Psicoterapia y otras Posibilidades

Publicado el María Clara Ruiz

Y ahora… ¿Qué hago con mi Vida?

Cambios,  Crisis y otros Caos…

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Lo teníamos todo muy bien organizado. Y aunque las rutinas nos pesaban o aburrían, eran como brújulas para seguir andando hacia puertos más o menos seguros. Pero el tiempo hizo su trabajo y la rueda giró. Avanzamos, tomamos distancia, abandonamos o nos abandonaron, nos perdimos, retrocedimos o simplemente crecimos.

Son los cambios de la vida que, aún felices muchas veces, suponen la pérdida de lo que ya no es. Son las rupturas que nos invitan a diseñar otras maneras de convivir. Son las despedidas que ponen a prueba todas nuestras fuerzas, tal vez para enseñarnos nuestra más profunda intimidad.

Pasamos por estas experiencias varias veces en la vida y nadie se salva de ellas, aunque hay quienes se sienten más cómodos mirando los acontecimientos desde el rol del espectador y no faltan quienes prefieren imaginarse protagonistas de teatros, donde indiferentes marionetas son dirigidas por seres todopoderosos.

Pero queriendo o no, nadie… NADIE se salva de los cambios de la vida.

A los cambios vitales se les llama “pequeñas muertes” o “muertes cotidianas”.  Muertes en todo caso, aunque aquí tenemos algunas oportunidades de renacer. Como tales, nos lanzan al vacío vertiginoso en el que nada se puede controlar y donde el futuro aparece como una hoja en blanco.


Cambios, Crisis y otros Caos: Algunas experiencias en jóvenes y adultos:

  • El paso del instituto a la formación profesional, la definición de un oficio, la elección del proyecto laboral.
  • Las mudanzas, desde los cambios de residencia hasta las migraciones internacionales.
  • El principio de la convivencia en pareja y el matrimonio.
  • La llegada de los hijos.
  • La ruptura de la relación de pareja.
  • Los cambios de trabajo y de estatus laboral.
  • La experiencia del “nido vacío”, cuando los/las  hijos/as crecen y salen a volar.
  • La jubilación.
  • La enfermedad o muerte de amigos/as, parejas, padres, madres y familiares.
  • Los cambios propios de la edad.

La forma como vivimos estos cambios está muy influida por el carácter, es decir, por la manera como sabemos enfrentarnos a los acontecimientos vitales.

Ante la pérdida de control y la incerteza, elegimos luchar contra la corriente o nos dejamos llevar con la confianza que nos queda. También podemos sentarnos a lamentar nuestra mala suerte mientras buscamos culpables o afrontar el dolor, el miedo o la ansiedad que comprensiblemente aparecen.

Podemos esperar que algo o alguien venga a salvarnos o tal vez emprender el camino, aún sin mapa. Podemos estancarnos en el drama o quizás aprovechar los nuevos recursos para salir del hoyo. Podemos disfrutar de los cambios felices o boicotearnos con problemas que de todas formas van a llegar, aún sin nuestra ayuda.

Podemos, en fín, escampar bajo el dominio del carácter o gestionarlo para poder encontrarnos con lo mejor de nosotros/as mismos/as, con nuestra naturaleza, con nuestra forma auténtica de ser.

María Clara Ruiz

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