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10
11
2013
catrecillo

Vestuario masculino

Por: Ana Cristina Vélez

No son muchas ni muy variadas las prendas en el vestuario masculino si se lo compara con el femenino. El masculino siempre ha mostrado una estabilidad asombrosa, por lo que sería interesante averiguar la razón. Una de las diferencias entre hombres y mujeres es la relación con la ropa; las mujeres compran ropa en una proporción muy alta respecto a los hombres (cuando se habla de diferencias se habla de promedios).

Además de la corbata, piezas como el saco o los zapatos con suela de cuero son difíciles de entender desde el punto de vista de la comodidad.  Pero es que la moda, como dice Bill Bryson, nunca ha seguido criterios racionales, en sus palabras: “Para los que tienen una forma de ser racional, la moda es algo casi imposible de comprender. A lo largo de muchos períodos de la historia – tal vez de su mayoría–, la sensación dominante es que el fin de la moda no ha sido otro que lucir un aspecto de lo más ridículo. Y si a ello se le suma sentirse lo más incómodo posible, mucho mejor”.

Una mirada superficial sobre el vestuario masculino:

De arriba hacia abajo: el sombrero, la boina y la cachucha son de uso relativamente menor, responde hasta cierto grado a la función práctica de proteger la cabeza del sol, del viento y del frío. La cachucha es entre los muchachos una prenda decorativa en la mayoría de los casos, y fea, pues esconde un adorno natural: el pelo. Las pelucas ya no se usan, pero estuvieron muy de moda durante 150 años, ni  el maquillaje masculino ni las cejas postizas se usan desde hace más de 200 años. En el cuello, las gorgueras pertenecen al pasado, así como los corbatines, más no las incómodas corbatas. Después vienen la camisa y la camiseta, el suéter, el saco y la chaqueta.

Cuando surgió el invento de los botones, hacia 1650, la gente se enloqueció con ellos. Se ponían por  doquier: delante,  de lado y por detrás, y todavía quedan residuos de su prolífico uso: en los sacos, al final de la manga, sobre el puño.

Las camisas y camisetas están bien diseñadas y son prendas cómodas, pero no deberían tener que plancharse, la moda del arrugado debería imponerse. Aplanchar es gasto de tiempo y energía  innecesarios, además, la ropa se arruga al usarla. Podríamos preguntarnos por el cuello, por qué no se ha impuesto el estilo nerú, económico en tela, funcional, bello y práctico. Las camisetas ganan más y más adeptos en el mundo de hoy, afortunadamente, pues nada más cómodo que el tejido de punto. El suéter es un gran invento y es encantador ver que cada día se diseñan más bonitos y atractivos. Mucha gente los asocia con moda de viejos, pero en realidad deben ser asociados con comodidad y juventud, pues su tejido es flexible y los brazos pueden moverse libremente. El saco, en cambio, es un dinosaurio conceptual; tieso y muy majo, parece una camisa de fuerza; con doble tela, pesado, lleno de botones inútiles, pues no cierra del todo si hace frío. Por ser calientes, en los climas tropicales hacen sudar, y esos sudores se van almacenando. El saco es un absurdo desde cualquier punto que se lo mire. Los hombres modernos no necesitan mil bolsillos (los sacos internamente los tienen), pues muchos utilizan morral o bolso o riñonera. Un buen diseño debe considerar siempre el mantenimiento de su objeto. El saco requiere lavado especial, lavado de lavandería; así que se usa durante muchos meses y por tanto se puede sospechar: casi siempre está sucio.

Las chaquetas son la nueva versión del saco, y las hay magnificas y bien diseñadas: livianas, flexibles y cálidas, además pueden ser muy elegantes si se quiere. Las chaquetas de cuero son adefesios. En general todas las prendas de cuero lo son, excepto los zapatos y los cinturones. El cuero es muy pesado, es en algunos casos oloroso y difícil de limpiar, no lo suficientemente caliente si el clima es frío. Ni hablar de los pantalones de cuero, al menos no han conseguido imponerse. Mejor no mencionar con muchos detalles el asunto del sacrificio de animales; pues si actuáramos racionalmente no usaríamos prendas de cuero.

Entre los pantalones está el blue jean, una prenda extraordinaria que ha tenido más que suficientes estudios. Digámoslo, el pantalón es una maravilla de prenda. Correr de bata larga, caftán o jalabiya no es nada fácil. Pero algunos absurdos de la moda acompañan esta maravillosa prenda: la bragueta de botones y el tiro largo, o la moda de llevar los pantalones por debajo de la cintura mostrando media nalga. Los muchachos que los usan así caminan como pingüinos. Es difícil, muy difícil entender qué se pretende con esta moda. No es mostrar el calzoncillo, pues llevan camisetas largas; es como si usar el objeto mal usado fuera una muestra de rebeldía, como la cachucha cuando se coloca al revés, o como lo son los demasiados agujeros en la ropa. Los rotos hechos a propósito son otro esperpento de la moda, pero sobre todo son ridículos más que otra cosa.

Las medias han progresado mucho en su tecnología. Hasta hace muy poco las medias se bajaban solas, se las tragaban los zapatos y se rompían muy fácilmente en la punta y en el talón. Ahora se fabrican con hilos elásticos y son perfectas, una de las prendas que hacen más cómoda la vida.

Los zapatos. En el siglo 14 en Francia los hombres llegaron a usar tacones de aguja hasta de 15 centímetros, también se usaron con puntas hasta de 25 centímetros; por ser tan largas, necesitaban hilos de sujeción para hacer posible el caminar. En el zapato de hoy se pregunta uno y sin hallar respuesta satisfactoria, ¿por qué todavía existe la suela de cuero? El caucho es antideslizante, flexible, cómodo y liviano. Con las suelas de caucho, el zapato se siente acolchonado; además, no dejan percibir las irregularidades  de la superficie del suelo, aíslan del calor y del frío y no se humedecen. Falta que vengan con plantillas removibles. Los pies sudan y sería magnífico poder cambiar las plantillas de vez en cuando. Las plantillas removibles permiten un ajuste mejor, pues sus diseños pueden variar. Algunos modelos de zapatos “respiran”, excelentes para los pecuecudos.

Del calzoncillo no se va a hablar, dijimos que la mirada sería superficial.

Categoria: General

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