La Sinfonía del Pedal

Publicado el César Augusto Penagos Collazos

La Cuchilla, la loma que está de moda

La Cuchilla, es hoy por hoy, el ascenso más transitado por los aficionados al ciclismo de Bogotá. Otras subidas como Patios, El Vino, El Romeral, San Miguel, La Tribuna, Canicas, El Tablazo y el Alto de la cabra, han pasado a segundo plano, gracias a la altitud y dureza del páramo de Guasca, donde se camufla esta loma capaz de reventar los pulmones de principiantes y profesionales.

Los fines de semana, ciclistas aficionados, nuevos y experimentados; alumnos de escuelas y hasta profesionales, afilan sus piernas serpenteando la tortuosa Cuchilla, una loma que se estira 12 kilómetros, entre la frondosa vegetación del páramo de Guasca, municipio de Cundinamarca, ubicado a 50 kilómetros de Bogotá. Los aficionados a las bielas, se someten con resignación a un ascenso que alcanza los 3365 metros sobre el nivel del mar.

Uniformes de todos los colores, alusivos a los equipos internacionales de las grandes carreras y bicicletas de todas las calidades, desde el alambre (una bicicleta pesada y vieja), pasando por las todoterrenos, hasta las naves de carbono, que valen un ojo de la cara, forman esa romería ciclística que se pierde entre pinos, cultivos y una espesa niebla, dueña y señora de estas ricas tierras.

Hace un año si se le preguntaba a un habitante de Guasca por la ubicación de La Cuchilla, lo más probable es que pusiera cara de que le estaban hablando en chino. Los lugareños no estaban acostumbrados a este tránsito intenso de ciclistas, pues su páramo, no era más que un difícil paso hacia los municipios de Sueva y Gachetá, propios de la región del Guavio.

La Cuchilla y el  ‘filo’ del tiempo…

Algunos zigzaguean y se retuercen sobre el sillín para no poner pie en tierra antes de tiempo, otros avanzan a paso tun tun, y otros pocos van a verdadero ritmo de competencia, dejándole el polvero al que se encuentren a su paso. Estos que van de prisa, luchan por igualar o superar los mejores tiempos registrados en Strava, el facebook de los ciclistas.

Dicha aplicación muestra que Oscar Tovar, por ejemplo, tiene el mejor tiempo con 30’26”, registrado el 19 de abril de 2015, a una velocidad promedio de 23,2 kms/h. Tovar es seguido por Pablo Remalas (así aparece), con 34’09” y Leonardo Sanabria con 34’39”. La mujer con mejor registro es Camila Cortés con 40’06”, a una velocidad promedio de 17.6 kms/h, impuesto el 27 de febrero del presente año. Todos son unos monstruos!!!!

Lo común es que la gente ‘normal’ gaste más de la hora para coronar el puerto, pues los que han ido allí, una o más veces, han tenido que disponer de un gran tanque de oxígeno de reserva, ya que como antesala a la gran subida es menester  encarar Patios (en el caso que vengan por La Calera) y El Salitre, una pendiente de escasos tres kilómetros, que acelera las pulsaciones de los escarabajos más aguerridos.

José Fuentes, hizo el ascenso por primera vez, cuando se realizó el Gran Fondo Nueva York, versión Colombia, el año pasado. Desde entonces, ha regresado en dos ocasiones, a sabiendas de que su corazón y sus piernas van a explotar. “El poco tráfico, la tranquilidad, el paisaje y las buenas condiciones de la vía, son los atractivos de La Cuchilla”, asegura este aficionado que se toma un respirito antes de iniciar el regreso.

El ‘ángel’ de La Cuchilla

Precisamente, en este inhóspito lugar, salvaje por decir menos, una vía de una pendiente constante entre el 5% y el 7% de dificultad, sin tiendas, ni donde pedir auxilio en caso de emergencia, inspiró a Juan Manuel a brindar una ayudita a los sudorosos deportistas. Cada fin de semana, lleva en su vehículo cuatro termos con tinto; agupanela, bocadillos, bananos, sanduches, agua y gaseosas que le han devuelto el alma a más de uno, entre ellos, Oscar Sevilla, tres veces campeón de la Vuelta a Colombia; Sergio Henao, pedalista de la escuadra inglesa Sky,  y el chavito, Esteban Chávez.

“Esto no era normal, el ciclismo aquí se ha fomentado desde hace un año, por la tranquilidad del pueblo, la altura, el tráfico es muy poco; lo único que se encuentra es neblina, frío y una pureza del carajo”, comenta Juan Manuel, mientras despacha tintos a diestra y siniestra. Él dice que con su tienda parameña, motiva a los ciclistas a que suban sin peso y le hagan el gasto.

A pocos metros de su improvisada, pero vital cafetería, se escucha el intenso jadeo de los escarabajos que dan sus últimos pedalazos para alcanzar la gloria, una satisfacción tan personal e intransferible, cuyo único testigo es Juan Manuel, que de vez en cuando lanza halagos que se cuelan entre la espesa neblina: vamos campeón, buena esa, ya llegó mijo…

La Cuchilla, fuente de vida

El páramo de Guasca ha sido lugar de paso del oso de anteojos y venados, entre otros animales típicos de la región. Además, es fuente hídrica de los ríos Siecha, Aves, Teusacá, Sueva y Blanco y 56 humedales. El páramo Grande, como también se le conoce, es un santuario de flora, fauna y ciclistas congelados.

Por: César Augusto Penagos Collazos

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