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	<title>Conexión Músical</title>
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	<description>Comentarios, críticas, reflexiones, cuestionamientos e informaciones varias en torno al mundo de la música por Daniel Casas C.</description>
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		<title>Desempolvando la Discoteca # 002</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Aug 2012 06:15:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Otros tres discos encontrados aleatoriamente en mi discoteca y que hoy recordamos. The Jacksons con &#8220;Victory&#8221;, Culture Club con &#8220;Colour By Numbers&#8221; y Counting Crows con &#8220;August &#38; Everything After&#8221; THE JACKSONS &#8211; Victory A la luz de los tiempos &#8220;Victory&#8221;, publicado en 1984, fue un álbum en que The Jacksons sacó provecho del mega [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Otros tres discos encontrados aleatoriamente en mi discoteca y que hoy recordamos.</p>
<p>The Jacksons con &#8220;Victory&#8221;, Culture Club con &#8220;Colour By Numbers&#8221; y Counting Crows con &#8220;August &amp; Everything After&#8221;</p>
<p><span id="more-184"></span></p>
<p><img class="recurso_post alignleft size-medium wp-image-185" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/08/jacksons-victory-294x300.jpg" alt="The Jacksons - Victory" width="294" height="300" /><strong></strong></p>
<p><strong>THE JACKSONS &#8211; Victory</strong></p>
<p>A la luz de los tiempos &#8220;Victory&#8221;, publicado en 1984, fue un álbum en que The Jacksons sacó provecho del mega estrellato que entonces había logrado el menor de ellos, Michael Jackson. De hecho fue el último álbum de la agrupación en que el ídolo apareció y la excusa para la última gira que hiciera con sus hermanos.</p>
<p>Con un liderazgo general notable de Marlon, pero con canciones compuestas y producidas en cada caso, bien por él, Randy, Tito, Jackie ó Michael, y con un ocasional soporte de David Paich y Steve Porcaro (del grupo Toto), &#8220;Victory&#8221; no pasó de ser un disco armado de canciones R&amp;B sintetizadas, la mayoría en verdad intrascendentes.</p>
<p>Los mejores momentos están en el groove de &#8220;Torture&#8221;, con Jermaine y Michael compartiendo vocales líderes, y la extravangante &#8220;State Of Shock&#8221; que, más que un tema de los Jacksons, era un ejercicio de pirotectnia vocal entre Michael y su invitado Mick Jagger, sobre una base rock-soul pulsante y cuadrada. Al igual que en esa canción, los temas compuestos por Michael para este disco gozan de una absoluta individualidad, prueba de ello es &#8220;Be Not Always&#8221;, una balada intensa en el estilo de su antiguo éxito solista &#8220;She&#8217;s Out Of My Life&#8221;.</p>
<p>La insistencia en el uso de bajos y baterías sintetizados, fuerte característica del sonido pop de esa época, marca el entorno sonoro de este álbum que dista mucho de lo creativo y dinámico que fueron sus anteriores &#8220;Destiny&#8221; (1978) y &#8220;Triumph&#8221; (1980).</p>
<p><img class="recurso_post alignleft size-medium wp-image-186" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/08/culture-club-colour-by-numbers-300x297.jpg" alt="culture club colour by numbers" width="300" height="297" /></p>
<p><strong>CULTURE CLUB &#8211; Colour By Numbers</strong></p>
<p>De todos los álbumes publicados durante la llamada Invasión Británica (1982 &#8211; 1984), &#8220;Colours  By Numbers&#8221; es de lejos y desde mi óptica, el más motivante, apasionado y original. Hoy día, tal vez, como viene sucediendo desde esa misma época, su tema líder, &#8220;Karma Chameleon&#8221;, sea aburridor y desesperante. Pero entonces, fue una pieza de genial creatividad, bailable, divertida, como lo es la sensación general de este álbum.</p>
<p>Con una fuerte influencia del sonido Motown de los sesenta, evidente ante todo en &#8220;Church Of The Poison Mind&#8221; -otra simpática canción-, el encanto de esta producción está en la sencillez y estructura de su música, absoluta y claramente definida en su instrumentación y las habilidades vocales del andrógino Boy George, todo un símbolo de esa generación musical británica.</p>
<p>Los éxitos extraidos de este disco son ejemplo suficiente de ello. &#8220;Miss Me Blind&#8221; con su encantador coro, los sutiles arreglos de vientos, caracterizados en &#8220;It&#8217;s A Miracle&#8221;, un fuerte ambiente soul en la elegante &#8220;Black Money&#8221; y una de las mejores baladas de los años ochenta como es &#8220;Victims&#8221;, grandilocuente, afectiva y sentida. &#8220;Colour By Numbers&#8221; es uno de los discos más significativos de esa década.</p>
<p><img class="recurso_post alignleft size-medium wp-image-187" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/08/Counting-Crows-August-And-Everything-After-Delantera-300x300.jpg" alt="Counting-Crows-August-And-Everything-After-Delantera" width="300" height="300" /></p>
<p><strong>COUNTING CROWS &#8211; August &amp; Everything After</strong></p>
<p>&#8220;Mr. Jones&#8221; debe estar entre las cinco canciones más representativas de lo que en los años noventa llamaron Rock Alternativo. Una corriente fabulosa de rock con desarraigo por todo lo convencional, amarrada al pasado como referencia pero con una actitud que no se sentía en la música desde el surgimiento del punk en Inglaterra. Estados Unidos fue la fuente indiscutible de este movimiento, sin que se deje de lado su replica inglesa, el Brit-Pop, que tuvo sus características muy propias, aunque similares.</p>
<p>En medio de esa pleyade de agrupaciones diversas y maravillosas de entonces, los Counting Crows, responsables de semejante canción, se destacaron por la conjugación de un rock sencillo que, como muchos grupos de su generación que referenciaban el pasado, tenía mucho de The Band y a veces de R.E.M.. Pero los Crows poseían una gracia particular, la forma de hacer canciones cargadas de poesía, de un buen mundo guitarrístico y los vocales inconfundibles de Adam Duritz, su líder, graduado de literatura, pero igual un excelso compositor de letras y melodías.</p>
<p>&#8220;August And Everything After&#8221; fue su álbum debut en 1993. Una producción que brilló por su amalgama de ritmos intensos -&#8221;Mr. Jones&#8221; y &#8220;Rain King&#8221; son prueba de ello- en un fuerte contraste con su más notable tendencia, la de canciones suaves, melódicas, cargadas de una sentida melancolía que brota del estilo vocal de Duritz, como &#8220;Round Here&#8221;, &#8220;Raining In Baltimore&#8221;, &#8220;Anna Begins&#8221; y &#8220;Perfect Blue Buildings&#8221;.</p>
<p>Disco primerizo, cargado de nostalgía y grandes melodías para una banda que entonces no dejó de satisfacer buenos oídos.</p>
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		<title>Impresiones de un fan rolling stoniano apasionado</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jul 2012 03:57:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la celebración de los cincuenta años de los Rolling Stones no puedo pasar la fecha sin evocar a un gran amigo del que aprendí más a fondo la importancia de los Rolling Stones en la historia de la cultura universal. En momentos varios de mi ya larga amistad con Sandro Romero Rey, lo he [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En la celebración de los cincuenta años de los Rolling Stones no puedo pasar la fecha sin evocar a un gran amigo del que aprendí más a fondo la importancia de los Rolling Stones en la historia de la cultura universal.</p>
<p><span id="more-173"></span>En momentos varios de mi ya larga amistad con Sandro Romero Rey, lo he sometido a las preguntas más complejas y complicadas sobre los Rolling Stones y siempre, como el dardo de un cazador, ha solido acertar. Podría preguntarle sobre cuál es la anécdota que se tiene sobre lo que le pasó a Keith Richards en un concierto en la gira de 1976 interpretando &#8220;Fool To Cry&#8221;, y él de inmediato, sin titubear, respondería que el guitarrista se quedó dormido.</p>
<p><img class="recurso_post alignright size-medium wp-image-175" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/07/stones-new-logo-300x300.jpg" alt="stones new logo" width="300" height="300" /></p>
<p>Recuerdo gratamente los relatos sobre sus experiencias detrás de los conciertos de los Stones a los que ha asistido y salidos de su impecable pluma. En particular, los que incluyó en su libro de crónicas &#8220;Rock Around The Rock &#8211; Crónicas de un fan fatal-&#8221;. También los comentarios siempre ágiles, divertidos y certeros sobre su banda más querida, cuando compartíamos micrófonos en la emisora 99.1 FM (hoy Radiónica).</p>
<p>De igual manera, debo recordarlo en reuniones privadas emulando el sólo de Mick Taylor en &#8220;Sympathy For The Devil&#8221;, en su versión en vivo del álbum &#8220;Get Yer Ya-Ya&#8217;s Out!&#8221; (1970), considerado por Sandro como su sólo de guitarra más preciado de los Stones. O cuando lo escuche a viva voz, acompañado de músicos como Los Ojos Rojos, o de Carlos Iván Medina, haciendo sus dotes representativos de Mick Jagger.</p>
<p>En un ejercicio sin igual, esta nota empezó cuando en el chat de facebook  lo felicité por considerarlo &#8220;el rollingmaniático más destacado que he conocido en mi vida&#8221;. Me dijo &#8220;pero tengo gota!&#8221;. Entonces le pregunté que ¿cuáles serían -según él- las cinco características más importantes de un verdadero fan de los Rolling Stones?? y me dijo: La única: no tener vergüenza para gastarse la plata en trivia. Otra: saber llorar sin vergüenza.</p>
<p>De inmediato, se me ocurrió hacerle una entrevista informal e inmediata a través del facebook y en los comentarios de un post. El resultado, una experiencia primaria en este medio, a Sandro Romero, para conocer impresiones de mi más preciado ídolo fan stoniano.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_174" class="wp-caption alignleft" style="width: 624px"><strong><img class="recurso_post size-large wp-image-174 " src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/07/Sandro-Brian-Jones-1024x679.jpg" alt="Sandro Romero Rey junto a la tumba de Brian Jones en Cheltenham, Inglaterra en 1996. (Foto de María Consuelo Garrido)" width="614" height="407" /></strong><p class="wp-caption-text">Sandro Romero Rey junto a la tumba de Brian Jones en Cheltenham, Inglaterra en 1996. (Foto de María Consuelo Garrido)</p></div>
<p><strong>Sandro, cuál fue su primer acercamiento a la música de los Rolling Stones?</strong></p>
<p>Fue en un disco octogonal. Todavía lo tengo.</p>
<p><strong>¿Y alguna canción en particular que recuerde de ese disco?</strong></p>
<p>De &#8220;Paint it black&#8221; a &#8220;Street Fighting Man&#8221;. Todas.</p>
<p><strong>¿Qué tuvieron en su momento los Rolling Stones que no tuvieran otros artistas que oía en esa época?</strong></p>
<p>Me hacían erizar, me hacían llorar y me hacían feliz.</p>
<p><strong>Si uno comparara históricamente a los Rolling Stones con algún pintor y un escritor, ¿Quiénes serían?</strong></p>
<p>Andy Warhol y Anthony Burgess.</p>
<p><strong>¿Es distinto Rolling Stones con Brian Jones, con Mick Taylor, con Ron Wood, sin Bill Wyman, con Darryl Jones?</strong></p>
<p>Parafraseando a Garibaldi: Son completamente distintos, para que todo suene igual.</p>
<p><strong>¿Qué es lo más cerca que ha tenido a un Rolling Stone en su vida?</strong></p>
<p>En una película en el sistema Imax.</p>
<p><strong>A propósito, ¿Cómo ha sido su triángulo amoroso con el cine y los Rolling Stones?</strong></p>
<p>No ha sido un triángulo: ha sido un cuarteto: cine, literatura, SRR y RS.</p>
<p><strong>Igual, ¿Cómo ha sido?</strong></p>
<p>A todo volumen.</p>
<p><strong>¿Se ha arrepentido de algo en su experiencia de vida con los Rolling Stones?</strong></p>
<p>Sólo que se me olvidó dejar propina en el restaurante &#8220;Sticky Fingers&#8221; de Bill Wyman en Londres.</p>
<p><strong>¿Tiene algún autógrafo original que alguien le haya conseguido de un miembro de los Rolling Stones?</strong></p>
<p>Uno de Charlie Watts. Pero hace días que no lo encuentro.</p>
<p><strong>Bueno, retomando un poco un tema anterior, ¿Conoció personalmente a Andrew Loog Oldham, durante su residencia en Colombia?</strong></p>
<p>Presenté su libro &#8220;Rolling Stoned&#8221; con él y con Hugo Chaparro en Bogotá.</p>
<p><strong>¿Recuerda una duda relievante sobre los Rolling Stones que él le hubiera resuelto?</strong></p>
<p>Que Brian Jones tocaba la flauta en &#8220;Ruby Tuesday&#8221;.</p>
<p><strong>¿Y le sorprendió conocer esa anécdota?</strong></p>
<p>Todo lo nuevo me sorprende. Y lo que ya sé me emociona.</p>
<p><strong>¿Cúal ha sido su peor sospecha sobre los Rolling Stones?</strong></p>
<p>No me gusta hablar mal de mis amigos desconocidos.</p>
<p><strong>Dentro de su colección de elementos de los Rolling Stones, ¿Cuál es un verdadero incunable?</strong></p>
<p>El Audio Libro de 25 CDs de la autobiografía de Keith Richards, leído de viva voz por su autor y por Johnny Depp, su hijo natural.</p>
<p><strong>¿Existe alguna estética que sea exclusiva de los Rolling Stones?</strong></p>
<p>Ellos ya son un universo único.</p>
<p><strong>Mick Jagger y Jerry Hall tuvieron un hijo que nació en diciembre de 1997 cuando la primera parte de la gira del Bridges To Babylon Tour estaba por terminar. ¿Qué monumental nombre escogieron ellos para ese hijo?</strong></p>
<p>Little James.</p>
<p><strong>No!. Fue George Luke Beauregard</strong></p>
<p><strong>¿A cuántos conciertos de los Rolling Stones ha asistido y a cuántos a conciencia ha dejado de asistir?</strong></p>
<p>He ido a siete y he dejado de ir a dos mil.</p>
<p><strong>¿Qué disco no debieron grabar los Rolling Stones y porqué?</strong></p>
<p>Todos son buenos. Hasta los malos.</p>
<p><strong>¿Y el más bueno y el más malo?</strong></p>
<p>No se puede. Sus discos son como mis nietos.</p>
<p><strong>Si usted fuera un álbum de los Rolling Stones, ¿Cuál sería?</strong></p>
<p>Dirty Work.</p>
<p><strong>¿Cuál es la canción de amor por excelencia de los Rolling Stones?</strong></p>
<p>Stupid Girl.</p>
<p><strong>¿La ha dedicado alguna vez?</strong></p>
<p>Nunca dedico canciones de amor.</p>
<p><strong>¿Quién es la mujer más rollingstoniana que ha conocido en persona?</strong></p>
<p>Sweet Virginia.</p>
<p><strong>Pregunta estúpida y por favor respóndala sin evasivas ni generalidades&#8230; ¿Cuál es su Rolling Stone favorito?</strong></p>
<p>Ian Stewart.</p>
<p>?<strong>50 años de Rolling Stones&#8230; ¿queda algo más de esta relación infinita entre Sandro Romero Rey y los Stones?</strong></p>
<p>Enamorarme de una de las hijas de Keith Richards.</p>
<p><strong>Ojalá lo logre&#8230; Gracias Sandro, un abrazo. Siga celebrando!!! Chau.</strong></p>
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		<title>Desempolvando la Discoteca # 001</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Jul 2012 17:08:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Algunos LP que me voy encontrando en mi discoteca y de los que iré comentando de vez en cuando&#8230;. COMMODORES &#8211; United (1986) Poco interesante. Primer disco para Universal Music tras una década grabando para Motown. A esta altura sin sus integrantes originales: Lionel Richie, Thomas McClary y Ronald LaPread. Los tres restantes, Walter Orange, [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Algunos LP que me voy encontrando en mi discoteca y de los que iré comentando de vez en cuando&#8230;.</p>
<p><span id="more-165"></span></p>
<p style="text-align: left"><img class="recurso_post aligncenter size-large wp-image-167" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/07/commocrowdedchicago-1023x340.jpg" alt="commocrowdedchicago" width="654" height="218" /><br />
<strong>COMMODORES &#8211; United (1986)</strong> Poco interesante. Primer disco para Universal Music tras una década grabando para Motown. A esta altura sin sus integrantes originales: Lionel Richie, Thomas McClary y Ronald LaPread. Los tres restantes, Walter Orange, William King y Milan Williams, habían sumado a la formación al ex vocalista de Heatwave, J.D. N<span>icholas. Indiscutiblemente, este segundo disco post-Lionel Richie demostraba que la banda nunca supero la partida del famoso vocalista y compositor.</span></p>
<p style="text-align: left"><strong>CROWDED HOUSE &#8211; Woodface (1991)</strong> Uno podría decir que los hermanos Tim y Neil Finn eran una especie de Everly Brothers de los años ochenta. Después de una pequeña pausa y compuesto en su mayoría por canciones que iban a hacer parte de su proyecto The Finn Brothers, este álbum es una muestra de un pop rock altamente sofisticado.</p>
<p style="text-align: left"><strong>CHICAGO &#8211; Greatest Hits 1982 &#8211; 1989 (1990)</strong> Qué cantidad de éxitos en un sólo disco. Virtuosos de la fusión jazz-rock, llegaron a los ochenta con la marca indeleble de Peter Cetera como excelso compositor de baladas. A pesar de marcharse de la banda luego de su exitoso retorno con &#8220;Chicago 16&#8243; y &#8220;Chicago 17&#8243;, los éxitos &#8220;Hard To Say I&#8217;m Sorry&#8221; y &#8220;Love Me Tomorrow&#8221; en 1982, y &#8220;Hard Habit To Break&#8221; y &#8220;You&#8217;re The Inspiration&#8221; en 1984, la banda mantuvo esa línea baladística de alto impacto con la presencia de su nuevo líder vocal, Jason Scheff, pero sostenido en la habilidad en producción de David Foster, quien le dio la marca registrada en esa época al grupo.</p>
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		<title>Thompson, Minnemann y López, tres baterías en Bogotá</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jun 2012 14:19:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con la presentación de tres grandes virtuosos de la batería, la empresa de venta de instrumentos musicales, Musical CEDAR celebrará en Colombia, este miércoles 20 de junio en el Teatro Downtown Majestic de Bogotá, los 40 años de existencia de DW (Drum Workshop), una de las marcas más prestigiosas de instrumentos de percusión en el [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Con la presentación de tres grandes virtuosos de la batería, la empresa de venta de instrumentos musicales, Musical CEDAR celebrará en Colombia, este miércoles 20 de junio en el Teatro Downtown Majestic de Bogotá, los 40 años de existencia de DW (Drum Workshop), una de las marcas más prestigiosas de instrumentos de percusión en el mundo.</p>
<p><span id="more-155"></span>Si bien esta actividad contará con la presencia del baterista mexicano Alvaro López , quien ya en varias ocasiones ha visitado nuestro país para adelantar este tipo de Clínicas de Instrumento, la novedad para este evento que se ha llamado &#8220;Días DW en Latinoamérica&#8221; es la presencia del alemán Marco Minnemann, uno de los más talentosos, innovadores y vanguardistas bateristas de la escena musical internacional actual, pero ante todo, la del norteamericano Chester Thompson, recordado por haber sido durante 30 años el baterista de conciertos para el grupo Genesis y en la carrera solista de su cantante Phil Collins, al igual que por haber pertenecido a la célebre agrupación Mothers of Invention de Frank Zappa.</p>
<div id="attachment_156" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="recurso_post size-medium wp-image-156 " src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/06/ChesterThompson-300x200.jpg" alt="Foto: DW" width="300" height="200" /><p class="wp-caption-text">Chester Thompson (Foto: DW)</p></div>
<p>Thompson, nacido en Baltimore, ha sido un ecléctico que ha deambulado por géneros como el jazz , el rock, el R&amp;B y el gospel. Su experiencia en el estudio de grabación y en cientos de escenarios han sido una fuerte influencia para más de tres décadas de músicos y ya sea al frente de una batería o un set de percusión, su magistral sutileza e impecable tempo crean una base musical firme para cualquier género musical.</p>
<p>Entre 1973 y 1975 acompañó tanto en discos como en conciertos a Frank Zappa y luego participó en la grabación de uno de los más memorables discos del jazz fusion como fue &#8220;Black Market&#8221; del grupo Weather Report. En 1977, cuando el vocalista de Genesis, Peter Gabriel, abandonó el grupo y su baterista Phil Collins asumió el rol de voz líder, Thompson fue invitado a tocar los tambores para las presentaciones en vivo de la misma. Así, durante 30 años, él hizo parte de 8 grandes giras mundiales que realizó Genesis y 5 más que realizó Collins.</p>
<p>Aparte de haber participado en grabaciones para otros miembros de Genesis como Steve Hacket y Tony Banks, su crédito hace parte de grabaciones de artistas como Hermeto Pascoal, Freddie Hubbard, Peter Cetera, Dave Koz, George Duke, Mike Pinder, Billy and Sarah Gaines, Duane Eddy, Jimmy Wilson, Neil Diamond, John Fogerty, Michael McDonald, Michel Colombier y Frank Black, entre otros.</p>
<p>En la actualidad, Chester Thompson, quien publicó un disco solista en 1991 titulado &#8220;A Joyful Noise&#8221;, es desde 1998 instructor adjunto en la Escuela de Música de la Universidad de Belmont, en Nashville, Tennessi.</p>
<p>El alemán Marco Minnemann es considerado por sus colegas como uno de los más talentosos, innovadores y vanguardistas bateristas de la escena musical internacional actual. Ha ganado numerosos premios por sus libros y videos educativos de batería y se caracteriza por emplear un inusual kit de batería que incluye multiples pedales, gong, accesorios electrónicos y una singular configuración de platillos que, combinado con su impresionante habilidad e interdependencia extrema lo ha impulsado a la categoría de superestrella entre la élite de los bateristas de hoy.</p>
<p>La forma en que independiza cada brazo y pierna es inigualable, y sus creaciones en la batería son simplemente alucinantes. Su libro didáctico para la práctica de la batería titulado &#8220;Extreme Interdependence&#8221; fue elegido en su momento como el manual de instrucción número uno por varios medios especializados en percusión y su DVD &#8220;Extreme Drumming&#8221; también tuvo varios reconocimientos.</p>
<div id="attachment_157" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="recurso_post size-medium wp-image-157 " src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/06/MarcoMinnemann-300x200.jpg" alt="Foto:DW" width="300" height="200" /><p class="wp-caption-text">Marco Minnemann (Foto:DW)</p></div>
<p>Pero Minnemann no sólo es un innovador baterista de reconocimiento mundial. Es un músico ecléctico con habilidades como compositor, productor, ingeniero de audio y multi-instrumentalista al interpretar la guitarra, el bajo, los teclados y quién además canta, siendo responsable de siete grabaciones propias.</p>
<p>Los créditos de Minemann hacen parte de su antigua banda, Illegal Aliens, pero también como músico de sesión o productor para artistas como Paul Gilbert (Mr. Big), Mike Keneally ( Frank Zappa) y la superestrella europea, Nina Hagen. En 2006, Minnemann fue invitado a tocar en una clínica que se realizó como gira mundial, al lado del legendario baterista Terry Bozzio (Frank Zappa, Missing Persons, Brecker Brothers) y de otro grande como es Chad Wackerman (Frank Zappa, Allan Holdsworth).</p>
<p>Su texto &#8220;Maximum Minnemann&#8221; es considerado como uno de los cinco mejores libros instructivos de batería y su DVD &#8220;The Marco Show&#8221; incluye fascinantes actuaciones junto a Mike Keneally (guitarra), Bryan Beller (bajo) y la legendaria Buddy Rich Big Band.</p>
<p>Marco Minnemann comenzó tocando el órgano en la edad de 6 años, pero cinco años después se cambió a la batería y la guitarra al mismo tiempo. Su talento lo llevó a los 22 a ser parte de la banda Freaky Fukin &#8216;Weirdoz y desde entonces su nombre pertenece a trabajos propios y de otros. Sus créditos aparecen también en los trabajos de artistas como Necrophagist, Braindead, Artemis, Nina Hagen, Wolfgang Schmid&#8217;s Kick, H-BlockX, Gary Willis, Doug Wimbish, T.M. Stevens, Andy Timmons, Don Airey, Gary Barden, Bernie Torne, Michael Voss, Udo Lindenberg, Nena, y The Kelly Family, entre muchos otros.</p>
<p>Álvaro López es uno de los bateristas más respetados de la música latina, gracias a su habilidad para combinar a la perfección los estilos americanos con sabor a jazz, R&amp;B, gospel y funk para crear un sonido que supera las fronteras de cualquier lenguaje musical. Aunque a este mexicano se le recuerda porque en mayo de 2003 obtuvo el premio Guinnes al tocar batería durante 54 horas consecutivas, se trata de un talentoso baterista, arreglista y productor, reconocido igualmente por sus créditos en grabaciones de artistas como Luis Miguel, Ricky Martin, Yuri, Abraham Laboriel, Rudy Rodríguez y Justo Almario, entre muchos otros. López también es director del Instituto Bemol, una de las instituciones musicales de mayor prestigio en México y además es imagen oficial de la marca de baterías DW.</p>
<div id="attachment_158" class="wp-caption aligncenter" style="width: 235px"><img class="recurso_post size-medium wp-image-158 " src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/06/AlvaroLopez-225x300.jpg" alt="Alvaro López (Foto:DW)" width="225" height="300" /><p class="wp-caption-text">Alvaro López (Foto:DW)</p></div>
<p>Según los críticos, Alvaro López posee una técnica perfecta en la ejecución de la batería y por ello es considerado uno de los mejores del mundo y seguramente el mejor de Latinoamérica. Sus técnicas y métodos también le han dado un rotulo de excelencia en la parte académica, siendo uno de los más reconocidos talleristas de este instrumento. Asociado a la agrupación Res-Qband, integrada por el guitarrista Gabe Terrado, el tecladista Mario Patrón, y los cantantes Abel Orta, Pablo García y Roger Hudson, López ha grabado discos tanto para los mercados anglo e hispano por igual.</p>
<p>López comenzó su carrera a muy temprana edad y debutó como baterista profesional en el Teatro Degollado en Guadalajara, México. A la edad de 14 años, acompañó al cantante Emmanuel y continuó grabando y haciendo giras con artistas como José José, Daniela Romo, Yuri, y Pedro Vargas. En 1987, hizo parte de la gira latinoamericana del cantante Luis Miguely años más tarde, en 1993, la revista Modern Drummer lo nombró como uno de los diez mejores bateristas del mundo.</p>
<p>En 1998, el sello One Voice Records publicó su primer álbum solista, &#8220;Por Amor&#8221; y luego en 2000, el disco &#8220;Sueños&#8221;. En la primavera de 2001, López y la Res-Qband publicaron su primer disco en inglés, &#8220;The Alvaro López Project&#8221;.</p>
<p style="text-align: center"><img class="recurso_post size-medium wp-image-159 aligncenter" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/06/DW-40-YEARS-300x214.png" alt="DW 40 YEARS" width="216" height="154" /></p>
<p>Días DW en Latinoamerica se llevará a cabo en el Teatro Downtown Majestic en Bogotá, este miércoles 20 de junio a partir de las 7:00 p.m. La entrada es libre con boletería y la información al respecto se consigue en los teléfonos 2861315 y 6076826</p>
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		<title>Un Recuerdo de Donna Summer</title>
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		<pubDate>Mon, 28 May 2012 02:04:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[De no haber sido por el género disco, mi afición por la música podría haber deambulado por ámbitos como el vallenato, la salsa (aunque me gustaban Fruko y Rubén Blades), el chucu-chucu o la música clásica. Pero no. La balada pop ya había hecho parte del trabajo y el movimiento &#8220;disco&#8221;, con nombres que a [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>De no haber sido por el género disco, mi afición por la música podría haber deambulado por ámbitos como el vallenato, la salsa (aunque me gustaban Fruko y Rubén Blades), el chucu-chucu o la música clásica. Pero no. La balada pop ya había hecho parte del trabajo y el movimiento &#8220;disco&#8221;, con nombres que a algunos puritanos puede causar escozor, como Chic, Village People, Gloria Gaynor, Thelma Houston, Cerrone, B.T. Express o Sister Sledge, pero ante todo Bee Gees y la inolvidable Donna Summer, lo concluyeron. Los Bee Gees pasaron a la historia con las muertes de Maurice Gibb en enero de 2003 y la de su mellizo Robin el pasado sábado 19 de mayo y Summer igual, con su reciente desaparición como consecuencia de un cáncer.</p>
<p><span id="more-127"></span>Mi recuerdo inmediato de Donna Summer data de 1977 cuando en la radio de la época (en particular Radio Tequendama) descubrí la increible, sinuosa  e interminable secuencia electrónica de &#8220;I Feel Love&#8221;. Una de mis primeras aproximaciones a la más pura electrónica -antes había sido con &#8220;Authoban&#8221; de Kraftwerk- y el primer paso al mundo sonoro del productor italiano Giorgio Moroder, quien junto a Pete Bellote, hicieron de Summer la Reina de la Música Disco. Otras vocalistas de este estilo, como Celi Bee o Cheryl Lynn, quisieron abanderarse con ese rótulo, pero ninguna alcanzó ese universo irrepetible de sucesos que, hasta 1983, mantuvo a Donna Summer en ese pedestal del que nunca bajó.</p>
<div id="attachment_128" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://www.soundonsound.com/sos/oct09/articles/classictracks_1009.htm"><img class="recurso_post size-medium wp-image-128 " src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/05/Donna-Summer-Giorgio-Moroder-300x221.jpg" alt="Photo: Redferns" width="300" height="221" /></a><p class="wp-caption-text">Donna Summer junto a Giorgio Moroder en 1977 (Photo: Redferns)</p></div>
<p>De &#8220;I Feel Love&#8221; pude volver a su pasado inmediato. Ese que construyó desde 1974, y el día que haciendo parte del musical &#8220;Hair&#8221;, en una gira por Alemania, fue descubierta por Moroder. Este italiano de bigote y gafas oscuras gigantes, un inquieto explorador sonoro que se había radicado en el país germano, motivado por la maravillosa experimentación que se hacía allí, se había hecho a paredes de secuenciadores, osciladores, sintetizadores y cientos de botones que le permitían emitir las más increibles programaciones de sonidos electrónicos. Junto a su socio, el también productor británico Pete Bellote, se convirtieron en pioneros tanto de la electrónica como del sonido disco.</p>
<p>Moroder sintió que la joven morena de delicadas facciones, cabello largo rizado, estilizada figura y una voz única e irrepetible, era ese filón que le faltaba para conquistar el mundo y no estaba equivocado. Su segundo álbum, &#8220;Love To Love You Baby&#8221;, permitió al italiano aplicar con sutileza sus conocimientos electrónico-musicales, mientras Bellote adornaba las canciones con floridos arreglos de cuerdas, bajos intensos, guitarras sutiles y baterías de bombo compacto que generaban una sensación pulsante. En su tema titular, la gran Donna Summer juega con unos vocales livianos, que alguna vez dijo pretendían imitar a Marylin Monroe, y que en su versión extensa la llevó a simular cerca de 40 orgasmos. La canción es una de las más eróticas en la historia de la música.</p>
<p>Si allí radicó el encanto que logró entre el público que en 1975 empezaba a hacerse a ese nuevo sonido que dominaría las discotecas, no fue menos lo que logró en los dos años siguientes. El equipo Moroder-Bellote-Summer publicó tres álbumes sencillos. Dos que son casi EP&#8217;s constituidos cada uno por cinco canciones de extensa duración: &#8220;A Love Trilogy&#8221; (1976), que incluyó el ensoñador &#8220;Try Me, I Know We Can Make It&#8221;, &#8220;Four Seasons Of Love&#8221; (1976), destacado por el dinámico &#8220;Spring Affair&#8221;, &#8220;I Remember Yesterday&#8221; (1977), inmortalizado por la presencia de &#8220;I Feel Love&#8221;, y un álbum doble, &#8220;Once Upon A Time&#8221; (1977), inspirado en la historia de Cenicienta, en una descarga de electrónica discotequera, matizado por un par de baladas y llevado al éxito por su tema titular y los potentes &#8220;Rumour Has It&#8221; y &#8220;I Love You&#8221;, con uno de sus coros más significativos.</p>
<p style="text-align: left"><img class="recurso_post aligncenter size-large wp-image-146" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/05/Donna-Summer-1-1023x256.jpg" alt="Donna Summer 1" width="614" height="154" />Para 1978, el impacto que Donna Summer había causado en mi gusto musical ya era irreversible. Su álbum doble, &#8220;Live &amp; More&#8221;, con tres caras grabadas en concierto, demostraron que su talento iba más allá del trabajo en estudio, y una cuarta cara con grabaciones nuevas lideradas por su versión del clásico de Jimmy Webb, &#8220;McArthur Park&#8221;, que fue número uno y que volvió a cautivarme, a pesar de que en Colombia se publicó en un sencillo cuya edición fue terrible. También estuvo la película “Thank God It’s Friday”, verdadero culto fílmico al movimiento disco, previo a “Saturday Night Fever”, y que incluyó la balada-disco &#8220;Last Dance&#8221;, que le dió un premio Grammy, y un Oscar de la Academia a su compositor, Paul Jabara. Poco después, mi fascinación recayó en una de sus mejores aventuras vocales gracias al tema &#8220;Heaven Knows&#8221; acreditada a Donna Summer with Brooklyn Dreams, éste último un grupo neoyorquino cuyo vocalista líder, Bruce Sudano, se convirtió en su esposo.</p>
<p style="text-align: left">Pero cuando ya mi afición por la música se había convertido en parte esencial de mi vida, cuando ya era un maniático que semanalmente se sabía de memoria el Top 40 de Billboard y vivía pegado de la radio escuchando a Manolo Bellón en Radio Visión ó los &#8220;100 Fantásticos&#8221; y &#8220;El Pop Británico de la BBC&#8221; en Radio Fantasía, llegó la consagración definitiva, no sólo para Summer sino para sus productores, con uno de los álbumes más significativos en el cierre de la era disco y la transición del new wave a un mundo disperso y colorido de sonidos que caracterizaron el rock pop de comienzos de los años ochenta.</p>
<p>A mediados de 1979 y en el programa sabátino que conducía Bellón, conocí y grabé celosamente en cassette el álbum doble &#8220;Bad Girls&#8221;, con el cual Moroder y Bellote le dieron el momento de mayor éxito a la cantante nacida en Boston. Seis semanas número uno, dos millones de copias vendidas, dos sencillos número uno y un número dos, pero además un disco particular dividido en cuatro caras distintas. La primera, incorporando elementos del rock en fusión con el disco, en una propuesta original que le dio dos de sus más grandes sucesos: &#8220;Hot Stuff&#8221; y &#8220;Bad Girls&#8221;. La segunda, en su línea tradicional de sonido discotequero. La tercera compuesta por baladas y la última, una descarga absolutamente electrónica.</p>
<p style="text-align: left"><img class="recurso_post aligncenter size-large wp-image-149" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/05/Donna-Summer-2-1024x333.jpg" alt="Donna Summer 2" width="614" height="200" />“Bad Girls” fue un disco que me generó sensaciones maravillosas de modernidad y que se complementó entre el cierre y apertura de una década y otra, con dos canciones más para el palmarés de Summer e incluidas en su primera compilación de éxitos. &#8220;No More Tears (Enough is Enough)&#8221;, que nunca me gustó, uno de los últimos números uno de la generación disco y destacada por la épica interpretación a dúo junto a la magistral Barbra Streissand. De igual manera, y en el estilo de &#8220;Last Dance&#8221;, una balada que se convierte en canción discotequera y titulada &#8220;On The Radio&#8221;, que dió título a ese álbum doble de éxitos, que cerró además su contrato con Casablanca Records.</p>
<p>Vino entonces un álbum que volvió a llenarme de un gusto especial por ese sonido genial que Moroder y Bellote habían evolucionado. Era 1980 y Donna Summer era la primera contratación que hacía David Geffen para su nuevo sello discográfico Geffen Records y &#8220;The Wanderer&#8221; la primera publicación del mismo. La fórmula de &#8220;Hot Stuff&#8221; se repitió en los éxitos medianos &#8220;Cold Love&#8221;, &#8220;Who Do You Think You&#8217;re Foolin?&#8221; y el tema titular del álbum. Cierto es que no tuvo el éxito de sus producciones anteriores, pero fue una digna despedida para sus dos amigos que durante 6 años la habían convertido en la más importante de las voces femeninas de una generación discotequera.</p>
<p style="text-align: left"><img class="recurso_post aligncenter size-large wp-image-148" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/05/Donna-Summer-3-1024x341.jpg" alt="Donna Summer 3" width="614" height="205" />A medidados de 1982, cuando escuché &#8220;Love Is In Control (Finger On The Trigger)&#8221;, estaba convencido que Donna Summer tendría un estrellato imparable. Aunque diferente a lo que siempre había hecho, un nuevo e interesante sonido se escondía detrás de esta aventura sonora que tenía a Quincy Jones como productor. Para Jones ésta fue la antesala a su producción para &#8220;Thriller&#8221; de Michael Jackson, tanto que en este nuevo disco, titulado simplemente &#8220;Donna Summer&#8221;, estaban Rod Temperton, Paulino DaCosta, los hermanos Jeff y Steve Porcaro, el bajista Louis Johnson y otros que también consolidaron el sonido del álbum de Jackson. De allí tengo presentes la sutil balada &#8220;The Woman In Me&#8221; y la grandilocuencia en su versión del tema de Jon &amp; Vangelis, &#8220;State Of Independence&#8221;, que cuenta con un gran coro en el que estaban destacados vocalistas de la época como Dionne Warwick, Michael Jackson, Lionel Richie, Stevie Wonder, James Ingram y Kenny Loggins, entre otros. Un ejercicio que sin duda fue la inspiración para que un año más tarde Quincy Jones produjera &#8220;We Are The World&#8221;.</p>
<p>Quedarían tres momentos más en que tuve contacto con la música de Summer. El primero en 1983 con &#8220;She Works Hard For The Money&#8221;, un álbum de corte pop producido por Michael Omartian y cuyo tema títular se convirtió en un himno de los ochenta gracias a su inusual fuerza musical. De éste es también la deliciosa pieza con aire reggae-calypso que hizo en conjunto con el grupo infantil Musical Youth, llamada &#8220;Unconditional Love&#8221;. El segundo, &#8220;Dinner With Gershwin&#8221;, tomada de su álbum &#8220;All Systems Go&#8221; y producida por Richard Perry, una pieza de ritmo medio, insinuante y totalmente diferente dentro de lo conocido de su carrera. Y el tercero, finalizando la década de los ochenta, con &#8220;This Time I Know It&#8217;s For Real&#8221;, dentro del sonido característico de Stock, Aitken &amp; Watermark, el trío de productores que habían hecho exitosos a Dead or Alive, Bananarama, Rick Astley y Kylie Minogue, y que le dió el último Top10 a la carrera de Summer.</p>
<p>Debo admitir que fui lejano a sus siguientes producciones, incluso a la edición que se hizo de &#8220;I&#8217;m A Rainbow&#8221; en 1996, un álbum que aunque grabado en 1981, no fue publicado por decisión de David Geffen, quien prefirió obligar a Summer a grabar con Quincy Jones. Fui ajeno a &#8220;Cats Without Claws&#8221; de 1984 y en general, a los pocos discos que publicó en los últimos 20 años, salvo el especial en concierto, &#8220;VH1 Presents: Live &amp; More Encore!&#8221;, de 1999, y en el que reeditó de manera nostálgica y en vivo algunos de sus grandes éxitos.</p>
<p style="text-align: left"><img class="recurso_post aligncenter size-large wp-image-147" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/05/Donna-Summer-4-1023x342.jpg" alt="Donna Summer  4" width="614" height="205" />Retomando en estos días la discografía de Summer no hay duda de su significativo aporte, muy a pesar de que en sus días de gloria perteneció a uno de los movimientos más frívolos en la historia de la música pop. El sonido &#8220;disco&#8221; como se le conoció murió hacia 1983, pero Donna Summer, a diferencia de otros de su época como el grupo Chic, supo arriesgar, reinventarse, cambiar el rumbo de su música y mantenerse vital hasta su último éxito a finales de los años ochenta.</p>
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		<title>Los Espejos de Gotye</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 20:43:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gotye es el artista de mayor proyección internacional en el mundo de la música gracias a su éxito &#8220;Somebody That I Used To Know&#8221;. Wouter &#8220;Wally&#8221; De Backer es Gotye y éste es el nombre del proyecto individual que creó tras la disolución de su banda Downsters. Las coordenadas nos llevan a Melbourn, Australia, a pesar [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="recurso_post alignleft size-medium wp-image-118" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/03/gotye_making_mirrors_-300x268.jpg" alt="gotye_making_mirrors_" width="300" height="268" /></p>
<p>Gotye es el artista de mayor proyección internacional en el mundo de la música gracias a su éxito &#8220;Somebody That I Used To Know&#8221;. Wouter &#8220;Wally&#8221; De Backer es Gotye y éste es el nombre del proyecto individual que creó tras la disolución de su banda Downsters. Las coordenadas nos llevan a Melbourn, Australia, a pesar de que De Backer nació en Bélgica. Involucrado con la electrónica, su siguiente paso fue trabajar como solista y publicar los álbumes &#8220;Boardface&#8221; (2003) y &#8220;Like Drawning Blood&#8221; (2005), éste último famoso gracias  a &#8220;Learnalilgivinanlovin&#8217;&#8221;, hoy día un clásico del pop australiano.<span id="more-117"></span></p>
<p>A mediados del año anterior, y tras colaborar temporalmente con el trío pop The Basics, De Backer publicó el álbum&#8221;Making Mirrors&#8221; que, gracias al tema &#8220;Somebody That I Used To Know&#8221;, lo ha convertido en el artista nuevo del que más se habla en el mundo entero.</p>
<p>Promocionado inicialmente con el tema &#8220;Eyes Wide Open&#8221;, la verdadera proyección de este nuevo álbum y de Gotye como tal, ha sido fruto de sus consecutivos primer lugar en distintos países europeos con la singular y atractiva &#8220;Somebody That I Used To Know&#8221;, actual número uno en Inglaterra y que lenta e igualmente viene conquistando el mercado norteamericano, y por reflejo, el de otros países de la zona. No sabemos si este disco tiene representación en Colombia.</p>
<div id="attachment_119" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="recurso_post size-medium wp-image-119 " src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/03/gotye-300x245.jpg" alt="gotye" width="300" height="245" /><p class="wp-caption-text">Gotye</p></div>
<p style="text-align: left">
<p style="text-align: left">En un plano general, este &#8220;Making Mirros&#8221; es un delicioso viaje sonoro que parece ser circular: empieza y termina de manera similar, y en el medio, una conjunción de matices, vibraciones y sonidos que lo convierten en una producción altamente atractiva.</p>
<p>Así es este nuevo álbum de Gotye:</p>
<p>1. &#8220;Making Mirrors&#8221;: un minuto de atmóferas insinuantes que invitan a este viaje espacial ensoñador.</p>
<p>2. &#8220;Easy Way Out&#8221;: electro-rock en un ritmo sencillo pero intenso, coalición de guitarras mesuradas intentando ser densas, con elementos electrónicos cuidadosamente tratados, en medio de una melodía cadensiosa con un coro fuerte.</p>
<p>3. &#8220;Somebody That I Used To Know&#8221;: maravillosa. Beats sutiles en medio de espacios muy limpios que dejan la melodía vocal en pleno. Los vocales invitados de la joven cantante de jazz neozelandesa, Kimbra, resultan fascinantes.</p>
<p><a href="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/2012/03/los-espejos-de-gotye/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p>4. &#8220;Eyes Wide Open&#8221;: ritmo intenso y atractivo, percusivo, con un mesurado acompañamiento orquestal. Pop lleno de vitalidad con adornos de guitarras slide  y una buena melodía de vocales siempre arriba. Influencia ochentas muy marcada.</p>
<p>5. &#8220;Smoke and Mirrors&#8221;: en una dinámica distinta, suave, asincopada, más experiemental y con un beat fuerte. Vocales suaves en medio de adornos sonoros que van y vienen sutilmente y que llevan a un excelente final tribalista.</p>
<p>6. &#8220;I Feel Better&#8221;: Su épico comienzo con aire cinematográfico contrasta con el más lineal de los temas de esta producción, ambiente rhythm and blues intenso que evoca en su estructura y su aire vocal al Steve Winwood de los ochenta en temas como &#8220;Roll With It&#8221;.</p>
<p>7. &#8220;In Your Light&#8221;: Otro con aires rhythm and blues. Abre con una guitarra al estilo &#8220;Faith&#8221; de George Michael. Rápido y dinámico, deja sentir un particular juego instrumental, arpegios electrónicos y cortas líneas de sintetizador tipo rock progresivo de los setenta, una gran guitarra acústica rítmica y vientos sampleados, colocados milimetricamente en una interacción vocal muy atractiva.</p>
<p>8. &#8220;State of The Art&#8221;: &#8216;reggae espacial&#8217;, asincopado, adornado con vocales afectados electrónicamente, brasses, efectos, sintetizadores y livianos golpes dub cuidadosamente llevados de comienzo a fin.</p>
<p>9. &#8220;Don&#8217;t Worry We&#8217;ll Be Watching You&#8221;: Guarda una línea similar al anterior, pero más mesurado, más atmosférico y dub.</p>
<p>10. &#8220;Give Me A Chance&#8221;: es una pieza de ritmo medio, extraña, bastante experimental, casi instrumental.</p>
<p>11. &#8220;Save Me&#8221;: pop percusivo con buenos ganchos vocales. En su forma melodicá, evoqué a grupos de los ochenta como Icehouse o Talk Talk, pero en su dinámica orquestal parece más un Peter Gabriel simplificado, percusivo, atractivo.</p>
<p>12. &#8220;Bronte&#8221;: El final parece una interacción con el comienzo del álbum, un tema suave, de texturas y percusión livianas en medio de un vocal sencillo y práctico.</p>
<p>Más sobre Gotye en su website www.gotye.com y su música en http://soundcloud.com/gotye</p>
<p>@danielcasasc</p>
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		<title>Si la Lana alcanza</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Feb 2012 02:36:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se muestra impávida, como una especie de Mona Lisa del siglo XXI, y su música no puede revelar otra clase de misterio. No tiene la rotunda sencillez que se esconde tras la sonrisa de Adele, ni el desproporcionado glamour que despierta Lady Gaga o el misterioso morbo que rodea a Rhianna. Lana Del Rey tiene [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img class="recurso_post size-medium wp-image-110 aligncenter" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/02/Lana-Del-Rey-300x300.jpg" alt="Lana Del Rey - Born To Run" width="300" height="300" /></p>
<p>Se muestra impávida, como una especie de Mona Lisa del siglo XXI, y su música no puede revelar otra clase de misterio. No tiene la rotunda sencillez que se esconde tras la sonrisa de Adele, ni el desproporcionado glamour que despierta Lady Gaga o el misterioso morbo que rodea a Rhianna. Lana Del Rey tiene todos los elementos para convertirse en la sensación del 2012, un asunto nada extraño en un mercado musical ávido de propuestas nuevas.</p>
<p><span id="more-109"></span>De entrada y en un barrido general, &#8220;Born To Die&#8221;, su primer álbum, evoca aires de voces femeninas como Tori Amos o Fiona Apple, especialmente en la forma de matizar los vocales, en la sutileza con que salta de las notas graves a las más altas y que en ningún momento abandonan un tono de niña inocente o bruja disfrazada, ajustadas a su imagen de &#8220;femme fatale&#8221;. Así, la música de Lana Del Rey  no podría ser otra. Una serie de canciones que se dejan oir fácil. Una cuidadosa arquitectura orquestal que envuelve en fino celofán una voz capaz de generar los más grandes amores o los más aguerridos odios.</p>
<p>El tema que da título al disco precisa de ser un rito de apertura, una conjugación de violines cargados que da la medida y peso a la canción, pero igualmente a la tónica que se mantendrá a lo largo del álbum. Y por encima de tanta orquestación, los vocales de Lana Del Rey que desarrollan un juego melódico un tanto frío, que se va a romper de manera singular en las variaciones de los temas &#8220;Off The Races&#8221;, &#8220;Diet Mountain Dew&#8221;, &#8220;Lolita&#8221; ó &#8220;This Is What  Makes Us Girls&#8221;, que se mueven superpuestas a percusiones electrónicas muy calculadas.</p>
<p>&#8220;Blue Jeans&#8221;, que había dejado conocer antes del lanzamiento de este álbum, y &#8220;Million Dollar Man&#8221;, brillan por lo que llamaremos un sufrido erotismo, mientras que &#8220;National Anthem&#8221;, con su intro que rememora a &#8220;Bittersweet Symphony&#8221; de The Verve, desarrolla un particular juego de multiplicidad vocal. El dramatismo de &#8220;Carmen&#8221;, la simplicidad de &#8220;Radio&#8221; o el bien intencionado intro acapella de &#8220;Lucky Ones&#8221;, sólo marcan la facilidad melódica con que Lana Del Rey ha asumido el reto vocal de su primera producción.</p>
<p>Y en medio de tanto halo orquestal moldeado por la voz de Lizzy Grant, nombre de pila de la neoyorquina, cierto es que sigue siendo &#8220;Video Games&#8221;, el tema que la dió a conocer el año anterior, la pieza más balanceada de la grabación, la de mejor estructura melódica, y que tal vez tenga en la misma dimensión a &#8220;Dark Paradise&#8221;.</p>
<p>Lana Del Rey ha generado polémica. Tildada por algunos de producto facilista, salido de la genialidad de un grande de la industria como Jimmy Iovine, director de Interscope, sello discográfico al cual ella pertenece. Seguramente molesta su rostro de expresión insensible que evoca a las divas de los años cuarenta o cincuenta. Consideran estúpidas sus líricas. Recuerdan su inerte presentación para el show televisivo Saturday Night Live y hasta su imagen en la portada de revistas como Billboard, que la asumen como el resultado de una buena gestión paga de su disquera o de su padre multimillonario. Pero todo ello debe ponerse de lado al escuchar este disco, un producto interesante para una compositora e intérprete que salta a la popularidad en buena forma y que tendrá futuro en la medida que, con talento, sepa mantener la expectativa que generó antes de conocer este disco.</p>
<p>@danielcasasc</p>
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		<title>La verdad diferente de Van Halen</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 22:30:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Después de 28 años, Van Halen ha regresado a la escena de la música con un álbum que cuenta con David lee Roth, vocalista original de la banda. Hace unas semanas, expresaba aquí mi inconformismo con &#8220;Tattoo&#8221;, tema de lanzamiento de esta producción que también es el primer disco de la agrupación en 14 años [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="recurso_post alignleft size-medium wp-image-90" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/01/VanHalen-CD-300x300.jpg" alt="Carátula Oficial del nuevo álbum de Van Halen" width="300" height="300" /></p>
<p>Después de 28 años, Van Halen ha regresado a la escena de la música con un álbum que cuenta con David lee Roth, vocalista original de la banda. Hace unas semanas, expresaba aquí mi inconformismo con &#8220;Tattoo&#8221;, tema de lanzamiento de esta producción que también es el primer disco de la agrupación en 14 años y decía que esperaríamos la aparición del mismo para hacer una consideración de su regreso.</p>
<p><span id="more-105"></span>Mi apreciación sobre &#8220;Tattoo&#8221; no cambia. Sigue siendo una canción simplista y facilista, aunque en la grata experiencia de escuchar este nuevo disco, lo hace parte fundamental del concepto general del mismo, y nos pone ante un Van Halen dedicado a lo que la banda inventó y patentó hace 35 años. Pirotecnia guitarrística y vocal que se mantiene intacta.</p>
<p>Este &#8220;A Different Kind Of Truth&#8221; me obligó a refrescar la memoria y darme un banquete al escuchar sus discos de entonces. Esos que consolidaron en particular a Eddie Van Halen como uno de los  guitarristas más respetados del ámbito universal del rock y a Van Halen como una de las bandas sensación en la transición de los años setenta a los ochenta. Y no hay duda, a diferencia de los matices melódicos que el grupo ganó durante su época con Sammy Hagar, esta nueva producción revive con absoluta naturalidad la escencia, en particular, de su álbum &#8220;Women And Children First&#8221; de 1980.</p>
<p>De hecho, que algunas de estas canciones hayan partido de una serie de demos guardados de aquellos días, retomados para este retorno de David Lee Roth como vocalista y de la banda misma, no podrían tener otra dimensión. Espacios llenos de guitarras, baterías desbordadas en ritmos galopantes, y Roth en una abierta amalgama de matices explosivos y suaves, que en verdad sorprenden para el tiempo que ha pasado, marcan la realidad de este regreso.</p>
<p>Por eso, hacer eco de canciones del pasado no resulta difícil. &#8220;She&#8217;s The Woman&#8221;, que originalmente hizo parte de los demos que la banda le presentó a Genne Simmons de Kiss en 1976, es rápidamente reminiscente de las dinámicas de &#8220;Main Street&#8221; del álbum &#8220;Fair Warning&#8221; de 1981. Experiencia similar se da en &#8220;Outtaspace&#8221;, un hard rock voluminoso en la forma más clásica de Van Halen, ó &#8220;China Town&#8221;, una pieza explosiva en la que la batería rememora el constante tamboreo que caracterizó a &#8220;Hot For Teacher&#8221;, tema emblemático del álbum &#8220;1984&#8243;.</p>
<p>Si bien &#8220;China Town&#8221; también evoca en sus pausas elementos de &#8220;Lost Control&#8221;, tema de &#8220;Women and Children First&#8221;, también podría ser la referencia de la experimentación sonora que Eddie Van Halen hace en el nuevo &#8220;Honeybabysweetiedoll&#8221; y que pronto se transforma en un intercambio detonante de vocales y explosiones de guitarra.</p>
<p>&#8220;As Is&#8221; es densa y lenta entre un ambiente compacto cargado de batería y guitarras sobre el que los vocales juegan indiscriminadamente en distintos matices, sobre una base firme e incansable que de repente cambia, y se antoja vacia en unos acordes limpios de guitarra para volver a la descarga. En su primer minuto, &#8220;Stay Frosty&#8221; realza la interacción Eddie &#8211; Roth con un juego acústico que luego entra en la dinámica que caracteriza el disco, y que luego se ejemplifica a fondo en lo compacto y solvente a la vez de &#8220;Big River&#8221;, con coros para destacar.</p>
<p>Lo mejor del disco, de lejos, es &#8220;Bullethead&#8221;. Magnífica en su concepción, explosiva desde su inicio y con una guitarra demoledora de comienzo a fin, incluso sin solos para destacar, pero con deliciosos cambios estructurales en su melodía. Canción antagonista, sin duda, de la poco agraciada &#8220;Blood and Fire&#8221;, que se asemeja más a algunas de las no destacadas experiencias en solitario de Roth. &#8220;You And Your Woman&#8221;, en cambio, por su forma y desarrollo, recuerda muy de cerca al Van Halen de la era Sammy Hagar.</p>
<p>Para concluir, hay elementos que impactan en &#8220;A Different Kind Of Truth&#8221;. La habilidad de Roth para volver a trabajar con Eddie Van Halen, no sólo en la forma de interactuar espacios entre voz y guitarra, sino en los coros que siempre caracterizaron el acompañamiento vocal del segundo. La fortaleza guitarrística del propio Eddie, haciendo a lo largo del disco un delicioso discurso de matices, sólos, arpegios, licks, alimentando espacios constantemente sin que en algún momento uno sienta alguna saturación. La perenne dinámica y riqueza de Alex Van Halen al mando de los tambores, lo que hace de éste es un disco de rock auténtico: batería, guitarra, voz. Y dejo el bajo para el cierre, porque si bien el joven Wolfgang (hijo de Eddie) ha sabido asumir el papel al mando de la cuatro cuerdas y compenetrarse con la idea de lo que es Van Halen, no deja de extrañarse a Michael Anthony, quien sin duda más que nadie sabía los verdaderos vericuetos de pertenecer a la institución sonora de la banda, incluyendo sus coros. Su potencia se extraña.</p>
<p>Van Halen nos presenta un regreso bien logrado. Un rollo fotográfico encontrado en un cajón perdido en el altillo de la casa y conservado por cosas del destino. Revelado y procesado en photoshop para dejarnos unas imágenes que han resultado maravillosas.</p>
<p>@danielcasasc</p>
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		<title>Para recordar un Festival en el Centro</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 21:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El pasado domingo 22 de enero finalizó el Festival Centro 2012, organizado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño. El evento demostró por tercera vez que Bogotá es una plaza ávida de oferta cultural, máxime en una época del año que, como enero, es tan carente de actividades como ésta. La apuesta del Festival Centro 2012 [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado domingo 22 de enero finalizó el Festival Centro 2012, organizado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño. El evento demostró por tercera vez que Bogotá es una plaza ávida de oferta cultural, máxime en una época del año que, como enero, es tan carente de actividades como ésta.</p>
<p><span id="more-103"></span>La apuesta del Festival Centro 2012 estuvo enmarcada por el equilibrio en sus propuestas diversas, que fueron del más potente rock alternativo con aires post punk de <em>We Are Scientists</em> hasta los sofisticados y complejos aires andinos del Pacífico, a manos de la <em>Banda de Flautas Chicha y Guarapo</em>, y entre ellos ondas electrónicas, rock indie, percusión del pacífico, ambientes llaneros, cumbia experimental, carrilera y hasta el &#8220;chucu-chucu&#8221; sesentero de los <em>Golden Boys</em>.</p>
<p>El evento sorprendió con el lleno total de la sala para <em>Monsieur Periné</em>, la joven agrupación bogotana con su apuesta de jazz francés de los 30 en alianza con algo de bolero, cumbia y rock, entre otros, y su puesta en escena emulando viejos uniformes militares. El ibérico <em>Nacho Vegas</em>, por su parte, con su sencilla propuesta de baladas pop, armadas casi todas con la misma armonía, y con letras sencillas y efectivas, arrastró un sorprendente grupo de seguidores que cantaron a rabiar sus temas.</p>
<p>Cinco días parecen mucho para un festival musical, pero esta experiencia de la Alzate basa su éxito en la forma en que se alterna el auditorio de la Fundación con su segundo escenario, al aire libre, ubicado en el patio de la casa y conocido como El Muelle. En uno y otro, la respuesta del público fue efectiva a la multiplicidad de géneros que reinaron en el mismo.</p>
<p>El primer día, basado en el género rock, sorprendió con los santandereanos <em>Benjamín</em> y su curiosa experimentación. Algo de rock progresivo denso alimentado por ambientes folclóricos nacionales. Los ibero-argentinos de <em>Cápsula</em> no dejaron decaer el ánimo en una potente descarga de guitarras, ritmos galopantes y voces intensas que hablan de una de las apuestas más positivas que tuvo el festival. <em>José Fernando Cortés</em> dio una demostración más de su inmenso talento como guitarrista, pero con un repetitivo show de blues rock rítmico. <em>Panorama</em>, desde Medellín, con una propuesta simple (muy Cerati, para nuestro gusto, a pesar de su perfecta ejecución). <em>Carlos Reyes y la Killer Band</em> —country rock citadino en la tradición de este versátil guitarrista— y <em>We Are Scientists</em>, uno de los mejores shows que el Festival ha tenido en su historia, un power trio norteamericano desplegando fuerza, talento, creatividad, canciones potentes, con incansables texturas de guitarras y un vocalista dispuesto a involucrarse indefinidamente entre el público para uno de los temas de su repertorio.</p>
<p>El jueves 19 de enero, segundo día en la jornada del Festival Centro, el pop brilló en sus escenarios, donde <em>Nacho Vegas</em> rompió con cualquier expectativa de respuesta del público. La mexicana <em>Carla Morrison</em>, con su fina voz y canciones con sentimiento y sencillez, dignas de una de las grandes exponentes del cantautorismo femenino azteca (recuérdese a Julieta Venegas, Natalia Lafourcade) fue recibida con gran valoración. <em>Cinemacinco</em> se ganó al público con su carisma y humor, en medio de aires urbanos mezclados con algo de reggae y tropical, mientras que Supervelcro regresó a escena tras siete años de ausencia para adornar la noche con sus complejas atmósferas rock-pop, aún intactas. Y si bien <em>Mágica</em> se antojó fría en el acompañamiento de su banda en la amalgama de pop y aires folclóricos, y <em>Victoria Sur</em> exageradamente experimental (pero siempre con su voz vibrante y comunicativa) es claro que dentro del gran acumulado de exponentes femeninas, lo mejor de ese día correspondió a la rapera chilena <em>Anita Tijoux</em>, en un excelente flow, y una amplio rango sonoro entre delicados R&amp;B y fuertes explosiones de funk muy urbano.</p>
<p>La electrónica fue el protagonista de la tercera jornada. El crecimiento demostrado por la banda paisa <em>Mr Bleat</em>, en una propuesta siempre novedosa y atractiva (electro-pop, funk y rock) dio apertura a una programación que siguió con el DJ argentino <em>El G</em> con aires de electro-cumbia, nada del otro mundo. El carioca <em>Joao Brasil</em> planteó una propuesta &#8220;mash up&#8221; demasiado simple en lo predictivo en los fragmentos que utilizó, pero que despertó un completo ambiente de rumba en el auditorio.</p>
<p><em>Atom TM</em>, el excéntrico alemán con sus procesos sonoros calculados, evocó los grandes precursores de la electrónica germana como Kraftwerk (momento vibrante del festival) y las impactantes presentaciones del grupo argentino <em>Tremor</em>, al conjugar matices electrónicos con percusiones autóctonas de su país, y el ya legendario <em>DJ Gabriel Odín</em>, que puso a la gente a bailar en pleno, marcaron un cierre intenso al caer la noche. Espantosa —y valga el término— la presentación de la DJ colombiana radicada en Londres, <em>Isa GT</em>, quien además justificó su mala presentación porque &#8220;cuando estoy tocando en los bares ingleses, la gente está tomada&#8221;.</p>
<p>El cuarto día de este Festival Centro se encaminó por agrupaciones caracterizadas por una mixtura de sonidos en sus propuestas, lideradas por el boom que genera en la actualidad la joven agrupación <em>Monsieur Periné</em> con su rica amalgama de jazz de los 30, algo de bolero y mucha mística en el escenario. La vertiginosa agrupación de rap de Medellín <em>Crew Peligrosos</em>, con una banda compacta, fuerte y penetrante, que los muestra como uno de los artistas con mayor proyección en la actualidad musical de nuestro país. Los ambientes tropicales modernos de <em>Los Pirañas</em> (cumbia sicodélica) y <em>Papaya República</em>, la fiesta increíble generada por los DJ de <em>Freaky Colectivo</em> y el complejo acto de <em>Very Be Careful</em>, norteamericanos, hijos de colombianos , con vallenato en su forma más clásica, contrastaron todos con la pésima propuesta de los argentinos de <em>Fantasma</em>, cumbia barata de medio pelo y un pésimo vocalista líder, en lo que fue el desacierto total del festival.</p>
<p>Para el cierre, con un público totalmente distinto, adultos por excelencia, la programación hizo un viaje delicioso por la música popular y folclórica de nuestro país. Música de carrilera con las legendarias <em>Hermanitas Calle</em>, aires llaneros de impecable calidad e impacto con Sinsonte y Cimarrón, un auténtico cantor del folclor andino pacífico en la impresionante voz del payanés <em>John Jairo Flórez</em>, un auténtico retorno al &#8220;chucu-chucu&#8221; nacional de los años 60 con los <em>Golden Boys</em> (que tienen en sus filas a sus dos vocalistas originales), de nuevo, un sentido y vivaz encuentro con el folclor andino e indígena del sur occidente colombiano, a cargo de la <em>Banda de Flautas Chicha y Guarapo</em>, y como para seguir tocando el sabor del Pacífico, el cierre del Festival lo hizo una de las mejores agrupaciones musicales actuales en el país, como es <em>Herencia de Timbiquí</em>. Sabor, puro sabor, para un festival que brilló por su amalgama de sonidos.</p>
<p>El Festival Centro —que este año y en una excelente idea de expansión sumó a su programación tres presentaciones de pianistas en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, y un concierto en el auditorio del Centro Colombo Americano— demostró una vez más que la ciudad tiene buen público para una oferta cultural escasa en el primer mes del año. La apuesta, en su tercera salida, deja un buen sabor no sólo en materia musical, gracias a una buena curaduría, sino justamente en la diversidad de públicos que día tras día accedió a los escenarios de la Gilberto Alzate.</p>
<p>Sería bueno que otras entidades culturales, no necesariamente en el renglón de la música, y cuyas sedes se encuentran en la zona, se sumarán en próximas ediciones para darle un valor agregado al evento y mucho más peso a su nombre. Y una apreciación más: el hecho de que el Festival Centro cobre la boletería por la entrada a estos conciertos, son la prueba de que los espectáculos organizados por entidades culturales estatales o distritales (incluyendo, contradictoriamente, a la misma Fundación Gilberto Alzate con su programación regular), ya están en mora de salir, en varios casos, de la moda de la gratuidad, que si bien beneficia a públicos muy populares, desgasta el ejercicio del artista, cuyo trabajo aunque no parezca, pierde un tanto de valoración desde quien hace la simple función de espectador.</p>
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		<title>El arte de la grammytología</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 00:29:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>conexionmusical</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El próximo 12 de febrero se celebrará una nueva edición de los premios Grammy, el galardón más grande que se entrega en la industria de la música norteamericana desde 1959 cuando NARAS, la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación en Estados Unidos, quiso destacar año tras año lo más destacado e importante [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="recurso_post alignleft size-full wp-image-98" style="margin-left: 20px;margin-right: 20px" src="http://blogs.elespectador.com/conexionmusical/files/2012/01/Grammy-logo1.jpg" alt="Grammy-logo" width="240" height="240" /></p>
<p>El próximo 12 de febrero se celebrará una nueva edición de los premios Grammy, el galardón más grande que se entrega en la industria de la música norteamericana desde 1959 cuando NARAS, la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación en Estados Unidos, quiso destacar año tras año lo más destacado e importante en este renglón del entretenimiento.</p>
<p>Para quienes amamos la música rock, pop y todos sus afines, éste acontecimiento siempre ha generado una magia singular, a pesar de todo lo que encierra en aciertos, desaciertos, incongruencia o cualquier característica que se le quiera añadir pues, finalmente, como respuesta a unos criterios de selección, los Grammy siempre navegarán en las aguas de la más absoluta parcialidad y gusto.</p>
<p><span id="more-95"></span>Pero es sabido que no todos los miembros con capacidad de voto para estos premios son cercanos o tienen conocimiento específico de los cientos de postulantes en las 109 categorías que se tenían hasta el año pasado. El procedimiento es en verdad absurdo. Cerca de 200 expertos clasifican por campos y categorías las propuestas que se reciben de compañías discográficas y de artistas independientes y a su juicio se establece una primera lista de nominados.</p>
<p>El &#8220;misterioso&#8221; documento es enviado a los miembros de NARAS para una primera votación. Es decir, este solemne acto se hace sin que el votante tenga que escuchar o haya escuchado lo que allí se incluye. Hasta 2011, cada uno de ellos podía votar para los cuatro premios principales (Grabación del Año, Álbum del Año, Canción del Año, y Mejor Artista Nuevo) y hacerlo adicional y únicamente en 8 de las 105 categorías restantes.</p>
<p>La mayoría de votos determina la escogencia de los cinco nominados en cada categoría, que podrían ser más de esa cifra únicamente en caso de empate. Seleccionados los nominados, una segunda lista se pone a disposición de los mismos miembros, con igual procedimiento y condiciones de la primera votación y, una vez más, por mayoría de votos se seleccionan los ganadores. Este año el procedimiento cambió y los miembros podrán votar, aparte de los cuatro premios principales, en 20 de las otras categorías.</p>
<p>Eso se traduce en que ahora el lobby por parte de discográficas, oficinas de representación, inversionistas en artistas y managers, debe ser feroz. Con las modificaciones hechas para la selección de la edición 2012, la torta tiene menos pedazos, pero curiosamente, más pedazos disponibles. Es decir, la nueva estructura bajó las categorías a premiar de 109 a 78, y los miembros de la Academia siguen siendo los mismos con el mismo problema: muchos de ellos desconocen en absoluto casi la totalidad de lo que incluyen las dos listas. &#8220;Te recomiendo, te recomiendo&#8221;&#8230; son las palabras que más han de escuchar estos personajes durante los meses previos a la selección final.</p>
<p>El grueso de los miembros de la Academia está integrado por el renglón técnico de la producción, la ingenieria de sonido, la mezcla y similares, que suma alrededor de 6000 profesionales. La cifra no sería sorprendente, si tenemos en cuenta que hay cálculos que estiman la posibilidad de que históricamente muchos de estos galardones se hayan ganado con menos de 20 votos. Seamos sinceros, la mayor parte del triunfo por un Grammy ha tenido detrás una maquinaria de relaciones públicas trabajando fuertemente por ello.</p>
<p>Otra innovación que implementó NARAS para sus Grammy a partir de este año tiene que ver con la cantidad de propuestas recibidas. Una categoría deberá recibir al menos 40 trabajos de artistas distintos con un mínimo de 25.  Si la categoría recibe entre 25 y 39 postulantes, sólo se nominarán tres de ellos. Si la cifra está por debajo de los 25 no recibirá nominación alguna y se aplazará hasta el año siguiente. Si esto llegara a suceder durante tres años consecutivos, la categoría desaparecerá y los posibles postulantes se adecuaran al renglón más afín.</p>
<p>Criticados por su excesivo rigor comercial y no por una valoración crítica, los Grammy seguirán siendo un eslabón inevitable dentro del mundo de la industria musical. El Grammy puede valer más para un artista que diez años de su carrera. El Grammy puede ser un salvoconducto falaz hacia una fama no merecida&#8230; si no, que lo digan Marvin Hamlisch, Debbie Boone, A Taste Of Honey, Christopher Cross, Jody Watley, Marc Cohn, Arrested Development ó Paula Cole, en su momento ganadores del premio a Mejor Artista Nuevo y cuyas carreras indudablemente jamás volvieron a brillar.</p>
<p>Ah!, y no mencionemos el caso de Milli Vanilli en 1990. Una historia que aún averguenza a la Academia y a los Grammy, cuando unos meses después de que el dúo ganara el Premio a Mejor Artista Nuevo, confesó en público que no eran sus voces las que se escuchaban en sus canciones. El premio tuvo que ser devuelto, y parecía como si la peor ofensa es que el dúo hubiese &#8220;cantado&#8221; en la gala de premiación. Pero ese no era un problema de NARAS, de Milli Vanilli o de su productor, Frank Farian. El problema era del legendario empresario discográfico Clive Davis, propietario de Arista Records y sello discográfico de Milli Vanilli, quien seguramente perdió el tiempo que invirtió haciendo lobby y enviando recomendaciones para que el grupo se ganara el pequeño gramófono dorado.</p>
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