Con-versaciones

Publicado el Bat&Man

Cinco factores que asfixiaron a la Bogotá Humana

Y entonces el silencio más bello jamás oído
Habrá nacido de ello
Y allí el sol permanecerá oculto
Esperando el próximo capítulo

-Charles Bukowski-

ReneMagritte

Bat: Las razones pueden ser muchas, pero el hecho es indiscutible: la mayoría de los ciudadanos de Bogotá rechazaron el mandato de la izquierda en las pasadas elecciones.

Man: Menos mal que lo admite. Quedó muy claro que Bogotá no quiere más izquierda. Eso no tiene discusión.

Bat: Lo que sí tiene discusión son los motivos por los que no cuajó la Bogotá Humana.

Man: No cuajó porque se dedicaron a analizar la dialéctica del cangrejo, mientras que la ciudad se caía a pedazos.

Bat: Esa es una versión prefabricada y trivial. El asunto va más allá y vale la pena analizarlo.

Man: Para ayer es tarde.

Bat: Yo propongo estos cinco factores como los que asfixiaron ese proyecto audaz, profundo y de alta calidad técnica que fue “Bogotá Humana”.

 

1. La persecución jurídica

Petro no se va

Bat: Cada decisión importante del alcalde Petro tuvo como consecuencia una investigación, una denuncia judicial, o ambas. Eso retrasa, entorpece, ralentiza cualquier gestión.

Lo peor es que eso desató una atmósfera de zozobra entre la ciudadanía. Nunca se sabía cuál medida iba a quedar en firme y cuál no.

Man: ¿Y no será más bien que la inestabilidad la generó el mismo Petro, al tomar medidas que eran cuestionables jurídicamente?

Bat: Si lo piensa, el tema nunca fue estrictamente jurídico. De lo que se trataba era de sembrar dudas sobre la idoneidad del Alcalde para tomar decisiones. De poner en vilo acciones esenciales de la Bogotá Humana.

Así fue como se dio ese exabrupto jurídico de la destitución del Alcalde y el limbo del POT. ¿En qué país del mundo los jueces administrativos caen en la contradicción de declararse impedidos para pronunciarse sobre la validez de una norma, pero a la vez suspenden esa misma norma?

Ese tipo de actuaciones solo pueden explicarse en función del deseo de impedir que una gestión avance.

Por algo lo que ha ido quedando es una colección de exoneraciones. Pero en gran medida lograron el objetivo: despertar una fuerte sensación de que el Alcalde no sabía lo que estaba haciendo.

 

2. La desinformación que tergiversó y la falta de estrategia que no supo aclarar

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Man: O sea que usted sí cree que hubo complot de los medios de comunicación contra Petro?

Bat: No me cabe duda. Dentro de esa estrategia se pusieron en juego muchas tácticas sucias para diseñar el perfil artificial de un alcalde más o menos cretino, sin ninguna capacidad técnica, errático y dañino para la ciudad.

El tema tiene de largo y de ancho. Ya habíamos hablado de la desinformación en torno a Petro, pero en un próximo post miraremos la cosa en detalle.

Man: ¿O sea que Petro no es el cretino que todos pensamos que es?

Bat: Tan no lo es que puede darse el lujo de exhibir varios de los mejores indicadores de progreso urbano en Colombia. Pero del tema  de la “marca Petro” que construyeron los medios, hablamos la semana entrante.

Man: Va p’a esa.

Bat: Aunque también hay que decir que la Bogotá Humana falló en su estrategia de comunicaciones.

Man: ¿Cuál estrategia de comunicaciones? ¿El twitter donde el Alcalde casaba peleas a diario con tres o cuatro chiflamicas?

Bat: No. La estrategia global. Jamás entendieron la diferencia entre propaganda y marketing político. No comprendieron (en términos de comunicaciones) que no estaban en campaña, sino gobernando una ciudad.

Man: Y súmele esa manía desastrosa del Alcalde de ponerse a pelear lengua a lengua con todo el que se le atravesara.

Bat: Estoy de acuerdo. Creo que ahí falló. Le faltó creatividad para tramitar las diferencias y los conflictos. Diseñó un discurso estrictamente ideológico. Se olvidó de la poesía, de la magia, de la picardía, de la sencillez y la frescura que debe tener todo discurso de transformación (ver Pepe Mujica).

Man: Y se volvió agotador realmente…

Bat: Lo peor es que yo creo que casi ningún bogotano llegó a entender realmente cuál era la plataforma de la Bogotá Humana. Para la mayoría eso quedó reducido a un montón de logros dispersos, inconexos.

 

3. Las redes de corrupción enquistadas en Bogotá

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Bat: La Bogotá Humana se debatió entre dos aguas: untarse o no untarse de las mañas. O sea, adaptarse a la real politik de Bogotá, o no hacerlo. En otras palabras, aceptar a las impresionantes redes de corrupción que hay en el concejo, las alcaldías locales, las JAL, los contratistas privados… O, sencillamente, no tener margen de maniobra para gobernar.

En eso, creo yo, fueron bastante eclécticos. En eso fue “la puntica no más”. Se movían en medio de una paradoja que jamás fueron capaces de sortear: ser el poder político y no ser el poder real.

Man: Tan combativos ellos y se les olvidó una vieja máxima del Arte de la Guerra: “Si no puedes ser fuerte, pero tampoco sabes ser débil, serás derrotado.”

Bat: Tal cual. Dejaron que les generaran un punto ciego. Una “patria boba” chiquita.  La mayoría de las iniciativas del gobierno distrital nacieron muertas en el concejo.

Dicho sea de paso, los Progresistas tuvieron una actuación muy modesta en ese concejo. Como bancada, jamás nos dieron una sorpresa, ni se destacaron particularmente por nada, ni desplegaron acciones realmente trascendentales.

Man: Esos concejales estaban era interesados en la juega electoral, ¿no los vio cómo corrían como gallinas culecas cada vez que había elecciones?

Bat: Cierto.

Man: Pero además hubo muchos escándalos y escandalitos de corrupción, que, dicho sea de paso, en varias ocasiones tuvieron que ver con la familia política del Alcalde…

Bat: No sé qué tanto haya de verdad en eso. Lo que sí sé es que muchos apuntan el dedo hacia la esposa del Alcalde y su familia como fuente de grandes dificultades.

Man: ¡Pero claro! Hay que ver cuántos escándalos de este gobierno tuvieron como protagonista a alguien con el apellido Alcocer en alguna parte.

Bat: Y hay que ver que el propio Carlos Vicente de Roux lo ha afirmado. Que la familia política del Alcalde ha generado situaciones de dudosa explicación.

Carlos Vicente de Roux no es exactamente un político que me simpatice así como demasiado. Le veo una higiene moral que a veces me parece nacida de lavarse las manos frente a todo. Pero, a Dios lo que es de Dios y a Carlos Vicente lo que es de Carlos Vicente. Yo le creo.

 

4. Un movimiento errático con carencia de liderazgos significativos

progresistas

Man: Es que eso del progresismo no se sabe ni qué es. Son progresistas, pero se metieron de verdes, luego se salieron y votaron por Santos. Después se volvieron MAISes… Y terminaron donde comenzaron: en el Polo. Eso es lo que yo llamo “la vuelta del bobo”.

Bat: Así es. En eso sí fueron muy erráticos. Y cometieron un error gravísimo al no fortalecerse internamente como movimiento.

De hecho, yo solo cuento cuatro verdaderos líderes reconocibles dentro del progresismo: Guillermo Jaramillo, el zorro viejo. Antonio Navarro, el buen amigo de todos. Carlos Vicente de Roux, el político revestido con un manto de asepsia. Y Martha Lucía Zamora, un as para moverse con solvencia por las selvas y los pantanos de la política.

Tres de esos líderes han tenido rupturas más o menos visibles con Petro. Fue un grave desacierto dejarlos ir.

La Bogotá Humana nunca tuvo juego para las elecciones que acaban de pasar.

5. Falta de presencia del Alcalde frente a temas percibidos como críticos

movilidad

Bat: Lo que quedó en la mente de los ciudadanos fue un alcalde al que no se podía acudir para intentar solucionar, o al menos recibir apoyo, frente a esa tortura brutal que es el transporte público en Bogotá. Como si el tema no existiera, o no fuera importante.

Man: Completamente de acuerdo con usted. Y no es de ahora. Si algo le cobró el electorado a la izquierda fue el caos en la movilidad. No por nada ganó el fundador de Transmilenio.

Bat: El Alcalde nunca fue contundente frente a ese problema. Todo se iba en que había decisiones que no eran de su competencia, o que tocaba esperar a que hubiera Metro…

Petro ha debido ser la voz de los ciudadanos frente a esos contratistas del transporte que hacen lo que se les da la ganita. Petro debió ser el líder de esa justa protesta contra un transporte público que destruye la calidad de vida del ciudadano, en el día a día.

Man: Igual con la seguridad. El Alcalde actuaba como si el asunto no fuera con él.

Bat: Es que no bastaba hacerle publicidad a los indicadores que, efectivamente, demuestran que Bogotá no es la ciudad insegura que muchos perciben. Pero sacar a relucir números no  es argumento suficiente para la mayoría de los ciudadanos.

No bastaba exaltar el programa de “Jóvenes en paz”, que casi nadie sabe de qué se trata en realidad.

Era necesario crear mecanismos para que la gente sintiera que el Alcalde estaba ahí, respondiendo por el tema. Eso no se sintió. Aunque para mí es claro que el gobierno Petro ha tenido logros objetivamente indiscutibles en materia de seguridad.

Man: Después de esta larga con-versación, solo me queda una duda, Bat. Y es sobre usted. ¿Por qué hasta ahora expone todas esas críticas, si antes parecía que le veía todo perfecto a Petro? No me diga que usted es de esa clase que le cae al caído. Eso sí me confirmaría en pleno su mamertismo.

Bat: Ah, no Man. Sigo pensando que la plataforma de Bogotá Humana es lo más fascinante que ha producido el país político en las últimas décadas. Creo que allí está la carta de navegación más lúcida que hay para este país.

También creo en Gustavo Petro, que es humano, imperfecto, pero absolutamente brillante y radicalmente capaz. Y sé que buena parte de sus falencias como alcalde se debieron a la abrumadora hostilidad del entorno en el que le tocó gobernar.

Pero todo esto hay que decirlo y decirlo ahora, con el Sol a la espalda.

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