cuáles vale la pena incluir en el proyecto; y un segundo consejo para la edición impresa que escogerá y editará sus contenidos. Claro, para volver al impreso, necesitamos plata, y para la plata, paciencia, así que ahí vamos.</p>
<p><strong><img class="recurso_post alignleft size-full wp-image-141" src="http://blogs.elespectador.com/cruiz/files/2010/07/blogs1.jpg" alt="blogs" width="240" height="1134" /></strong></p>
<p><strong>Genealogías</strong></p>
<p>En este momento están vinculados al proyecto Carolina Barrera, María José Montoya, Diana Cifuentes (Economista y Artista de la Javeriana), Alberto Marío Coronado (ex-editor de la Revista Dominical de <em>El Heraldo</em> y editor y cronista independiente), Catalina Hernández (Fotógrafa que lleva el proyecto de One Million Portraits), María Luisa Vela y María Paula Bolaños. Por supuesto, el equipo está apoyado por todos los bloggers, cuyos nombres son una larga lista que debo mencionar uno por uno pues sin su pensamiento generoso no habría revista. Así que nuestros bloggers son:</p>
<p>Paola Estrella, (literata y maestra en literatura los Andes que hace reseñas de restaurantes por la ciudad); Martín de Mauro (filósofo Argentino que escribe sobre estética y teoría de género);  Mariana Iácono (una argentina convencida de que puede enamorar a Colombia); María Paz Ruiz (escritora colombiana radicada en España); Ángela Balaguera (una chica que nos escribe, furiosa, desde un call center); Santiago Espinosa (poeta, que nos trae una selección de poemas semanal según el tema de coyuntura); Lucas Urdaneta (polítogo y fan del fútbol); Adriana Roque (pronta a ser filósofa de la Javeriana, veinteañera sorprendida con el panorama político nacional); Santiago Rocha, Simón Wilches y Santiago Rivas (que se alían a nuestro proyecto con El Pequeño Tirano); Ana Hakim (consultora independiente en ecoeficiencia para proyectos arquitectónicos, escribe sobre sostenibilidad); Dariela Pérez (una mexicana que habla de su vida en el D.F.); Andrea Gutiérrez (artista visual y peluquera que hace animaciones con la técnica de pixiliación); Amalia Andrade (gradudada de estudios literarios en la Javeriana y escritora freelance); Ivonne García (comunicadora social y periodista que escribe sobre Bogotá); La bobada literaria (y su escritor estrella Gabriel Ruiz-Navarro que nos manda una columna quincenal); La regla (el blog de sátira política); Alejandor Arciniegas (autor de la novela Fondoblanco, Ícono Editorial, 2008); Ignatius Reilly (comerciante minorista de mediana edad quien muchas veces se come la mercancía que tiene que vender); Atina (psicóloga que nos cuenta las infidencias de la vida de los publicistas); Sebastián Bages (artista visual de la Javeriana, ilustrador, escultor y Dungeon Master); Celso X (el pervertido que todos llevamos dentro); Jaime de Vargas Severiche (desertor profesional de carreras profesionales, que nos escribe desde Lorica); Dennisse Legrand (fotógrafa y activista uruguaya por el género y la salud sexual y reproductiva); Luz Schmidt (trabajadora social argentina y Educadora de Sexualidad Humana para la Orientación de Jóvenes y Adultos); Gonzalo Valderrama (periodista y comediante de stand up); Kuyllur Saywa (fotógrafa y activista Kichwa del Pueblo Kayampi); Iván Gómez (publicista de profesión, escritor de vocación, crítico de cine de oficio); Guillermo Riveros, (artista Bogotano radicado en Nueva York); Ángela Pizarro (psicóloga en proceso, música reprimida y adicta al Internet); Pepe Plata (periodista bogotano experto en música); Andrés Méndez (rtista visual y animador caleño, hace motion graphics en Savannah Georgia) y</p>
<p>Maricial Díaz (guatemalteco estudiando en el pueblo de Walla Walla, en Washington).</p>
<p>Además, algunas personas del staff, como María Luisa Vela, Alberto Marío Coronado, Carolina Barrera y María José Montoya tienen blogs en <strong>Hoja Blanca</strong>. Es importante mencionarlos a todos y cada uno porque lo que mantiene este proyecto a flote es el entusiasmo y el cariño que estas personas tienen hacia la revista y que la revista les tiene a ellos. Ya ven, a falta de plata, amor.</p>
<p><strong>Libertad de expresión, vecindad sin violencia</strong></p>
<p>Vuelvo a la metáfora del jardín porque tener una página web es como comprar un pedazo de tierra en Internet, hay que trabajarle con cuidado todos los días, y en nuestro caso, cada blog tiene la la voluntad propia e inesperada de una planta, de manera que <strong>Hoja Blanca</strong>, en su conjunto, es siempre inesperada.</p>
<p>La plataforma la estrenamos el 20 de mayo y hasta la fecha contamos con 700 visitas diarias y ya hemos saturado dos veces el ancho de banda. Tenemos propuestas muy interesantes de blogs para el futuro y la terquedad necesaria para seguir creciendo. Más allá de la cuña, quiero poner a su consideración este proyecto, y también, ponerlo a la orden, pues los medios independientes, como Hoja Blanca, están interesados en difundir la literatura que les parece provocativa, más allá de lo poco rentable que pueda ser, y por eso son excelentes plataformas para nuevos autores. Esperamos que <strong>Hoja Blanca</strong> sea una casa de páginas en blanco para jóvenes críticos y un abanico diverso de puntos de vista que pueden tener una vecindad sin violencia.</p>
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		<title>Flash Mob “Por una vida mejor” en respuesta a la campaña de Luis Felipe Munarth</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 12:38:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Luis Felipe Munarth era uno de los candidatos a la Cámara de Bogotá en las elecciones de ayer. Le fue muy mal, probablemente porque la ciudad no creyó en su plataforma que defendía los valores familiares a costa de la homofobia y el ataque a los derechos de la comunidad gay.
Su campaña mostró un niño [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Luis Felipe Munarth era uno de los candidatos a la Cámara de Bogotá en las elecciones de ayer. Le fue muy mal, probablemente porque la ciudad no creyó en su plataforma que defendía los valores familiares a costa de la homofobia y el ataque a los derechos de la comunidad gay.</p>
<p>Su campaña mostró un niño jugando con un par de muñecos Ken. Al comienzo, como todo un varoncito, el niño hace que los muñecos se ataquen. De repente, cambia de opinión y empieza a hacerlos besarse. “Los niños siguen el ejemplo que les damos”, reza el slogan que sigue, y Munarth evidencia su desagrado ante cambiar las demostraciones de violencia por las de afecto.</p>
<a href="http://blogs.elespectador.com/cruiz/2010/03/15/flash-mob-por-una-vida-mejor-en-respuesta-a-la-campana-de-luis-felipe-munarth/"><p><em>Click here to view the embedded video.</em></p></a>
<p><span id="more-132"></span></p>
<p><a href="http://www.blog.com.co/noticias-que-boleta/boleta-luis-felipe-munarth/1390.aspx">Dice el periodista Daniel Vélez:</a> “La campaña ha despertado la indignación de la comunidad <strong>LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas)</strong>, que durante años ha estado luchando por la inclusión social y librando una batalla política por conseguir limpiamente el reconocimiento de sus derechos. El argumento para la negarse a la adopción y al matrimonio entre parejas del mismo sexo es que “nuestros hijos siguen el ejemplo que les damos”, algo que deriva en un debate sobre la razón homosexualidad y que, además, deja en entredicho la comprensión del candidato y de los publicistas que hicieron su campaña de la psicología humana. Eso si no entramos a debatirnos sobre la hipótesis de si existe o no un gen gay, según afirman algunos estudiosos del genoma humano.</p>
<p>[…]</p>
<p>Más importante aún es preguntarse <strong>¿qué tan válido es deslegitimar la lucha de un grupo social en pro de una campaña política?</strong> Las personas de la comunidad LGBT son activas en la democracia, pagan impuestos, y en Colombia, gracias a la Corte Constitucional, ha alcanzado reconocimientos importantes -pero todavía insuficientes- en su búsqueda de una posición de igualdad que ni siquiera tendría que cuestionarse. Como ciudadanos, oponerse a sus intereses resulta tan absurdo como volver a debatir si los negros tienen o no alma. O si las mujeres tienen derecho a votar&#8230; o si debemos reemplazar a la Constitución por una Biblia”</p>
<p>En respuesta a las protestas de Munarth se crearon varios grupos en Facebook. <a href="http://www.facebook.com/group.php?v=info&amp;ref=search&amp;gid=343152187084">Uno en particular</a>, organizado por Amalia Andrade, instó a tomar una acción de protesta simbólica. Primero se pensó en que varias parejas del mismo sexo se dieran besos frente a su sede de campaña, pero pronto los organizadores se dieron cuenta de que no se trataba de atacar a Munarth si no de evideciar, ante la ciudadanía, la aceptación y el apoyo a la comunidad gay.</p>
<p>Se buscó entonces un lugar central, el Parque de los Hippies, en la séptima con sesenta, en pleno epicentro de <span style="text-decoration: line-through">Chapigay</span> Chapinero y se citó a los miembros del grupo, 436 personas. Aún así, el flashmob en respuesta a Luis Felipe Munarth pudo haber sido el flashmob menos concurrido del año. No hizo presencia la comunidad gay, de chapinero y fuimos alrededor de 35 personas. Probablemente la poca asistencia se debió a que era día de elecciones, domingo, a las 10am, después de un fin de semana de ley seca en el que los colombianos, tradicionalmente, se emborrachan en sus casas como que el mundo se fuera a acabar. Otra razón posible es que para la gente es muy fácil apoyar una causa por internet, pero se fruncen cuando llega la hora de hacer presencia física.</p>
<p>En fin. Nada de esto desanimó a los asistentes del flashmob que decidimos realizar una acción que consistió en besar o abrazar a una persona del mismo sexo en la cebra, mientras el semáforo estuviera en rojo.</p>
<a href="http://blogs.elespectador.com/cruiz/2010/03/15/flash-mob-por-una-vida-mejor-en-respuesta-a-la-campana-de-luis-felipe-munarth/"><p><em>Click here to view the embedded video.</em></p></a>
<a href="http://blogs.elespectador.com/cruiz/2010/03/15/flash-mob-por-una-vida-mejor-en-respuesta-a-la-campana-de-luis-felipe-munarth/"><p><em>Click here to view the embedded video.</em></p></a>
<a href="http://blogs.elespectador.com/cruiz/2010/03/15/flash-mob-por-una-vida-mejor-en-respuesta-a-la-campana-de-luis-felipe-munarth/"><p><em>Click here to view the embedded video.</em></p></a>
<a href="http://blogs.elespectador.com/cruiz/2010/03/15/flash-mob-por-una-vida-mejor-en-respuesta-a-la-campana-de-luis-felipe-munarth/"><p><em>Click here to view the embedded video.</em></p></a>
<p>La acción fue bonita, sencilla y clara, y eso es un pequeño logro. Queda el registro en video que nos permitirá multiplicarla. En todo caso produce una sensación de triunfo que Munarth no quedara elegido a la Cámara, pues eso prueba que aunque fueran pocas personas en el flashmob, somos muchos los que pensamos parecido.</p>
<a href="http://blogs.elespectador.com/cruiz/2010/03/15/flash-mob-por-una-vida-mejor-en-respuesta-a-la-campana-de-luis-felipe-munarth/"><p><em>Click here to view the embedded video.</em></p></a>
<p>*Fue curioso que hubiera pocos hombres en el flasmob, y, en cambio, una fuerte presencia de mujeres hetereosexuales.</p>
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		<title>Día de la mujer</title>
		<link>http://blogs.elespectador.com/cruiz/2010/03/08/dia-de-la-mujer/</link>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 12:39:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;El día de la mujer&#8221; me parece una celebración forzada y cursi, pero me gusta porque pone sobre la mesa temas como el género y el feminismo. Aprovecho, entonces, para hacer una recopilación de textos que he escrito a propósito en los últimos 2 años:
Hermenéutica de una nerda en minifalda
Una mujer X
Va va voom
Carta abierta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;El día de la mujer&#8221; me parece una celebración forzada y cursi, pero me gusta porque pone sobre la mesa temas como el género y el feminismo. Aprovecho, entonces, para hacer una recopilación de textos que he escrito a propósito en los últimos 2 años:</p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2009/08/hermeneutica-de-una-nerda-en-minifalda.html"><span style="color: #0000ff">Hermenéutica de una nerda en minifalda</span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2009/10/una-mujer-x.html"><span style="color: #0000ff">Una mujer X</span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2009/12/va-va-voom.html"><span style="color: #0000ff">Va va voom</span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2009/12/carta-abierta-maria-alejandra-natalia-y.html"><span style="color: #0000ff"><strong>Carta abierta a María Alejandra, Natalia y Ángela María Ordoñez</strong></span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2008/12/sacar-pecho.html"><span style="color: #0000ff"><strong>Sacar pecho</strong></span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2009/04/comics-zombies-y-jane-austen.html"><span style="color: #0000ff">Comics, zombies y Jane Austen</span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2009/07/las-chicas-malas-van-todas-partes.html"><span style="color: #0000ff">Las chicas malas van a todas partes</span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2009/09/la-cuerda-floja.html"><span style="color: #0000ff">La cuerda floja</span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2010/02/felicidades-pildorita.html"><span style="color: #0000ff">Felicidades pildorita</span></a></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://catalinapordios.blogspot.com/2008/10/una-pequea-frase.html"><span style="color: #0000ff">Una pequeña frase</span></a></p>
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