Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Por qué se arrugan los dedos

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En la piscina, en la bañera, en el mar, después de cinco minutos de estar en el agua, los dedos de manos y pies se arrugan. A veces, el efecto es dramático.

En el colegio aprendimos el significado de ósmosis. Poníamos una papa pelada en un vaso de agua con una cucharada de sal, y luego probábamos la papa y notábamos que había absorbido algo de la sal, debido a su permeabilidad. Entonces, oía uno decir que los dedos absorbían agua, que si esta tenía menos minerales, absorbían más; que por eso en el mar, los dedos se nos arrugaban menos que en agua dulce. Malas observaciones, pues tal efecto ocurriría en todo el cuerpo, si esa fuera la razón.

Los científicos creen que se debe a una reacción del sistema nervioso, en la cual se da una vasoconstricción, o encogimiento de los vasos sanguíneos, y una disminución del volumen de los cuerpos glomo, los encargados de regular la temperatura del cuerpo en la piel (Hsieh et al). Si el sistema nervioso simpático está dañado, los dedos permanecen lisos. En personas que han sufrido accidentes en las manos o en los pies, cuyos nervios se han dañado, tampoco ocurre el fenómeno.

Es interesante notar que las crestas de las arrugas obedecen a un patrón, nos recuerdan al de las ciruelas pasas. A nadie se le arrugan los dedos horizontalmente, se arrugan verticalmente, mirando las palmas de frente.

Entonces vienen las explicaciones del por qué ocurre esto. ¿Es una adaptación, o sea, evolucionó porque es ventajoso que ocurra? Los científicos creen que sí, pero no lo han demostrado. Un grupo de investigadores, liderado por Mark Changizi, un neurobiólogo evolutivo de 2AI Laboratorios, en Boise, Idaho, realizó una serie de experimentos para probar la hipótesis de que en condiciones húmedas es ventajoso tener los dedos arrugados. Según él y su equipo, las arrugas mejoran la capacidad prensil y la capacidad de sostener el cuerpo. Ellos equiparan la función de los tapetes rugosos que ponemos en el baño para no deslizarnos, o de las llantas texturizadas de los autos, con lo que ocurre en los dedos.

En el estudio, los probandos recogían objetos de mármol, húmedos, con las manos lisas y con las manos arrugadas, y los experimentadores median la velocidad y ejecución de la tarea. El equipo aseguró (en Biology Letters) que los probandos lo hacían mejor con los dedos arrugados. Dos grupos de investigadores, alemanes y taiwaneses, por separado, repitieron el experimento con resultados negativos: la precisión no mejoraba. Changizi respondió diciendo que las arrugas no eran eficaces para manipular objetos pequeños, pero sí para agarrarse de los árboles, o agarrar cosas más pesadas y grandes. Changizi desvió la investigación hacia la evaluación del impacto de la piel arrugada en la locomoción, más que en la destreza.

Bueno, está claro, sabemos por qué se arrugan, pero aún no sabemos qué ventajas nos trae el hecho.

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