Conspirando por un mundo mejor

Publicado el Yolima Vargas Garzón @yoligrilla

Una experiencia neorural cerca a Manizales

La expresión “neorural” (Chevalier, 1981 en Nogué, 1988) hace referencia al “fenómeno de instalación en el campo de un colectivo mayoritariamente joven y procedente de zonas urbanas” (Nogué, 1998, P. 1).

Como la fecha de la cita lo indica no es un fenómeno nuevo, de hecho tuvo su auge en la década de los sesentas en países de Europa y en Estados Unidos, como una expresión de protesta de muchos jóvenes al actual modelo económico que ya se imponía en esa época. En palabras de Nogué (1988) el retorno se convertía en un recurso ante fenómenos sociales como la crisis, el desempleo, el ideal de recorrer la tierra y retornar a la naturaleza.

Hoy parecen ser los mismos valores los que motivan a los jóvenes a convertirse en “neocampesinos”, la novedad es que el fenómeno se repite en un mundo globalizado, donde cada vez son más comunes las familias jóvenes compuestas de miembros de distintos orígenes, culturas y continentes.

Es el caso de Lineth Contreras y Arne Hornung, una pareja colomboalemana que después de tener a su primer hijo decidieron retornar a Colombia en la búsqueda de una actividad económica que les permitiera una relación más íntima con lo rural.

Las motivaciones para hacerlo fueron varias: el deseo de Lineth de regresar a Colombia, pues en sus palabras extrañaba la calidez y espontaneidad del país, acompañado de un espíritu de exploración de Arne y un convencimiento de que la vida rural evoca la honestidad, amabilidad y generosidad, valores que quieren inculcar en su hijo, además de ofrecerle un ambiente con mayor libertad donde pueda experimentar la realidad de la mayoría de la gente en el mundo, pues consideran que Alemania, un país industrializado y poco campesino, tiene una sociedad basada en el control que aunque ofrece mucha seguridad de distintos tipos para los niños, también los coarta y los educa en el materialismo.

Por cuestiones del destino esta familia terminó administrando un hostal a media hora de Manizales al cuál le dieron un nuevo significado. El hostal Monte Quimbaya se concibió como un homenaje a las culturas ancestrales de la zona, se ubica en la región cafetera de Villa María y hoy se encuentra en proceso de ser un ecohostal sostenible tanto en el ámbito ambiental como social.

El proyecto se ha construido con base al respeto y reivindicación de los saberes y cultura de los habitantes de la región. En la práctica los visitantes del hostal tienen una experiencia pedagógica que los motiva al aprendizaje a través del intercambio cultural, la relación con el territorio, así como la interacción con la naturaleza y las prácticas campesinas.

Vale la pena ir a conocer este y otros proyectos que empiezan a volverse populares en el país, y como dicen Lineth y Arne, tejer redes que beneficien a todos.

Para mayor información:
Hostal Monte Quimbaya
Hostal Monte Quimbaya en Facebook

Lineth, Samuel y Arne.
Lineth, Samuel y Arne.

 

Nogué, J. (1988). EL FENÓMENO NEORURAL. Agricultura y sociedad No 47 (abril – junio).

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