Las Ciencias Sociales Hoy

Publicado el Las Ciencias Sociales Hoy

“Todos los colombianos deberíamos conocer la Constitución Política”: Carlos Bernal Pulido

En entrevista, el magistrado de la Corte Constitucional, Carlos Bernal Pulido, habla de su más reciente libro: “Derechos, cambio constitucional y teoría jurídica. Escritos de derecho y teoría constitucional”, publicado por la Universidad Externado de Colombia. 

 

Háblenos de la estructura del libro…

El libro tiene tres ejes sobre los cuales está construido. El primero aborda la ontología de los derechos humanos, es decir, su naturaleza. El segundo expone una amplía discusión sobre los motivos y razones por los cuales cambian las constituciones y se adaptan a la realidad y, el tercero aborda al Derecho como una práctica jurídica social, es decir, explica cómo se relacionan el derecho y la sociedad. Sin duda, tres elementos claves para la práctica jurídica colombiana.

¿Por qué es importante reflexionar sobre los derechos humanos?

La Constitución de 1991 ha acercado mucho más el Derecho a las personas por medio de los derechos fundamentales. Hace algunos días la Corte Constitucional recibió la tutela número siete millones.  Eso quiere decir que, en los últimos 26 años, siete millones de ciudadanos han intentado resolver los conflictos mediante la tutela en lugar de usar la violencia privada. Es por ello que es necesario reflexionar sobre los derechos fundamentales. Todos los colombianos deberíamos conocer la Constitución Política.

¿Por qué debemos abordar académicamente la Constitución Política de Colombia?

La Constitución es un documento viviente, como han señalado algunos profesores en Estados Unidos.  Eso quiere decir, que el texto escrito no es capaz de contener todo lo que la Constitución significa. Es como un poema o una novela en la que las palabras y las frases no son capaces de expresar todo el sentido.  Este se encuentra en las interpretaciones de los lectores. En lo que concierne a la Constitución, su significado se encuentra en lo que de ella dicen los intérpretes. En este marco el trabajo del juez constitucional consiste en dilucidar los valores del constitucionalismo democrático.

Dos lectores del libro “Derechos, cambio constitucional y teoría jurídica” señalaron que su libro está enmarcado en el neoconstitucionalismo. ¿Usted estaría de acuerdo?

El neoconstitucionalismo es una concepción del Derecho según la cual los derechos fundamentales cumplen un papel protagónico. Este libro es un estudio sobre diversos problemas que atañen al neoconstitucionalismo. Presta especial atención a lo que ocurre en la práctica colombiana y la compara con experiencias de otros países de Europa y América latina.

Usted fue estudiante del constitucionalista Carlos Restrepo Piedrahita, ¿qué recuerda de él?

Comencé a trabajar con él cuando estaba en segundo año de la carrera. Recuerdo su dedicación y su amor por el trabajo. Era un investigador riguroso. No se contentaba con conocer los relatos de segunda mano. Siempre buscaba la fuente original de conocimiento. Era una persona muy culta y un políglota. Aprendí mucho de él.

Luego de tener esa calidad de profesores en la Universidad Externado, ahora que es magistrado de la Corte Constitucional, ¿qué recuerda de su formación en su alma mater?

De la U. Externado recuerdo a Fernando Hiniestrosa y su generosidad con el conocimiento. Siempre estaba informado de lo que pasaba en el mundo y de las novedades editoriales.  Del Externado también recuerdo el fomento a  la autonomía del pensamiento -es decir no pensar como todo el mundo y dejar que la mente se incline por persuasiones que no tienen fundamento- en esas aulas se generan espacios para el análisis crítico, la independencia, que es una virtud que sigo en mi labor como magistrado. También aprendí a ser concreto, y directo, así lo evidencian las sentencias que salen de mi despacho.

En el libro hay un gran apartado sobre el derecho al agua. ¿Por qué este tema es tan importante para usted?

Porque es crucial. Si hay un recurso escaso en el mundo es, sin duda, el agua. Recientemente en los medios de comunicación pudimos conocer como en Ciudad del Cabo, por ejemplo, el acceso al agua ha sufrido restricciones severas. En la Corte Constitucional hemos recibido tutelas de ciudadanos que solicitan el acceso al recurso hídrico. En el libro comparo la jurisprudencia de otros países sobre este derecho y trato de encontrar soluciones trasplantables a nuestro sistema.

En su libro más reciente también se puede ver un diálogo muy rico e interesante entre el Derecho y la Filosofía. Usted es abogado y filósofo, ¿por qué buscó tener esta doble formación?

Desde el primer año de formación comprendí que la Filosofía y el Derecho eran un buen complemento. En la universidad pude entablar intensas e interminables conversaciones sobre temas filosóficos con Hiniestrosa, Restrepo Piedrahita y Luis Villar Borda. De igual manera, Robert Alexy se convirtió en mi mentor desde la época de mi primer doctorado. Siempre me ha gustado aproximarme de forma crítica a las diversas teorías sobre el derecho y la constitución. El Derecho no está alejado de las concepciones que como ciudadanos tenemos de él. Lo que pensamos del Derecho en cierta manera termina definiendo lo que el Derecho es, y eso es un objeto de estudio de la Filosofía. Al final de cuentas, el Derecho es el conjunto de muchos discursos: el de los ciudadanos, los abogados, el Congreso y las Cortes.  La filosofía ofrece métodos para la comprensión de todos ellos.

¿Qué puede esperar el lector del libro “Derechos, cambio constitucional y Teoría Jurídica”?

En él encontrará un análisis crítico de las más emblemáticas concepciones acerca de los derechos fundamentales y el cambio constitucional. Estos son los elementos que suscitan las más agudas controversias en nuestra práctica constitucional.  Estas reflexiones serán de gran utilidad para todos aquellos que quieran acercarse al derecho constitucional, desde la teoría o la práctica.

Comentarios