Líneas de arena

Publicado el Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)

El club de los fumadores solitarios

Alguna vez tuve la mala idea de fumar, era un jovencito bastante tonto y quería impresionar a los chicas de mi edad, fingiendo tener costumbres de mayores, pero lo peor de todo es que no sabía hacerlo.

Durante unas semanas equivocadamente creía que sabía fumar, hasta que un compañero de colegio a quien apodábamos el ¨Diablo¨ (quien realmente no era tan malo como lo puede sugerir el alias), nos enseñó a algunos novatos cómo se fumaba, aspirando el humo. Sentí morirme y aunque seguí con la moda un tiempo, un buen día amanecí convencido que aquello era una completa estupidez, pues en lugar de placer, me producía desagrado y creía que podía enfermarme.

Dejé el cigarrillo sin dolor y con la misma facilidad con que lo había adquirido.

No soy fumador, pero tampoco soy fanático y respeto la necesidad o el gusto que experimentan otros al encender y lanzar humo. Incluso llego a sentir algo parecido a la compasión, cuando veo a los fumadores cercados por una sociedad que en busca de la salubridad los persigue con encono. En algunos aeropuertos han creado unos espacios para los fumadores que más parecen jaulas de zoológico, un espectáculo deplorable por demás.

A un querido poeta y editor a quien no mencionaré con nombre propio para librarlo de los cazadores de fumadores, tuve que recibirlo en un aeropuerto pues organizábamos en conjunto un evento cultural, acto seguido del saludo me imploró que le permitiera fumarse un cigarro, que él mismo armó con un tabaco especial en una gracia artesanal que admiré. En ese momento, pensé que este poeta tenía todo derecho de un momento de gozo, al ser él mismo creador de objetos de placer.

En su honor y replicando cierta frase, aunque no fumo defiendo el sagrado derecho de mi amigo y sus colegas fumadores a quemar su existencia.

Dixon Acosta Medellín

@dixonmedellin

P.D.: Mientras preparaba la presente nota, me enteré de la noticia que un modelo y actor conocido por protagonizar la publicidad de cierta marca de cigarrillos, murió de una enfermedad pulmonar, derivada de su hábito, en cruel coincidencia. Ahora bien, para decir algo positivo, el hombre fue consecuente con su nociva costumbre y si algo tuvo de bueno esa publicidad fue la música que me permito compartir. La partitura originalmente es el tema principal de la película de vaqueros ¨Los Siete Magníficos¨. 

No deseo que se interprete que estoy promoviendo el cigarrillo, sólo manifiesto que así como muchos deseamos respirar aire puro, hay otros que desean agregarle humo a sus vidas y tienen todo el derecho a calmar esa necesidad, mientras esperan algo o alguien como Sarita Montiel.

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