Baby Máma!

Publicado el Marcela Becerra

VIVIR PARA SOBREVIVIR…

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Mucho nos preocupamos por nuestro empleo y nuestro desarrollo profesional cuando nos convertimos en madres, en especial aquellas madres que no cuentan con el apoyo y la compañía del padre del bebé.

Muchas veces el entorno en el que hemos crecido, determina nuestra visión de la vida y en este caso de la vida laboral.  Son pocas la madres, de hecho, son pocas las personas que nacen queriendo ser administradores de empresas,  gerentes de banco, ingenieros de sistemas, economistas  o cosas por el estilo, bueno, puede que las haya, pero yo y la mayoría de mis amigas de la infancia, si mal no recuerdo, antes de entender la importancia del dinero,  soñábamos con  ser bailarinas, cantantes, tenistas, princesas, pintoras, patinadoras, o artistas y deportistas en general, bueno, había un gran porcentaje de profesoras y médicas, pero en general, casi todas soñamos algo que para muchos es una utopía llegar a ser.

Pasa el tiempo, vamos creciendo y nuestras ambiciones van cambiando, lentamente nuestros padres, profesores, amigos, medios y la mayoría de cosas que giran a nuestro alrededor, hablan de la importancia de la prosperidad y del dinero, ahora, si tienes un bebé por el cual responder, la cosa se pone un poco más complicada y el dinero y la prosperidad económica empiezan a cobrar más valor.

Es así como rápidamente nos vamos olvidando de todo aquello que soñábamos ser, ser madre adolescente, según la percepción de todos, no da tiempo para ser soñadoras, todo lo contrario, te hablan constantemente de tu nueva vida en el mundo real, El MUNDO REAL! como si ser adolescente hiciera parte de otra dimensión o algo así.

Decirlo para mi es fácil, mi situación, debo admitirlo, fue bastante cómoda, pues contaba en ese entonces, con el apoyo del padre del bebé y con el apoyo económico de mis padres,  aunque puedo asegurarles que no por esto las cosas han sido más fáciles, ni mi situación siempre ha sido la mejor.

Contar con el apoyo de tus padres, es una bendición sin duda alguna, pero es muy probable que este apoyo en muchas ocasiones, se vea supeditado al cumplimiento de las decisiones de ellos con respecto a tu vida y aun más a la de tu bebé. Entre estas decisiones, pueden estar, tu pareja, el matrimonio, tus estudios, tus viajes, tus novios, el futuro de tu bebe y por supuesto tu futuro laboral y profesional.

Es por esto que debes estar muy consciente,  que aunque esta sea una situación muy cómoda y segura para ti y tu bebe, muchas veces y sobre todo con el paso de los años y tu evidente y adelantada madurez,  vivir de tus padres, puede ser  todo lo contrario a una bendición.

Suena un poco tenebroso y pues bueno, tampoco es el fin del mundo, lo que quiero decir es que  la independencia económica, nos hace libres, los padres siempre te van a aconsejar, a regañar, a aprobar o desaprobar, pero el hecho de ser independiente  hace que todas aquellas imposiciones puedan ser tomadas como un consejo y no como una obligación, esta libertad económica te va a dar la potestad de tomar tu, tus propias decisiones, esas decisiones que vienen del corazón, eso que te dice no lo hagas o si lo hagas, sin tener que hacer más caso a lo que otras personas te indican que debes hacer,  solo por ese miedo a dejar de contar con su apoyo y quedarte sola llena de deudas y sin que comer… se que es aterrador, pero es necesario hacerlo, pues el día de mañana podrás tener esa tranquilidad de llevar y de aceptar para tu vida solo aquello que tu quieras, por locura que parezca, nadie te va a juzgar por rechazar un trabajo que a tu modo de ver, no te conviene, o no quieres, eso te dará también la libertad de ser de nuevo mas soñadora, de volver a tus raíces humanas y de seguir  tus instintos para cumplir tus sueños

No es fácil, de hecho para nada fácil y menos si como yo, te niegas a aceptar que estamos en la vida solo para sobrevivir, odio eso de vivir para sobrevivir, he peleado durante toda mi vida por no hacer eso de mi y he peleado tanto, que ni he hecho una cosa ni la otra, he sido siempre un poco desubicada, tengo mi cabeza llena de ideas y planes que me van a sacar de pobre, bueno tampoco estoy tan mal, es un decir, pero vivo llena de expectativas y sueño con miles de cosas, sueño tanto que me he negado a llevar una vida normal lo que se dice normal, muchas veces no tengo ni idea de para donde voy, lo que si se es lo que no quiero ser y hacia donde no quiero ir.

Pero esto no es suficiente, debes ubicarte y establecerte metas, pero en este proceso es importante  intentar aislar todos esos pensamientos preconcebidos acerca del progreso y la prosperidad, debes aprender de alguna manera a escuchar esa voz interna, créeme, esa voz, nunca falla pues es la voz de tu corazón y lo que haces con el corazón difícilmente sale mal.

En mi vida he tomado muchas decisiones basada en consejos, especulaciones, necesidades y mil cosas más, de parte de otras personas, personas que al final de cuentas no van a vivir mi vida por mí, personas que no sufrirán el peso de mis equivocaciones y que al final de mis días muy posiblemente ni siquiera me acompañarán, he aceptado trabajos por pura presión, trabajos que si bien ayudaron en su momento a sacarme de alguna mala situación económica, no aportaron nada a mi crecimiento ni personal, ni laboral; es difícil explicarle a alguien, en especial a tus padres, aun más si aun vives de ellos, que no aceptaste un trabajo, porque no te daba” feeling” porque no sentías una buena energía o porque algo te decía que no lo hicieras, nadie, créeme, nadie y menos tus padres te van a entender esto, lo más seguro es te digan que estás loca, que si vas a vivir toda la vida esperando el trabajo prometido, que no te van a mantener toda la vida etc , etc… y ahí tu empezarás a sentirte muy mal, culpable y sin derecho alguno de ponerle condiciones a cualquier trabajo que te salga, sea cual sea, y así sea ese que te haga más infeliz y que haga de tu vida un completo desidio.

No es mi intención aconsejarle a una adolescente embarazada, que se quede sentada esperando que le llegue del cielo esa oportunidad anhelada de cumplir sus sueños, mientras se queda en su casa viviendo de sus padres, viendo televisión y perdiendo el tiempo en las redes sociales, lo único que pretendo decir es que el afán de conseguir dinero, nos hace olvidarnos de lo que realmente somos, y queremos ser, de nuestra esencia, la facilidad que algunos trabajos nos proporcionan para conseguir algo de dinero para nuestro sustento, nos hace dejar de lado nuestras verdaderas aspiraciones.

Puede que en este momento no tengas ese trabajo o profesión con la que sueñas desde pequeña, pero mientras esto llega, es importante que lo que hagas lo hagas con el corazón y con el mayor de los gustos, enfocada y convencida de que aquello que quieres, ya viene en camino para ti, si aun no entras al mundo laboral, trata de irte por  el lado que te gusta, si te  gustan las revistas trata de entrar a una, sin importar el cargo, solo trata de irte acercando al medio en el que te quieres desarrollar, no importa si eres secretaria, recepcionista, celadora, asistente, sea lo que sea, trata de empezar en aquello a lo que quieres llegar.

En el caso de nosotras, el hecho de habernos convertido en madres tan jóvenes, genera una respuesta negativa de parte de la sociedad, sociedad que nos llena de prejuicios y condicionamientos que con el paso de los años nos empiezan a costar, por esto es tan importante que a pesar de nuestra corta edad y de nuestras nuevas responsabilidades no olvidemos que la felicidad no está basada 100% en la capacidad económica. Un bebé ni siquiera entiende cual es el valor del dinero, pero en cambio, si valora tu compañía, desde el momento de nacer  y puede percibir tu estado de ánimo cuando estás con él.

No niego la importancia del dinero, pero para llegar a ser próspero en cada aspecto de la vida, el camino más directo es hacer aquello que te apasiona o mientras tanto, apasionarte por aquello que te toca hacer.

La vida es demasiado corta, los días pasan con gran rapidez, no permitas que nadie te indique como vivir, que decisiones tomar y hacia dónde ir, cada vez que tomas una decisión, hay algo en tu ser que te dice si vas bien o si vas mal, si lo que vas a decidir te hace sentir cierta incomodidad, ese no se que en no se donde, esa dudita interna, esa zozobra… pues escucha!  Algo no anda bien, toma tú tus propias decisiones, basada en tu instinto y en la voz de tu corazón sin permitir que se te pase la vida y termines cayendo al fin en la absurda monotonía de vivir solo para sobrevivir.

Marcela Becerra

 

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