Conspirando por un mundo mejor

Publicado el Yolima Vargas Garzón @yoligrilla

Y correrán ríos de miel y leche…

Río Bogotá
Fotógrafo: Daniel Bernal. Fuente: Humedales Bogotá

La campaña del candidato a la alcaldía Enrique Peñalosa sorprendió con una promesa virtual (render). La versión actual de los ríos de miel y leche pero hecha en video, prometiendo convertir al maltratado río Bogotá en el polo y “centro” de desarrollo de una “futura” Bogotá, imitando a ciudades como Londres, New York, Toronto, Washington, Amsterdam o Zurich.

Una jugada astuta del candidato y una promesa seductora que ha podido enganchar a varios incautos, además de satisfacer un sentimiento generalizado de muchos capitalinos: el clasismo, muchas veces arribismo, que desprecia y rechaza lo autóctono para anhelar e imitar lo externo.

En contraste, Colombia lleva siglos de padecer efectos negativos de la imposición de lógicas extranjeras. Un ejemplo histórico y tangible es la europeización de la Sabana de Bogotá:

“[…] la Sabana aparecería en estos discursos como un paisaje civilizado y ordenado […] Este discurso del paisaje, permitiría también a la elite bogotana diferenciarse de otras regiones del país que se consideraban bárbaras e insalubres debido a la mezcla de alta temperatura y humedad, vegetación exuberante, fauna hostil y “gentes de todos los colores” (Delgado, 2010) (1)

Esta europeización de la Sabana de Bogotá, sus alrededores y las faldas de sus cerros, entre otros aspectos indeseables, exterminó casi en su totalidad la vegetación nativa y la reemplazó por especies forestales introducidas como acacias, pinos, urapanes, cipreses, álamos, eucaliptos y araucarias, especies importadas de Australia, Japón o Europa que además “de presentar un paisaje triste, en ocasiones causan daños, algunas veces graves, como las acacias plantadas en la ciudad de Bogotá, que con cualquier viento se caen o con sus raíces levantan pavimentos. Los eucaliptos que como verdaderas bombas van secando los terrenos y hasta los pantanos […]” (García-Barriga, 1968)  (2), los pinos que esterilizan el suelo, o los urapanes, una especia invasora muy agresiva que desplaza bosques nativos.

Con la anterior referencia no se pretende desestimar las experiencias internacionales como fuente de estudio. En determinados contextos éstas se constituyen en valiosas herramientas de análisis y punto de referencia para desarrollar proyectos adaptados a las necesidades particulares de una ciudad como Bogotá. Lo que sí se busca es la reflexión sobre el imaginario colectivo de que “todo lo extranjero es mejor”, pues las experiencias extranjeras pueden ser evidencia de éxito pero también de fracaso.

Contrario a lo que plantea el candidato Peñalosa, el manejo de cuencas y ríos en ciudades europeas es un ejemplo de fracaso. Hoy existe un consenso político, científico y académico en ese continente, de que “los ríos y corredores ribereños son los espacios más dañados y amenazados de Europa” (Tockner & Stanford, 2002 en Ollero, 2008) (3), como consecuencia de su alteración a lo largo de siglos.

Entre muchas otras transformaciones de ríos en Europa, Ollero (2008) identifica los embalses como los más nocivos, seguidos de los cambios de uso de suelos y la urbanización de las cuencas. Estos tres factores son el principal obstáculo de ecólogos, biólogos y geólogos que procuran devolver los ríos europeos a su estado natural, a través de una técnica innovadora que se denomina “Renaturalización de ríos“.

En este contexto es posible afirmar que la promesa de Enrique Peñalosa pretende imitar un modelo, que en los mismos países que usa como ejemplo es considerado nocivo debido a sus efectos negativos. Éste consiste en profundizar los problemas que ya tiene el río Bogotá, al sugerir como prioridad de ordenamiento la construcción de la ciudad al rededor suyo, cambiando usos del suelo y urbanizando la cuenca: alteraciones irreversibles que en sectores ya construidos del río Bogotá son causa de grandes conflictos sociales y ambientales.

En un diagnóstico preliminar del río Bogotá, Germán Andrés Quimbayo Ruiz, ecólogo y geógrafo colombiano experto en el área de ordenamiento territorial (4), explicó para este artículo que la problemática actual del río obedece a una historia de ocupación del territorio caracterizada por la urbanización poco planificada como consecuencia de políticas que le han dado mayor prioridad al capital inmobiliario y la especulación del suelo, por encima de otros criterios de organización. Para evitar inundaciones, el río Bogotá ha sido intervenido con el propósito de amoldarlo a este crecimiento desorganizado, pero tarde o temprano el río ha terminado recuperando su espacio, un ejemplo fue la catástrofe de inundaciones asociadas a la temporada de lluvias del fenómeno de La Niña en 2010 y 2011.

Para Quimbayo el manejo del río Bogotá desde un criterio sociaombiental debería ser regional, integral y sobreponer la relación ecológica del río con otros ecosistemas urbanos y limítrofes (como las faldas de los cerros, los humedales, otros ríos, quebradas e incluso páramos y bosques andinos), por encima de  intereses de construcción y especulación del valor de la tierra.

En consenso con lo que plantean otros expertos en el tema, Quimbayo advierte que es erróneo banalizar la complicada situación del proyecto de limpieza del río Bogotá, que se encuentra en un gran enredo jurídico y ya completa casi 25 años de atrasos, frustraciones y hasta sentencias incumplidas del Consejo de Estado.

Según Rafael Colmenares (2012) (5) aunque la urgencia de tratar las aguas residuales que se vierten al río Bogotá empezó a tener protagonismo en la década del 90 cuando se contrató por un billón setecientos mil  pesos a una firma francesa que se haría cargo de todo el proyecto, en 1998 la administración de Enrique Peñalosa se opuso vehemente al proyecto de limpieza. El hoy candidato canceló de manera unilateral el contrato y dejó al Distrito en una difícil situación jurídica que seis años más tarde obligaría a la ciudad a pagar una indemnización  multimillonaria (11 millones de dólares más las ganancias proyectadas por la compañía durante 24 años de ejecución).

El tema del saneamiento de las aguas del río Bogotá es tan complejo que requeriría un artículo completo para tratarlo hasta el día de hoy. Por lo pronto, más allá de promesas que se ven lindas y que en el fondo son usadas para justificar la urbanización insostenible del Altiplano, bastaría con que el futuro alcalde o alcaldesa de Bogotá se comprometiera a apoyar y sacar adelante el proyecto de recuperación del río Bogotá, que después de 25 años de espera y dinero enterrado en multas debido a malas decisiones políticas, aún parece ser una utopía.

Referencias

(1) Delgado, J. (2010). La construcción social del paisaje de la Sabana de Bogotá (1880-1890). Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas. Departamento de Geografía.

(2) García Barriga, Hernando. Árboles de la Sabana de Bogotá. Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Vol.13, No.50 (Diciembre, 1968), p. 273-277.

(3) Ollero, A. (2008). Alteraciones geomorfológicas de los ríos en Europa y principios para la restauración de la dinámica fluvial. Expo Zaragoza. Semana temática: Agua para la vida. Eje temático: Ríos y sostenibilidad.

(4) Perfil Germán Andrés Quimbayo Ruiz Ecólogo de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá) y magíster en Geografía de la Universidad de los Andes, Colombia. Con experiencia en asuntos de ordenamiento territorial, participación social y comunitaria en temas ambientales, con especial énfasis en ecosistemas y paisajes urbanos. Interesado en el análisis de problemáticas y políticas públicas ambientales desde los enfoques de la ecología política, la historia ambiental y los estudios de cambio del paisaje. Ha trabajado con instituciones como la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, y en el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en donde fue investigador en biodiversidad en entornos urbano-regionales. Asimismo, ha sido colaborador de la Fundación Humedales Bogotá desde el año 2011. Actualmente es investigador independiente y consultor ambiental.

(5) Colmenares, R. ¿Qué sociedad se refleja en el río Bogotá?. Revista digital Razón Pública. Julio 16 de 2012.

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