Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Steven Weinberg, sobre la belleza y el consuelo

En Youtube se pueden ver las conversaciones que el periodista holandés Wim Kayzer tuvo con varios intelectuales y científicos, famosos e importantes del mundo, sobre la belleza y sobre el consuelo. Originalmente fueron realizadas para la televisión holandesa, y se llamaron: Van de Schoonheid en de Troost. El consuelo como forma de proyectar la condición humana por encima del dolor, por encima de uno mismo.

Steven Weinberg
Steven Weinberg

La realizada con el físico Steven Weinberg (nacido el 3 de mayo de 1933) es especialmente hermosa. Para los legos, las explicaciones matemáticas y físicas que se dan en estas entrevistas, las fórmulas y sus explicaciones, son como las imágenes en un teatro de sombras en las que se pueden seguir las ideas sin vislumbrar la complejidad, sin percibir sus detalles. Se las sigue como en un estado de ensoñación en el que el significado se diluye y, en últimas, se escapa, no sin dejar antes una hermosa sensación y un satisfactorio consuelo.

En la entrevista, Steven Weinberg reconoce que la ciencia puede crear un cierto desencanto del mundo, pues la mano de Dios ya no está detrás de las cosas: el trueno es una descarga de electricidad y ya, nada tiene que ver con las rabias de una mano celestial. La ciencia ha explicado muchos fenómenos del Universo sin invocar lo sobrenatural. Las extravagancias y perfecciones de la naturaleza han dejado de ser producto de la varita mágica de un dios que caprichosamente lo decidió un cierto día de la semana. Las variaciones sorprendentes de la naturaleza son producto de una fórmula sencilla que Darwin descubrió. Las hermosas adaptaciones de los seres vivos son producto de la selección natural: del cambio y de la selección. Puede ser descorazonador, dice, el que no seamos más las estrellas del universo, ni parte de ningún plan, sino el producto de leyes simples, carentes de un orquestador.

Dice Steven Weinberg que la declarada y rotunda belleza de las explicaciones científicas es cuanto nos queda como consuelo por la otra belleza perdida (la de los dioses). Se imagina que en esencia lo que había en el mundo también fue también desencantador para los que salieron a buscar mundos nuevos. Los mapas estaban atiborrados de animales mitológicos que nadie encontró nunca. Con tecnologías como las de Google Maps no quedó espacio para la imaginación geográfica; no hay sorpresas ni espacio para el misterio. Sabemos cómo es una ciudad, podemos movernos por sus calles, ver las fachadas de los edificios, antes de ir en persona a conocerla.

El trabajo que Steven Weinberg hace en física está llegando a un punto muy alto en el entendimiento de las leyes de la física, se está aproximando al descubrimiento de una teoría final, y en este proceso, una de las cosas que a él lo consuela es la creciente belleza de las teorías, en la medida en las que estas van siendo desarrolladas. La belleza de las ecuaciones se debe en parte a su inevitabilidad, dice. Es indiscutible la belleza que posee una teoría científica cuando se la mira y se sabe que nada puede ser diferente, que todo está en su sitio, que no sobra nada y nada falta. Esta es, según Weinberg, la misma belleza que poseen algunas piezas musicales de Bach, como la Invención a dos partes No. 1 en Do mayor. Cada nota está en su lugar y nada se puede mover de su lugar. Si la tocaran mal, si se cambiara alguna nota, uno lo notaría de inmediato, dice el físico.

Luego continúa: la teoría de Newton que describe cómo se mueven las partículas bajo la atracción gravitatoria es una teoría similar a la de Einstein. Los dos trataron de explicar cómo se mueven, cómo interaccionan los cuerpos en el Universo, en otras palabras, el fenómeno de cómo se mueven las partículas bajo la influencia de la mutua atracción gravitacional. Pero la de Einstein es más bella (mientras habla, la cámara muestra las dos teorías escritas con tiza, en un tablero). En la de Einstein subyace la gran idea de que la gravitación no es más que el efecto de la curvatura del espacio- tiempo; y las partículas bajo la influencia de la gravitación se mueven líneas rectas, lo equivalente a grandes rutas circulares. Una gran ruta circular en la superficie de la Tierra es la distancia más corta entre dos puntos. En la teoría de Newton hay arbitrariedades, en la de Einstein no hay nada que se pueda cambiar; esa rigidez es un buen signo. Con la teoría de Einstein se puede explicar la de Newton. Su explicación es más concisa, más potente, explica más y despeja todas las incertidumbres que habían quedado en la teoría de Newton. Esa es la belleza que se encuentra en las leyes de la física. Esa belleza no es una expresión del placer personal, sino que resulta de obtener la verdad al llegar a la ecuación correcta. En la raíz de las cosas hay una descripción bella que es factible de ser encontrada. No puedo estar seguro, dice, pero creo que puede ser verdad. Y la belleza es el reflejo de la verdad en un sentido muy profundo de lo que es la verdad. El sueño del físico, el sueño supremo de la ciencia es encontrar una teoría final, unificadora. Las teorías todavía están incompletas. Las teorías describen la naturaleza, la simplifican. Las ideas de la química, de la física, de la óptica y de la electricidad estaban separadas, ya se han empezaron a unificar, están dentro de un marco común. La manera como se describe la naturaleza se ha vuelto más matemática y más simple. Todo tiene que converger a una simple teoría final, la cual todavía no conocemos.

Y continúa con las siguiente ideas (aquí resumidas). En el estudio del Universo hay rarezas como la de que estará infinitamente en expansión. De parar la expansión todo empezaría a contraerse hasta desaparecer. Nosotros no estaremos siempre, no seremos testigos de lo que va a pasar más adelante. Oír música educa el oído, sabemos poco a poco qué debemos esperar, sabemos cuándo una nota no suena bien. Cuando escuchamos música le aplicamos un conocimiento estético. Hacemos lo mismo con la ciencia. Muchas veces reconocemos la validez de una teoría usando simplemente el sentido estético. Es la belleza de la teoría lo que estamos buscando los científicos. Buscamos los hechos que muestran la verdad y lo incorrecto. Pero no hay una manera de demostrar que las teorías que buscamos son las que explican la información de una bella manera ni podemos demostrar que esa belleza es la que nos consuela, nos aclara.

Luego Weinberg habla de las simetrías, de la belleza en las artes, de Hamlet, de Shakespeare, de la mecánica cuántica y del libre albedrío, de la Vía Láctea, de las frecuencias en la luz de las estrellas y del material que las componen, y habla también de la conciencia. La conciencia está gobernada por estas leyes, no escapa a las leyes de la naturaleza ni de la evolución, dice; además, nos recuerda que es triste saber que al morir morimos, pero consuelo es saber la verdad, consuelo es buscar la verdad. Al finalizar el programa, comenta que el universo era menos simétrico que lo que los físicos esperaban que fuera, que mientras ellos buscan la verdad la naturaleza se ríe, se ríe de todos nosotros.

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