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	<title>Coyuntura Política</title>
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	<description>Coyuntura Internacional y Colombia</description>
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		<title>La definición de tareas en un mínimo periodo de la historia</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Apr 2013 21:38:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Asimetria]]></category>
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		<description><![CDATA[La creencia generalizada de concebir el orden político actual, como un legado inevitable de procesos previos, es la forma más fácil de caer en la distorsión de la realidad de los órdenes sociales, y en la legitimación de relaciones formadas en entornos inabordables. El mundo vive una dicotomía en la que busca conciliar los progresos [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La creencia generalizada de concebir el orden político actual, como un legado inevitable de procesos previos, es la forma más fácil de caer en la distorsión de la realidad de los órdenes sociales, y en la legitimación de relaciones formadas en entornos inabordables. El mundo vive una dicotomía en la que busca conciliar los progresos técnicos y científicos con tensiones políticas que parecen inagotables. A diferencia de la gran mayoría de estimaciones, el siglo pasado, con todo el conocimiento acumulado, lejos de representar un periodo de calma, se marcó a sí mismo como el más sangriento registrado en la historia del hombre. En la transición en la que se vive, con cada día que pasa, con cada nuevo ser humano que existe sobre la tierra, el valor de la vida adquiere cada vez más una tendencia negativa. En las sociedades de consumo actuales, las relaciones humanas genuinas pasan a un plano secundario.<span id="more-1072"></span></p>
<p>La razón por la cual este fenómeno se hace difícil de elucidar, reside en el hecho de que las tensiones originales entre hombres, ocasionadas por  escaseces materiales, han sido revestidas por el esquema de la sobreabundancia. Hoy sin embargo, las diferencias materiales entre individuos, son aún mayores que las que hayan existido en la historia. Estas ya no solo se manifiestan a nivel local, sino a nivel global. Las estructuras de poder y dominación sobre la vida de las personas, eleva a un plano superior la incapacidad de las nuevas generaciones de pertenecer a un orden social por fuera de una cadena de producción. El problema es que el esquema esta fundamentalmente diseñado para repetir el fortalecimiento de relaciones de poder asimétrico entre ciudadanos, que son veladas debido a la incapacidad cultural del individuo en reconocer la situación, en vez de marginarse desde el plano de un nicho de consumo a la apatía política.</p>
<p>En la actualidad, lejos de concebir el proyecto del desarrollo político de las sociedades como una misión agotada, las nuevas generaciones deben reconocer que los esquemas de organización y administración del poder están extinguidos. El concepto de la democracia, que para muchas personas consiste en el acto del voto, es hoy en día un imaginario que parece ilusorio aún en países de renta alta. Con ello, el grado de influencia de actores con capacidad de gasto sobre los sistemas políticos ,  deriva en patologías que se manifiestan con abierta regularidad a lo largo de la geografía mundial.</p>
<p>Problemas como el cambio climático, ocasionado principalmente por las emisiones de dióxido de naciones de desbordada industrialización, son aislados de una agenda política en la que las principales economías encaren su responsabilidad en el deterioro del equilibrio geotérmico. La explotación desbordada de recursos  no renovables agotó las reservas fundamentales de los países con la mayor capacidad de gasto, buscando adoptar el mismo esquema de destrucción en países con menos influencia geopolítica y con necesidades de capital extranjero. Fenómenos como el mantenimiento del desempleo estructural experimentado en países como los Estados Unidos,  España o Portugal, en vez de representar un problema social, se configura en una estrategia de eficiencia económica necesaria. Salvada por la tercerización de mano de obra en países de renta baja como China e India. El fenómeno sin embargo, distorsiona por completo los proyectos de vida de millones de personas marginadas de pertenecer a una vida productiva digna y útil al aparato social.  No obstante, en órdenes políticos como el norteamericano con altos niveles de concentración de ingreso, se presenta como rentable, manteniendo a millones de personas por fuera del sistema productivo y desequilibrando la valía política de cada ciudadano. Solo en el año 2012, más de 47 millones de estadounidenses recibieron cupones de alimentación para aliviar necesidades nutricionales. El mismo esquema se repite con regularidad en la gran mayoría de países del mundo. El progreso técnico y productivo del siglo pasado, convierte incrementalmente la cultura humana en hedonismo y al ciudadano en consumidor.</p>
<p><b>Un mínimo periodo de la historia</b></p>
<p>La aceptación del orden social actual como una inevitabilidad, desconoce la complejidad y variabilidad que ha marcada previos periodos de existencia y desarrollo de las sociedades humanas. Incluso a pesar de lo que a los ojos de la generación joven puede parecer como comprensible, el sistema contemporáneo es probablemente uno de los más complicados de abordar, dada la invasividad de su lógica ideológica en cada una de las esferas de la vida. El periodo de la historia que nos ha tocado por vivir no obstante, es humano, por ende efímero.  Lo único que realmente lo hace trascendente, es el hecho de estar marcado por un avance científico y tecnológico inusitado. Las preguntas sin embargo respecto a la naturaleza existencial y política del hombre, se repiten incesantemente. Tal y como se han repetido por siglos.</p>
<p>Las dificultades en controlar las relaciones de capital sobre la vida de las personas a nivel global, llevan a patologías de gobernanza que cada vez se hacen más evidentes. La sociedad de consumo actual, determinada principalmente por los niveles de capacidad de gasto de sociedades de renta alta, es imposible de ser sostenida en el tiempo. Solo en este momento harían falta numerosos planetas para poder llevar los mismos esquemas de vida de estas sociedades, a los más de 7 mil millones de habitantes del planeta. En los años recientes, recursos que hasta hace unas décadas parecían inagotables, llegaron a su cenit de explotación, y los proyectos de vida de los ciudadanos, se reducen sistemáticamente a una frenética empresa productiva. Un proyecto sin dirección ni sentido.  </p>
<p>Ante los problemas de la modernidad, asumir un cambio en las estructuras de gobernanza y organización social, se convierte lentamente en un punto político abordable en sociedades que han llegado a niveles tolerables de consumo y satisfacción de necesidades materiales dignas. La repetición en el tiempo de esquemas de vida dirigidos exclusivamente a copar demandas elementales del hombre, y el goce sensual de la experiencia vital, se hace incrementalmente absurdo e insostenible en un mundo de recursos limitados con una ciudadanía capaz de discernir. Sumar a esas demandas la posibilidad de proyectar una organización social de base científica, apoyada en los recursos tecnológicos actuales, permite finalmente conjugar las motivaciones para abordar una transición política global. Que ha necesariamente de manifestarse en diversos intentos desde lo nacional.</p>
<p>El hecho de que nos toque por vida un mínimo periodo de la historia, no elimina el valor de esa fracción de tiempo para abordar un proyecto político que se hace cada día más imperativo. En el comienzo de este nuevo siglo, las sociedades deben estar en capacidad de aislarse de la influencia fútil de medios e ideologización de masas, para lentamente adentrarse en el estudio de su propia naturaleza. Las demandas históricas de una sociedad justa, que eleve la experiencia vital más allá de las posibilidades del hombre moderno, hoy en día adquieren una dimensión superior a la adquirida en décadas anteriores. Lo que urge es definir las tareas a seguir. Una hoja de ruta que integre a cada persona con derechos y responsabilidades en la construcción de un orden social por ser descubierto.</p>
<p>El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.ecodemocracia.org">www.ecodemocracia.org</a></strong></p>
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		<title>Series televisivas de homicidas. Registro histórico de la nación</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Mar 2013 22:42:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>

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		<description><![CDATA[Colombia debe decir no a la programación que busca explotar la tragedia como un producto de entretenimiento. La aceptación en la televisión de programas cuidadosamente creados para hacer de la criminalidad una opción temática, es un ultraje a las víctimas del país. Si realmente se quisiese crear una memoria histórica justa, antes de producir un [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Colombia debe decir no a la programación que busca explotar la tragedia como un producto de entretenimiento. La aceptación en la televisión de programas cuidadosamente creados para hacer de la criminalidad una opción temática, es un ultraje a las víctimas del país. Si realmente se quisiese crear una memoria histórica justa, antes de producir un programa sobre Pablo Escobar o Carlos Castaño, debió haberse creado una serie sobre la vida de Alfonso Reyes Echandía, presidente de la corte suprema asesinado cobardemente con una bala que le penetro el tórax en la toma del palacio en 1985. O sobre Bernardo Jaramillo Ossa, Luis Carlos Galán, Enrique Low Murtra, Jaime Pardo Leal, Rodrigo Lara Bonilla, Guillermo Cano Isaza o Carlos Mauro Hoyos, entre otros, que defendieron sus ideas y sus principios con su voz, su pluma o su autoridad.</p>
<p>O sobre cada una de las víctimas desconocidas que mancharon con su sangre el territorio. Sobre cada uno de sus días de opresión por actores con desmedidas formas de poder. Sobre cada una de sus anécdotas familiares por surgir en una sociedad signada por la escases en largas décadas del siglo pasado. Sobre sus reflexiones en medio de sistema que les franqueaba diariamente hacer realidad sus aspiraciones para ayudar a quienes de ellos dependían.<span id="more-1059"></span></p>
<p>Si el país quisiese realmente crear un registro histórico de las décadas pasadas, antes de publicitar homicidas, debe cuidadosamente relatar las historias de terror que pueden contar campesinos y ciudadanos, azotados por el actuar de seres deleznables convertidos hoy en héroes de televisión nacional.</p>
<p>En lugar de transmitir absurdos relatos de bandidos, deberá entrar en la senda de aferrarse a una realidad que supera la ficción y que se constituye cada segundo en un orden social compuesto por millones de humanos. Rescatar el valor de cada uno de los roles que construyen un país.</p>
<p>Un registro histórico implica veracidad. Su creación puede llevar a la comprensión del orden político o a la distorsión de la realidad. Los contenidos televisivos son un arma política. Negar su categoría es un acto de atraso. La transmisión de programas que posan representar la “colombianidad” recreando la historia de victimarios es una afrenta.</p>
<p>El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
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		<title>Señor Presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Mar 2013 23:36:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>

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		<description><![CDATA[Señor Presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón. Señor presidente. El día de hoy, en medio de la agitación política de la nación por concepto del paro cafetero, usted ha reaccionado con términos que asaltan el orden constitucional colombiano. Señor presidente. A diferencia de sus estimaciones, Colombia es un estado de derecho que busca [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Señor Presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón.</p>
<p>Señor presidente.</p>
<p>El día de hoy, en medio de la agitación política de la nación por concepto del paro cafetero, usted ha reaccionado con términos que asaltan el orden constitucional colombiano.</p>
<p>Señor presidente. A diferencia de sus estimaciones, Colombia es un estado de derecho que busca “dentro de un marco jurídico, democrático y participativo” garantizar un orden social y político. No cabe en el territorio colombiano, desde el orden institucional, sugerir el rompimiento de la ley y el respeto a la vida. La palabra “masacre” es aberrante. Desde la dignidad de la presidencia de la república, usted la pronunció.</p>
<p>Ha cometido un grave error.</p>
<p>Usted no habla ni por la capacidad de contención y control de la fuerza pública, ni por la capacidad de auto regulación de la población civil colombiana.</p>
<p>Renny Rueda Castañeda.</p>
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		<title>Minería o desarrollo en Colombia. Observación a editorial de marzo primero del 2013.</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Mar 2013 19:22:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Mineria]]></category>

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		<description><![CDATA[El editorial del periódico El Espectador del día primero de Marzo debe ser un llamado serio de atención al gobierno central y a la nación. Si la minería fuese una locomotora contemporánea de desarrollo como lo pretende mostrar el presidente, los países escandinavos habrían de ser los territorios más atrasados del mundo. La pregunta de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="http://www.elespectador.com/opinion/editorial/articulo-407859-gran-mineria-el-dilema-el-territorio" target="_blank">editorial del periódico El Espectador </a>del día primero de Marzo debe ser un llamado serio de atención al gobierno central y a la nación. Si la minería fuese una locomotora contemporánea de desarrollo como lo pretende mostrar el presidente, los países escandinavos habrían de ser los territorios más atrasados del mundo. La pregunta de fondo es: que entiende por desarrollo el gobierno central?</p>
<p>Destruir el medio ambiente no es propio de una nación desarrollada. Al contrario, en la actualidad es la muestra más tangible de un sistema político que hace agua tratando de controlar la presión de actores y dinámicas externas sobre la vida nacional.</p>
<p>Un diagnóstico riguroso de los efectos de la deforestación sobre la riqueza biológica, ecosistemica, hídrica o cultural de los bosques húmedos y zonas de reserva natural estratégica en Colombia, es un proyecto que escapa a los recursos y capacidades nacionales actuales. No existe sin embargo duda respecto al balance negativo. En un mundo que requiere constantemente contener la emisión de gases invernadero que alteran el equilibrio geotérmico, la conservación de la Amazonía no solo es una necesidad, sino a su vez un activo que conforma la autoridad moral latinoamericana en la construcción de un modelo de desarrollo global sostenible. No solo en la retórica de muchas naciones industrializadas, sino en la práctica vital de economías de periferia.<span id="more-1036"></span></p>
<p>Pretender convertir a Colombia en un nodo global de explotación de materias primas como Canadá, Rusia, los Estados Unidos, China o algunos países del África, cuyos territorios han sido reventados con inquina; no solo es un error. En pleno siglo 21 es sobre todo un acto de ignorancia.</p>
<p>La ubicación geográfica de la nación y sus características ecosistémicas, lo hacen el segundo (2do) país con mayor biodiversidad del mundo. Poseedora de más de la mitad de la superficie mundial de páramos, cubierta en más de un 40% de todo su territorio por la Amazonía, con el mayor número de especies vertebradas por área del globo (3,376 especies registradas). Con la mayor diversidad ornitológica del planeta -el número de especies de aves que habita la geografía supera las 1,880-. Después del Brasil, con el mayor número de especies de plantas del mundo. Muchas de ellas aún sin ser registradas y en claro peligro de extinción.</p>
<p>La geografía nacional se localiza en la región mundial de mayor precipitación de agua, cuyos efectos sobre el desarrollo de una biomasa densa y excepcional son estratégicos para la formación de vida. Junto con China, Indonesia (estos dos países con unas de las mayores tasas de destrucción del medioambiente y deforestación contemporánea), Kenia, Brasil, Congo, Nueva Guinea y Australia, entre otros; Colombia es uno de los 15 países considerados megadiversos por la riqueza y excepcionalidad de su ecosistema. Parte de la lista del centro de monitoreo de conservación del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente.</p>
<p>Con apenas 1,1 millones de kilómetros cuadrados, a pesar de sus reducidas dimensiones en comparación con Rusia (17,1 mill.), Canadá (10 mill.) y Brasil (8,5 mill.), el país ocupaba hasta 1990 el cuarto lugar en riqueza hídrica. Una potencia. La deforestación la ha hecho rezagarse aceleradamente con cada año que pasa. La desaparición de los ríos es uno de los problemas de mayor impacto medioambiental, sanitario, agrícola y sistémico. La causa fundamental es la tala indiscriminada de los bosques del territorio, que ocasiona la disminución de la capacidad de absorción de precipitación de la tierra, y con ello el incremento de las inundaciones o en su defecto la sequía; una de las razones por las cuales grandes extensiones de África han perdido su capacidad de resistir el cambio climático. En los últimos 5 años, en toda Colombia la cifra de deforestación de bosques puede ascender a 800 kilómetros cuadrados por año. De entre todos los países del mundo, en donde la gran mayoría cuenta con medios ambientes áridos en comparación con el territorio nacional, Colombia tiene una de las mayores cinco tasas de deforestación de bosque húmedo tropical del mundo. Las cifras parecen empeorar con cada día que pasa.</p>
<p>Minería, contrariamente a lo que parece querer proyectar el gobierno central, no es sinónimo de desarrollo. En la actualidad el debate sobre lo que significa el desarrollo de una sociedad es aun parte de un dilema que solo contados esquemas de democracia moderna pueden encarar. Si la actual administración no tiene intención, o no esta en la capacidad de abordar este punto; debe al menos recordar que a través de los últimos años aún el país se ha mantenido rezagado en materia de crecimiento económico en Latinoamérica; no precisamente por no prestarse a los intereses de quienes pretender mostrar la minería como la solución, sino por desconocer la realidad de los tiempos. Una que demanda formar una sociedad capaz de encarar un futuro complejo, con mayores dificultades que definir si se convierte a un país único como Colombia en un nodo de industrias extractivas. No le corresponde a la actual administración en solitario tomar esa decisión. Eso debe quedar claro.</p>
<p>El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.ecodemocracia.org">www.ecodemocracia.org</a></strong></p>
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		<title>Colombia. Venezuela. La manipulación de la población.</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Feb 2013 17:49:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Alvaro Uribe]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Chavez]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[En Colombia y en Venezuela hoy en día se presenta un fenómeno en apariencia opuesto, pero que de ser observado con una mayor precaución muestra similitudes inusitadas. En la última década, la llegada de Hugo Chávez al poder, incentivó a la población a movilizarse en torno a un proceso político renovador, &#8220;revolucionario&#8221;. En un continente [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En Colombia y en Venezuela hoy en día se presenta un fenómeno en apariencia opuesto, pero que de ser observado con una mayor precaución muestra similitudes inusitadas. En la última década, la llegada de Hugo Chávez al poder, incentivó a la población a movilizarse en torno a un proceso político renovador, &#8220;revolucionario&#8221;. En un continente en donde la injusticia se encona con grupos sociales y étnicos sin privilegios, la figura de Chávez posibilitaba la experimentación de un nuevo camino. Una senda que sacase a Venezuela del círculo vicioso de la desigualdad, y le abriese las puertas a un modelo político alternativo, sostenible. El carisma de Chávez encarnaba la posibilidad de que el proceso adquiriera dimensiones que traspasasen la barrera de su país y se adentrara en otras latitudes. La idea de que se produjese un contrapeso a las inequidades políticas que se generan por la concentración de capital, y con ello, que se diese una solución alternativa a un mundo que se avizora cada vez más agresivo con formas de vida no basadas en la injusticia o la instrumentalización del otro, se vislumbraba como una alternativa explorable no solo en Venezuela sino en otros países del continente.</p>
<p>Hoy sin embargo el panorama es caótico. La economía venezolana, probablemente con la más robusta posición geoestratégica del continente, ha malgastado sistemáticamente sus recursos. La potencial desaparición de Chávez deja al país en una vulnerabilidad sin precedentes. A pesar del incremento del gasto social, la economía y la vida política se ve claramente endeble a cualquier coyuntura externa. Mucho más que el resto de países de la región. Su dependencia del petróleo lo hace débil ante un mundo que a pasos agigantados diversifica su producción, incrementa el capital intelectual de su población, se organiza institucionalmente con eficiencia y mejora los mecanismos de articulación de sectores empresariales abocados a la tecnología y la ciencia. La tasa de homicidios  del año 2012 (48&#215;100.000 Hb) supera de lejos a Colombia, México o Perú; países con sólidas organizaciones narcotraficantes. La inflación es rampante y la población esta polarizada entre un proyecto errático como el de Chávez, o la repetición de la historia y la repartición del poder político a actores cuyo mayor mérito es tener dinero e influencia en medios de comunicación. Venezuela está en un dilema insólito.<span id="more-1005"></span></p>
<p>En Colombia en el año 2002 la figura de Álvaro Uribe Vélez significaba un proyecto político por fuera del letargo partidista que había adormecido a la población durante décadas. En la disyuntiva constante por acabar con falsa diplomacia los fenómenos de violencia y desinstitucionalización del país; Uribe sugería una renovación a la que una población colombiana agobiada por la violencia apostaba. Una nueva ruta política. Un liderazgo natural en medio de unos diálogos mal planeados que fortalecían militarmente a las guerrillas y que mejoraban la posición estratégica de los paramilitares. A pesar de los resultados en materia de seguridad, la agenda de Álvaro Uribe se vio hacia el año 2005 transitando un camino planteado por actores externos ajenos a la ciudadanía, entre los que se contaban “aliados” como los Estados Unidos. Sistemas abiertamente influidos por intereses económicos, sin mayores estrategias de gobernanza que someter a la nación a demandas de actores con poder político y capacidad de gasto. En una estrategia de manejo de poder, Juan Manuel Santos, un millonario, nunca antes elegido electoralmente, entonces copropietario del periódico de mayor circulación del país, rápidamente se alineó al gobierno. Hoy su figura con el apoyo de los medios de comunicación, principalmente de la casa editorial El Tiempo, es capaz de hacer frente a la de Uribe ante la opinión pública nacional.</p>
<p>En la actualidad, el país falsamente se debate entre brindar su apoyo a Juan Manuel Santos o Álvaro Uribe Vélez. Las diferencias sin embargo no existen. La nación sigue siendo una de las más desiguales del mundo. El estado es incapaz de contener los niveles de influencia del capital en el proceso de destrucción de las zonas de reserva natural excepcional como el Amazonas. Los niveles de calidad de la educación han caído en los rankings internacionales. Los medios de comunicación acaparan la atención de las personas con entretenimiento, vanalidad y amarillismo, en medio de un mundo cada vez más abocado al conocimiento científico, y a la formación intelectual y moral de sus ciudadanos para afrontar formas de vida exigentes. El número de personas encarceladas en el país aumenta, sin alternativas a largo plazo distintas a una política punitiva cuyo modelo está basado en la experiencia estadounidense. La producción de droga se mantiene y una clase política pletórica de privilegios se da abiertamente cita en suntuosos eventos públicos, directa o indirectamente financiados con dineros de contribuyentes, tales como la sobresaliente boda de la hija del procurador. Un encuentro de burócratas con salarios excesivos pagados por los colombianos (solo la procuraduría cuenta con más de 400 personas con salarios por encima de los 18  millones de pesos, y 300 cargos de mas de 10 millones). Mientras más del 85 de la población activa gana uno o dos salarios mínimos. Mientras otra parte de la población busca generar estrategias productivas reales para el país, a riesgo de perder su capital.</p>
<p>La democracia en Colombia o en Venezuela no existe. La concentración del poder y la desinstitucionalización venezolana tiene su  origen en las mismas causas que la colombiana. Los únicos sistemas políticos actuales medianamente sostenibles se deben a la construcción minuciosa de una ciudadanía con una capacidad crítica probada y la distribución del poder político y económico entre los individuos. En Colombia y en Venezuela, la polarización, el bajo nivel educativo de las personas y el sistema institucional no lo permiten. Sus problemas de gobernabilidad y la constante manipulación del pueblo por los medios de comunicación, facilitan el reparto del poder público por apoyar figuras como Chávez, Santos o Uribe. Mientras tanto, los fenómenos de insostenibilidad, falta de gobernabilidad, explotación de población con bajo nivel académico o en necesidad de ocupación laboral, definiciente nivel educativo, desigualdad, acelerado deterioro de las reservas medioambientales (estratégicas a nivel global), el fortalecimiento de industrias extractivas como solución de “desarrollo” por intereses de capital extranjero y el mantenimiento de una dirigencia política articulada estructuralmente con actores económicos, se repite en los dos países.</p>
<p><b>Qué hacer?</b></p>
<p>Un proceso político encaminado a la transformación institucional de un país es un proyecto complejo que requiere unidad de la población y una metamorfosis de los esquemas culturales actuales. No es posible en este espacio sugerir medianamente las variables de un experimento de esa magnitud. A modo de reflexión sin embargo, es importante considerar que Colombia actualmente cuenta con una población joven con unos patrones de vida, competenciales y culturales distintos a los de la generación precedente. Una generación más informada, en capacidad de discutir abiertamente las patologías comunes de países como Colombia o Venezuela. Inmune emocionalmente a aceptar de forma abierta las graves falencias de los mecanismos de democracia representativa, o la influencia manifiesta de intereses corporativos en la información que se presenta en los medios de comunicación o las agendas de gobierno. En este contexto, la discusión hacia transformaciones institucionales de alta magnitud, puede paulatinamente convertirse en materia de debate público.</p>
<p>Un repaso a la historia permite ver que muchas de las estructuras de gobierno de las sociedades contemporáneas, son adaptaciones de modelos europeos concebidos hace siglos. En un mundo en el que la tecnología permite como en ninguna otra época la articulación de las voluntades de las poblaciones y la  definición del rumbo político de las sociedades, insistir en repetir sistemas que incentivan la concentración del poder político en actores con capital, con influencia en medios de comunicación o con posiciones burocráticas estratégicas es una equivocación organizacional grave.  El caso de Colombia y Venezuela se repite con regularidad en la mayoría de los órdenes actuales, con experimentales pero reales excepciones. Sugerir no obstante la posibilidad de una transformación política e institucional fundamental, no solamente es una demanda justificada en la ética sino en la lógica, en un mundo que disimula sus problemas con conceptos como el de la democracia o la libertad, que para las nuevas generaciones con cada día que pasa se hacen más artificiales e irreconocibles.</p>
<p>El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.ecodemocracia.org">www.ecodemocracia.org</a></strong></p>
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		<title>La ley como instrumento de actividades delincuenciales. El régimen especial de pensiones en Colombia.</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Feb 2013 18:42:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Pensiones]]></category>

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		<description><![CDATA[“No se puede ni reducir ni afectar las pensiones que ya son reconocidas”. Antiguo magistrado y hoy procurador Alejandro Ordoñez Maldonado. (Beneficiado). “Si llegamos a la tercera edad con una pensión digna seremos unos viejitos lindos”. Magistrado Alfonso Vargas Rincón. (Beneficiado). &#160; El debate en Colombia sobre el monto de las pensiones y los privilegios [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right"><em>“No se puede ni reducir ni afectar las pensiones que ya son reconocidas”.</em><br />
<strong>Antiguo magistrado y hoy procurador Alejandro Ordoñez Maldonado. (Beneficiado)<em>.</em></strong></p>
<p style="text-align: right"><em>“Si llegamos a la tercera edad con una pensión digna seremos unos viejitos lindos”.</em><br />
<strong>Magistrado Alfonso Vargas Rincón. (Beneficiado).</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El debate en Colombia sobre el monto de las pensiones y los privilegios de los congresistas y los representantes de la rama judicial, abre un camino que puede cambiar para siempre la historia institucional. Para ningún ciudadano promedio, y mucho menos para la inmensa ciudadanía inmersa en la pobreza, existe explicación que justifique la dimensión patológica de un sistema pensional paralelo que usurpa dinero de los impuestos para asignarlo a un grupo de personas con onerosos salarios de vejez. Que existan individuos que por el solo hecho de ocupar por meses un cargo público, adquieran beneficios pensionales extraordinarios pagados con las contribuciones de la totalidad de la población colombiana, es una impostura insólita. Un caso ruin de injusticia que palpita mientras se escriben estas líneas. Cuando millones de colombianos laboran en condiciones degradantes por un reducido sueldo. Cuando otros buscan multiplicar sus ahorros y contribuir a la economía real o emprender una iniciativa empresarial en condiciones de alto riesgo.</p>
<p>Mientras numerosas familias colombianas se encuentran en apuros para brindar a sus hijos estudio de calidad, minima dignidad material, un vestido, o incluso comida, la existencia de pensiones excepcionales que ascienden a la cifra de hasta 19 millones de pesos, no justificados a partir de aportes individuales sino pagados con impuestos de la totalidad de los contribuyentes colombianos, no sostenibles en un país cuyo salario mínimo apenas asciende a poco más de 500.000 pesos, distribuidos estratégicamente entre un puñado de exfuncionarios públicos; es un fenómeno sociológico e histórico que debería ser considerado ilegal. Un acto criminal con una fachada institucional.<span id="more-995"></span></p>
<p>Las declaraciones del magistrado Javier Zapata, en el sentido de que las pensiones son “intocables”, una “garantía” de independencia judicial; destacan una ambigua integridad. Una racionalidad económica en medio de un cargo de profunda dignidad que demanda del individuo no solo criterio sino una caladura ética a prueba de dadivas. Ya sea que provengan de su salario o de terceros. Su postura es la representación de una conducta mercantil en la construcción de un orden que erosionó el respeto al otro y a si mismo por probidad moral y no por una posición social. Que derivó en un país desigual. Injusto.</p>
<p>Junto con los magistrados de las cortes, existen servidores públicos con onerosos “derechos adquiridos” y congresistas. Un selecto grupo de personas a las que un país pobre les subsidia mensualmente las pensiones y que se auto-pensionan cuando ocupan por meses un cargo. Que deciden las condiciones, el monto, la regulación y los beneficios para pensionarse. Así el valor no coincida con sus aportes y así el país bordee crisis fiscales.</p>
<p>El cálculo de la base prestacional en Colombia debe ceñirse estrictamente a las cotizaciones aportadas a partir del salario. Las erogaciones excepcionales incluidas como monto salarial, o la existencia de sistemas pensionales paralelos no solo deben eliminarse, sino que deben llamar a un debate nacional sobre el rol de la desigualdad, y la degradación de una ciudadanía arrinconada institucionalmente y marginada del debate público.</p>
<p>La justificación de Alfonso Vargas (presidente del consejo de estado), es una racionalización cínica y desvergonzada ante la realidad política nacional.  Una postura inmutable e indiferente a la vida de la inmensa mayoría de la población colombiana. Una actitud osada que emana de una posición privilegiada ante seres que en su mayoría se debaten entre la miseria, la ignorancia y la exclusión social.</p>
<p>Hoy en día más de 11 millones de colombianos devengan un sueldo correspondiente a un salario mínimo o menos.  Aproximadamente un 85% de la población ocupada laboralmente en Colombia (aprox. 17 millones), recibe dos salarios mínimos de sueldo, o menos.  Muchas de ellas madres cabeza de familia y empleadas del servicio doméstico, soldados y policías, una gran cantidad de población ubicada en zonas rurales o dedicadas a labores de intensa actividad física  y jóvenes profesionales, entre innumerables otros. De acuerdo a la normativa vigente, todos ellos recibirán una pensión en proporción a sus cotizaciones individuales. En justicia.</p>
<p>De incrementarse el déficit fiscal, solo un 6% de la población puede aspirar a pensionarse en el futuro. Entre estos, 1.032 (mil treinta y dos) personas que reciben pensiones por encima de los 25 salarios mínimos. Entre los que se cuentan magistrados, congresistas y otros exfuncionarios del Estado. En una época en la que una nueva generación ciudadana se puede saber dueña de su futuro y conocedora de su pasado, la existencia en Colombia de un sistema paralelo de pensiones es una afrenta a su dignidad. Un acto que puede diagnosticarse como delictivo. Un sistema del que se esperan beneficiar en los meses por venir sus mayores defensores. Personas como el antiguo magistrado y hoy procurador Alejandro Ordoñez Maldonado. O los magistrados Javier Zapata Ortiz y Alfonso Vargas Rincón, entre otros.</p>
<p>El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
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		<title>Colombia; desigualdad y asimetría política.</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jan 2013 13:20:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>

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		<description><![CDATA[Pretender que las sociedades contemporáneas han logrado superar patologías históricas derivadas de arbitrariedades de un orden injusto, es una aproximación inocente y desconocedora de la realidad. En las últimas décadas, gran parte de las tensiones sociales de países industrializados, desencadenadas con los modelos de organización política históricos, han logrado externalizarse a partir de dos fenómenos. [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Pretender que las sociedades contemporáneas han logrado superar patologías históricas derivadas de arbitrariedades de un orden injusto, es una aproximación inocente y desconocedora de la realidad. En las últimas décadas, gran parte de las tensiones sociales de países industrializados, desencadenadas con los modelos de organización política históricos, han logrado externalizarse a partir de dos fenómenos. En primer lugar, la traslación de condiciones de explotación de mano de obra barata y poco capacitada en actividades laborales intensas (manufactura), a países periféricos que en maquilas industriales internalizan en las biografías de seres humanos las secuelas de una demanda desbocada de producción que provee principalmente países de renta alta. Con el ingreso al mercado de una clase emergente China e India, este panorama en términos geográficos se encuentra en proceso de cambio. En segundo lugar, por el histórico mejoramiento de los procesos industriales, que a partir de los avances tecnológicos y la implementación de mecanismos de justicia redistributivos, ha logrado mejorar las condiciones de vida de grandes masas de población que a pesar de ello, siguen ocupando posiciones sociales, políticas y económicas marginales.</p>
<p>Desde la caída del muro de Berlín, junto con la incorporación de nuevos países al proceso de producción global, un fenómeno anteriormente despreciado ha comenzado a copar las agendas gubernamentales. Las desigualdades económicas que antes se manifestaban principalmente entre países, han comenzado a distinguir una reconfiguración geográfica. Mientras que la desigualdad entre países lentamente se reduce, las desigualdades entre individuos, global y localmente; claramente aumentan. En medio de la dinámica, ni siquiera los modelos de estado de bienestar parecen lograr contener la tendencia. Cada vez más el mundo parece hacerse más desigual.<span id="more-986"></span></p>
<p>Intentar mostrar el incremento de la desigualdad económica entre los individuos como un fenómeno natural del orden social actual, es un acto de ignorancia propio de sociedades con formas de gobernanza extemporáneas. Junto con la existencia de formas de vida basada en la reproducción de privilegios sin mérito, adicionalmente muchas sociedades permiten una diferenciación cognitiva, cultural, ética y moral que facilita una organización que en vez de velar por el bienestar colectivo, sirve a la explotación de las condiciones de vulnerabilidad de poblaciones marginales.</p>
<p>La legitimación de las asimetrías políticas en las sociedades actuales, son un fraude ético y funcional de sistemas mal llamados democráticos que se avizoran invasivos de tradiciones basadas en la participación y el respeto a la persona humana. En su mecánica se reemplaza un sistema de valores basado en la dignidad y la construcción de una individualidad ajena a las presiones de mercado, por uno oportunista en donde toda desigualdad del prójimo se convierte en una debilidad explotable, y en donde con un frenetismo desbordado se busca permanentemente explotar al otro.</p>
<p>En Colombia como en cualquier otro país en la modernidad, sugerir inevitable la existencia de asimetrías políticas entre ciudadanos ricos y pobres, urbanos y de regiones periféricas y apartadas, de razas y etnias distintas, con acceso a educación de alta calidad y sin acceso a ella, con condiciones de trabajo de alto poder adquisitivo y posición social y condiciones de trabajo sencillas, es una desvergüenza propia de la incapacidad moral y organizacional de concebir formas de vida sostenibles y respetuosas del ser humano.</p>
<p>Ver como una generación joven que se debe a sus méritos lentamente divide sus destinos políticos y sociales por cuestiones de oportunidades injustificadas, de apellido, de raza, de origen geográfico, de universidad u ontogenia cultural, es una fractura más que se agrega al diagnóstico de un país en dificultades.</p>
<p>Históricamente Colombia ha sido uno de los países más desiguales del mundo. Junto con Bolivia y Honduras se ubica entre los países más desiguales del continente. La desigualdad como fenómeno, lleva implícita la lenta fragmentación del orden social en grupos que paulatinamente se hacen irreconocibles mutuamente. Las diferencias cognitivas y culturales, formacionales, económicas y en general políticas entre Colombianos en medio de un sistema global que percibe como oportunidad de usufructo las flaquezas del “otro”, es uno de los mayores problemas políticos de la nación. Pretender desconocer esa realidad es servir a intereses distintos a los nacionales.</p>
<p>El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
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		<title>En el proyecto de una democracia real.</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jan 2013 11:23:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[De entre todas las concepciones que la modernidad ha logrado adecuar en el lenguaje y el imaginario colectivo, existe una que en la actualidad supera a todas con creces. Esa es la de la palabra democracia. Probablemente una de las razones por la que esta se asimila con una facilidad peligrosa, es porque su sentido [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>De entre todas las concepciones que la modernidad ha logrado adecuar en el lenguaje y el imaginario colectivo, existe una que en la actualidad supera a todas con creces. Esa es la de la palabra democracia. Probablemente una de las razones por la que esta se asimila con una facilidad peligrosa, es porque su sentido semántico da lugar a elucubraciones que como si fuesen reales, buscan crear en el espíritu de las sociedades la idea de que las decisiones se toman en grupo. En colectivo. Entonces, la proyección de un orden humano en el cual el ejercicio de la democracia como un abstracto permite conciliar el natural sentido de dignidad del individuo, que procede de saberse libre e igual a sus semejantes, se satisface con una diversidad de normas a las que se le denominan democráticas. Este fenómeno, característico de sociedades en las que la velocidad de los acontecimientos desborda cualquier mesura reflexiva, sucede con una naturalidad pasmosa. Al finalizar el día, como si fuese un trance moral impoluto, gran parte de la población se sabe demócrata y se siente vivir en una democracia.<span id="more-970"></span></p>
<p>La realidad es otra. Ante la evidencia de las limitaciones y patologías de la sociedades actuales al buscar conciliar desigualdades que se agrandan y multiplican globalmente, las nuevas generaciones se encuentran en un encargo político de dimensiones colosales. La reinvención del significado de la democracia entonces, cobra una fuerza que no ha alcanzado jamás en la historia del hombre. La pregunta no es si vivimos en sociedades democráticas, cuya respuesta es no, sino cuales han de ser las reformas políticas, sociales, tecnológicas, culturales, legales e institucionales para lograr dar forma a un sistema que se acerque a ese objetivo. Lejano, ambicioso.</p>
<p>En medio de esa reflexión pueden existir dos elementos imprescindibles que pueden desencadenar un proceso político dirigido a esa trayectoria. En primer lugar la tecnología como fenómeno y las herramientas tecnológicas como medio. En segundo lugar, la educación y la cultura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>La tecnología</b></p>
<p>A lo largo de breves siglos pasado, como un legado eurocéntrico, el ejercicio de la participación popular mediante procedimientos “democráticos”, ha permanecido casi invariable. En términos generales, la ciudadanía como acción, ha buscado reemplazar la responsabilidad política del individuo a la esfera del voto. El voto entonces, como acto y como instrumento de participación, ha sufrido una mistificación que en algunas ocasiones cae en el plano de lo grotesco. La razón puede sugerirse como psicológica; muchas veces el temperamento humano busca asignar inexistente carácter lógico (homeostático) al rito. Es entonces, cuando se pretende hacer pasar por democracia, la existencia de robustos aparatos de concentración de poder como los partidos políticos, que con la presentación de un puñado de candidatos pretende representar sistemas sociales intensamente complejos, compuestos de redes de intereses, deseos y perspectivas de millones de seres humanos.  El voto no obstante no es democracia. Por otra parte, hace falta hacer un esfuerzo irascible para pretender considerar que los intereses de uno como individuo, están representados en otro, en la lejanía y los privilegios del poder. En un país como Colombia, esta problemática adquiere dimensiones intimidantes. La razón es fácil de concebir: las asimetrías políticas, culturales, sociales, económicas e intelectuales son abismales. En suma, cualquier consenso basado en la participación se complejiza debido al grado de conflictividad de intereses.</p>
<p>En medio de ese panorama, el progreso técnico y su legado surgen como una alternativa que puede revolucionar el orden político actual. La familiaridad de las nuevas generaciones con los dispositivos de comunicación en las últimas décadas ha contribuido decisivamente a la lenta construcción de una ciudadanía que interacciona  aceleradamente. La comunicación a través de los dispositivos tecnológicos, reemplaza en tiempo real las limitaciones del espacio, y construye una esfera de discusión que aun siendo abstracta, y habitando servidores lejanos o dispositivos portátiles, es más real que la construida por los medios de comunicación y las grandes corporaciones de difusión de información.</p>
<p>La tecnología crea un lenguaje común. Una forma de entender el mundo a partir de la cual millones de intereses pueden darse encuentro  en una solución informática que facilita la toma de decisiones colectivas y el debate. El grado de adaptación del individuo con ella ha llegado a que incluso desde los primeros años de vida, la persona adquiera una intuición propia, casi consustancial, que le facilita guiarse con una razonable certitud a través de programas e información en red. Incluso a pesar de la influencia de grandes casas editoriales, intereses privados que se auscultan bajo la fachada de medios de información como noticieros, periódicos, revistas, portales de internet, o emisoras de radio, hoy en día las personas están al alcance de información que hasta hace unos pocos años hubiese pasado como inadvertida, o incluso “confidencial”, debido a su carácter político. El mundo vive una revolución silenciosa, la tecnología es su vehículo.  Ante un futuro aun pletórico de incertidumbres, las nuevas generaciones tienen la capacidad de actuar en una dirección distinta.</p>
<p>En el plano del ejercicio de la participación, deliberación, práctica ciudadana, administración de lo público, la tecnología puede dotar a la persona de un instrumento real en el que las voces no se superpongan de acuerdo a una posición de poder. Puede construir una agenda deliberativa  o incluso legal que represente las voluntades de sujetos en tiempo real. Reemplazar la vocación equivocadamente llamada representativa del orden político institucional actual, por una arena de debate participativo, desde donde las demandas, los intereses y las voluntades sociales hagan limpio tránsito en igualdad de condiciones al plano de la toma decisiones. No en un simbolismo que se repite cada cuatro años, sino en un hecho tangible, articulado con la esfera más familiar de la persona, capaz de ser ejecutado numerosa y permanentemente por el individuo. Una construcción vigorosa de la esfera pública. Una aniquilación del privilegio de tener voz por tener poder, con ello el comienzo de un embrionario orden democrático.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>La educación y la cultura</b></p>
<p>En medio de un orden político y económico capitalista global, en donde las presiones de mercado y las demandas de especialización de roles convierten la vida en una árida empresa de competitividad y producción (frecuentemente de basura), la reflexión sobre las competencias cognitivas y el sistema cultural y de valores adquiere una dimensión cardinal. Este fenómeno adicionalmente se agudiza con una exigencia sistémica propia de la modernidad; las sociedades con bajos niveles de formación científica en medio de colectividades asimétricas, se condenan a la inopia o a la injusticia. El conocimiento como herramienta y la educación científica como medio entonces, representan un vector que define el desarrollo del individuo. La potencia de un orden social que se busca dirigir a un destino.</p>
<p>La capacidad de la persona de recrear por medio de la práctica de la racionalidad un sistema de valores capaz de articular coherentemente su entorno, es un imperativo sociológico de la modernidad. La fragmentación de los roles, con ocasión de los cambios experimentados en las últimas décadas por la vida humana, ha sido un fenómeno que frecuentemente ha aislado la educación al ámbito puramente formal. La producción en masa de ciudadanos para la empresa productiva global ha sido el fundamento de esta distorsión.  La práctica de la libertad entonces, se limita al reforzamiento de un individualismo radical, en donde se pretende ignorar la realidad del otro. Una carrera por sobrevivir. Un proceso predatorio de la dignidad humana y el entorno.</p>
<p>La traslación de la educación del plano de la competencialidad productiva al plano político, lleva implícita sin embargo, una metamorfosis que le asigna un carácter revolucionario. En la construcción de un proyecto de democracia, la asimilación de un trasfondo cognitivo común basado en la educación científica y la construcción de valores vectores, posibilita  una interacción eficiente entre los individuos, dotándolos de un lenguaje único y propio. En la esfera del ejercicio de la ciudadanía, esta construye un espacio ajeno a las ideologías, las construcciones “partidistas”, el liderazgo basado en propaganda, la ambición por el poder, y la dislocación entre razón y emoción. El apego a una búsqueda permanente del conocimiento y la construcción de este a partir de una cultura que busque la profundización del individuo en él, es un elemento sustancial para la acción dialógica entre los ciudadanos. La posibilidad de interactuar sobre la base de un sistema de valores común, sustentado en el conocimiento y la reproducción de este en la ciudadanía, es una apuesta que permite  detener la explotación del otro por su condición intelectual, social o moral. Adicionalmente, dota al individuo de un sistema de acción y discernimiento, que lo hace no solamente productivo desde una perspectiva material o económica, sino desde una visión política. Capaz de sobrellevar las patologías de un entorno  hostil y adusto de una forma constructiva y justa. Asignando un carácter provechoso a su interacción con el otro, permitiendo que la idea de un orden democrático no solamente se advierta en el plano sistémico y formal, sino ético y lógico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Breve conclusión</b></p>
<p>La democracia no existe aún. Es un proyecto. En el horizonte que configura los deberes políticos de este tiempo, la discusión sobre la construcción de formas de vida democráticas debe ocupar un carácter preeminente. El debate público hoy sufre una distorsión que ha enfermado la vida como propósito. Legitima la destrucción del medio ambiente a niveles de frenética irascibilidad, incrementa la desigualdad global, justifica procesos de saqueo y explotación a una escala industrial, se avizora ingobernable detrás de intereses financieros y económicos. Junto con la permanente acción abocada a solucionar los problemas que urgen, el debate sobre la instauración de un orden democrático serio configura un peldaño más en el proceso civilizatorio real. La reproducción de una narrativa que pretende hacer pasar por democracia el acto del voto es una impostura insólita actual que se reproduce con una facilidad alarmante. Un engaño. Es un deber humano y especialmente moral de las nuevas generaciones plantear un debate permanente frente al tema. No permitirse intimidar por la dimensión de la empresa. Saberse capaces de abordar proyectos políticos que den un sentido distinto a la historia humana.</p>
<p>El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
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		<title>Impunidad. Israel repite con terceros una historia que padeció en su carne.</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Nov 2012 09:11:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>

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		<description><![CDATA[El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas, por razones humanitarias y en justicia resolvió dividir el territorio palestino en dos, permitiendo con ello la conformación del estado de Israel y el derecho de la población judía víctima del holocausto, a iniciar una vida lejos de la persecución a la [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas, por razones humanitarias y en justicia resolvió dividir el territorio palestino en dos, permitiendo con ello la conformación del estado de Israel y el derecho de la población judía víctima del holocausto, a iniciar una vida lejos de la persecución a la que fue sometida en la segunda guerra mundial.<span id="more-947"></span></p>
<p>Desde la constitución de su estado, Israel impunemente*, fundamentalmente en 3 oportunidades (1948 – 1967 &#8211; 1973), apoyado por un robusto aparato militar se ha hecho a mas de un 23% del territorio original usurpando tierra a Palestina (mas de 25.000 kilómetros cuadrados).</p>
<p>Desde el inicio del último levantamiento popular en contra de la ocupación judía (intifada), han muerto mas de 753 israelíes contra 6.540 palestinos asesinados (se incluyen 783 niños palestinos). La última avanzada israelí, la operación “Plomo fundido” en el año 2009, dejó como balance 9 soldados israelíes y más de 1400 palestinos muertos.</p>
<p>En los últimos 7 días de enfrentamiento, según el gobierno de Israel han muerto 1 Israelí y 103 palestinos, algunos de estos últimos en asesinatos selectivos<a href="#_ftn1">[1]</a>.Adicionalmente mas de 770 palestinos han sido reportados como heridos.</p>
<p><strong>Víctimas fatales de los últimos 7 días</strong></p>
<p><img class="recurso_post size-full wp-image-956 alignleft" alt="Palestine RRC" src="http://blogs.elespectador.com/coyuntura_internacional/files/2012/11/Palestine-RRC1.gif" width="568" height="1485" /></p>
<hr size="1" />
<p>* La ocupación israelí de Palestina, ha llevado a que se emitan en su contra mas de 22o resoluciones reclamando la ilegalidad de la ocupación y las responsabilidades en violaciones a derechos humanos. Gran parte de estas vetadas por Estados Unidos.</p>
<p><a href="#_ftnref1">[1]</a> Según el balance militar de Israel, los muertos ascienden a 104. Se incluyen al menos 25 niños, 10 mujeres y 10 ancianos.</p>
<p style="padding: 0px;margin: 0px 0px 15px;font-size: 14px;line-height: normal;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;color: #333333">El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p style="padding: 0px;margin: 0px 0px 15px;font-size: 14px;line-height: normal;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;color: #333333"><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
<p style="margin: 1em 0px;padding: 0px;font-family: tahoma, arial, sans-serif;line-height: normal"><strong>Ver también:</strong></p>
<p style="margin: 1em 0px;padding: 0px;font-family: tahoma, arial, sans-serif;line-height: normal"><a href="http://blogs.elespectador.com/coyuntura_internacional/2010/10/21/israel-la-violacion-al-derecho-internacional/">Israel. La violación al derecho internacional.</a></p>
<p style="margin: 1em 0px;padding: 0px;font-family: tahoma, arial, sans-serif;line-height: normal"><a href="http://blogs.elespectador.com/coyuntura_internacional/2011/09/29/la-diplomacia-colombiana-respecto-a-palestina-al-borde-de-un-error-historico-superior/">La diplomacia colombiana respecto a Palestina. Al borde de un error histórico superior.</a></p>
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		<title>Endeudamiento de Europa y Estados Unidos. Crisis financiera como crisis moral.</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Oct 2012 18:49:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coyuntura_internacional</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Bonos de salvamento]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis financiera]]></category>
		<category><![CDATA[deuda Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>

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		<description><![CDATA[El día viernes el mercado de valores de Estados Unidos registró su peor cierre de semana de los últimos cuatro meses. Desde 1899 hasta la fecha, 6 de las 10 mayores caídas del promedio industrial Dow Jones* – que agrupa 30 de las mas cotizadas empresas de ese país- se han ocasionado en los últimos [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El día viernes el mercado de valores de Estados Unidos registró su peor cierre de semana de los últimos cuatro meses. Desde 1899 hasta la fecha, 6 de las 10 mayores caídas del promedio industrial Dow Jones* – que agrupa 30 de las mas cotizadas empresas de ese país- se han ocasionado en los últimos cuatro años (entre septiembre del año 2008 y agosto del año 2011). Junto con las caídas y el sistemático incremento de la deuda, Estados Unidos lentamente se suma al grupo de países de renta alta que hoy en día son monitoreados con desconfianza por las calificadoras de riesgo globales. Al otro lado del Atlántico; Grecia, Portugal, España e Italia entre otros, se esfuerzan por cumplir con obligaciones en medio de una marcada desaceleración de la economía mundial. Fenómeno surgido principalmente desde el año 2008 con ocasión de los desbordados movimientos especulativos de bancos de inversión, compañías hipotecarias y aseguradoras americanas. Paralelamente China en este momento registra el tercer trimestre consecutivo del año en una desaceleración que amenaza con extenderse a otras industrias a nivel global. La sostenida contracción China el día de ayer afecto el índice Ibovespa de la bolsa de Sao Paulo, que cerró a la baja con un descenso del 0.59%.</p>
<p>Mientras las mayores economías globales luchan por frenar una tendencia que con el tiempo se convierte en una constante propia de la ultima década, los niveles de desigualdad globales aumentan estrepitosamente. La economía mundial actual inyectada desenfrenadamente por los mercados financieros, se ha contaminado por acciones especulativas de actores con influencia política. Los grandes dilemas de economías como la estadounidense, la griega o la española, radican en el hecho de que sus niveles de endeudamiento no contrastan con inversiones reales que justifiquen el precio de las acciones de sus bolsas. La sobrevaluación de los bonos junto con las limitaciones del gasto real de los ciudadanos, lleva a que se generen economías ficticias que solo existen en números, pero que son mantenidas con la mayor rigurosidad posible por corporaciones, gobiernos, lobbistas y representantes de empresas de inversión que año tras año incrementan sus capitales produciendo deuda.<span id="more-917"></span></p>
<p>Los paquetes de salvamento Europeos del presente año y las inyecciones de capital público estadounidense del 2008, no solamente revelan una profunda crisis económica sino fundamentalmente política y democrática. El foco principal se presenta en economías de renta alta. Se configura por el desplazamiento de obligaciones financieras impagables de gigantes multinacionales de crédito cuya responsabilidad recae exclusivamente en el bolsillo de los contribuyentes. Principalmente pequeños y medianos ahorradores. En suma, mientras que los dividendos de los accionistas de empresas de crédito global se mantienen o aumentan, los contribuyentes griegos, españoles, irlandeses (2009) o estadounidenses (2008), tienen que precarizar sus condiciones de vida y asumir las consecuencias de la reducción del gasto público, mientras cumplen con sus obligaciones, so pena de ser despojados de sus bienes. Al otro lado de la balanza, gran parte de los montos lentamente se suman a las rentas de los dueños de las corporaciones de inversión.</p>
<p>Las acciones que actualmente lleva a cabo Alemania en cabeza de Europa, o los Estados Unidos en medio de sus dificultades en competitividad con economías de explotacion como la China, no solo son insuficientes sino legitimadoras de una dinámica que cada día que pasa se presenta como mas desesperanzadora para las nuevas generaciones. En este momento es realmente difícil pensar que Grecia pueda permanecer en condiciones de competencia en una unión más económica que política, en la que la sofisticación alemana eclipsa los órdenes sociales y aparatos productivos vecinos.</p>
<p>Mientras que la globalización de los mercados revela gradualmente patologias de economías ficticias que se encuentran distorsionadas por grandes rentas de capital, las transferencias de las utilidades siguen concentrándose en un reducido porcentaje de la población cuya vocación no es el emprendimiento sino la especulación. Mientras tanto la demanda efectiva de la población se franquea con medidas de austeridad que hoy en día tienen en jaque a ciudadanos del com<em>ú</em>n de Grecia y España, y que de continuarse con el presente sistema político económico amenazan con extenderse a otras naciones.</p>
<p>La existencia de ordenes políticos con niveles de deuda moderados, instituciones de democracia activa, reducidas desigualdades y con vocación científica, no solamente es una necesidad imperativa de la actualidad, sino la única alternativa posible a un sistema que se ve amenazado con crisis que se reproducen globalmente en el plano medioambiental, social, democrático y cultural.</p>
<p>La desigualdad económica que vive el mundo y el grado de influencia en la configuracion global de los mercados financieros, esta llevando a una distorsión que pone en entredicho no solo la reproducción del sistema económico sino las mismas formas de vida del orden político. La manera de discernir la realidad y entender un mundo fuera de una estructura productiva materialmente. Pretender que una persona detrás de una pantalla es capaz de invertir mas adecuadamente dinero que podría estar en manos de una ciudadanía organizada democráticamente y debidamente instruida, es una esquizofrenia propia del capitalismo actual que tiene que ser detenida con urgencia. Legitimar discursivamente un esquema de endeudamiento global, liderado por paises y actores de renta alta, beneficiados por una posicion estratégica de ficticia competencia, es un acto de clara injusticia que debe denunciarse con firmeza. Una crisis moral.</p>
<p><strong><span style="color: #808080">Dow Jones Industrial. </span></strong></p>
<p><strong><span style="color: #808080">Listado de 6 de las 10 mayores caídas </span></strong><span style="color: #808080;font-weight: bold">en 116 años de funcionamiento.</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #808080">Septiembre 29 del 2008. (-7%)</span></li>
<li><span style="color: #808080">Octubre 9 del 2008. (-7,3%)</span></li>
<li><span style="color: #808080">Octubre 15 del 2008. (-7,9%)</span></li>
<li><span style="color: #808080">Octubre 22 del 2008. (-5,7%)</span></li>
<li><span style="color: #808080">Diciembre 1 del 2008. (-7,7%)</span></li>
<li><span style="color: #808080">Agosto 4 del 2011. (-4,3%)</span></li>
</ul>
<div>
<p style="margin: 0px 0px 15px;font-size: 14px;line-height: normal;padding: 0px"><span style="color: #ffffff">.</span></p>
<p style="margin: 0px 0px 15px;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;font-size: 14px;line-height: normal;color: #333333;padding: 0px">El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo <a title="Renny Rueda" href="mailto:rruedac.opinion@gmail.com">rruedac.opinion@gmail.com</a></p>
<p style="margin: 0px 0px 15px;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;font-size: 14px;line-height: normal;color: #333333;padding: 0px"><strong>Renny Rueda Castañeda</strong></p>
<p style="margin: 0px 0px 15px;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;font-size: 14px;line-height: normal;color: #333333;padding: 0px"><strong><a href="http://www.ecodemocracia.org">www.ecodemocracia.org</a></strong></p>
</div>
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