BLOGS Actualidad

25
08
2013
catrecillo

Cómo hacer para hacer deporte

Por: Ana Cristina Vélez

Sin tener que entrar en un conflicto interno nos lavamos los dientes y nos levantamos temprano en las mañana, porque son tareas fáciles de cumplir; no lo son el hacer dieta o el hacer ejercicio. Ambos van contra los dictados de la naturaleza basados en acumular combustible y ahorrar energía. Sin embargo, el nicho actual es muy distinto de aquel para el cual evolucionamos, pues comemos más y nos movemos mucho menos de lo que nos era usual.

En la revista Investigación y ciencia, agosto de 2013, le dedican un artículo a los beneficios del ejercicio. No son desconocidos ni son nuevos, pero existe certeza sobre estos. En la revista explican algunas de las razones de ciertos efectos, a escala celular. Aquí se expondrá solo la lista de los beneficios.

Es importante saber que para gozar de las gracias que el ejercicio proporciona es necesario practicarlo rutinariamente, al menos cinco veces a la semana, durante media hora como mínimo. Cuando nos ejercitamos con regularidad, el cuerpo aprende a tomar el oxígeno de una manera eficaz, y a bombear más sangre oxigenada, que va a los músculos con cada latido. Bastan dos o tres semanas para que esto empiece a ocurrir.

Hacer ejercicio mejora el sistema cardiovascular, y a su vez aumenta el colesterol bueno y reduce el colesterol malo.

Previene las fracturas y la susceptibilidad a las caídas.

El ejercicio aeróbico reduce la fatiga y aumenta la eficiencia muscular.

Previene las inflamaciones.

Mejora el sistema inmunológico y la habilidad para detectar células cancerosas.

Mejora el sistema endocrino, mejora la respuesta del cuerpo a la insulina, y aumenta la cantidad de adiponectina, cambios que reducen la posibilidad de desarrollar diabetes tipo dos, obesidad y síndrome metabólico.

Mejora la capacidad mental, en aspectos como la atención, la capacidad de organización y de planeación.

En ciertas personas reduce los síntomas de depresión y ansiedad.

Si sabemos que el ejercicio moderado, que se realiza cinco veces a la semana, aumenta la expectativa de vida hasta en cuatro años, llegamos sin muchas dudas a la conclusión de que hay que hacer ejercicio, pero ¿cómo hacer para hacer ejercicio?

Haga una lista de su rutina, estúdiese a sí mismo, anote en una libreta lo que hace al levantarse y después, durante el día. Estudie su mejor hora para hacer ejercicio. No cree dificultades, es ideal que no tenga que usar ropa especial. Empiece por hacer ejercicio en casa o en las afueras, que lo único que necesite sean zapatos cómodos. Engáñese a sí mismo; dígase, imposible no tener 15 minutos para moverme. Empiece por hacer 15, 20 o 30 minutos de ejercicio, día de por medio: dar una caminada corta, para luego irla alargando o aumentándole la dificultad. Busque la manera de quitar las disculpas que vayan apareciendo en el camino (identifíquelas bien). Para volverlo una rutina es importante respetar un horario y buscar un desencadenante de la rutina. Además, asegúrese de proporcionarse una recompensa después de haber cumplido su meta. Un helado al final de la semana. Empiece haciendo muy poco, de manera que no lo sienta. Muchas personas empiezan un día haciendo una hora de ejercicio intenso, y el dolor muscular no las deja mover el resto de la semana. Entonces, pierden el deseo. En vez de recompensa se han proporcionado un castigo. La idea es sentir felicidad al final del pequeño esfuerzo. Los grandes pasos se logran con pasitos.

Todos tenemos dos personas por dentro, que se contradicen. Una nos dice: sí es muy importante hacer ejercicio, y la otra nos dice: mejor prende el noticiero o haz la llamada por teléfono que no hiciste ayer. Todos tenemos que batallar entre satisfacer el placer inmediato o conseguir la meta a más largo plazo.

Al respecto, el psicólogo Walter Mischel ideó un experimento que se ha vuelto famoso. Ofrece dulces a un grupo de niños, pero estos deben elegir entre dos posibilidades: obtener un dulce de inmediato, o dos dulces después de esperar 15 minutos.

Dos sistemas cerebrales parecen pelear el asunto. El sistema límbico –donde residen la rabia, el miedo, los deseos de dominación y el circuito de búsqueda dopaminérgico– y el lóbulo frontal. El lóbulo frontal regula y modula los circuitos emocionales y se interpone entre estos y el control de la conducta, hace cálculos más fríos, más cognitivos. El sistema límbico y los lóbulo frontales se enfrentan. Bajo un escáner se puede ver cuál de las dos partes del cerebro va a ganar. Si las regiones límbicas se ven más activas o igualmente activas que las regiones del lóbulo frontal, la persona sucumbe al deseo inmediato; si por el contrario, la corteza prefrontal lateral se ve con mayor actividad que las regiones límbicas, la persona posterga la satisfacción inmediata del deseo y se abstiene, con el fin de lograr la recompensa mayor y posterior. Pero el cerebro se puede entrenar, hasta cierto punto, para que gane el lóbulo frontal. Pero las dificultades al principio deben ser pequeñas y la recompensa grande y así poco a poco ir cambiando las dosis de cada lado hasta llegar a un ideal sostenible. El ejercicio, a la mayoría de la gente le produce mucho bienestar, así que él mismo trae su recompensa. Pero no todo el mundo produce gran cantidad de endorfinas o es tan sensible a estas. Los segundos necesitan poner más voluntad; sin embargo, conociendo los beneficios del ejercicio lo difícil es no hacerlo.

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
0

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Puede escribir sus comentarios aquí

Buscar en este blog

Todos los Blogueros en Actualidad

Categorías

Tags

Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.