Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Cáncer y culpa

Internet está atiborrado de consejos simples e inútiles para evitar el cáncer; incluso se ha llegado a decir, y con cierta acogida, que las penas sicológicas lo producen. Todos los días llegan notificaciones en Facebook, como la del banano pecoso, en la que aconsejan comerlo muy maduro para evitar el cáncer, o la fórmula mágica del bicarbonato de soda, que dizque una cucharadita al día y considérese libre de todas las enfermedades. Además, la explicación que dan sobre su impopularidad es que la ciencia esconde estos eficaces remedios porque de otra manera perderían dinero al no vender las costosas drogas. Recordemos, si los remedios baratos sirvieran, se sabría y serían populares, y el número de  enfermos disminuiría velozmente, pero en cambio aumenta. La medicina es una ciencia con muchas limitaciones a la hora de experimentar y de tomar la información imprecisa que suministran los pacientes. Se necesitan decenas de años para analizar los procesos, las eficacias de los medicamentos, la incidencia de factores ambientales y genéticos; decenas de años para estar en capacidad de hacer inferencias realistas y conjeturas probables con los datos disponibles.

Como lo explica Siddartha Mukherjee en su extraordinario libro El emperador de todos los males: una biografía del cáncer, el cáncer está conformado por un conjunto enorme de enfermedades distintas, con un factor común: los billones de células que forman el cuerpo se dividen para replicarse; al hacerlo, cada célula copia su ADN (las instrucciones genéticas) para que se comporte y sea igual a la anterior. En los millones de veces que esta duplicación ocurre no es improbable que un día ocurra un error y que este error se multiplique y que la instrucción de la nueva célula sea de invadir el cuerpo entero. Entre más viejos estemos, más veces nuestras células se habrán duplicado y reemplazado, y por tanto, más probable que ocurra ese accidente dañino que nos lleva a desarrollar un cáncer.

Hoy en día existen dos grandes estudios que se oponen, sobre la injerencia e importancia de los factores externos e internos sobre el cáncer. El autor principal de uno de ellos, el biólogo Dr. Bert Vogelstein, de la Universidad Johns Hopkins, asegura que el 66% de los cánceres se deben al azar. El gran estudio del Dr. Yusuf Hannun, director del centro del cáncer en la Universidad Stony Brook, en cambio, concluye que la mayoría de los cánceres se deben a factores externos y por tanto evitables. El estudio hecho en Hopkins se refiere más a los riesgos relativos de un  tejido frente a otro. El estudio de Stony Brook se concentra en los riesgos absolutos y la contribución de factores intrínsecos y extrínsecos.

El estudio de Vogelstein, publicado este año en la revista Science, dice que después de estudiar a los pacientes de cáncer de 69 países se llegó a la conclusión de que, aunque la prevención es importante, la culpa mayor de enfermar la tiene el azar. Según ellos, el cuarenta y dos por ciento de los cánceres sí se pueden prevenir, pero la mayoría no. Vogelstein y su equipo se concentró en la relación entre la frecuencia con la que las distintas células del cuerpo se dividen y su relación con el cáncer. Si un tejido se duplica con mayor frecuencia, entonces es más probable que se produzca un error que lleve al cáncer. Sin embargo, para el Dr Hannun, la división celular, aunque sí contribuye, lo hace en otra proporción. Según su equipo, a los errores en la duplicación celular se deben menos del diez al treinta por ciento de los cánceres.

Es verdad que las células colorrectales se dividen muy frecuentemente, y el cáncer colorrectal es común, y que las células cerebrales rara vez se dividen, y los cánceres cerebrales son raros, pero hay excepciones importantes, como ocurre con las células de los pulmones y de la próstata, que rara vez se dividen y, sin embargo, hay mucho cáncer de pulmón y de próstata. Otra excepción a la regla es la del intestino delgado, cuyas células se dividen con mucha frecuencia, y el cáncer allí es poco común. Tampoco la teoría explica un hecho que el equipo de Hannun ha observado: la enorme variación geográfica en las tasas de cánceres; por ejemplo, el cáncer de próstata es veinticinco veces más común en Australia que en el sur de Asia central, el de mama es cinco veces más común en Europa occidental que en Asia oriental. ¿A qué se podría deber?, no lo saben todavía. Lo que los científicos de Hopkins llaman factores “intrínsecos” pueden no serlo, pues los factores externos influyen en la tasa de la división de células y también en el número de mutaciones, dice el Dr Hannun.

Los estudios de prevención del cáncer aconsejan para los cánceres de seno, útero, matriz y ovario evitar el consumo prolongado de pastillas anticonceptivas y de hormonas de remplazo hormonal, evitar el sobrepeso y el sedentarismo. Para el cáncer de colon, estómago y esófago, aconsejan evitar el consumo excesivo de carne roja y procesada, el sobrepeso, la obesidad, el alcohol, el cigarrillo y la radiación ionizante, llevar una dieta alta en fibra y hacer ejercicio, como medidas preventivas. El cáncer del pulmón, más que ningún otro cáncer, está relacionado con factores ambientales como el tabaquismo, el humo ambiental del tabaco, las radiaciones ionizantes, la contaminación del aire y la contaminación que produce el escape de los motores diesel. Se estima que el 89% de los cánceres de pulmón están relacionados con los factores mencionados. Una dieta rica en frutas y verduras es factor protector de este cáncer, así como del de estómago y colon. El exceso de sol y las cámaras bronceadoras son causantes de algunos cánceres de piel. La mejor medida para prevenir el cáncer de cérvix es poner la vacuna para el papiloma virus, y con ello evitar la enfermedad causante de la mayoría de esos cánceres. El cáncer de próstata no está claramente relacionado con ningún factor de riesgo prevenible.

La discusión en boga es muy interesante, después de mirarla se llega a la conclusión de que lo recomendable es tomar las medidas que puedan prevenir el cáncer, así se discuta la importancia de su incidencia, pero ante todo, olvidarse de la culpa. De todas las posiciones que se pueden tomar frente al cáncer, la peor es creerse el causante de la propia enfermedad. Es una idea destructiva e inútil, y por ahora, usted no lo podrá averiguar.

 

Prevención y cáncer en http://www.cancerresearchuk.org/health-professional/cancer-statistics/risk/preventable-cancers

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