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2012

Julián Andres Rivera Sulez

Colirio

Por: colirio

carica jueves 3 de mayo de 2012

Día del trabajo en Popayán

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05

2012

elmagazin

El Magazín

Por: elmagazin

Alfredo Garzón.

Alfredo Garzón.

Garzón rompe su silencio

NO TIENE LA VISIBILIDAD QUE ALCANZÓ SU HERMANO JAIME,  pero Alfredo es el cerebro de los ‘Cartones’ que durante 30 años han puesto a pensar a los lectores de El Espectador. Hoy lanza su antología en la Feria del Libro de Bogotá.

Pastor Virviescas Gómez (*)

En la lista de los parcos, Alfredo Garzón Forero ocupa uno de los primeros lugares. Todo el tiempo se la pasa leyendo, observando, formulando preguntas y guardando esa información en su ‘disco duro’.

A los 53 años este bogotano podría estar desempeñando un alto cargo dentro de la Compañía de Jesús, pero su atracción por el dibujo fue más poderosa que el ‘llamado celestial’.

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05

2012

Adriana Roque

El invitado

Por: ariadna.

filbofinal

El ocaso del libro

Por: Adriana Roque R.* Parecerá extraño escribir sobre una de las ferias del libro más grandes del mundo y y darle un título algo crepuscular, pero tras recorrer durante varios días las diferentes clases de espacios que ofrece, es la sensación que me queda. En otras palabras, tras caminar, preguntar, observar, escuchar, correr, empujar, y demás verbos aplicables a la situación, sólo queda entender que la FILBo, tal como está planteada actualmente, no es otra cosa sino el acabamiento mismo del libro. El libro, claro, no como soporte físico -sea este cual sea-, sino como experiencia; en últimas, el libro como lectura. Muchos pusieron el grito en el cielo cuando el mercado comenzó a plagarse de los soportes digitales de lectura, los famosos tablets. Un objeto como el Kindle parecía amenazar la existencia de los libros. Sin embargo, esto solo puede pensarse así en la medida en que se entienda el Kindle (o iPad, o cual sea) como un reemplazo del libro, y no como un modo diferente de libro. Los tablets no son más que un soporte distinto, que en última instancia conserva aquello que se busca cuando se acude a un libro: la lectura. Un soporte digital nunca aniquilará el libro, pues en realidad busca una forma diferente (más práctica, dirán algunos, más liviana) de permitir que el lector y la lectura se encuentre en aquello que denominamos “libro”. Permite, finalmente, que la experiencia como tal se de, suceda. Va de la mano del libro, el de páginas y carátula. Pero al entrar a la FILBo, donde precisamente abundan aquellos objetos físicos en cantidades industriales, la lectura se instala en una suerte de limbo. Si no contamos el pabellón infantil y juvenil, donde su organización física demuestra que aún entienden que vender libros es también fomentar y permitir la experiencia que ellos generan, la lectura brilla por su ausencia. No puedes mirar los libros con calma, quizás sentarte una media hora y leer uno (sin importar si lo vas a comprar o no), curiosear sin tener encima los ojos inquisidores de un vendedor. Es una muestra de los hábitos actuales de gran parte de los lectores en formación: instantáneo, masivo, desechable. Una mirada medianamente objetiva tiene que aceptar que es más un espacio de exhibición y comercio, que de lectores y lectura. No hay nada de malo en querer vender libros. Hay una industria y existe por algo. Sin embargo, la FILBo, como ha sido planteada, más que permitirle al lector acercarse, curiosear, relacionarse con los libros (físicos y digitales), es un espacio en el que las grandes -grandísimas, tremendas- editoriales exhiben sus novedades, sus productos y claro, sin duda, también sus saldos y sus arrepentimientos. En un país como el nuestro, en el que la producción de estos objetos es mínima, nos encontramos, además, con una exhibición de distribuidores de editoriales. Es decir, vamos a ver, aglutinados dentro de los pabellones, a aquellos que importan lo que las editoriales publican. También por eso los libros siempre han sido tan caros en Colombia; y también por eso nunca dejarán de serlo, ni siquiera en la FILBo. Aunque exista el trabajo editorial independiente, lastimosamente se ve enmudecido, resulta invisible, gracias a la grandilocuente presencia de la muy consolidada máquina editorial. Es triste ver cómo, por cuestiones de recursos, las grandes comercializadoras acaparan la mayor parte de los pabellones mientras las pequeñas editoriales independientes tienen que amontonarse en un stand de dos por cuatro metros. Asistir a la FILBo no es propiciar un espacio con el libro, no es permitir el encuentro con una -o muchas- ideas (escrita, gráfica, ilustrada), es pagar la entrada a un almacén de cadena para comprar los alimentos que están en oferta, antes de que su fecha de expiración se cumpla. PS. Si en algo les quedó sonando lo que dije, recomiendo el siguiente artículo: http://blogs.elpais.com/el-salto-del-angel/2012/04/nos-ocurre-con-el-libro.html *Bloguera invitada.  Filósofa. Bloguera, editora y webmaster de www.hojablanca.net . Directora de Promoción de www.lastana.com. @ariadna502

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2012

elmagazin

El Magazín

Por: elmagazin

Flickr, lamiatidamerda

Flickr, lamiatidamerda

Sex and the City: Cartagena

En memoria de las putas...alegres

(parafraseando a Gabriel García Márquez)

Socorro Ariza (*)

Que sea el Washington Post, precisamente el periódico de la ciudad donde más escándalos sexuales se registran, el que dice, como si estuviera descubriendo el agua tibia, que Cartagena está inundada de prostitutas, la verdad no deja de ser un chiste típicamente gringo, o sea: tan idiota, que tienen que ponerle risas en el fondo para que los bobos que les llevan la cuerda se rían. Aunque la lista de los casos de políticos estadounidenses involucrados en escándalos de este tipo sean muchos, mencionaré, a manera de puro recorderis, el caso Clinton y la dama de buen recibo Monica Lewinsky.

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05

2012

laurgar

El último pasillo

Por: Laura García

San Librario Libros.

San Librario Libros.

Libros

Esto me pasó hace unas semanas: le dije a un tipo que no quería salir con él. Le expliqué que me avergonzaba mucho que gastara su dinero y su tiempo regalándome flores, chocolates (que por motivos de salud me puedo comer) y discos de música romántica (que detesto), porque yo tenía clarísimo que ninguna de esas galanterías le darían algún resultado. Lo que no me imaginé nunca fue la reacción del tipo. Se puso furioso y, como una forma de descargar su frustración, me echó un tremendo discurso. Me dijo todo lo imaginable, pero se puede resumir así: según él, toda la culpa de nuestra relación fallida la tenían los libros. Mis libros. Pero de todo lo que me dijo, lo que más me llamó la atención, tanto por su significado intrínseco como por la rabia con la que lo dijo fue esto —lo cito como más o menos lo recuerdo—: «¡Sigue así, pegada a esos libros! ¡Vas a terminar vieja, solterona, sola, llena de gatos y aplastada por tu propia biblioteca!». La salida fue dramática, con todo y portazo.

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04

2012

colordecolombia

República de colores

Por: colordecolombia

“Somos colombianos como los demás”: Diego Luis Córdoba (en 1961).

Transcribimos entrevista donde hace un recuento de los colombianos negros destacados de la época y de algunos del pasado. En enero de 1961, el semanario Política y algo más, fundado por Carlos Lleras Restrepo, publicó el informe “Los negros en Colombia”. “Lucharon por la independencia, recibieron la libertad, pero aún esperan la igualdad”, decía la entrada.

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04

2012

Daniel Ferreira

El invitado

Por: Daniel Ferreira

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Filbo 2012: Instantáneas, adquisiciones maniáticas y desesperación crematística

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04

2012

antojarcu

El invitado

Por: Jarnavic

laberinto

El laberinto colombiano

Van hacer ya tres meses que estoy aquí y confieso que sé muy poco de Colombia. Es normal, no se puede conocer algo de la noche a la mañana. Pero es que he leído como un cabrón y cuanto más sé, más me desconcierta este país.

Uno empieza a leer sobre política y no termina nunca. Algunas democracias se han quejado porque tienen una historia muy tranquila, con períodos de tensión, pero que se mantiene a lo largo del tiempo. Estúpidos. No saben lo que tienen.