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01
03
2012
catrecillo

La Pietá y la piedad

Por: Ana Cristina Vélez

La Pietá (La Piedad) de Miguel Ángel Buonarrotti es una obra de arte icónica, que ha superado la exigente prueba del tiempo. Después de 512 años todavía conmueven su belleza y la excelencia con que fue realizada. La Pietá representa a la virgen María cargando en sus brazos a Jesús, después del descendimiento. La madre, una jovencita menor que su hijo, representa la pureza. Jesús parece también un muchacho, no un hombre que hubiera alcanzado los treinta y tres años.

La gente se da la bendición ante la escultura de Miguel Ángel. La representación conmueve a los creyentes porque es más directa que la realidad: no hay distracciones, va al punto, se concentra en un instante de amor sublime. La madre acoge entre sus brazos y sostiene sobre sus piernas el cuerpo de su hijo torturado y muerto. En el mármol de color blanco no se ven la sangre, ni los moretones y heridas en la piel que fue aporreada. Es como si la “divinidad” hubiera regresado al cuerpo inerte y hubiera borrado todo recuerdo de sufrimiento humano. Ambos personajes están en un estado de “gracia divina”, por lo cual ya no sufren. La posición permite ver todos los detalles que tienen interés. El cuerpo de Jesús está levemente girado hacia el espectador. Si María abrazara a su hijo contra ella, el cuerpo y el rostro de Jesús quedarían escondidos. Es importante que el cuerpo se muestre en detalle, para así abrir paso a la contemplación.

Variaciones de La Piedad se han realizado, incluso remplazando a la Virgen y Jesús con un robot y un astronauta, pues es un gran tema de la experiencia humana: la madre que recibe a su hijo muerto. Y es que no solo el tema es icónico, también la posición de la Virgen. Una de las más bellas variaciones de La Piedad es una fotografía del reportero español Samuel Aranda. Muestra una mujer yemení vestida de negro, cubierto el rostro, enfundadas las manos en guantes de cirugía, sosteniendo el cuerpo de un hombre herido. La mano derecha lo coge por el cuello, el rostro de él se apoya contra el de ella, y con la izquierda ella le sostiene el brazo ya sin fuerzas. La mujer lo asiste, lo protege y le da consuelo. El joven mantiene la boca abierta como en un gemido. Se encuentra semidesnudo, como Jesús, y ella, dentro de una túnica, como María. La empatía nos permite compartir el dolor de ese hombre y su ayudante.

Samuel-Aranda

La empatía es sentir lo que siente el otro. La empatía es la virtualidad del contagio de las emociones: me duele porque te duele, me da risa porque te ríes, percibo lo que sientes y llego a compartirlo. La compasión resulta de la empatía. Si soy incapaz de sentir lo que sientes no puedo compadecerme.

Sentir dolor por el dolor que el otro sufre es la compasión. Las mujeres, parece, tenemos más empatía que los hombres. Entendemos mejor lo que pasa en el interior de otras mentes e interpretamos los gestos con más certeza. Las madres lo saben profundamente. Estarían muy dispuestas a sufrir el dolor de un hijo si fuera posible intercambiarlo, bueno, incluso muy dispuestas a dar la vida, a morir por sus hijos. Pero salgamos del ámbito familiar. La compasión nos saca de las preocupaciones personales para atender a los que están afuera, es una intranquilidad que se alivia cuando ayudamos a los demás. Por la compasión es posible implementar leyes que protejan a los otros, que no soy yo ni los míos, leyes que los protejan incluso de mí.

No se sabe exactamente cómo es posible la empatía. En laboratorios, por medio de equipos de resonancia magnética se ha notado lo siguiente: un grupo de personas observan una filmación en la que un hombre se golpea el dedo meñique del pie contra un obstáculo, y expresa mucho dolor. El cerebro de los espectadores se activa en las mismas zonas del cerebro que las del sujeto que se ha golpeado. Los neurólogos llaman a estas neuronas, neuronas espejo, pues copian con fidelidad lo que el otro hace, pero lo que es más importante, copian lo que el otro siente, en alguna medida.

La melancolía parece del todo negativa, pero tiene un aspecto positivo e importante: hace más sensible al sujeto que la padece, respecto a los demás, aumenta la compasión, abre los ojos para ver los pesares y dolencias ajenas. El que está muy feliz no entiende la tristeza del otro, no le cabe en la mente. El hambre permite comprender el hambre, el dolor físico, comprender los dolores físicos y la pena moral, las penas del mundo. El dolor educa la conciencia. Ese es uno de los aspectos bonitos y útiles del dolor.

El siguiente es un poema para un hijo muerto, de la americana Mary Jo Bang

FUISTE ERES ELEGÍA

Frágil como un niño es frágil.
Destinado a no durar siempre.
Destinado a convertirse en otro
para la madre. Aquí estoy
sentada en una silla, pensando
en ti. Pensando
en cómo era
hablar contigo.
Cómo a veces era maravilloso
y otras veces horrible.
Cómo las drogas cuando había drogas
deshacían lo bueno casi por completo
pero no por completo
porque lo bueno siempre podía ser visto
brillar como brilla el lamé
en el escaparate de una tienda
llamada Las Cosas
Hermosas Nunca Duran Siempre.
Te amé. Te amo. Eras.
Y eres. La vida es experiencia.
Así de simple es todo. La experiencia es
la silla en que nos sentamos.
Sentarse. Pensar
en ti donde eres un vacío
que llenar
por la añoranza. Te amaba.
Te amo como amo
todas las cosas hermosas.
La auténtica belleza rara vez es auténtica.
Eras. Eres
en mayo. Mayo mirando
hacia junio que llega.
Así es como mido
el año. Todo Fue Culpa Mía
es el título de la canción
que he estado cantando.
Incluso cuando me pedías calma.
No he tenido calma alguna,
he estado llorando. Creo que tú
me has perdonado. Todavía me pones
la mano en el hombro
cuando lloro.
Gracias por eso. Y
por tu inefable sentido
de la continuidad. Eras. Eres
la cosa más brillante en el escaparate de la tienda,
lo más singular y hermoso que he visto en mi vida.

Categoria: General

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Opiniones

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Opinión por:

ho manik

4 marzo 2012 a las 16:13
  

VERDADADERAMENTE CONMOVEDOR.
La compasion es la que no permite que seamos frias rocas ,los seres humanos grandes saben y viven la pasion y la compasion.
Hermosos este articulo ,igualmente doloroso…….
El poema hace que el alma de mujer,de madre,de lo femenino llore…
La fotografia duele en el corazon de la humanidad…

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