BLOGS Actualidad

29
01
2016
Juan Sebastián López M

Isagén o cómo mancillar el interés nacional

Por: Juan Sebastián López M

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Por: Juan Sebastián López M
@Juanslopezm

La venta de Isagén provocó un enorme rechazo que ha sorprendido hasta a los más optimistas opositores de la privatización, pues a las suficientes razones de fondo acerca de la inconveniencia de vender la joya de la corona del sector energético ahora se le agrega la escandalosa forma como se dio la enajenación.

Juan Manuel Santos, Mauricio Cárdenas y Germán Vargas Lleras, principales responsables políticos de la mala venta de Isagén, se pasaron por la faja el posible detrimento patrimonial advertido por la Procuraduría, el concepto de la Contraloría en referencia a que Isagén sí es una empresa estratégica y que privatizarla reduciría los ingresos de la Nación, la oposición del 80% del Senado y las 23 alternativas que se presentaron para financiar las vías 4G sin tener que vender Isagén.

Pero lo que resulta aún más indignante es que el gobierno desconoció olímpicamente el enorme torrente de opinión que logró unir de manera casi unánime a los colombianos de diferentes orillas políticas en defensa del patrimonio público y en contra de la privatización.

A pesar de todo, el gobierno se empecinó en vender la gallina de los huevos de oro en un atropellado proceso que ha dejado más preguntas que respuestas. ¿Por qué hicieron la “subasta” con un único oferente a sabiendas de que se dejarían de ganar billones de pesos al no existir puja? ¿Por qué el único fondo que ofertó fue Brookfield, dirigido por ex subalternos de Tony Blair, amigo personal de Santos y reconocido por sus negociados a escala mundial? ¿Por qué el gobierno hizo caso omiso a los cuestionamientos en contra de Brookfield por corrupción en Brasil y Estados Unidos?

Con inusual nitidez, la privatización de Isagén ha dejado al descubierto el espíritu antinacional que anima las actuaciones del actual gobierno. La cúpula santista ha logrado separar su suerte personal de la suerte de los colombianos, de tal forma que mientras a ellos les va bien, al país le va mal. No hay que olvidar que la privatización total del sector eléctrico es un mandato del capítulo económico del Plan Colombia y hace parte de las fracasadas recetas del neoliberalismo, las mismas que han convertido a Colombia en uno de los países más desiguales del mundo.

El desdén del gobierno de Santos por sus compatriotas contrasta con la actitud servicial con la que acata los disparates de organismos multilaterales, que actúan siempre anteponiendo los intereses de las potencias que los controlan. En los últimos meses, los colombianos hemos presenciado un desfile de representantes de la OCDE, el Banco Mundial, el FMI, el BID y la Unión Europea opinando sobre lo divino y lo humano. Según ellos, en Colombia el IVA es muy bajito, el salario mínimo muy alto, las mujeres se pensionan muy jóvenes, entre otras muchas regresivas “recomendaciones”. Medidas antinacionales, presentadas como la panacea por el poderoso aparato mediático del gobierno.

Por fortuna, parece que el país empieza a sacudirse de un largo letargo de conformismo. La falsa unidad nacional que lidera el actual gobierno con el objetivo de seguir feriando el patrimonio de la Nación y malvendiendo el país, ha despertado una autentica convergencia nacional en rechazo a las políticas que van en contra del progreso y el bienestar de Colombia.

Solo un gobierno verdaderamente nacionalista y democrático, que defienda y promueva el trabajo y la producción nacionales, podrá hacer uso correcto de nuestros abundantes recursos naturales, los cuales, sumados al talento y la capacidad de trabajo de los colombianos, podrán llevarnos a niveles de desarrollo nunca antes soñados en este país.

 

 

 

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22
10
2015
Juan Sebastián López M

Entrevista a Manuel Sarmiento, el candidato de Robledo y Navas al Concejo de Bogotá

Por: Juan Sebastián López M

Entrevista

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Sus profesores y compañeros lo califican como uno de los mejores estudiantes en la historia de la Universidad Externado de Colombia. Ha sido representante de la Facultad de Derecho, dirigente estudiantil, asesor de sindicatos y cofundador del Polo Joven.

Llegó a la oficina del senador Jorge Enrique Robledo y rápidamente se convirtió en el responsable de buena parte de las investigaciones que hay detrás de sus reputados debates. Durante seis años fue el jefe de la oficina del senador más votado del país.

Ese es Manuel Sarmiento, candidato al Concejo de Bogotá apoyado por el senador Jorge Robledo y el representante Germán Navas Talero, los más votados de la capital.

 

Usted es considerado por sus profesores y compañeros como un abogado brillante ¿Por qué no dedicarse a litigar y en cambio meterse en política y lanzarse al concejo?

Manuel Sarmiento: Desde que estaba muy joven he sentido inconformidad con la situación del país, por eso en tercer año de derecho decidí ingresar al Polo Democrático, único partido que de verdad plantea profundas transformaciones para Colombia como defender la producción nacional, recuperar la soberanía e implementar una democracia de verdad.

 

¿Qué significa para alguien joven como usted, ser el candidato al concejo del senador Robledo y el Representante Navas Talero, calificados como los mejores congresistas del país?

MS: Es un honor y reto enorme contar con el respaldo de los dos mejores políticos que tiene este país. El senador Robledo y el Representante Navas se han destacado por su excelente trabajo en el Congreso, pero también por apoyar los reclamos ciudadanos. Mi principal propósito es replicar en el Concejo de Bogotá lo que Robledo y Navas hacen en el Congreso de la República.

 

¿Cuáles son los tres temas más importantes para los bogotanos?

MS: Uno es la movilidad. Bogotá carece de un sistema de transporte público masivo que resuelva los enormes problemas que tiene la ciudad. Eso se debe a que se montó un sistema que solo busca enriquecer a 16 familias que se adueñaron del transporte público y se enriquecen con el Transmilenio, un servicio malo y uno de lo más caros de Latinoamérica. Lo más grave es que se está utilizando el modelo de Transmilenio, muy desventajoso para el Distrito y para la gente, como un modelo a seguir en otros sectores. Por eso desde el Polo proponemos dos cosas, primero la construcción de un metro público y subsidiado, y segundo,  renegociar los contratos del SITP para ponerle tatequieto a estas 16 familias.

Otro tema de suma importancia es el de servicios públicos, también de los más caros de América Latina. La tarifa de Codensa, de la luz, es más cara en Bogotá que en Estados Unidos. Se deben revisar las fórmulas tarifarias que en muchos casos son fraudulentas y echar para atrás privatizaciones como la de Tibitoc, con la que le hemos pagado 300 millones de metros cúbicos de agua que los bogotanos no hemos consumido al señor Luis Carlos Sarmiento Angulo, el principal banquero del país.

En cuanto a la educación, en Bogotá persisten políticas de privatización como los colegios por concesión, que no han dado buenos resultados, así como las universidades públicas que se caen a pedazos por la falta de recursos.  Hay que vincularse a respaldar la lucha de la comunidad universitaria por una educación de alta calidad, pública y gratuita para todos.

 

Su campaña habla de una “nueva generación polista”, ¿qué significado tiene esa frase?

MS: La Nueva Generación Polista implica un contingente de luchadores, hombres y mujeres, comprometidas con el Ideario de Unidad del Polo y que durante los últimos años se han destacado por encabezar grandes luchas ciudadanas, tanto en Bogotá como en el resto del país, en contra de las medidas que atentan contra los derechos de la gente. Esta nueva generación es muestra del legado de Carlos Gaviria y se guía por conductas ejemplares como las del Senador Robledo, el Representante Navas, el profesor Rodolfo Arango, el ex candidato a la alcaldía Aurelio Suárez, la ex representante Alba Luz Pinilla y el ex ministro Carlos Bula.

 

¿Cómo ve la carrera por la alcaldía de Bogotá?

MS: La candidatura de Clara López va muy bien y esto finalmente se va a definir entre Clara y Peñalosa. Los bogotanos ya saben quién es Peñalosa y los intereses que representa, él es un dogmático del neoliberalismo y las privatizaciones. Fue quien tomó la peor decisión técnica en la historia de Bogotá al reemplazar el metro por la Avenida Caracas por un Transmilenio. Por el contrario, Clara López representa la defensa y el respeto de los derechos ciudadanos mediante políticas que buscan garantizarlos y no convertirlos en negocio. Por eso la candidatura de Clara ha tenido una excelente aceptación entre la gente y el próximo domingo la vamos a elegir Alcaldesa de Bogotá.

 

¿Qué va hacer en el Concejo de Bogotá que no se esté haciendo hoy?

MS: Se tendrán que hacer grandes debates que no se han hecho, la renegociación de los contratos de Transmilenio y el SITP, el debate sobre el convenio con Codensa para el alumbrado público, entre otros temas, pero lo más importante es que desde el Concejo podamos ayudar a que los ciudadanos se organicen y hagan valer sus derechos mediante la movilización social.

 

Este domingo también se eligen los ediles, ¿si sirven para algo las Juntas de Acción Local?

MS: Los ediles son muy importantes en una democracia porque son los representantes de la comunidad que están más cercanos a los barrios, las UPZ y las localidades. La Nueva Generación Polista tiene excelentes candidatos a ediles en las diferentes localidades de Bogotá, luchadores sin un centímetro de politiquería ni clientelismo, políticos totalmente distintos a los tradicionales y elegirlos es fundamental para avanzar en las luchas que necesita la ciudad.

 

 

 

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14
12
2014
Juan Sebastián López M

Reforma exprés a la Ley 30: inconsulta e inconveniente

Por: Juan Sebastián López M

Campo, Santos y Parody, miembros del partido de la U.

Por: Juan Sebastián López M.

@JuanSLopezM

La ministra de Educación, Gina Parody, y el Presidente Santos presentaron una reforma a la educación superior jamás discutida con la comunidad educativa y que se presenta con el supuesto propósito de reforzar el derecho a la educación, cuando en realidad profundiza el carácter de servicio y mercancía fijado por la Ley 30 de 1992.

El mensaje de urgencia con el que el gobierno presentó el proyecto y la manera como lo está tramitando develan el carácter antidemocrático con el que se pretende reformar la educación, así como la tónica gatopardista de que todo cambie para que nada cambie y para que se perpetúe el modelo educativo basado en la educación de mala calidad como política de Estado. El cacareado objetivo de buscar más herramientas para intervenir las Instituciones de Educación Superior (IES) es usado por el gobierno como carnada para engañar a la opinión, mientras se agrava un cáncer cuyos peores síntomas son los recientes casos de la Universidad San Martin, llamada la Saludcoop de la educación, y de la Universidad Autónoma del Caribe.

El proyecto pupitreado en primer debate con la solitaria oposición del Polo Democrático, además de no apuntar al meollo del problema, pretende buscar al ahogado río arriba. Los recientes escándalos ocurridos en universidades privadas no son causa sino consecuencia del modelo privatizador. Estas irregularidades se presentan debido a una convergencia de factores entre los que se encuentran la concepción neoliberal de la Ley 30, la abusiva gestión de los privados en esos casos específicos y la incompetencia del gobierno a la hora de realizar sus labores de vigilancia y control en las IES.

La reforma exprés se aprovecha de esto para plantear un control posterior, selectivo y en cabeza del Ministerio de Educación a las instituciones educativas que a juicio del Ministerio lo requieran, en vez de garantizar un control anterior, general y en cabeza de la comunidad académica, como lo prescribe el artículo 68 de la Constitución Política, al señalar: “La comunidad educativa participará en la dirección de las instituciones de educación”, situación que dista mucho de la realidad y que es deber del gobierno garantizar.

La reforma impulsada por la ministra Gina Parody, copartidaria de Santos en el Partido de la U, la ex ministra Campo y los ponentes del ánimo de lucro en 2011, además de hacer parte de la implementación a la fuerza del Acuerdo por lo Superior 2034 que ha sido rechazado por la comunidad académica, prolonga la crisis universitaria tanto del sector público como del privado, pues no plantea soluciones al déficit de $12.5 billones que acumulan las 32 universidades públicas ni persigue tampoco la verdadera causa del problema en las instituciones privadas, el ánimo de lucro. Al contrario, lo incentiva.

Elementos de la reforma como la constitución de fiducias con los dineros de las instituciones que sean intervenidas, sumados a la perniciosa práctica, respaldada por el MEN, de establecer líneas de crédito para las universidades públicas con el sector financiero, amparadas en los ingresos provenientes de matrículas o estampillas, constituyen medidas tendientes a consolidar la educación como un negocio y abrir la puerta a cada vez más formas de lucro que además de estar prohibidas por ley en la educación superior y responder a las exigencias de los TLC, son ajenas a la concepción de la educación como derecho fundamental, un criterio que defienden los sectores democráticos del país.

Si de verdad se quiere poner fin a las consecuencias de la mercantilización de la educación, se debe empezar por dotar de garantías la participación real y democrática de los estamentos de la comunidad educativa en la dirección de las instituciones de educación superior. Los abusos cometidos en las IES se suelen presentar en gran parte porque en la práctica profesores y estudiantes son excluidos de los órganos de dirección.

Una buena noticia, que contrasta con el sombrío panorama descrito: se acaba de constituir el Comité Nacional por la Defensa de la Autonomía Universitaria, en el que participan la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, sindicatos de profesores y trabajadores y varios sectores políticos, como un aliciente para luchar por una educación de calidad, democrática y al servicio del país y sumar más personas y organizaciones a la oposición a esta reforma exprés a la Ley 30, inconsulta e inconveniente, y que pretende profundizar el paupérrimo sistema educativo colombiano.

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10
2014
Juan Sebastián López M

¿Por qué se movilizan los estudiantes el 16 de Octubre?

Por: Juan Sebastián López M

Por: @Juanslopezm

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Desde su aparición a finales de 2011, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil se convirtió en el referente organizativo más importante del movimiento estudiantil colombiano en las ultimas décadas. Tras derrotar la penosa reforma presentada por Santos y la ex ministra Campo, la MANE junto a importantes sectores de la comunidad educativa, construyó una Propuesta Alternativa para la Educación Superior (http://bit.ly/1o80T7K) que traza la hoja de ruta para un sistema educativo público, gratuito y universal. La MANE le cumplió al país e hizo realidad su consigna de que es posible la protesta y también la propuesta.

En esta oportunidad, el movimiento estudiantil vuelve a las calles para expresar su inconformidad con la política educativa de Santos II, igual o peor que la de Santos I. Tres son las consignas que unifican al estudiantado en está ocasión: La no implementación del Acuerdo 2034, la exigencia de un plan concertado para cubrir el déficit de 12.5 billones del Sistema Universitario Estatal y el requerimiento al gobierno de respetar la Autonomía Universitaria y la Libertades Democráticas en las Instituciones de Educación Superior.

La primera es la NO implementación del “Acuerdo por lo Superior 2034” presentado por el gobierno de Juan Manuel Santos en cabeza de la Ministra Gina Parody y el Consejo Nacional de Educación Superior -CESU-, un órgano controlado por el gobierno nacional. Es inaudito que se presente como un “acuerdo” algo que de manera evidente no lo es. Lo más grave es que la ex ministra Campo anunció que el tal acuerdo ya está siendo implementado y la actual vice ministra de educación superior Natalia Ariza afirmó que el gobierno planea introducir reformas educativas ordenadas por el Acuerdo 2034, que recoge las orientaciones de la OCDE y el Banco Mundial, a través de la Ley del Plan Nacional de Desarrollo impidiendo una discusión abierta y democrática sobre el contenido de las medidas.

En segundo lugar y después de suspender la aplicación del Acuerdo 2034, es imperativo que el gobierno reconozca el déficit de $12.5 billones de pesos que acumulan las 32 universidades públicas y presente un plan para pagarlo que sea concertado con la comunidad educativa. Tras 22 años de aplicación de la Ley 30 de 1992 el aumento desaforado de la cobertura sin aumentar los recursos ha creado un hueco en las finanzas de las universidades públicas que los rectores calcularon en 2011 en $11.3 billones de pesos y que actualizado sólo con inflación alcanza la cifra de $12.5(http://bit.ly/1zaassH). Sobre esta realidad nada dice el Acuerdo 2034, mientras enfatiza en el subsidio a la demanda con créditos educativos estilo ICETEX y las tales “becas” que tanto usan Santos y Parody para hacer demagogia.

Por último es clave reconocer que esta degradación paulatina de la educación superior colombiana ha ido de la mano con ataques al principio constitucional de la Autonomía Universitaria, utilizando las bolsas concursables, los indicadores de gestión, los exámenes de estado y las acreditaciones como instrumentos para limitar a la academia en la definición de los contenidos curriculares. Igualmente, ante la creciente oposición de la comunidad educativa a las reformas retardatarias de los últimos gobiernos se han multiplicado las restricciones a las libertades democráticas en las Instituciones de Educación Superior entorpeciendo los procesos organizativos y de movilización de estudiantes, profesores y trabajadores.

La MANE sigue recorriendo los salones y pasillos de todas las universidades del país, conversando con los actores sociales y políticos sobre la crisis educativa, defendiendo los postulados de la Propuesta Alternativa de Educación Superior y persistiendo con la creatividad en las movilizaciones estudiantiles. Los estudiantes vuelven a las calles a poner el dedo en la llaga educativa que tanto avergüenza a Colombia. O cambia la educación o los cambiamos a ellos.

@JuanSLopezM

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24
09
2014
Juan Sebastián López M

Modelo de país y modelo de educación. Sobre la Audiencia Pública de la MANE

Por: Juan Sebastián López M

Por: @juanslopezm

Modelo de país y modelo de educación

Sobre la Audiencia Pública: “crisis de la educación superior y verdades del Acuerdo por lo Superior 2034″ que realizará la MANE el Viernes 26 en el Congreso de la República.

La división internacional del trabajo decidida por los Estados Unidos para los países de su órbita, le asignó a Colombia, además del papel de despensa de recursos naturales y mano de obra barata, el de ser destino de las exportaciones norteamericanas de toda clase de bienes y servicios y sobretodo de capital financiero. Ese modelo, conocido como Consenso de Washington o neoliberalismo y más recientemente como “confianza inversionista”, es la causa principal de la aguda crisis que padece la universidad colombiana.

Desde Gaviria hasta Santos, los últimos gobiernos han adoptado con servilismo la imposición norteamericana y, en consecuencia, jamás se han preocupado porque el país produzca bienes complejos, bienes con alto valor agregado que impliquen trabajo humano cualificado. Para eso están las importaciones dirán.

La política de importar los bienes de alta tecnología y cuya producción requiere una educación de alta calidad y pagarlos con exportaciones de recursos naturales y endeudamiento externo, ha implicado que la universidad pierda su papel protagónico en la sociedad y degrade la calidad. ¿Para qué investigación e innovación si lo que hacemos en Colombia es sacar oro como se hacía en la Colonia? ¿Para qué agrónomos, ingenieros, artistas y humanistas si importamos la comida, las maquinas, la cultura y la mentalidad?

A los cambios tan negativos en la economía colombiana, descritos de manera juiciosa por Cesar Ferrari (http://bit.ly/1CicZ2g), le corresponden otros tantos en la educación superior. Mientras que en 1992 el Estado aportaba 8 de cada 10 pesos del presupuesto de las universidades públicas, hoy solo aporta 5 de cada 10. Así las universidades se ven empujadas a la privatización pues deben buscar la mitad de su presupuesto vendiendo servicios al mejor postor o cobrando matrículas. Tras haber cuadruplicado el numero de estudiantes pasando de 159 mil en 1992 a más de 600 mil en la actualidad, sin recursos adicionales, las 32 universidades públicas del país han acumulado un déficit de $11.3 billones de pesos. En cuanto al sector privado, las pocas instituciones de calidad cobran matriculas impagables para la gran mayoría de colombianos mientras pululan las universidades de garaje, también caras para el poder adquisitivo de sus estudiantes y de mala calidad.

Estos cambios en el sistema universitario se explican no por la desidia de la comunidad universitaria sino por el control que ejerce el gobierno y los organismos internacionales que lo orientan en los órganos de gobierno universitario. La Ley 30 ha convertido el principio de la Autonomía Universitaria en una quimera.

El “Acuerdo por lo Superior 2034” presentado por el gobierno de Santos y la ministra Gina Parody como una hoja de ruta para los próximos 20 años, desconoce de cabo a rabo la realidad de la educación superior en Colombia y ahonda los males descritos. No en vano varios sectores de la comunidad académica han expresado serios reparos al documento del CESU, incluido el actual rector del Universidad Nacional, el ex rector Wasserman, el decano de ingeniería de la Universidad de los Andes Eduardo Behrentz, el rector de la Universidad de Nariño, el profesor Leopoldo Múnera y varios organizaciones estudiantiles y profesorales, entre otros.

No se trata solo de un reencauche de la Ley 112 de 2011 derrotada por la MANE, es más que eso. El tal “Acuerdo” recoge las orientaciones del Banco Mundial y la OCDE para, una vez más, insistir en la reducción del gasto público en educación superior y adecuar el sector para convertirlo en locomotora del capital financiero trasnacional degradando la calidad y condenando al país al atraso y el subdesarrollo.

El viernes 23 de septiembre a las 2:00 pm en el salón Luis Guillermo Vélez del Congreso de la República, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil junto a los congresistas Jorge Enrique Robledo, Víctor Correa, Senén Niño, Alberto Castilla y Ángela María Robledo realizarán una Audiencia Pública en la que se expondrán los últimos desarrollos de esta crisis de la educación superior, las verdades que esconde el tal “Acuerdo por lo Superior 2034” y las propuestas que plantea la MANE para sacar al sector de la postración en la que se encuentra desde hace décadas.

El creciente rechazo al Acuerdo 2034 debe llevar al gobierno a cesar su implementación, solucionar el déficit estructural de las universidades públicas y brindar garantías para la discusión amplia, seria y democrática de una reforma estructural a la educación superior.

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27
08
2014
Juan Sebastián López M

Santos engaña con la educación

Por: Juan Sebastián López M

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Por: Juan Sebastián López @juanslopezm

En su discurso de posesión, Santos afirmó que la educación será una prioridad de su segundo gobierno. Al respecto dijo lo siguiente: “La primera decisión que tomé es que, a partir del año entrante, el presupuesto destinado a la educación sea el más grande de todos dentro del presupuesto nacional, por encima incluso del de Defensa y Seguridad. ¡Eso nunca había pasado!”.

¿Será cierta tanta dicha? Veamos. De los $216 billones de pesos del Presupuesto General de la Nación se destinarán $48,9 billones para el pago del servicio a la deuda, $34 billones para pensiones y $28.9 billones para educación http://bit.ly/1ssQfqj. Queda claro que educación no es “el más grande de todos dentro del presupuesto nacional” como aduce Santos, sino el tercer rubro, apenas $700 mil millones por encima de defensa, a $5 billones de pensiones y a $20 billones de la deuda, esa sí y de lejos, la mayor tajada del presupuesto.

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01
07
2014
Juan Sebastián López M

La oposición en Santos II

Por: Juan Sebastián López M

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Como lo señaló un analista norteamericano, la segunda vuelta en Colombia fue como una disputa entre dos candidatos del partido republicano. Razón tenía el director de Portafolio cuando pocos días antes de la elección recordó que en materia económica “ninguno habla de cambiar el rumbo” pues ambos se presentaron como continuadores de la “confianza inversionista”, el mote con el que Uribe bautizó la política de otorgar gabelas al capital financiero para que obtenga la máxima ganancia. Política que sigue vigente.

Varios de los mandamases de siempre entendieron que con ambos candidatos ganarían. Por ejemplo, los cacaos Sarmiento Angulo y Santo Domingo le hicieron aportes a las dos campañas, el partido Conservador y el antiguo PIN se dividieron entre los dos candidatos y el Departamento de Estado norteamericano resaltó que ambos candidatos minimizaron sus diferencias sobre el proceso de paz.

Siendo hojas del mismo árbol, las campañas de Santos y Zuluaga recurrieron al miedo y lograron polarizar a gran parte del país, al punto que alegando discutibles valoraciones sobre el proceso de paz, algunos sectores independientes y de la izquierda decidieron votar por Santos. Otros fueron más allá y agregaron que votar por Santos contribuiría a desarrollar el programa político de la izquierda democrática. Sin embargo, la evidente afinidad del bipartidismo reeditado en temas de la mayor importancia para el país como modelo económico, desempleo, los TLC, salud, educación, justicia, corrupción, soberanía nacional y demás, llevó a que un representativo sector de colombianos se abstuviera de adherir a alguno de los dos candidatos ya sea votando en blanco, no votando o anulando el voto.

A escasas dos semanas de su reelección, Santos ya ha dado muestras de que los votos de izquierda que se depositaron para reelegirlo no movieron ni un milímetro su retardatario programa de gobierno. En la última semana de la legislatura, la bancada santista aprobó el TLC de la Alianza del Pacífico, hundió el proyecto que restablecía las horas extras para los trabajadores e intentó aprobar una ley que entregaba el patrimonio genético de la Nación a las trasnacionales, otra para criminalizar la protesta social y la minería artesanal y el TLC con Corea del Sur, todas frenadas por la oportuna oposición de la bancada del Polo, en alianza con sectores nacionales y democráticos.

Entre las medidas anunciadas para el próximo cuatrienio se encuentra la reforma a la educación propuesta por la OCDE y el Banco Mundial, la reforma pensional y de salud ordenada por el FMI, una nueva reforma tributaria anunciada por ANIF y otro paquete de nuevos TLC. Como si fuera poco, Santos, con la paloma de la paz en la solapa, busca un tratado de cooperación con la OTAN que está pendiente de aprobación por parte del Congreso.

En estos y otros asuntos, las coincidencias entre uribismo y santismo son de lejos mayores que sus diferencias, por tal razón el Polo, dos semanas antes de la reelección de Santos, declaró de manera unánime que sería oposición al programa del candidato que resultare elegido.

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14
05
2014
Juan Sebastián López M

Colombia: una década de retroceso en integración Latinoamericana

Por: Juan Sebastián López M

El pasado mes de abril se llevo a cabo en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el III Encuentro de Cuadros Jóvenes convocado por la Casa Patria Grande: Néstor Kirchner, institución adscrita a la Presidencia de la República de Argentina que tiene como misión promover la integración latinoamericana.

El siguiente es el texto de la ponencia que presenté en dicho encuentro como delegado del Polo Joven, organización juvenil del Polo Democrático Alternativo, a propósito de los procesos de integración que se adelantan en la región.

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COLOMBIA: UNA DÉCADA DE RETROCESO EN INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA

La llegada al poder de Lula da Silva en Brasil y de Néstor Kirchner en Argentina en 2003 así como el entierro del ALCA en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata en 2005, marcarían el inicio de una década de contrastes en cuando a integración se refiere. Grandes avances se han registrado pero así también importantes retrocesos.

Al ALCA se le daría la estocada final con un reconocimiento explícito de la asimetría en las economías del continente. Los países de la región que ostentan mayores grados de autonomía, dejaron claro que no reemplazarían la producción y el trabajo nacional por el extranjero y dejaron claro que no deseaban tratados inequitativos.

Lo que vendría tras el fracasó sería un cambio de estrategia. En lugar de la pretendida unión comercial de todos los países del continente desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, Estados Unidos se propuso concretar los objetivos del ALCA a través de negociaciones bilaterales de acuerdos comerciales, las cuales permiten reducir los riesgos de una negociación en bloque mientras se imponen con mayor facilidad los puntos de vista del poderoso de la ecuación, que siempre son ellos

La llegada de la Alianza del Pacífico ratifica este plan, pues resulta ser el corolario de los TLC bilaterales entre los países miembros y los Estados Unidos.

La Alianza del Pacífico es contra la CAN y el MERCOSUR

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La Comunidad Andina de Naciones es la empresa integradora más ambiciosa en la que Colombia ha participado en los últimos tiempos. Desde mediados de la década de los setenta, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú y Venezuela decidieron conformar una comunidad de países que además de tener una historia conjunta, una cultura e idiosincrasia similar, tiene un magnetismo natural que hacen de la CAN el mejor escenario de integración regional para Colombia y la mejor manera para que junto al MERCOSUR se pueda consolidar la unidad suramericana.

Aunque la CAN tiene una institucionalidad, una reglamentación y una mayor perspectiva de integración para la economía colombiana, la voluntad política del gobierno es la de impulsar la Alianza del Pacífico en detrimento de la CAN. En referencia a la industria automotriz el actual ministro de Hacienda se refirió en estos términos al viraje de Colombia de la CAN hacia la Alianza: “Nos deshicimos del viejo modelo del Pacto Andino, una camisa de fuerza que le estaba restando competitividad al sector automotor en Colombia”[1]

Paradójicamente, esto implica para Colombia el cierre de industrias y el reemplazo del trabajo nacional por el extranjero, ya que solo con México, por ejemplo, hay un déficit comercial que sobrepasa los USD 5.000 millones al año, debido a las importaciones industriales y agrícolas desde ese país.[2]

Para la Red Colombiana de Acción Contra el Libre Comercio “En realidad lo que se firmó con México, Chile y Perú es un TLC, cuya primera exigencia es tener ya un tratado de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y con los integrantes de la Alianza. No es una propuesta de integración regional ni latinoamericana, sino un escalón en la liberalización comercial mundial patrocinada por la OMC”[3]

La CAN resulta la mejor opción para Colombia desde el punto de vista de la integración, ya que le permite al país exportar a sus vecinos productos con valor agregado y profundizar en acuerdos comerciales en igualdad de condiciones. Por estás mismas razones se convierte en la mejor decisión política como camino hacia una mayor integración suramericana y latinoamericana. Entonces, ¿Por qué Colombia se la juega con una Alianza que va contra sus intereses económicos y obstaculiza la verdadera integración regional? La respuesta es tan sencilla cómo profunda: Porque Colombia ha sido gobernada durante los últimos años por una oligarquía que tiene sus intereses ligados a los del gran capital financiero y a los de Estados Unidos específicamente.

La clase  dominante en Colombia ha logrado separar tanto su suerte personal de la suerte del país que entre más se someta el país a las condiciones oprobiosas de los Tratados de Libre Comercio, más rentables y exitosos son sus negocios particulares y viceversa.

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17
03
2014
Juan Sebastián López M

El Polo y el material de los barcos

Por: Juan Sebastián López M

Con cada jornada electoral surge una nueva versión sobre la desaparición del partido más importante que ha tenido la izquierda colombiana en su historia. En esta oportunidad, no pocos pronosticaron que el Polo no alcanzaría el umbral y perdería la personaría jurídica. Vaticinios realizados en un contexto bastante desfavorable para la oposición y la democracia colombiana.

Sin explicación válida al Polo le negaron la inscripción de varios testigos electorales, le retrasaron los anticipos para financiar sus campañas y no se le permitió realizar actos públicos en algunas plazas del país, entre otra serie de cuestionables sucesos. Todo esto realizado con la anuencia de un Consejo Nacional Electoral controlado en un 100 % por los partidos de gobierno.

Si se hiciera un concurso de lo más corrupto del país el sistema electoral pelearía el podio. Si esto es así, ¿Por qué no lo cambian? Porque está hecho a la medida del voto amarrado y es adverso para el voto de opinión, con él ganan los musas y los ñoños y sobretodo porque resulta servil al modelo económico y político que rige en el país. Sin embargo, y muy a pesar de sus enemigos, el Polo salió avante y otra vez se quedaron con los crespos hechos quienes auguraron su final.

Estas siete razones prueban los buenos resultados conseguidos por el POLO en las pasadas elecciones legislativas.

  1. Pasar el umbral en ambas corporaciones, Senado y Cámara: El único partido que se ha declarado oficialmente en oposición al gobierno de Juan Manuel Santos, logró una bancada de ocho congresistas; cinco senadores y  tres representantes, todos probados luchadores sociales.
  2. Voto de opinión vs mermelada: Mientras los políticos de Santos tenían gobernaciones, alcaldías, feudos clientelistas en entidades públicas y el burdo financiamiento de sus contratistas, la campaña del Polo fue austera, con voluntarios y buscando el voto de opinión.
  3. El Polo aumentó sus curules: Se ha dicho que el Polo pasó de ocho senadores a cinco, pero en la práctica pasó de tres a cinco; veamos por qué: de los ochos senadores elegidos por el Polo en 2010, tres se fueron para la Alianza Verde: Avellaneda, Guevara y Romero. Los votos de otros dos candidatos verdes al Senado, Jorge Ospina y Carlos Lozano, también provenían de senadores del Polo, Mauricio Ospina y Gloria Ramírez, respectivamente. Así las cosas, mientras el Polo hizo campaña con tres senadores, la Alianza Verde dispuso de diez. Desde este punto de vista el Polo pasó de tres a cinco senadores y la Alianza Verde de diez a cinco.
  4. Las listas de indignados dieron resultado: Se sumaron sectores nuevos, el partido se compenetró con la lucha social como nunca antes y se registraron excelentes votaciones en lugares marcados por la movilización como Antioquia, Valle, Santander, Huila y Bogotá.
  5. En Bogotá florece un nuevo Polo: Germán Navas Talero, cabeza de lista a la Cámara, fue la más alta votación individual con 45.386 respaldos. Además, la lista al Senado fue la cuarta más votada de la capital por encima de Verdes, Cambio Radical, Conservadores, Mira y antiguo PIN, superando incluso la votación del Polo al Concejo en 2011. Para terminar, Robledo fue la más alta votación individual al Senado en Bogotá con 49.967 apoyos.
  6. La Cámara en Antioquia: si los lugartenientes de Santos no triunfan en su jugarreta de quitarle la curul a Rodrigo Saldarriaga, los 59.938 votos alcanzados por la lista polista le permiten a este dramaturgo pasar de las tablas a una nueva curul para el Polo en uno de los departamentos más importantes del país.
  7. Jorge Enrique Robledo, mayor votación individual al Senado: tener al congresista más votado del país es sin duda un gran triunfo para el Polo. A Robledo le premiaron su coherencia y ahora tendrá más espacio para subir el volumen.

De la misma manera como la tormenta permite probar el material de los barcos, la hostilidad vivida por el Polo durante las pasadas elecciones, permitió sacar lo mejor del partido, probar su fortaleza y notificarle a Colombia que el Polo es un partido que llegó para quedarse.

Durante la campaña del Polo en Quinchía, Risaralda.

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02
2014
Juan Sebastián López M

Un fenómeno político

Por: Juan Sebastián López M

En época electoral salen a flote las peores prácticas de la política colombiana. Los “Jochos” prometen casas a cambio de votos, los contratistas financian campañas con la convicción de que les devolverán el favor, los empleados públicos reciben la orden de por quién votar para no perder el puesto y como siempre, los políticos prometen todo lo contrario a lo que hacen cuando quedan elegidos. En esta oportunidad, los abanderados de esa nefasta tradición son los partidos de la unidad nacional.

La buena noticia es que la Colombia de hoy no es la misma que la de hace algunos años. Las diferentes luchas ciudadanas, en auge desde el 2011, le han enseñado al país a no quedarse callado y a exigir sus derechos. Esa creciente indignación enfila baterías contra la mermelada marca JMS. Los clientelistas tienen cada vez más problemas para “amarrar” sus votos. Sus electores se preguntan ¿Dónde estaban durante el Paro Agrario? ¿Por qué votaron a favor los TLC? ¿Por qué privilegian a las EPS en lugar de los pacientes?

Con todo y eso, se está produciendo un interesante fenómeno político en estas elecciones. La indignación de la gente es enorme y en lugar de estancarse o retroceder, sigue creciendo. Coexiste un rechazo generalizado al continuismo que encarnan Santos, Zuluaga, Peñalosa y Ramírez y un impulso hacia el cambio. El gran reto es canalizar esa indignación de la mejor manera.

El voto en blanco ha emergido como una posible forma de canalizar la indignación, sin embargo, esta táctica no castigará a los políticos que compran votos pero si a los pocos, pero valientes, que luchan por el voto consciente. Por fortuna, la utilidad del voto en blanco se ha desvirtuado paulatinamente. (http://bit.ly/1iNlSrd)

El voto de opinión se convierte entonces en la mejor alternativa. Los partidos políticos han puesto figuras de resonancia nacional a encabezar sus listas al Congreso tratando de cautivar ese voto de opinión. Lo ha hecho el Centro Democrático, los Verdes, los Liberales, y claro, el Polo, partido que tiene su fortaleza en el voto de opinión.

Sin embargo, si se observa la trayectoria de la mayoría de los “cabeza de lista”, se encontrará que han estado presentes de una u otra forma en la construcción de la Colombia neoliberal, causa principal de la indignación nacional. Hay desde ex ministros del gobierno de la Apertura, ponentes de la Ley 100, protagonistas del proceso 8.000, hasta embajadores de Uribe.

Varios de esos políticos han hecho carrera sobre las prometidas bondades del libre comercio, que por cierto nunca llegaron. En cambio las consecuencias advertidas por sus críticos si se están materializando. No es un secreto que varios de los “cabeza de lista” ya no convocan como antes y que hoy están más cerca del ocaso de sus carreras políticas y que de un reencauche.

La excepción está en el Polo. Primero como profesor y ahora como referente de la oposición en el Congreso, Jorge Robledo le ha cantado la tabla como nadie a los gobiernos de Uribe y de Santos. Sus más de 120 debates sobre los más variados temas en defensa del interés nacional lo convierten en el senador que más ha hecho control político en la historia del Congreso.

La carrera de Robledo va en ascenso y cada vez gana más respaldo. Llegó al Senado por primera vez en 2002 con 45.700 votos y hace cuatro años, antes del Paro Agrario, la MANE y los TLC sacó más de 160 mil votos. No sería extraño que el próximo 9 de marzo emerja un refrescante fenómeno político que demuestre que Colombia sí tiene arreglo.

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@juanslopezm

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