Psicoterapia y otras Posibilidades

Publicado el María Clara Ruiz

Depresión… ¿Cómo no?

Cuando la melancolía abriga la nostalgia de ser tan diferente a lo ideal, corroe la mirada y el desaliento parece condenar a la resignación

depresión por un ideal del yo demasiado alto

La angustia moja la piel con ese sudor que delata el miedo ante cualquier intento de avanzar. Ese miedo que oprime los músculos, que tensa, hiere, bloquea ante la idea de fallar.

¿Fallar a quién?

Fallar a alguien concreto o a diversos rostros que aparecen como carceleros persiguiendo a un fugitivo… O tal vez a voces que se alzan ahogando cualquier asomo de tranquilidad diciendo:

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Dar la Talla… ¿Para Quién?

“Delgadez, es la talla que te toca

“Matemáticas, es el don de los inteligentes

“10, es la nota que tienes que sacar”

“SI. Es lo que hay que responder cuando se te ordena algo”

“Ganador/a. Es lo que se debe decir siempre de ti”

Pero la realidad se empeña en traicionar la expectativa, cayendo el cuerpo indomable en la trampa de los pasteles de la esquina o en la creativa lógica del arte. El SI que suena tan lleno de nada, parece un llanto más que una afirmación. Ganar está tan lejos que haría falta una escalera con peldaños infinitos para lograrlo.

Vivir mirando hacia la cima cansa, frustra, deprime. Pero como no hay tiempo para absurdos la tendencia es a huir no importa a donde, con tal de escapar de una consciencia que suplica ser vista, escuchada y expresada.

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Huyendo hacia adelante, hacia atrás, hacia afuera, hacia adentro…

La consciencia, que a veces consigue colarse por las rendijas menos esperadas dando vía libre a sensaciones antes escondidas: Rabia por no poder, frustración por no saber, impotencia por valer sólo si se es capaz de saltar, correr o volar, aunque el suelo o el aire se muevan en dirección contraria.

Y aún así, alguna vez se llega… o se cree estar a punto de llegar. Pero antes de dar el último paso aparece una mano invisible moviendo la montaña y alejando la cima del alcance. Sólo se oye decir un: “Ahora esfuérzate un poco más y llegarás más y más alto!”

Depresión… ¿Cómo no?

Un eterno querer y no poder y en el imaginario la idea de que los demás sí pueden. Brillar con luz propia es imposible en ese mundo inventado porque allí la vida es una constante competencia, una  máquina de tiempo para hacer lo máximo en el menor tiempo posible, a pesar de todo y por encima de todo.

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Contactos Artificiales – Muletas que no ayudan a Caminar

Ese ser construido alrededor de un ideal no habita el cuerpo. Porque el cuerpo no se siente, no se ve, con él no se conecta.

Se puede permanecer indiferente a los mecanismos que limitan y estancan. Y también se puede sacar el jugo a la vida, aprovechar las posibilidades que el cuerpo y la mente en armonía nos ofrecen.

Pensarse, verse, amarse… ser. Abrir la percepción contaminada de inútiles mandatos. Mirarse en el espejo de la realidad y aceptarse inacabado/a. Mejorarse, por supuesto navegando entre límites y capacidades.

María Clara Ruiz

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