Omayra

Publicado el Pablo Aristizábal Castrillón

Colombia, tercera en el mundial

Quedar de tercero en el mundial es el mejor resultado que ha obtenido Colombia en esta disciplina a lo largo de toda su historia. Se trata de un deporte completamente dominado por europeos y norteamericanos, que parecen no tener miedo a perder su vida o el movimiento en alguna de sus extremidades. La velocidad que alcanzan los competidores es de 90 kilómetros por hora, en pistas llenas de saltos y obstáculos naturales, sin más protección que la del casco y los otros implementos de seguridad, parecidos a una caparazón delgada. Es un deporte para bestias, podría decir cualquiera con un poco de sentido común. Y una de esas bestias, un animal, el tercero más rápido del mundo en el Down Hill, o descenso de montaña en bicicleta, según el último campeonato mundial que se realizó en Fort William (Reino Unido), en junio del 2015, es colombiano, de Manizales: Marcelo Gutiérrez Villegas.

Han sido pocos los cubrimientos periodísticos grandes que se han hecho en Colombia sobre Maguvi, como lo llaman en el equipo europeo (Giant Factory) en el que compite. Uno de ellos lo hizo Pirry, quizá motivado por su afición a los deportes extremos. Resulta muy cierto, como denunció el periodista, que hace falta interés en este tipo de acontecimientos, lo que ratifica que los temas abordados por los medios son bastante reducidos. Y no es que solo publiquen lo que será aceptado por la audiencia, pues, ¿cómo es que un animal como Marcelo no va a captar la atención del público?, sino que tienen la costumbre de inclinarse ante lo obvio. Por eso es que casi nadie en Colombia sabe quién es Marcelo Gutiérrez Villegas, uno de los mejores 10 del Down Hill a nivel mundial, ni mucho menos su hermano Rafael, campeón panamericano, otro animal, que si sigue dedicado, también será uno de los grandes.

Las bicicletas, como es evidente, no son algo ajeno a los hermanos Gutiérrez Villegas, pero tampoco al resto de su familia, su padre Hernando Gutiérrez  también fue ciclomontañista y se ha dedicado siempre a su taller, “Bizoño Mechanics”, primer equipo de Rafael y Marcelo. Claudia Villegas, su madre, los ha acompañado y respaldado en todo el proceso, con todo lo que este exige, como verlos correr peligro y mantenerse tranquila, entre otros pequeños detalles como asumir parte del financiamiento.

Si hay algo que puede explicar los triunfos de Maguvi es la disciplina que ha adquirido con el tiempo, el apoyo que ha recibido por parte de su familia y la topografía manizaleña, tan empinada que hace posible la práctica del Down Hill. De otro modo, todo lo que ha logrado sería imposible, más aún en Colombia, un país donde las condiciones para poderse dedicar al deporte aún son muy precarias. Pero eso es, precisamente, lo que pueden lograr actividades como el deporte y la cultura, estimular la disciplina, que no solo transforma al que ejerce la actividad, sino a todo su entorno, cosa que puede atestiguar cualquier familia que cuente con algún integrante dedicado a alguna de estas actividades.

“El Down Hill”, el deporte, “es una lucha contra uno mismo”, así lo define Rafael Gutiérrez en un video que realizó ESPN en la ciudad de Medellín, aspecto clave para la disciplina. También afirma que como las competencias se definen por milésimas de segundo, es necesario estar siempre al límite. Contrario a lo que pudiera pensarse, no basta con ser un animal, aunque sea necesario en gran medida, ya que lo marca la diferencia es la concentración y, por supuesto, la técnica, como afirman los propios corredores; “los más locos son los que primero se caen”, pero los cobardes ni siquiera se tiran. Personajes como Rafael y Marcelo dejan el nombre de Colombia y de Caldas en alto, aunque no generen tanto ruido, como algunos que sí lo hacen y todavía les falta para alcanzarlos.

 

Video del 2012:

 

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