Unidad Investigativa

Publicado el Alberto Donadio

El ministro “Cascarilla”

Escribe Juan Raúl Navarro:—

LA SENADORA  “DESCABALGADA“ Y EL MINISTRO “CASCARILLA”

El proyecto de ley, propuesto por la congresista María Fernanda Cabal, para amparar a quienes “compraron la tierra bajo la presunción de buena fe, es decir, mediante procesos de compra legal y autenticación por parte de la Superintendencia de Notariado y Registro”, es propio de alguien que está fuera de sus cabales. ¿Qué buena fe pudo motivar a quienes adquirieron tierras por una ínfima parte de lo que deberían costar, que se depreciaron por las matanzas y los desplazamientos con que se implementó la estrategia para desvalorizarlas y apoderarse de ellas? Su proyecto de ley evidencia tanta buena fe como la que tuvo el ministro Carrasquilla al crear la empresa que lo apuntaló como multimillonario, a costa de más de cien municipios colombianos.

La de Carrasquilla fue una jugada digna de un consagrado ajedrecista, y se asemeja a la del odontólogo que ponía dulces en las ventanas de los jardines infantiles. Primer movimiento: desde el cargo de ministro de hacienda —que ocupó entre el 9 de junio de 2003 y el 5 de febrero de 2007— lideró una reforma constitucional para facultar a los alcaldes a comprometer los recursos futuros de sus municipios. Jaque Mate: poco después de que su empeño se convirtiera en ley de la República –recién retirado de su cargo– fundó la compañía panameña Konfigura Capital, la cual asesoró la emisión de los bonos que permitieron la concreción de dicha reforma. Estos bonos —con intereses muy por encima del promedio acostumbrado— enriquecieron a Carrasquilla y a sus socios. Su empresa se embolsó el 3 por ciento de la operación, es decir 70 mil millones de pesos, a razón de 14 mil millones anuales durante 5 años. Hoy se les conoce como los Bonos Agua o “Bonos Carrasquilla”, pero como en realidad fueron una trampa en la que trastabillaron y cayeron 117 municipios, cuyas alcaldías recibieron créditos que luego tendrían que pagar administraciones posteriores —y como en la mayoría de los casos no se realizaron las obras para las cuales estaban destinados los recursos— deberían llamarse, seriamente, los “BONOS CASCARILLA”.

Comentarios